Por Dr. Marcos Sommer
Un estudio del Instituto de Farmacia de la Universidad
Austral de Chile (abril 2008), que analizó salmones de supermercados
y ferias de ciudades del sur del país, detectó residuos de
antibióticos de última generación, ácido oxolínico
y flumequina, que en la salud humana la prescrición está
regulada y que en Estados Unidos la administración de uno de ellos
está prohibida en salmonicultura. Además el informe, a pesar
que registra que los niveles están por bajo la norma chilena, pone
en evidencia que los chilenos al comer salmón también estarían
ingiriendo antimicrobianos y aumentando el riesgo de generar resistencia
bacteriana a estos fármacos (http://www.uach.c).
El artículo titulado “Virus ISA
(Anemia Infecciosa) del salmón” (The New York Times (NYT),
March 27,2008), pone en tela de juicio los métodos en la acuicultura
chilena y se da cuenta de la elevada mortalidad que afecta a los cerca
de 600 centros de cultivos de salmones existentes en el sur de este país
sudamericano
(http://www.nytimes.com/2008/03/27/world/americas/27salmon.html
?pagewanted=1&ei=5088&en=16d37d6a1ec90d8d&ex=
1364270400&partner=rssnyt&emc=rss).
- Informe del Servicio de Inspección
y Sanidad Agropecuaria, del Departamento de Agricultura de los Estados
Unidos (APHIS, USDA, por sus siglas en inglés). Este informe, se
titula “Riesgos y factores que inciden en la propagación
del ISA en Chile”. Fechado el 24 de agosto de 2007, da cuenta
de las grandes mortalidades provocadas por el ISA; de la excesiva manipulación
de los peces; de lo cerrado –con poca circulación de corrientes-
de los sitios marinos donde se encuentran muchos centros.
Asimismo, expresa que “la resistencia
de los piojos de mar al benzoato de emamectina está ampliamente
extendida. La infestación - se ubica entre los 200 y 400 caligus
(piojos de mar) por pescado en casos extremos”.
- El artículo “Residuos
de tetraciclina y quinolonas en peces silvestres en una zona costera donde
se desarrolla la acuicultura del salmón en Chile” (Fortt
Z. et. al., Rev. Chil. Infect. 2007; 24(1):8-12), Los resultados de este
estudio confirman que peces silvestres -que viven alrededor de los recintos
de acuicultura y que son consumidos por humanos- ingieren alimento preparado
para el salmón, el cual está medicinado con antibióticos
u otros fármacos que pasan a la carne de estos peces y permanecen
en ella en cantidades detectables.
- Las sustancias químicas que controla
la Oficina de Administración de Alimentos y Fármacos de Estados
Unidos (FDA) desde el 2007 son sólo 5, de los cerca de 30 tipos
que usa la salmonicultura chilena. Estos son: la flumequina y el ácido
oxolínico (antibióticos); ivermectina (pesticida), cristal
violeta y verde malaquita (funguicidas). Hasta el 2006 la FDA sólo
controlaba la ivermectina
(http://usinfo.state.gov/journals/ites/1005/ijes/regulation.htm).
- En un estudio realizado en 2006 (Cabello,
F.C., Environment. Microbiol. 2006; 8 (7), 1137–1144), se demostró
que en Chile se usan 14 tipos de antibióticos prohibidos en Estados
Unidos, entre estos, destacan algunos pertenecientes a las familias de
las quinolonas, que son la última generación de antibióticos
y que están restringidos a nivel mundial, dado que su uso indiscriminado
puede generar resistencias a enfermedades. Los antibióticos en la
acuicultura se usan para enfrentar una serie de enfermedades no-virales
en los peces.
- En diciembre del 2006, la Agencia de
Estándares Alimentarios del Reino Unido (FSA, por sus siglas en
inglés) anunció la detección de residuos del funguicida
cristal violeta en brochetas producidas con salmón chileno por la
transnacional FINDUS. El cristal violeta es un químico cancerígeno
prohibido por todos los países de la Unión Europea. La autoridad
sanitaria inglesa ordenó la destrucción de 6 millones de
cajas de este producto para evitar una intoxicación masiva (http://www.fsa.org).
- Informe de la Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) (2005), sobre
la acuicultura en Chile, se afirma la poca responsabilidad ambiental y
sanitaria de la industria intensiva del salmón en los Ecosistemas
Costeros.
Foto: Oceanógrafos Sin Fronteras
En la actualidad, el desarrollo tecnológico
mundial ha facilitado una explotación del mar hasta tal punto que
se ha superado la capacidad de regeneración de los "stocks" pesqueros.
Casi el 75 por ciento de las reservas pesqueras de los océanos experimentan
sobrepesca o están siendo extraídas hasta su límite
biológico (FAO 2006). Debe señalarse que, dentro de los exámenes
subregionales incluidos en el informe, los autores han indicado que las
situaciones de determinadas especies son más graves de lo que se
describía en el ámbito estadístico más amplio
utilizado en el informe.
Como consecuencia, cada vez se necesitan más
inversiones en tecnología y un mayor gasto para mantener el nivel
de explotación de unos recursos en continuo receso.
Fig.1 Evolución de la producción
pesquera (pesca y acuicultura) en el mundo en el periodo 1950- 2006 (FAO,
2008)
En 2006 se produjeron 66,7 millones de toneladas
de productos de la acuicultura (pescado y plantas acuáticas para
la alimentación humana) en el mundo, frente a los 93,1 millones
de la pesca extractiva. La producción global de la acuicultura ha
crecido de manera significativa, pasando de 0,6 millones de Tm en 1950
con un valor de menos de 0,5 millones de $ a 66,7 millones de Tm en 2006
con un valor global de 86,2 millones de $. Se prevé que continúe
su expansión en las próximas décadas, alcanzando los
100 millones de toneladas en 2030. Su contribución al suministro
mundial de pescado, crustáceos y moluscos crece año tras
año. Según la FAO la producción de acuicultura alcanzó
en 2006 un volumen prácticamente similar a la producción
pesquera mundial para consumo humano directo, no incluyendo esta los aproximadamente
30 millones de Tm de productos de la pesca extractiva no destinados a consumo
humano (Fig. 1).
La Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ve a la acuicultura
como el único sistema posible para el incremento de la producción
de especies marinas cuyo destino sea el abastecimiento de la población
(Fig.2).
Según se desprende del informe Análisis global de los alimentos,
(2008), este organismo, sostiene que "la acuicultura es la única
forma de hacer frente al futuro déficit de pescado".
Fig.: 2. Consumo per capita de proteína
animal y de cereales per capita Mundo (Fuente: FAO 2008).
La producción anual de Chile se cifró
en el año 2003 en 285.000 toneladas netas de producto exportado.
La producción real en bruto de salmónidos se puede estimar
en ese mismo año en 450.000 Tn. (FAO, 2006. El estado mundial de
la acuicultura).
La evolución ha sido realmente espectacular.
En 1991 eran 33.000 TN de producto neto exportado y unas 55.000 TN brutas,
con un valor monetario de exportación de 159 millones de US$ FOB
(libre a bordo). En el 2003 se exportó por valor de 1.147 millones
US$ FOB. En el 2007, Chile exportó 397.039 toneladas de salmón,
un tres por ciento más que en 2006, por un valor de 2.241,71 millones
de
dólares (2 por ciento más que en 2006).
El consumo de pescado y de proteínas de
origen animal ha aumentado en el mundo en conjunto y especialmente en los
países industrializados. Al mismo tiempo el consumo de cereal se
sitúa a los mismos niveles que en 1970 (Fig.3).
Las previsiones de la FAO indican además
que en el futuro inmediato esa demanda de proteínas animales seguirá
en aumento. Varios factores se asocian a este incremento. La disponibilidad
de una amplia variedad de productos conocidos genéricamente como
“pescado”, muchos de ellos ofrecidos en el comercio
internacional es, indudablemente, el principal factor del crecimiento de
la demanda.
De entre las posibles ofertas para satisfacer
ese incremento de demanda en proteínas animales, solamente una tiene
capacidad de crecimiento importante: la acuicultura (Fig. 3). La
FAO prevé que en el 2030 la acuicultura proveerá casi todo
el pescado de consumo (Tacon 2001).
Fuente: Salmones en Chile. El negocio de comerse
el mar. 2005
Fig.: 3. Crecimiento anual en proteínas
animales producidas y Distribución porcentual de la producción
de proteína animal mundial, 2002.
En lo relativo al suministro de pescado para la
alimentación humana, en 2004, el sector de la acuicultura produjo
en todo el mundo, con exclusión de China, unos 15 millones de toneladas
de productos acuáticos cultivados, mientras que la pesca de captura
aportó unos 54 millones de toneladas
de pescado destinado al consumo humano directo. Las cifras correspondientes
consignadas para China fueron de 31 millones de toneladas de la acuicultura
y 6 millones de toneladas de la pesca de captura, lo que supone una indicación
clara del predominio de la acuicultura en ese país.
Fig.: 4. Las capturas de salmón
salvaje están estancadas y han empezado a retroceder, al mismo
tiempo la oferta de salmón de piscifactoría no hacen otra
cosa que aumentar (Fuente: IFFO).
A principios de 1980 el 99% del salmón
ofrecido al consumidor procedía de la pesca, hoy solamente representa
el 40%, el 60% restante es de cultivo (Fig.4).
En Chile se producen 4 tipos de salmónidos:
salmón Atlántico, Salmón Coho, Salmón Rey y
Trucha en las siguientes proporciones.
Fig.: 5. Localizaciones de los centros
de producción de salmón en Chile.
Al menos 70% de la producción salmonera
chilena se localiza en la Décima Región de Los Lagos; pero
debido a la casi total contaminación de los cursos de agua dulce
y marina ocupados en la producción de salmón, las empresas
están emigrando hacia el extremo sur de Chile, en la Patagonia (Fig.
5).
En la Undécima Región, la subsecretaria
de Marina y la Comisión Nacional de Medio Ambiente ya
han autorizado la instalación de 300 centros de
cultivo. En la
Fig.: 6. Impactos ambientales de la acuicultura
(Fuente Progea 2006).
Duodécima Región de Magallanes y
la Antártica chilena son 500 los centros de cultivos autorizados.
A pesar de la peligrosa expansión de la enfermedad (ISA, virus de
la Anemia Infecciosa del Salmón), otros 3.000 centros de cultivo
están a la espera de su autorización para funcionar. Todo
esto, sin que se hayan exigido estudios de impacto ambiental ni las mínimas
medidas sanitarias que eviten que el virus ISA se expanda a esta zona que,
por su belleza, es considerado un “pulmón” del
planeta
En el Estuario del Reloncaví, el 40% de
los peces silvestres testeados por una investigación de Fundación
Oceana (2006), se encontraban contaminados por antibióticos usados
por la industria salmonera.
A continuación se enumeran algunos de
los factores que están frenando el desarrollo de una acuicultura
sostenible a nivel mundial:
1. La acuicultura no ha solucionado el problema
de la pesca. Actualmente sólo se crían las especies de alto
valor económico, siendo inviable la acuicultura en el caso de peces
con menor valor de mercado, ya que los costes económicos superan
con creces a los beneficios. Además, no todas las especies con alto
valor de mercado se han conseguido cultivar en cautividad.
2. Enfermedades e impactos de sus tratamientos.
La masificación de los peces en esteros y jaulas facilita la propagación
de enfermedades infecciosas, ya sea a través del agua, por rozamiento
entre los peces o por canibalismo de peces enfermos o muertos. La mezcla
de peces procedentes de diferentes orígenes así como la comercialización
de alevines y huevos entre granjas piscícolas puede ayudar a la
propagación de una enfermedad.
3. Acuicultura y seguridad alimentaria. Los escándalos
sobre seguridad alimentaria (vacas locas, pollos dioxinados, etc) también
han afectado al sector piscícola. La voz de alarma la dio una publicación
en la revista Science (Hites et al., 2004). Los autores midieron en salmones
de cultivo niveles de contaminantes significativamente superiores a los
encontrados en salmones salvajes. Los peores indicadores corresponden a
13 de los 14 compuestos organoclorados considerados en la investigación
(entre ellos las dioxinas, con niveles de hasta 3 picogramos/g de salmón).
La contaminación es tal que el consumo semanal de más de
más de 600 g de salmón del Mar del Norte podría ser
nocivo para la salud.
4. Impactos de acuicultura sobre el territorio.
Este impacto ambiental se circunscribe a la ocupación del territorio,
liberación de efluentes con alto contenido en materia orgánica,
patógenos de peces y sustancias tóxicas, y liberación
involuntaria de individuos al medio natural.
Fuente: Osiña Talde
Un estudio del académico de la Universidad
Austral de Chile, Sandor Mulsow (2003), sostiene que en el fiordo Pillán
de la Décima Región, los cultivos salmoneros derivaron
en una pérdida total de vida en el fondo marino (fig.6).
Según esta misma fuente, en el fiordo Reñihue la merma de
la biodiversidad fue de un 60%.
(http://www.sicti.cl/sicti/CurriculoVisualizationAction?
email=sandormulsow@uach.cl&btn=ViewCurriculo
). Esto se ocasiona por el exceso de materia orgánica: alimentos
no digeridos y fecas, que producen los cultivos de salmón. Fruto
de la descomposición de toda esa materia orgánica, las bacterias
ocupan el oxígeno disuelto en el agua y las diversas especies mueren
de asfixia.
Se ha comprobado además, que los salmones
que han escapado de las jaulas flotantes en los últimos tiempos,
se comen a otras especies y han comenzado a invadir ríos y lagos,
alcanzando incluso a Argentina.
En el Estuario del Reloncaví, en cuyas
riberas viven 4 mil personas, las salmoneras depositan en el ambiente acuático
una cantidad de deshechos equivalentes al que producirían cerca
de un millón de personas (Kol, 2007). Cabe tener presente que la
salmonicultura chilena produce hasta 40 kilos de salmón por cada
metro cúbico de agua, siendo lo recomendado por el Servicio Nacional
de Pesca (Sernapesca), 15 kilos. En Noruega el máximo permitido
son 5 kilos.
Los efectos nocivos de la industria para el ecosistema
marino son terribles: Para producir un kilo de salmón se ocupan
entre 5 y 10 kilos de peces silvestres (preferentemente sardinas, jureles
y anchovetas), los que son extraídas del mar.
De esta forma la salmonicultura esta fomentando
la pobreza y despoja a los ciudadanos de su mayor fuente de proteínas
y del sustento de los pescadores. Sólo en la Décima Región,
9 mil de los 20 mil pescadores registrados han debido abandonar su actividad
por el aniquilamiento de la pesca silvestre fruto de la contaminación
salmonera y por el accionar de la pesca de arrastre (Sommer, M. 2005).
La mayor parte de los desarraigados ha debido terminar en las salmoneras.
La salmonicultura es el tercer sector exportador
chileno, tras la minería y la industria forestal.
Problema con el piojo de mar: Caligulus
elongatus y Lepeophterius salmonis.
Fotos: Cipriano R. C. 2002. Fisheries Research
Services. Workenhe et al., 2007.
En el 2004 comenzó a ser percibida en los
fiordos de Chilé una plaga de piojos de mar (Caligus sp). Ni el
gobierno ni los industriales tomaron medidas y simplemente se limitaron
a aplicar mayores cargas de pesticidas. En un corto tiempo el Caligus dejó
de ser un piojo molesto para convertirse en una grave amenaza. La plaga
se expandió debido a un aumento de las temperaturas del agua, la
que alcanzó extraordinarios 21 grados Celsius. Esto, junto con la
disminución del viento, generó las circunstancias propicias
para la reproducción del Caligus. Se sumó a esto el nulo
efecto que en la actualidad tienen sobre él los más modernos
pesticidas. Las razones: el hacinamiento al que se somete a los salmones
y el muy mal manejo que se ha hecho en Chile de pesticidas, al igual como
ha ocurrido con funguicidas, antiparasitarios y antibióticos.
El Caligus -crustáceo copépodo del
tamaño de medio grano de arroz- llena de heridas a los salmones,
estresándolos y debilitándolos. A través de las heridas
se les introduce el temido virus ISA. Este es una especie de sida de los
salmones, que no tiene cura conocida: se ha hecho resistente a los antibióticos
más modernos. Esto implica que no hay ninguno de éstos que
pueda vencerlo.
Problema con enfermedad
Virus ISA
Orden: no clasificado
Familia: Orthomyxoviridae
Genero: Isavirus
Clase: Virus infección Salmón
Foto: International Committee on Taxonomy of
Viruses
En noviembre de 1984, en Noruega se reportó
por primera vez el virus ISA. En sólo cuatro años se propagó
por todo el país. Y así se fue expandiendo: en 1998 fue reportado
en la costa oeste de Escocia, en el año 2000 en las Islas Faroe,
y a fines del año 2000 en Maine, EE.UU.
Expertos señalan que la expansión
del virus en el hemisferio norte se debe al comercio internacional de ovas,
al transporte de peces entre países y a la migración de peces
portadores y vectores del virus. Las consecuencias que ha tenido el virus
Isa en la industria salmonera no han sido menores, desde su aparición
en junio del año pasado. De hecho, el sector reportó pérdidas
por unos US$23 millones, producto de la enfermedad. Y es que ya han sido
eliminadas más de 3.500 toneladas de peces juveniles y adultos,
de las 400 mil que se producen.
El borde costero de la décima región
está siendo testigo de cómo los centros de engorda de salmónidos
(CES), son abandonados tal como ocurriera con las salitreras de la pampa
nortina desde fines de los años veinte del siglo pasado.
En el Estuario de Reloncaví más
de la mitad de los 31 CES son hoy sólo estructuras flotantes. Mainstream
ha cerrado sus centros en Calbuco, Quellón y Achao. Esta tendencia
se reproduce en toda la décima región, donde se produce –o
producía- el 70% del salmón chileno hasta el 2007.
El virus de la anemia infecciosa del salmón
(ISA, por sus siglas en inglés), enfermedad que provoca hemorragias
múltiples en los peces y que los lleva a la muerte, no sólo
contagia a los salmones, sino a buena parte de la fauna marina, por lo
que su expansión está provocando daños difíciles
de dimensionar. A esto debemos sumar los problemas sanitarios de
la salmonicultura, principalmente el uso intensivo de un amplio espectro
de antibióticos en la producción de peces. Esta práctica
no sólo impacta en los peces cultivados, sino que también
afecta a especies silvestres que habitan alrededor de las jaulas y a la
población humana que, indirectamente a través de los peces,
consume estas sustancias (Fortt Z. et. al.
Salmón - Química –
CancerígenoSalmón - Química - Cancerígeno
En septiembre 2006, la Oficina de Sanidad de Alimentos
de Taiwán confirmó que 523 kilogramos de salmón
chileno importados por la compañía Costco Kaohsiung estaban
contaminados con verde malaquita. Este químico, producto de la fisiología
del pez, se transforma en leucomalaquita, que es un potente cancerígeno.
Chile prohibió el 2004 el uso del verde malaquita; pero el hallazgo
demostró que no hay ningún control en la utilización
de este producto químico para combatir las enfermedades.
En diciembre 2006, la Agencia de Estándares
Alimentarios del
Reino Unido (FSA, por sus siglas en inglés)
anunció la detección de residuos del funguicida cristal violeta
en brochetas producidas con salmón chileno por la transnacional
FINDUS. El cristal violeta es un químico cancerígeno prohibido
por todos los países de la Unión Europea. La autoridad sanitaria
inglesa ordenó la destrucción de 6 millones de cajas de este
producto para evitar una intoxicación masiva.
En febrero de 2007 se encontró en Canadá
un cargamento contaminado con niveles superiores a los permitidos del benzoato
de emamectina. Este pesticida se aplica para detener el Caligus. Las salmoneras
que operan en Chile se vieron forzadas --a partir de esta detección--
a suspender su aplicación. Ello ha tenido como efecto una mayor
expansión de la plaga de piojos sobre los salmones chilenos. (2007).
El artículo reveló que el 40 por ciento de los peces silvestres
testeados en el Estuario de Reloncaví contenían antibióticos
que con certeza provenían de la industria salmonera.
Desde 2006 existen estudios que con absoluta claridad
demuestran que en la salmonicultura chilena se usan antibióticos
prohibidos en Estados Unidos. Uno de estas investigaciones es “Antibióticos
y Acuicultura en Chile”, el microbiologo y académico del
New York College, Felipe Cabello (Revista Médica de Chile, Nº
132, 2006), demostró que en Chile se usan 14 tipos de antibióticos
prohibidos en Estados Unidos, entre éstos, destacan algunos pertenecientes
a las familias de las quinolonas, que son la última generación
de antibióticos y que están restringidos a nivel mundial,
dado que su uso indiscriminado puede generar resistencias a enfermedades.
Esto, debido a que su uso en la producción de alimentos genera resistencias
a enfermedades, no sólo en los animales tratados sino también
entre sus consumidores.
El uso generalizado de antibióticos en
la acuicultura ha provocado la aparición de patógenos resistentes,
(Karunasagar et al., 1994). Otros efectos negativos son la acumulación
de antibióticos en los órganos internos del pez, haciéndolo
inapropiado para el consumo humano, y los riesgos de contaminación
ambiental.
Algunas de estas sustancias son excretadas sin
haber sido metabolizadas o liberadas como metabolitos activos (Díaz-Cruz
et al., 2003) persistiendo en el ambiente durante largos periodos de tiempo.
De hecho se ha podido observar que la liberación de forma continuada
de efluentes contaminados con antibióticos genera una constante
presión de selección que ha propiciado el cambio en la microbiota
del entorno, incrementando la aparición de cepas resistentes (Boon
& Cattanach, 1999).
Además, muchas bacterias patógenas
son capaces de transportar los genes de resistencia a los antibióticos,
desde las zonas de producción piscícola hasta los humanos
(Sorum & L'Abee-Lund, 2002), pudiendo generar cepas resistentes en
la microbiota intestinal humana. Estos inconvenientes hacen inadecuado
el uso de antibióticos como medida profiláctica.
Cómo consecuencia del negligente accionar
gubernamental en materia de acuicultura, el ISA ya se expandió a
Aysén. Esto, sólo un año después que comenzara
la producción en esta zona. El Servicio Nacional de Pesca reportó
en diciembre pasado que el centro ubicado en Churrecué estaba contaminado
con este virus. Dos meses más tarde ocurrió lo mismo en el
centro ubicado en la isla de Melinka y en junio del 2008 se reporto que
el virus ISA se expandió a la sureña región de Magallanes.
La Organización Internacional de Sanidad
Animal (OIE), informó en el 2006 que más de 1 millón
de salmones chilenos habían sido eliminados con el fin de combatir
el ISA.
Foto: Ecoceano
Impacto sobre la pesca artesanal.
La pesca artesanal se ha visto gravemente afectada
por la contaminación salmonera. En la Décima Región
más de 15 mil personas han perdido su fuente de ingresos debido
a la imposibilidad de extraer recursos marinos libres de contaminación
(Fuente: Asociación Gremial de Pescadores Artesanales de Aysén).
En Noruega, para producir una tonelada de salmón,
se ocupa un gramo de antibiótico. En Chile, para la misma producción,
2.8 kilos.
En Chile no existe ninguna norma que regule las
cantidades ni las formas de aplicación de antibióticos en
los centros de cultivo del salmón, más allá del requerimiento
que se usen químicos aceptados en el país. Esta situación
ha hecho posible que las dosis aplicadas de antibióticos sean 2
mil 800 veces mayores a las permitidas en Noruega.
Noruega y Chile han usado una estrategia diferente
respecto al control de las enfermedades; la de Noruega parece ser la más
adecuada a largo plazo, pues el uso de vacunas le ha permitido mantener
su producción sin crear efectos negativos por la descarga de antibióticos
al ambiente. Chile debe considerar seriamente esta posibilidad, pues a
pesar de no haber tenido problemas graves por efectos de resistencia a
los antibióticos, el peligro existe y puede afectar gravemente a
su producción.
El efecto económico del virus ISA en la
acuicultura en Chile tiene consecuencias terribles, la más graves
se conocieron con el anuncio de despido de más de mil doscientos
trabajadores de la mayor salmonera del mundo, Marine Harvest, que perdió
varias cosechas en el país.
La crisis de MH no es un caso aislado. Las acciones
de las dos salmoneras chilenas que cotizan en la bolsa de Santiago, Multiexport
(en la bolsa es Multifood) e Invertec (Ivermar), registran un descenso
de más de un 40% en los 4 primeros meses de este año. El
precio de la libra de salmón chileno, que el 2006 valía 4
dólares, el 2007 se cotizaba a un dólar.
Actualmente la compleja situación de la
industria salmonera está siendo atentamente monitoreada por los
países consumidores entre los que destaca Estados Unidos, el mayor
importador de salmones chilenos. El año pasado los retornos por
ventas de salmones a este país fueron de 862 millones de dólares,
lo que representó un 35 por ciento de los envíos totales
del pescado.
Foto: Americas AP (2008).
El articulo publicado por New York Times (27.03.2008)
- el reportaje titulado “Virus del salmón pone en tela
de juicio métodos pesqueros chilenos”. Esta nota dio cuenta
al gran público estadounidense de los estragos provocados por el
ISA, el enorme daño ambiental ocasionado por la salmonicultura chilena
y la contaminación con antibióticos de los salmones producidos
en Chile.
El 2007 ingresaron 118 mil toneladas de salmón
chileno a Estados Unidos. De éstas, la FDA (Agencia de Alimentación
y. Medicamentos) sólo tomó 40 muestras, esto es estadísticamente
insuficiente para determinar la posible contaminación de los envíos.
Las consecuencias de la publicación de
Cabello no se hicieron esperar. El 1 de abril, Safeway, una de las tres
cadenas de supermercados más grandes de Estados Unidos que cuenta
con 1,775 locales, suspendió la compra de salmones chilenos.
Safeway, junto con Cotsco, son los principales
distribuidores de salmón chileno en Estados Unidos, principal comprador
del producto. El año pasado Chile exportó a Estados Unidos
862 de los 2,200 millones de toneladas comercializadas. Chile es el segundo
productor mundial de salmones, sólo superado por Noruega. Esto,
a pesar que este pez fue introducido en el país hace sólo
30 años.
Los químicos que controla la FDA desde
el 2007 son sólo 5, de los cerca de 30 tipos que usa la salmonicultura
chilena. Estos son: la flumequina y el ácido oxolínico (antibióticos);
ivermectina (pesticida), cristal violeta y verde malaquita (funguicidas).
Hasta el 2006 la FDA sólo controlaba la
ivermectina.
Por otra parte, Fundación Pumalín
y Ecoceanos dieron a conocer, el 28 de abril pasado, un estudio realizado
por el Instituto de Farmacia de la Universidad Austral, que detectó
dos tipos de antibióticos de la familia de las quinolonas en salmones
que se venden en supermercados y ferias de la Región de los Lagos.
Se trata de flumequina y ácido oxolínico, en concentraciones
de 16,1 y 15,2 partes por billón (ppb) respectivamente. En sólo
uno de los casi 600 centros de cultivo existentes en Chile, se ocuparon
-durante el 2006- más antibióticos que los usados en toda
la producción de salmónidos en Noruega en el mismo lapso.
Nos referimos al centro Punta Tres Cruces, ubicado en el Estuario de Reloncaví,
comuna de Cochamó, que ocupó 789 kilos de antibióticos
para producir 700 toneladas de salmón. En Noruega se usaron aquel
año 600 kilos de estos químicos en toda su producción.
Esta información del centro Punta Tres
Cruces, fue extraída de la propia Declaración de Impacto
Ambiental presentada por su propietaria. Aparece citada en el estudio “Efectos
ambientales y económicos de la salmonicultura intensiva en el Estuario
de Reloncaví” (marzo, 2007) (www.conapach.cl/salmones).
La posición de las salmoneras chilenas
en Estados Unidos se torna aún más grave si se considera
que el gobierno norteamericano tiene en su poder, desde agosto del año
pasado, un informe del Servicio de Inspección y Sanidad Agropecuaria,
del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (APHIS, USDA, por
sus siglas en inglés). Este informe, que hasta ahora no había
sido divulgado por la prensa, es firmado por Stepehen K Ellis. Se titula
“Riesgos y factores que inciden en la propagación del
ISA en Chile”. Fechado el 24 de agosto de 2007, hace un lapidario
balance de la situación sanitaria de la salmonicultura chilena.
El mencionado informe da cuenta de las grandes
mortalidades provocadas por el ISA; de la excesiva manipulación
de los peces; de lo cerrado –con poca circulación de corrientes-
de los sitios marinos donde se encuentran muchos centros. Asimismo,
Se rinos donde se encuentran muchos centros. Asimismo, expresa que “la
resistencia de los piojos de mar al benzoato de emamectina está
ampliamente extendida. La infestación –señala Ellis-
se ubica entre los 200 y 400 caligus (piojos de mar) por pescado en casos
extremos”.
El reporte señala que hay una “ausencia
total” de las medidas de bioseguridad que necesariamente deben
ser usadas para evitar las enfermedades y su propagación.
Evidencia de esto sería la carencia de
tecnología y laboratorios en Chile que permitan detectar el ISA,
para detectar la enfermedad se mandan los salmones con síntomas
de la enfermedad a Canadá y allá efectúan el diagnóstico.
Actualmente en Chile no hay “estandarización
de los servicios ofrecidos por Sernapesca para los diagnósticos
de laboratorio”. Esto significa que los laboratorios ocupan distintas
técnicas de análisis, por lo que la inspección de
un mismo salmón puede dar resultados distintos si se lleva a cabo
en más de un laboratorio.
La situación es extremadamente grave, puesto
que las bacterias, insectos y virus que atacan al salmón se están
volviendo inmunes a todos los químicos conocidos.
De esta forma, la salmonicultura chilena, que
creció a una tasa promedio de 70 por ciento anual durante dos décadas
hasta el 2005, año en que exportó mil 800 millones de dólares,
hace dos años que no crece. Esto, debido a las inmensas tasas de
mortalidad que experimenta, a pesar del importante aumento en los centros
de cultivos.
Foto:
Oceanógrafos Sin fronteras.
La Organización Mundial de la Salud
(OMS), (http://www.who.int/es/) está combatiendo el uso de antibióticos
para retener la resistencia bacteriana (Tab. 1). En el estudio del
Instituto de Farmacia de la Universidad Austral de Chile (abril 2008) (http://www.uach.cl),
se evidencia que organizaciones, ciudadanos y especialistas coinciden
que en Chile no existen políticas públicas para el uso de
fármacos ni tampoco una interación y coordinación
eficiente entre las oficinas de Salud Humana, Salud Animal y los sistemas
de fiscalización pesquera.
“Los consumidores chilenos son tratados
por la actual legislación nacional como ciudadanos de segunda clase
en relación a la presencia de residuos de antibióticos, si
la comparamos con las regulaciones existentes en el mercado de EE.UU. para
el consumos de salmones provenientes de Chile” (Ecoceanos, 2008).
La emergencia de la resistencia a los antimicrobianos
es un problema complejo provocado por numerosos factores interrelacionados,
como es el uso, y especialmente el uso indebido, de antimicrobianos, tanto
en Salud Humana como Animal.
La generación de medicamentos nuevos se
está estancando y son pocos los incentivos para elaborar antimicrobianos
que permitan combatir los problemas mundiales de la farmacorresistencia.
Por esta razón la OMS ha recomendado varias
medidas urgentes que deben tomar los países y ha generado una serie
de medidas especialmente para el uso de antimicrobianos en medicina animal
que los países deben adoptar cuanto antes.
Entre estas se encuentran “exigir la
prescripción obligatoria de todos los antimicrobianos que se utilizan
en la lucha contra las enfermedades de los animales destinados al consumo;
si no se dispone de una evaluación de su inocuidad para la salud
pública, interrúmpase o redúzcase paulatinamente su
administración para estimular el crecimiento en los casos en que
también se utilicen para el tratamiento en seres humanos”.
Tabla 1 comparativa de antibióticos
usados en salmonicultura en Chile, Estados Unidos y Noruega. Fuente: Cabello
2006.
Cabello, F.C., 2006: Antibiotics and aquaculture
in Chile: Implications for human and animal health: Rev. Méd. Chile,
Nº 132, 1001-1006.
http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=
S0034-98872004000800014&lng=en&nrm=iso&tlng=es
Foto: Oceanógrafos Sin Fronteras.
La OMS también indica que se deben “crear
sistemas nacionales de vigilancia de la administración de antimicrobianos
a los animales destinados al consumo; e introducir evaluaciones de la inocuidad
de los antimicrobianos antes de otorgar las licencias”.
“La evaluación deberá
caracterizar la resistencia potencial a los medicamentos destinados a los
humanos”, exige la OMS.
Además recomienda “vigilar la
resistencia para detectar nuevos problemas sanitarios y tomar medidas correctivas
para proteger la salud humana; y formular directrices para los veterinarios
a fin de reducir la administración excesiva y la administración
indebida de antimicrobianos a los animales destinados al consumo.
Actualmente bastaría que los funcionarios
de la Agencia de Administración de Alimentos y Fármacos (FDA,
por su sigla en inglés) en USA, emitieran un informe que describiera
los tipos, cantidades y formas de administración de los antibióticos
usados en la salmonicultura chilena, para provocar el cierre del mercado
norteamericano. Esto porque el uso que de estos se hace en Chile contraviene
numerosas normas sanitarias existentes en el país del norte.
En la salmonicultura norteamericana, por ejemplo,
sólo se permite el suministro de antibióticos a través
de inyecciones. En la salmonicultura chilena los antibióticos se
usan disueltos en los alimentos. Esto tiene como consecuencia una gran
pérdida o disolución de estos en el medio acuático
y la consiguiente contaminación de la fauna silvestre.
En febrero de 2007 se encontró en Canadá
un cargamento contaminado con niveles superiores a los permitidos del benzoato
de emamectina. Este pesticida se aplica para detener la plaga del piojo
"Caligus". Las salmoneras que operan en Chile se vieron forzadas --a partir
de esta detección-- a suspender su aplicación.
El septiembre de 2007, la Oficina de Sanidad de
Alimentos de Taiwán confirmó que 523 kilogramos de salmón
chileno importados por la compañía Costco Kaohsiung estaban
contaminados con verde malaquita. Este químico, producto de la fisiología
del pez, se transforma en leucomalaquita, que es un potente cancerígeno,
prohibido en Estados Unidos desde 1991 y en Chile desde 1995. En septiembre
de 2003 en Japón fue detenido un cargamento de salmones chilenos
revisado al azar, por contener dosis excesivas de oxytetracyclina, un antibiótico
que, como lo resalta incluso un estudio disponible en internet de Alpharma,
una de las empresas farmacológicas más importantes de medicamentos
humanos y animales, se utilizó efectivamente en Chile para enfrentar
un brote del virus Vibrio Ordalii, en julio del 2003. Se agrega en el estudio,
que además se utilizó flumequina y ácido oxolínico
en el proceso (Ver sitio web del estudio de la compañía).
El crecimiento fue posible gracias a la abundancia
de aguas marítimas e interiores de Chile; al tamaño de su
industria pesquera (que genera casi el 3% del PIB, incluida la acuicultura)
y a su orientación tradicional hacia la harina de pescado, principal
alimento utilizado en la acuicultura; a los costos de operación
relativamente bajos; a la creciente demanda mundial de pescado, y al apoyo
público en las etapas iniciales de desarrollo.
Los trabajos citados reafirman las críticas
acerca de la escasa responsabilidad ambiental y sanitaria de la industria
de cultivo intensivo de salmón que opera en el sur de Chile y recomienda
diversas acciones para solucionar estos graves problemas que las organizaciones
ambientalistas vienen denunciando hace años.
En su informe de desempeño ambiental de
Chile en el área de la acuicultura la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recomienda mejorar
la protección ambiental y sanitaria en la acuicultura con respecto
a la eutrofización, las fugas de salmón, el equilibrio ecológico
de los lagos, el uso de antibióticos, la vigilancia epidemiológica
y la erradicación de las enfermedades infecciosas, entre otros.
Para avanzar en estos puntos el organismo internacional
realiza una sugerencia que en su interior lleva implícita la preocupación
ciudadana porque en repetidos casos algunas empresas no cumplen ni siquiera
las leyes nacionales: la OCDE llama a "fortalecer la capacidad para hacer
cumplir las normas y los reglamentos".
Reconociendo que la industria acuícola
genera contaminantes, la OCDE exhorta a aplicar el principio de "el que
contamina paga" en el contexto de la Ley sobre Bases Generales del Medio
Ambiente. Incluso propone incluir impuestos específicos para ciertas
sustancias usadas masivamente, como los antibióticos, con el fin
de disminuir su demanda.
Foto: Ecoceanos
La elevada mortalidad que afecta a los cerca de
600 centros de cultivos de salmones existentes en el sur de este país
sudamericano, es debido a la propagación del virus de la anemia
infecciosa del salmón (ISA, por sus siglas en inglés), enfermedad
que provoca hemorragias múltiples en estos peces y que los lleva
a la muerte. La industria salmonera usa hormonas y antibióticos
para apresurar el crecimiento de estos peces. Entre las hormonas usadas
en la acuicultura se encuentra: a) la hormona del crecimiento (HC, somatotropina),
que se considera que tiene un buen potencial para acelerar el crecimiento
y mejorar la conversión alimenticia; en la actualidad 17 países
han permitido el uso de preparaciones con HC para uso agrícola;
b) 17a-metiltestosterona, usada ampliamente como agente androgénico
en la masculinización de salmónidos y tilapia; c) 17b-estradiol,
usada como medio para controlar el sexo en teleósteos. Actualmente
existen evidencias de que este compuesto puede estimular el cáncer
de próstata en los humanos, promover tumores renales en roedores
y acciones tumorogénicas en trucha; d) inductores de la ovulación,
que incluyen pituitaria de carpa y gonadotropina coriónica humana
y e) serotonina, como inductor de desoves en almeja gigante (Gesamp, 1997).
El ISA, así como otro importante número
de enfermedades que afectan a la industria del salmón en Chile (caligus,
síndrome riquexial del salmón, enfermedad bacteriana del
riñón, vibriosis, enfermedad bacteriana de las agallas, entre
otros) son fruto del manejo insostenible de los cultivos de peces.
Ejemplos de este mal manejo son la elevada densidad
de crianza en las balsas jaulas, manipulación excesiva de los peces,
instalación de centros en lugares con baja tasa de recambio de agua,
entre otros.
También el informe de OCDE, sugiere completar
un plan preciso de zonificación costera de la acuicultura y adoptar
un manejo ambiental integrado para las áreas costeras.
El organismo internacional además destaca
la iniciativa del Centro Ecoceanos y Amigos de la Tierrra de Holanda al
usar las directrices de la OCDE para las empresas transnacionales las que
"han sido un instrumento útil para consolidar la responsabilidad
ambiental en las compañías".
Respecto a esto se destaca que los reclamos de
estas ONGs en contra de la transnacional Nutreco/Marine Harvest por no
cumplir con las directrices de la OCDE se referían a que la industria
del salmón causaba efectos ambientales negativos tales como el florecimiento
de algas y la marea roja a causa del exceso de alimento y la materia fecal.
Según el amplio acuerdo destacado por el informe de la OCDE afirma
que "las autoridades chilenas acordaron evaluar estas inquietudes ambientales,
por medio del Sernapesca, una vez que el Reglamento Ambiental Para La Acuicultura
(RAMA) se aplique en su totalidad".
Para producir un kilo de salmón chileno,
se ocupan entre 5 y 10 kilos de peces silvestres que son transformados
en harina de pescado para el consumo de salmones. Estos recursos son extraídos
en su totalidad del mar de Chile. Es decir para alimentar las cerca de
800 mil toneladas anuales de salmón que anualmente produce esta
industria -que por su alta mortalidad se reducen a 600 mil-, se extraen
alrededor de 5 millones de toneladas de sardinas, jureles y anchovetas.
La tasa rápida de desarrollo de la actividad
de la acuicultura en Chile ha implicado que numerosas y grandes operaciones
no controladas generen individualmente y en conjunto graves daños
al ambiente marino, como los impactos adversos en la calidad del agua y
fondo marino, por acumulación de nutrientes y desechos; la propagación
de patógenos a los ecosistemas marinos y la erosión genética
e hibridación entre especies silvestres y peces cultivados que escapan.
Por lo cual es importante desarrollar rápidamente regulaciones y
sistemas de control que contribuyan a minimizar los impactos ambientales
de esta actividad.
El
negocio salmonero en Chile, durante muchos años ha sido demasiado
bueno para ser real.
En este milenio la acuicultura sólo será
alternativa a la pesca si se consigue llevar su producción a parámetros
de Sostenibilidad, no solamente económica sino, fundamentalmente,
ambiental. Con un esfuerzo dirigido hacia medidas legislativas y de control,
e investigación aplicada, podríamos acercarnos a una acuicultura
ambientalmente sostenible.
Las siguientes recomendaciones resumen los elementos
que deben ser previstos en todo proyecto de acuicultura, para así
garantizar el Desarrollo Sostenible de la Acuicultura (AIDA 2008).
• Selección del terreno –
consideraciones ambientales y sociales. La ubicación de las granjas
y los proyectos no debe tener repercusiones negativas para los ecosistemas
circundantes, tierras agrícolas, otras actividades de acuicultura
o ecosistemas nativos.
• Selección del terreno –
planificación y monitoreo. Los planes de zonificación para
el desarrollo de la acuicultura deben ser preparados y aprobados por las
autoridades pertinentes.
• Rehabilitación del terreno.
Cada proyecto de acuicultura debe implementar un plan de cierre y rehabilitación
del lugar donde se desarrolló como condición previa al fin
de la operación acuícola.
• Diseño de criaderos para la
acuicultura de camarones sostenibles. Los estanques tienen que ser diseñados
y administrados de manera apropiada para así poder garantizar que
las zonas de agua (y los ecosistemas en donde están localizadas)
mantengan sus funciones ecológicas.
• Gestión de la salud de los
cultivos – productos químicos y antibióticos Deberán
prohibirse los tratamientos de rutina y profilácticos que utilizan
fármacos, antibióticos u hormonas.
• Gestión de la salud de las
especies cultivadas – gestiones prácticas y diseño
del estanque. Las especies cultivadas muertas deben ser evacuadas inmediatamente
del estanque y tienen que ser desechadas de manera higiénica para
garantizar que no exista ningún riesgo de contaminación a
otras especies cultivadas o especies silvestres, y para prevenir cualquier
impacto en las vías fluviales.
• Utilización del agua y los
efluentes. No deberán utilizarse las aguas subterráneas en
explotaciones de acuicultura, especialmente donde este recurso sea imprescindible
para la agricultura y el consumo humano.
• Alimentación. Las actividades
de alimentación deberán mantener al mínimo la formación
de desechos, para la protección de los recursos circundantes de
agua y los ecosistemas costeros. Los tipos de alimentos utilizados, las
formas de diseminación y la recuperación del exceso de alimentos
deben formar parte de las
buenas prácticas de administración.
Citar este trabajo:
Sommer, Marcos. "Acuicultura Insostenible en
Chile". Revista Electrónica de Veterinaria [http://www.veterinaria.org/revistas/redvet],
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