Anfibios
Alytes dickhilleni (Sapo partero
bético)
Rana perezi, Pelophylax
perezi (Rana Común)
Hyla meridionalis
(Ranita meridional)
Pleurodeles waltl
(Gallipato)
Reptiles
Acanthodactylus
erythrurus (Lagarija colirroja)
Chamaeleo chamaeleon
(Camaleón común)
Emys orbicularis
Galápago
europeo
Hemidactylus turcicus (Salamanquesa
rosada)
Malpolon
monspessulanus (Culebra bastarda)
Macroprotodon
cucullatus (Culebra de cogulla)
Mauremys leprosa
(Galápago leproso)
Natrix maura (Culebra viperina)
Natrix natrix (Culebra de collar)
Psammodromus
algirus Lagartija colilarga
Podarcis hispanica
Lagartija ibérica
Elaphe scalaris
/Rhinechis scalaris (Culebra de escalera)
Tarentola
mauritanica (Salamanquesa común)
Testudo graeca (Tortuga
mora)
Timon lepidus /Lacerta
lepida / (Lagarto ocelado)
Vipera latasti
(Víbora hocicuda)
Tortugas
marinas
Especies de las Islas Canarias
Gallotia galloti
(Lagarto tizón)
Gallotia galloti
eisentrauti (Lagarto tizón de Tenerife)
Gallotia stehlini
(Lagarto de Gran Canaria)
Tarentola delalandii
(Perinquén común)
La
fauna solar
Por Inés Gallastegui / IDEAL
Quizá porque siempre se les ha considerado
popularmente animales 'de sangre fría'. Tal vez debido a que se
les relaciona con la magia y la hechicería. O porque una pequeña
parte de ellos tiene una mordedura venenosa y pagan justos por pecadores.
Sea cual sea la razón, anfibios y reptiles son animales poco conocidos
a los que raramente se extiende la sensibilid ad ecológica de la
población. Y sin embargo, muchos de ellos se encuentran en claro
declive, cuando no en grave riesgo de extinción. La pérdida
de hábitats, la escasez de agua y los atropellos son los principales
motivos de esa decadencia, según Juan Manuel Pleguezuelos, profesor
de Biología Animal de la Universidad de Granada.
Víbora hocicuda
/Vipera latasti
A pesar de la antipatía que les profesa
mucha gente, el herpetólogo destaca que estos animales poseen indudables
méritos en la historia evolutiva. Así, los anfibios fueron
los primeros en abandonar las aguas en las que durante millones de años
se había desarrollado la vida y adaptarse parcialmente al medio
terrestre: precisamente a su 'doble vida' acuáticos en su fase
larvaria, terrestres en la adulta deben su nombre.
En cuanto a los reptiles, completaron ese proceso
gracias a un 'invento' impagable: el huevo amniótico, duro por f
uera, para protegerse de los depredadores, y líquido por dentro,
para que el embrión pudiera flotar, alimentarse y crecer.
Pleguezuelos apunta que los anfibios dependen
del agua para reproducirse porque sus huevos son blandos y en tierra se
desecan. Además, resultan tan apetitosos para los depredadores como
el caviar lo es para nosotros. En cambio, los reptiles ya son capaces de
sobrevivir en zonas tan áridas como los desiertos. Esa ventaja permitió
a los mayores reptiles, los dinosaurios, dominar la tierra durante millones
de años. El 'invento' de los reptiles tuvo tanto éxito que
fue 'heredado', con las oportunas correcciones, por los mamíferos,
incluidos los seres humanos.
En el mundo existen 6.035 especies de anfibios
agrupadas en tres órdenes: urodelos (tritones y salamandras), anuros
(ranas y sapos) y ápodos (cecilias). En cuanto a los reptiles, la
extinción masiva hizo desaparecer och o de los cuatro grupos que
existían; en la actualidad, las cerca de 8.000 especies se agrupan
en escamosos (lagartos, anfisbenios y serpientes), quelonios (tortugas),
cocodrilos y rincocéfalos. En la Península ibérica
sólo hay representantes de los dos primeros.
Anfibios y reptiles son animales ectotérmicos,
es decir, que obtienen el calor corporal del exterior. «Antes se
les llamaba animales de sangre fría, pero eso es absolutamente falso»,
explica el profesor, quien recuerda que basta medir la temperatura de una
lagartija para comprobar que puede estar a 38 grados.
Lo que sí es verdad es que estos vertebrados
carecen de los mecanismos internos de los mamíferos para regular
el calor corporal; los seres humanos transpiramos cuando hace calor porque
el sudor, al salir a través de la piel, la refresca; y tiritamos
cuando hace frío porque las pequeñas contracciones musculares
producen calor. En cambio estos animales obtienen el calor, sencillamente,
tomando el sol, que es la placentera actividad en la que solemos sorprenderlos.
Y cuando en el exterior las temperaturas son extremas tienden a ocultarse
y paralizar toda su actividad para reducir al mínimo el consumo
de energía hasta que lleguen tiempos mejores. Estos periodos se
denominan
de latencia o letargo.
Tarentola
mauritanica Salamanquesa Común
Amenazas
En Andalucía oriental hay 12 especies
de anfibios y 22 de reptiles autóctonos o introducidos desde muy
antiguo, cifras que podrían reducirse debido a las graves amenazas
que pesan sobre estos bichos, tal como explican Pleguezuelos y la también
herpetóloga Mónica Feriche en 'Anfibios y reptiles. Guías
de la Naturaleza', editado por la Diputación de Granada. La propia
legislación española no fue muy proteccionista con ellos
hasta que estableció el Catálogo Nacional de Especies Ame
nazadas en 1990.
En nuestra zona, uno de los problemas más
acuciantes es la destrucción o alteración de los hábitats
terrestres. Los incendios forestales no sólo destruyen el alimento
y el lugar donde viven muchas especies, sino que a veces las matan directamente.
«Son los vertebrados más afectados por los incendios, pues
su escasa capacidad locomotora les impide huir del fuego en la mayoría
de las ocasiones», observa Pleguezuelos. La quema de rastrojos ataca
directamente a algunas de las especies más escasas en nuestra región,
como el eslizón, la culebrilla ciega y la culebra de cogulla, por
la alta temperatura que alcanzan las piedras bajo las que se cobijan. La
quema de carrizales y cañaverales en los bordes de las zonas húmedas
destruye el hábitat de la ranita meridional y produce una alta mortandad
en las poblaciones de galápago leproso.
El biólogo destaca además los perjuicios
ocasionados a la herpetofauna por los cambios en las prácticas agrícolas.
Por ejemplo, los cultivos bajo plástico destruyen los hábitats
costeros arenosos donde vivían muchos animales. También el
uso de maquinaria pesada y el abuso de abonos y pesticidas perjudican la
biodiversidad. La plantación de pinares de repoblación abigarrados,
que impide que los rayos del sol lleguen al suelo, hace imposible la vida
de animales ectotermos.
Pozos y riego
El profesor recuerda que la alteración
o destrucción de hábitats acuáticos es especialmente
grave para los anfibios, que se encuentran en una gravísima regresión
en todo el mundo. A la escasez y mal estado de conservación de los
humedales se suma la destrucción de pequeños enclaves necesarios
para la reproducción de los anfibios, como manantiales, pilones,
abrevaderos, albercas y zonas de escorrentía. La eliminación
de los pozos tradicionales de piedra y poco profundos ha terminado
con casi el único lugar donde se reproducían tritones y salamandras.
El zoólogo pone como ejemplo la transformación
del olivar en cultivo de regadío, ocurrida en los últimos
años en aras de la productividad. «Cuando se saca agua de
un pozo en cantidades industriales resalta Pleguezuelos tarde
o temprano hay un manantial o una fuente que se secan».
Una amenaza grave para los reptiles y anfibios
es la fauna alóctona, es decir, introducida por el hombre. La introducción
de peces foráneos en embalses con fines de pesca deportiva
u otros: lucio, black-pass, gambusia o carpa y en ríos trucha
arcoiris resulta nefasta, porque muchas de estas especies depredan
las larvas de anfibios. El Procambarus
clarkii (Cangrejo rojo americano) es voraz y puede acabar con todos
los anfibios de un embalse.
Enemigos exóticos
El especialista destaca que otro problema es
la suelta de anfibios y reptiles exóticos. Algunos desaprensivos
los compran de pequeños y se deshacen de ellos cuando se vuelven
molestos por el alimento que necesitan o los olores que producen,
liberándolos en el campo en vez de ponerlos en manos de las autoridades,
como deberían. Así aparecen en los campos andaluces iguanas,
boas, cocodrilos y caimanes. Con todo, el peor y más abundantes
es el galápago americano, una especie «resistente, oportunista,
que llega a reproducirse en libertad, depreda a otros herpetos y compite
con los galápagos autóctonos hasta el punto de superarlos
en número y terminar por desplazarlos», explica Pleguezuelos.
Por si fuera poco, algunos transmiten salmonelosis. Por los mismos motivos,
los expertos desaprueban la instalación de factorías de cría
de rana toro americana para su aprovechamiento gastronómico.
La captura directa de herpetos hoy en día
ya apenas tiene como fin su consumo; el riesgo procede, más bien,
de los amantes de los terrarios que no se limitan a la cría de especies
exóticas, sino que capturan ejemplares autóctonos para mantenerlos
en cautividad, una actividad ilegal. El tritón pigmeo suele ser
la principal víctima de estos dudosos naturalistas.
A algunos reptiles, sin embargo, lo peor que
puede pasarles es un encuentro con los seres humanos. Pastores, cazadores,
guardas y algunos excursionistas matan sin más a toda víbora
hocicuda que se cruce en su camino. Según los especialistas, este
ofidio suele morder cuando se siente acosado; el problema es que tanto
el ganado como los perros sienten curiosidad por él y se acercan
a olfatearlo. La culebra lisa meridional, tot almente inofensiva, es eliminada
muchas veces confundida con la víbora. En cuanto a los lagartos,
se les aniquila «como potenciales devoradores de huevos y pollos».
Y si los humanos a pie son un peligro, aún
más lo son motorizados. La mortandad de anfibios en época
de reproducción es muy elevada en carreteras y carriles cercanos
a lagunas, charcas y embalses. Los reptiles machos 'caen' cuando se desplazan
en busca de hembras y éstas, cuando buscan lugares para la puesta
o alimento tras el letargo estival.
Lluvia de sapos y el 'favor' de Adán
y Eva
El herpetólogo italiano Benedetto Lanza
aseguraba que la elección de una serpiente para simbolizar el mal
en la parábola del pecado original había hecho un flaco favor
a los reptiles y anfibios. Por 'culpa' de Adán y Eva, sobre estos
animales circulan mitos poco agradables y casi siempre falsos.
Juan Manuel Pleguezuelos recoge uno «inverosímil»
que asegura que algunas culebras aprovechan el sueño de la madre
lactante para mamar de su pecho, mientras meten la cola en la boca del
bebé para evitar que llore.
En la Costa de Granada se dice que, si se coloca
a un Chamaeleo chamaeleon (Camaleón
común) sobre una superficie roja, muere «de frustración»
al no poder adoptar esa tonalidad. Pleguezuelos admite que ese color no
está en la 'paleta' del animal, entre otras cosas porque raramente
necesita camuflarse en un terreno colorado.
El zoólogo cita los frecuentes avistamientos
de «enormes serpientes peludas que se escabullen en la maleza»,
sobre todo en Andalucía occidental. Pero, lejos de añadir
una nueva especie al grupo de los ofidios, atribuye estos testimonios a
una observación fugaz de un «tren de meloncillos: es conocida
la costumbre de las hembras de este mamífero de desplazarse seguidas
de sus crías, todos muy juntos, uno detrás del otro, bajo
su cola». Respecto a testimonios similares recogidos en Granada,
donde no hay meloncillos, apunta la posibilidad de que se trate de viejos
machos de culebra bastarda, cuyas escamas dorsales largas y puntiagudas
aparecen a veces erizadas, «con la apariencia de cortos pelos».
Mucha gente del campo afirma también haber
visto alguna vez una «lluvia de sapos». En realidad, los sapos
no 'llueven'; pero a veces cientos de ejemplares pequeños, tras
la metamorfosis, se ocultan en las grietas del suelo esperando la lluvia
para dispersarse sin temor a la deshidratación.
Sin embargo, no todos los mitos sobre reptiles
y anfibios son negativos. En ciertas culturas se les atribuyen propiedades
curativas, mágicas, divinas... e incluso gastronómicas.
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Enlaces recomendados
Enciclopedia virtual de los Vertebrados españoles
(Museo Nacional de Ciencias Naturales- CSIC)
http://www.vertebradosibericos.org/reptiles.html
http://www.vertebradosibericos.org/anfibios.html
Atlas Herpetológico de Andalucía por Juan Pablo González
de la Vega
http://anfibios-reptiles-andalucia.org/
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