‘Encharcados’
Naturalistas, turistas y visitantes aprovechan la primavera para conocer
la Charca de Suárez
Video visita a la Charca de Suárez
Por Juan Enrique Gómez y Merche S. Calle / IDEAL
- Waste Magazine
Abril 2012
La época de cría en el humedal de la vega de Motril muestra
la gran riqueza biológica de un espacio protegido convertido en
un nuevo activo económico para la costa granadina
Cada día son más. Todo el que se sumerge en el interior
del humedal de la Charca de Suárez, en pleno corazón de la
vega motrileña, entre la playa de Poniente y Playa Granada, acaba
formando parte del grupo de los ‘encharcados’, aquellos que se han quedado
prendados ante la impresionante explosión de biodiversidad, de la
gran cantidad de especies de aves que han convertido este espacio natural
en su lugar de invernada, veraneo, e incluso para reproducirse y críar
a su descendencia.
Visitantes. Un grupo de personas conoce la Charca de Suárez
a través de las explicaciones del técnico de Medio Ambiente,
Manuel Mañani.
Desde el inicio de la primavera, los técnicos de Medio
Ambiente del Ayuntamiento de Motril, encargados de este espacio, tienen
un cuidado extremo con lo que ocurre en el interior de la Charca. La reproducción,
nidificación y cría, necesita de la máxima tranquilidad,
por lo que las puertas se cierran y solo se puede entrar en grupos y englobados
en visitas guiadas. Pero es también el mejor momento para conocer
a sus habitantes y las características de un territorio protegido
que posee la calificación de Reserva Natural y que a pesar de estar
tan cerca de la ciudad de Motril, sus urbanizaciones, e incluso de la capital
de la provincia de Granada es uno de los grandes desconocidos.
«Puede venir todo el que lo desee, y dentro de nuestros horarios,
haremos un recorrido de aproximadamente un kilómetro y medio entre
la vegetación, charcas , lagunas y observatorios de aves»,
dice Manuel Mañani, biólogo y técnico de Medio Ambiente
del Ayuntamiento de Motril, que recibe a las personas que llegan a la Charca
con una petición. «Silencio y cuidado para no molestar a los
animales, a las aves, que aquí están libres, vienen y se
van a su antojo, porque este lugar concentra una serie de ecosistemas que
les permiten vivir, incluso reproducirse», dice y apostilla que «veremos
los primeros patitos recién nacidos, zampullines, fochas,
gallinetas, garzas y cormoranes, y seguramente otros recién llegados
de sus largas migraciones».

La Charca tiene una extensión de 13,8 hectáreas en las
que se encuentra un espacio lagunar formado por tres cubetas principales,
cada una de ellas con diferentes profundidades, lo que favorece la presencia
de aves buceadoras, que necesitan más cantidad de agua, otras que
prefieren aguas muy superficiales, e incluso las que les basta con una
fina capa líquida. «Recientemente hemos iniciado la recuperación
de otra charca de aguas muy someras y orillas, que atraen ya a aves
limícolas», cuenta Mañani a un grupo formado por familias
de Motril que decidieron conocer el interior de un espacio «que
siempre habíamos visto por fuera, que sabíamos que estaba
aquí, pero en el que nunca habíamos entrado», dice
José Rojas que junto a familiares y amigos, realizaban la visita
guiada de un sábado por la mañana y «nunca pensamos
que era así. Impresiona ver a los grandes cormoranes, a los pequeños
recién nacidos...». Este enclave fue incluido en el
catálogo de Humedales de Andalucía en el año 2007
y declarada como Reserva Natural Concertada en 2009. El Ayuntamiento de
Motril aceptó las peticiones de grupos de naturalistas que, encabezados
por la Asociación Ecologista Buxus, lucharon para que el avance
de las urbanizaciones en la costa granadina no afectase a este espacio,
y que el municipio adquiriese los terrenos para poder acotarlos y convertirlos
en lo que fueron antes de la industrialización, un paraíso
para las aves en pleno delta del río Guadalfeo, y que con otros
humedales, como los de Cabo de Gata, Roquetas y el Egido, la desembocadura
del río Guadalhorce, en Málaga, Fuente de Piedra, la Bahía
de Cádiz y Doñana, forman una línea perfecta que recorre
el sur de Europa y garantiza la supervivencia de especies que, en su mayoría
están catalogadas como en peligro de extinción, además
de ser refugio para las migraciones de verano, invierno, prenupciales y
postnupciales.


Bubulcus ibis
(Garcilla Bueyera) / Nycticorax nycticorax
(Martinete
común) / Ixobrychus
minutus
200 especies
Los censos y anillamientos realizados en este espacio natural han llegado
a catalogar más de 200 especies, de las que 27 están incluidas
en el Libro Rojo de los Vertebrados amenazados de Andalucía y de
España. Desde que la Charca de Suárez posee un trabajo sistemático
de mantenimiento y cuidados, se ha incrementado el número de especies
que son avistadas cada año. «Influye de forma positiva la
mejor calidad de las aguas, menor presión humana, una vegetación
más adecuada, e incluso se han regenerado ecosistemas que casi habían
desaparecido», dicen los técnicos de la Charca. «Este
año, por ejemplo, se han visto más cantidad de patos cuchara,
una anátida muy difícil de ver, y cercetas, otra ave acuática
de pequeño porte y vivos colores», además de hacerse
casi permanente la presencia de ejemplares del precioso y pequeño
pájaro azul y anaranjado, Martín pescador, que encuentra
peces para poder alimentarse en la laguna grande, donde se le puede oír
y observar a la caída de la tarde. «Ver a esta especie, Alcedo
atthis, es todo un lujo para los sentidos, y en esta época en la
que hay alevines de gambusia (pequeños peces de laguna), se le ve
con cierta facilidad». También ha llamado la atención
de los especialistas la llegada de moritos, unas aves procedentes del norte
de áfrica que suelen anidar en grupos de centenares de individuos
en las marismas de Doñana, pero que no se habían visto en
Motril. Los cinco ejemplares que llegaron a mediados del invierno, se han
quedado y se mantienen en este espacio, donde también se ha detectado
la presencia de agachadizas, e incluso de agujas colinegras, además
de una gran variedad de gaviotas y las grandes y vistosas garzas imperiales,
habitantes anuales de los carrizales de Doñana y la desembocadura
del Guadalquivir.
Los visitantes de la Charca de Suárez aprenden que las aves son
útiles para el hombre, que la vieja creencia de que las lagunas
son solo un reducto de ratas y mosquitos, como decían los motrileños
hace décadas, «es una de las grandes mentiras con las que
el hombre ha tratado a la naturaleza», cuenta Manuel Mañani
a los visitantes. «Desde que la Charca está mejor y cuidada,
hay menos mosquitos, y la razón es muy simple, los pájaros
insectívoros, carriceros, mosquiteros, lavanderas, bisbitas, golondrinas,
comen insectos, muchos insectos», y otras aves se alimentan de roedores,
reptiles, anfibios... Todo ello supone un importante beneficio para el
hombre. «Por eso os voy a pedir algo especial. No comáis nunca
pajarillos fritos, primero porque está prohibido y es un delito,
y después porque estaréis acabando con el mejor insecticida
natural, además de que son todo huesos», dice Manuel Mañani,
junto a un panel en que se muestran fotografías de las especies
más comunes en el humedal. En ese momento suena un canto entre el
cañaveral. «Un sonido largo, una pausa, y otro corto... una
pausa, y otra vez», alerta el técnico, que explica que
se trata de «un ruiseñor común, es la primera vez que
se oye este año. Acaba de llegar al humedal. ¿Y ese otro?
Es un carbonero. Tiene veinte cantos distintos». Los chavales se
quedan prendados e intentan repetir el sonido.
Los trabajos que se realizan para el mantenimiento de la Charca de Suárez,
intentan conseguir un sistema sostenible de utilización de recursos.
Mañani explica que para construir las vallas vegetales que separan
las lagunas de los caminos, se emplean cañas que crecen junto al
camino. «Se controla su crecimiento y sirven para los parapetos»,
y así con casi todo lo que crece en el interior del humedal, «se
intenta reutilizar».
La Charca, cuenta con el trabajo de voluntarios para tareas de limpieza
y adecuación de hábitats, con la Asociación Ecologista
Buxus, y que son dinamizados por otro de los técnicos de la Charca,
enamorado de su trabajo y uno de los pioneros en la defensa de este espacio
natural, José Larios.
Un grupo de martinetes despide a los visitantes entre los álamos
y sauces. «Desde hoy la vega de Motril tiene otro significado para
nosotros», dicen.
Los niños hacen una pregunta a sus padres: ¿Cuándo
vendremos otra vez?
Calamón entre la vegetación
«Ornitólogos de todo el mundo pasan días en Motril
para observar especies »
La Charca de Suárez se ha convertido en un referente para
ornitólogos y aficionados de todo el mundo. Hasta la playa de Poniente
llegan grupo de personas atraídos por la posibilidad de observar,
de cerca, especies que no son fáciles de ver en otros puntos del
continente. «Un día llegó un ornitólogo inglés
al que habían comentado que aquí podría ver ejemplares
de Calamón. Era su máximo interés», dice Manuel
Mañani, que comenta que ese ornitólogo con su pareja se quedaron
durante una semana en el hotel situado junto a la Charca, comieron y vivieron
en Motril, con el único objetivo de observar y fotografiar aves
en el humedal. Otros llegan atraídos por el comentario, cada vez
más generalizado, de que en Motril es más fácil fotografiar
especies que han buscado en otros humedales tan importantes como Doñana
y Fuente de Piedra, y no han logrado observar lo suficientemente cerca.
La presencia de especies que se encuentran en peligro de extinción
y otros grados de amenaza, como la Malvasía cabecinegra, atraen
también a científicos y periodistas especializados.
Durante gran parte del invierno, la playa de Poniente está prácticamente
desierta. Los bloques de viviendas están vacíos, pero en
el principal hotel de la zona y en los pocos restaurantes que se quedan
abiertos, hay un chorreillo constante de personas que tienen como objetivo
visitar la Charca. «También vienen grupos de profesionales,
como por ejemplo maestros, que incluyen la visita como parte de cursos
de formación». Sin dura, se trata de un dinamizador económico
del que nadie duda, como no lo hacen en municipios como Fuente de Piedra,
o Daimiel, donde sus lagunas y humedales son la principal fuente de atracción
turística. Motril, tiene muchos atractivos, pero la Charca de Suárez
se ha convertido ya en uno de ellos, y especialmente apreciado por un turismo
de calidad que busca tranquilidad, cultura y valores naturales.
Visitas guiadas en abril
Horarios desde abril
Mañanas:_ Sábados y domingos a las 10 y 11,30
Tardes:_ De lunes a viernes a las 18,30 horas
Contacto:_ 618217508