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Guía de plantas
Guía de mariposas
Guía de especies marinas
TEMAS----------
© Textos-fotos-videos: Merche S. Calle / Juan Enrique Gómez / Waste

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Plagas y enfermedales de la Flora
Ärboles, arbustos, se ven sometidos a una gran presión para progresar en el medio natural. A las condiciones climatológicas, estado del suelo, contaminación hay que añadir la incesante amenaza de todo tipo de plagas y enfermedales que les acechan. Si el bosque está sano y las condiciones metereológicas son favorables tendrán más armas para defenderse, si la sequia, el frio, las altas temperaturas les acechan ,sus defensas serán menores. Todo tipo de organismos formarán un ejercito invisible dispuestos a aprovecharse del banquete. Hongos, ácaros, bacterias, virus, nematodos, algas, y sobretodo insectos, son causantes de plagas que pueden acabar con formaciones boscosas extensas. Especies perforadoras de troncos y ramas, lepidópteros (mariposas) defoliadores, insectos chupadores de savia, y otras perforadoras de frutos (Bellotas en el caso de especies del Género Quercus)  Los árboles se defienden, en algunos casos aislando al individuo atacante, formado alrededor las conocidas agallas que crean la apariencia de falsos frutos con curiosas formas.

Agalla
Excrecencia que se forma en algunos vegetales por la puesta de huevos o picadura de algunos insectos
Formaciones anormales de tejidos u órganos de las plantas causadas por la presencia o actividad de un organismo inductor.
Existen más de 15.000 especies de organismos causantes de agallas entre ellos protozoos, hongos, virus, bacterias, algas, y sobretodo insectos
Algunas especies que atacan árboles induciendo agallas

Orden Hymenoptera
Andricus foecundatrix
Andricus quercustozae (Agalla de roble)
Cynips quercus
Diplolepis mayri
Diplolepis rosae
Neuroterus quercusbaccarum
Plagiotrochus quercusilicis
Pontania (Eupontania) vesicator 

Orden Diptera

Dryomyia lichtensteinii (Cecidomia de la encina)
Oligotrophus panteli


Orden Coleoptera
Chalcophora mariana  (Escarabajo del pino)
Pericartiellus durieui
Rhynchophorus ferrugineus (Picudo Rojo) Reportaje y video

Orden Hemiptera
Aleyrodes proletella (Mosca blanca de la col)
Aploneura lentisci (Pulgón del lentisco)
Asterodiaspis ilicicola
Baizongia pistaciae (Pulgón del pistacho)
Camarotoscena speciosa
Forda formicaria
Geoica utricularia 
Icerya purchasi (Cochinilla acanalada)
Oxycarenus (Oxycarenus) lavaterae (Chinche roja del melocotonero)



Orden Lepidoptera

Euproctis (Euproctis)  chrysorrhoea, un lepidóptero que puede convertirse en plaga para muchos árboles como olmos robles, encinas, castaños, madroños, tilos, chopos, fresnos, majuelos, asi como especies de cultivos agrícolas.

Thaumetopoea pityocampa (Procesionaria del pino)
Acari/ Acaros
Aceria barroisi
Aceria ilicis
Aceria macrorhyncha
Kingdom: Animalia /Phylum: Arthropoda
Clase: Arachnida / Orden Prostigmata
Superfamilia Tetranychoidea / Familia Tetranychidae
Tetranychus urticae
Araña roja / Twospotted Mite 




Candidatus Phytoplasma pini (Escobas de brujas, injerto de brujas)


Hongos
Armillaria mellea (Setas de mimbre, setas de membrillero)
Fomes fomentarius (Yesquero, casco de caballo)
Fomitopsis pinicola (Yesquero del pino, yesquero rebordeado)
Ganoderma lipsiense / Ganoderma aplanatum)
Ganoderma lucidum (Pipa)
Gloeophyllum trabeum (Yesquero de las cercas)
Gymnosporangium clavariaeforme
Inonotus tamaricis (Yesquero del taray)
Phellinus pomaceus
Phragmidium mucronatum (Roya del rosal)
Valsa sordida

2000 árboles condenados a morir en la Alhambra - reportaje
Grafiosis en la Alhambra
Talas en Granada



Procesionaria atacando a pinos Los bosques pagan un alto precio tras años de sequía. 
Según cifras oficiales, sólo un tercio de los árboles de todo el país continúa sano, el resto o están muertos o gravemente enfermos.  La Junta de Andalucía presupuestó algo más de 15.000 millones de pesetas en 1995 para actuaciones forestales y continúa con grandes inversiones por el mismo problema. En las ciudades del sur de España la situación se agrava ya que a ella se suman problemas de contaminación, daños mecánicos, suelos empobrecidos y plagas. Sólo en la Alhambra, en Granada, más del 90 por ciento de los olmos están afectados de grafiosis desde el año 1996. Además, ese mismo año, el Ayuntamiento  emprendió una serie de actuaciones de urgencia en distintas plazas de la ciudad, talando árboles que se encontraban en grave peligro de derrumbe. En el verano del 2000 la enfermedad continuaba creciendo. En la Alhambra se ha puesto en marcha una política de tala y actuaciones fitosanitarias para intentar detener la expansión de la grafiosis que ya ha provocado la tala de una gran cantidad de olmos.
La zona del sureste de España ha sido la más dañada por los distintos periodos de sequía con un 74 por ciento de los árboles dañados y un 35 por ciento del matorral o árboles muertos. Sierra Nevada y Sierra de la Sagra son dos de las zonas donde aparecen daños más agudos. Una metereología tan adversa provoca en la vegetación estress hídrico, disminución de las defensas y la llegada de toda clase de organismos oportunistas, insectos, virus, hongos,nematodos, defoliadores y perforadores, sembrando la desolación y muerte a su paso.
Más de 15.000 millones ha invertido la Junta de Andalucía desde 1995 en tratamientos selvícolas, prioritariamente dedicados a actuaciones de mejora de resistencia de las masas forestales, debilitados por la sequía y enfermedades.. TALAS EN GRANADA. una ciudad tipo
El arbolado de la Plaza de la Mariana presenta un estado deplorable, los árboles han sido maltratados con desmoches y podas drásticas, perdiendo su función ornamental y ambiental. Las ramas sufren graves riesgos de fractura y seis ejemplares, un 27 por ciento, han sido abatidos. Estos son algunas de las conclusiones de un informe sobre el Plan de Gestión del arbolado ejemplar de Granada realizado por el biólogo Josep Selga en septiembre de 1996 para el Ayuntamiento granadino y que cuatro años después se mantiene en vigor. En la Carrera de la Virgen los 71 árboles existentes presentan aspecto senil, alteraciones estructurales y biomecánicas, envejecimiento prematuro por podas drásticas, en definitiva un proceso degenerativo en estado avanzado. Seis árboles han sido abatidos y se han realizado actuaciones de urgencia para impedir la caída de otros ocho más que se encuentran en grave peligro. Unos tratamientos que han dado un resultado positivo en la mayoría de los casos. En la Avenida de los Andaluces hay más de cien árboles con síntomas de poca vitalidad, crecimiento deficiente, falta de estructura y algunos presentan cavidades y heridas. Se recomendó la renovación total del arbolado.
 En la Plaza de Bib-rrambla la mayoría de los árboles son tilos y su estado, sin llegar a ser dramático, necesita de cuidados urgentes.Hay ejemplares con el tronco hueco o cavidades importantes, algunas estructuras extremadamente frágiles y peligrosas. Por tanto hay árboles con elevado riesgo de fractura sin ninguna posibilidad de futuro. Se recomienda abatir los más peligrosos e ir sustituyendo los que, a través de controles anuales, sigan manteniendo un nivel de peligro grave.
En el Paseo de los Tristes la situación es menos dramática y sólo se recomienda una poda de reformación para evitar peligros de fractura y controles en años sucesivos, asi como reunificar el arbolado en una sola especie.
Por último la Plaza del Campillo presenta el panorama más esperanzador. Los cuatro grandes ejemplares de Platanus hispánica se encuentran en buen estado, salvo el ejemplar más cercano a la Fuente de las Batallas que presenta síntomas de descomposición de la madera, apreciable a simple vista, necesitando controles anuales de la zona herida. El cableado que en la actualidad soportan estos árboles debe ser eliminado y además se recomienda la sustitución de la tierra de las jardineras con material poroso y drenante.
Este informe calificaba a estos árboles como monumentales y por su dimensión considera al más cercano a la Plaza de la Mariana como el de mayor tronco de la península, y recomendó al Ayuntamiento una campaña de promoción y conocimiento de este patrimonio. GRAFIOSIS EN LA ALHAMBRA
Más del 90 por ciento de los olmos de la Alhambra y Generalife están afectados por
grafiosis. El Departamento de Biología Animal, Vegetal y Ecología de la Universidad de Jaen participa en el penúltimo intento de frenar la plaga que casi ha acabado con los olmos de todo el mundo.La grafiosis la provoca un hongo llamado Ophiostoma ulmi, los primeros síntomas que produce son el de hojas amarillentas, marchitas que se secan, se enrollan hacia el haz, y adquieren coloración rojiza. La enfermedad continúa afectando a todo el árbol desde las ramas más grandes hasta llegar al tronco, o bien a la inversa empezando por la raiz, siendo en este caso más rápido el desarrollo. En  la primavera siguiente, y en ambos casos el olmo estará muerto.
La técnica empleada ahora consiste en introducir, por medios mecánicos, un hongo distinto del que provoca la enfermedad y que aumenta la resistencia del árbol ante la grafiosis. El optimismo de los investigadores no es muy grande ya que las distintas variedades de olmos reaccionan de formas diversas, dependiendo de las condiciones del suelo, clima, tamaño o edad. Los tratamientos que se realizan durante diferentes épocas del año no se pueden considerar positivos o negativos hasta la primavera siguiente que es cuando se manifiesta la enfermedad.

Proteger el bosque de la Alhambra es cuidar el monumento.Especialistas de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y Montes de la Universidad de Córdoba, colaboran con  los equipos que trabajan en la tarea de mantener el bosque alhambreño. El Departamento de Biología Animal, Vegetal y Ecología de la Universidad de Jaén colabora tambien en el control de la grafiosis de los olmos. Los primeros en dar la voz de alarma sobre el estado del bosque fueron los investigadores de la Estación Experimental del Zaidín y el Instituto López Neyra de  Parasitología.
2.000 olmos fueron condenados a ser talados (reportaje año 2001)

Por J. E. Gómez (diario IDEAL)
Decenas de grandes árboles de los bosques de la Alhambra han sido talados. Estaban condenados a muerte desde que un pequeño coleóptero, del género Scolytus, les trasmitió el hongo que produce la enfermedad de la grafiosis. Una plaga que está diezmando la población de olmos de los bosques de la Alhambra, de la ciudad y de toda Europa. En los últimos meses se han talado un centenar de árboles afectados, todos ellos de tamaños medio y grande. Los tratamientos fitosanitarios que se emplean desde hace años sólo pueden retrasar el final. 

Foto: Juan Ortiz - Ideal Todas las mañanas del mes de julio, temprano para no alarmar a los visitantes, equipos de trabajadores de la Alhambra, armados de sierras mecánicas y grúas, proceden a una tarea que no gusta a nadie, menos aún a
los responsables de la masa vegetal del monumento y su entorno. Derriban con sus sierras algunos de los grandes árboles que forman el bosque alhambreño.
Son olmos, Ulmus minor, que padecen la enfermedad de la grafiosis, que está destruyendo numerosas masas boscosas de toda Europa, como ya destruyó hace décadas millones de olmos en Estados Unidos. Para Andrés Castillo, responsable del cuidado de los jardines del Patronato de la Alhambra y el Generalife, es difícil resignarse a la cruda realidad. «La enfermedad no tiene remedio. Estamos talando los árboles y destruyendo la madera, para evitar que continúe el contagio y dar tiempo al bosque a regenerarse por sí mismo con otras especies». Sabe que la enfermedad no sólo está en la Alhambra. «Por este motivo es mucho más difícil controlarla. Estamos rodeados, igual que en otros lugares de España y Europa. La ciudad tiene muchos olmos con grafiosis, el río Darro, el Paseo de los Tristes, la zona baja de la Sierra de Huétor, el río Genil, tienen olmos infectados, por lo que es muy difícil mantener el bosque de la Alhambra limpio». Andrés Castillo quiere que la gente, los visitantes, sepan qué es lo que se está haciendo con los árboles. «No los talamos por gusto o porque vamos a poner otras especies más bonitas. Se talan porque, desgraciadamente, no hay más remedio». Afirma que los tratamientos fitosanitarios que se están realizando desde hace años arrojan resultados muy buenos, pero no definitivos, porque no hay remedio para la enfermedad. El hongo que la produce, conocido
científicamente como Ophiostoma ulmi, es de difícil extinción. Sólo se le puede atacar en momentos de altos niveles de humedad y poco calor y necesita que el árbol tenga sus defensas muy activas, cosa que ya no ocurre con los árboles infectados. 
Inventario
El Patronato de la Alhambra y el Generalife ha inventariado algo más de 2.000 olmos afectados y que no tendrán viabilidad. Se podrá conseguir retrasar su final. De hecho, en los últimos años, han sido 300 los que han sucumbido bajo la sierra mecánica. «La estrategia es intentar espaciar mucho el momento de la tala de cada ejemplar o grupo de árboles. Conseguimos que en ese tiempo crezcan otras especies y matorrales y el bosque casi no note la falta», dicen los expertos, que saben que el bosque, para la Alhambra, es fundamental. Si él no tendría viabilidad el monumento, el especial microclima que genera favorece la estabilidad de las murallas y estancias del monumento nazarí.
Para los profanos en la materia se podría pensar que se están talando árboles sanos. Los olmos afectados se deterioran en un espacio de tiempo muy corto.
Si el árbol ha sido afectado por sus ramas, se le podrá imponer un tratamiento sanitario que, en general, retrasa considerablemente la muerte del árbol, pero si se ha infectado desde las raíces, el ejemplar está
condenado del todo. Ese es el motivo por el que algunos de los árboles talados parecen sanos.
La infección
Los problemas de los olmos en la Alhambra se detectaron a principios de los años 80 con una plaga de galeruca, un insecto que destruía hojas y se introducía en el interior del tronco. Era el principio para pensar en la grafiosis, provocada por el hongo que trasmitía otro insecto, un coleóptero del género Scolytus. A principios del los años 90 la situación ya era inevitable. Los responsables de la Alhambra no aceptaron la peligrosidad de la presencia de galeruca y afirmaron en declaraciones en prensa en 1984 y en 1987 que la Alhambra estaba limpia y que no había temor a plaga alguna.
Ahora el Patronato destina 12 millones de pesetas para las campañas de poda y las escuelas superiores de Ingeniería Agrónoma y de Montes de Madrid y Cádiz trabajan a marchas forzadas para intentar encontrar soluciones.
  Olmos en Granada
Las zonas más afectadas: Los olmos afectados por grafiosis se encuentran, principalmente, en la Plaza de Gracia, el Paseo de los Tristes, la Glorieta Arabial, el Triunfo y el Salón. Muchos de estos ejemplares se encuentran a la espera de ser talados o en proceso de tratamiento fitosanitario. Otros ejemplares han sido talados en los últimos años en esos espacios ciudadanos. Masa forestal: El problema fundamental se encuentra en que hay muchos árboles afectados por grafiosis en los alrededores de la ciudad y también en las inmediaciones del bosque de la Alhambra. Las zonas con mayor presencia de la enfermedad, cerca del monumento, son las de todo el recorrido del río Darro, las zonas altas del Sacromonte, los parajes denominados como Jesús del Valle. También hay árboles afectados en las inmediaciones del Generalife y en las zonas cercanas al cementerio de San José con lo que el insecto
transmisor tiene fácil acceso al bosque. La grafiosis
El hongo: Es causado por un hongo denominado científicamente Ophiostoma ulmi.
Va provocando el deterioro vascular del árbol hasta que el ejemplar muere. La savia deja de aportar al sistema del árbol los componentes que necesita.  El insecto: El hongo llega hasta el interior del árbol trasmitido por un insecto que lo porta. Se trata de un insecto perforador, un coleóptero del género Scolytus. Se introduce en el árbol y perfora galerías en su interior, llegando incluso a las raices, esas galerías se infectan con el hongo. Síntomas: Los primeros síntomas son la existencia de algunas ramas secas a principio del  verano. Todo el árbol morirá al  final del verano. Las hojas se  doblan  mostrando síntomas de sequía acusada. Se podrán ver las galerías del escolítido bajo  la corteza. Si se corta una rama se podrán observar los haces vasculares del hongo por la coloración más intensa.
El bosque monumental
La vegetación es parte fundamental de todo el conjunto Alhambra y Generalife. El bosque tiene mucho más de olmos, por lo que su desaparición programada no debería causar demasiados problemas. En la vegetación se diferencian dos zonas claramente delimitadas, una ajardinada y otra inferior de bosque. En la primera se encuentran numerosas plantas exóticas y árboles separados, magnolios, cipreses. Destaca la enorme sequoya del Generalife, regalo de Cristóbal Colón. El minibosque inferior posee árboles caducifolios que aportan una gran riqueza al suelo con la caída otoñal de sus hojas. En él abundan almeces, plátanos, acacias, laureles, cipreses, arces, castaños de indias y los olmos amenazados  por la grafiosis . 
Gran número de arrayanes circundan el bosquecillo recortados en forma de setos, dándole el aspecto característico que todos los visitantes conocen.
Otro arbusto, el sabuco (Sambuco nigra) proporciona alimento con sus frutos a un buen número de pájaros que cada año encuentran en esta isla ecológica un lugar donde refugiarse de los rigores del invierno y que cuenta con abundante comida. Hay también un bosque de Pinus halepensis aterrazado y, en camino del Avellano, existe una zona boscosa bien conservada con especies autóctonas típicamente mediterráneas. Todo el conjunto de vegetación actúa de pulmón y filtro de monóxido de carbono, protegiendo así al monumento
frente a la contaminación, que en los últimos años se ha reducido por las restricciones que ha sufrido el tráfico en la zona inferior. Todo esto hace posible la existencia de un microclima con unas condiciones de humedad, temperatura y luminosidad que el bosque ha transformado. Los niveles serían mucho más bajos   que los que corresponderían a la zona sin la presencia de la vegetación. La exhuberancia del bosque no sería posible sin el agua. Gracias a la existencia de estanques, arroyos y acequias, la grafiosis no ha actuado de una forma mucho más rápida.
TRATAMIENTOS INTERRUMPIDOS EN 1998 HUBIESEN SALVADO
LOS OLMOS DE LA ALHAMBRA
Por: J. E. Gomez
Algo más de 1.500 de los 2.000 olmos condenados a muerte en los bosques de la Alhambra morirían de viejos si se hubiese mantenido el tratamiento contra la grafiosis que aplicaron desde 1994 a 1998 un equipo de científicos del CSIC y de la Universidad de Jaén. El tratamiento integral, compuesto por métodos mecánicos, biológicos y químicos, dio resultados altamente positivos, pero incomprensiblemente los responsables de la Alhambra no renovaron el convenio con los equipos científicos. Desde 1998 hasta ahora la situación de la enfermedad se ha agravado de forma considerable y, posiblemente, no tenga solución. Los científicos no entienden el motivo de la paralización de los tratamientos.
El director del equipo científico que desde 1994 hasta 1998 trabajó en la lucha contra la grafiosis en el bosque de la Alhambra, Ramón González Ruiz, biólogo especializado en entomología, plagas forestales y tratamientos fitosanitarios, afirma que el programa de control de la grafiosis en la Alhambra logró resultados muy positivos. Asegura que de haber continuado en el punto en el que se abandonó, es decir el año 1998, ahora no hablaríamos de árboles condenados a muerte. No entiende que se haya tenido la posibilidad de evitar la muerte de centenares de árboles y se hayan dejado a su suerte con tratamientos selvícolas no específicos contra una enfermedad mortal y muy contagiosa. Ramón González no cree que desde que los científicos dejaron de actuar en el bosque se haya puesto en marcha un programa de tratamiento realmente efectivo. «En aquel momento estábamos inoculando ya una vacuna que había logrado que la enfermedad no se extendiese a los ejemplares vacunados. 
La falta de tratamientos ha acelerado el proceso y el deterioro completo de muchos de los olmos de la Alhambra», dice el especialista que en 1994, tras varios años de estudios cuando se encontraba como investigador de la Estación Experimental del Zaidín, el Patronato de la Alhambra suscribió un convenio para iniciar los tratamientos, un acuerdo que más tarde se extendió a la Universidad de Jaén. Cuando se iniciaron los trabajos la mortalidad de los olmos infectados era del 17% anual. Desde un principio se consiguió hacer descender la mortalidad al 4% y se esperaba que al final del programa, si no se hubiese interrumpido, se llagaría a una mortalidad del 1% de los árboles afectados, niveles similares a la morbilidad fisiológica normal. Ahora en cambio, según los datos aportados por los responsables de la Alhambra, la morbilidad es muy superior y la enfermedad, en lugar de paralizarse, se ha extendido. 
Guerra en varios frentes 
La lucha contra la grafiosis se centró hasta el año 1998 en varias cuestiones: procurar que el insecto portador del hongo que produce la grafiosis, el coleóptero Scolytus multistriatus, desapareciese del bosque de la Alhambra; que los que lograban llegar al árbol no pudiesen afectarlo y que los árboles afectados no pudiesen contaminar a otros. El plan de lucha era todo un ejemplo de estrategia de utilización de medios mecánicos, biológicos y químicos. Para evitar la llegada del insecto al árbol se utilizaban trampas en las que se colocaban feromonas artificiales (compuestos similares a los segregados por los insectos para atraer a otros y reproducirse). Se colocaban en otros árboles y en troncos cortados y especialmente preparados para ello. Como era imposible evitar que muchos insectos lograse llegar al árbol, se mantenía un control sobre las copas más altas -el lugar por donde el insecto comenzaba su colonización y puesta de huevos y, por tanto, el contagio con el hongo de la grafiosis-. Una vez detectado se realizaban podas controladas para evitar que llegase al tronco -si lo hacía el árbol estaba condenado-. En esos casos los troncos eran tratados con sistema de anillados -cortes alrededor del tronco con una profundidad medida- para evitar que el hongo llegase a las raíces desde la parte alta y contaminase, vía radicular, otros ejemplares. Otro sistema empleado, que dio resultados de éxito de más del 20%, fue la utilización de «unas avispillas» criadas en laboratorio, himenópteros parasitoides, que localizaban las larvas de los Scolytus, taladraban la corteza con su aguijón hasta dar con ella, le dejaban caer un huevo que, al convertirse en larva, se comía la larva del insecto dañino. Se soltaron entre 500.000 y un millón de avispillas cada año. El objetivo fundamental era evitar que el insecto pudiese reproducirse. 
Uno de los problemas fundamentales se presentaba cuando los árboles estaban contaminados hasta la raiz y contagiaban a otros ejemplares por esa vía. El árbol contaminado estaba muerto de forma muy rápida. Se hicieron campañas de zanjas de hasta dos metros de profundidad para eliminar las conexiones de raíces entre diferentes árboles. Este método ofrecía resultados del 100% pero tendría que haberse mantenido hasta la erradicación de la enfermedad. La paralización de los programas de lucha contra la grafiosis ha sido, para Ramón González, la principal causa de la situación actual del bosque.

Una vacuna desperdiciada 
Lo que más extraña a los científicos es que se hiciesen pruebas de una vacuna elaborada en los Países Bajos, donde tenían un grave problema con la grafiosis, y que a pesar de sus resultados muy positivos en la Alhambra no se continuase con ella. En 1997 los descubridores de la vacuna, que inocula un agente patógeno debilitado a olmos sanos, estuvieron en Granada por voluntad propia y trataron algunos ejemplares jóvenes, todos ellos resistieron el ataque de la enfermedad, ya que la vacuna consigue aumentar las defensas del árbol contra la grafiosis. Los científicos afirman que con la aplicación de los tratamientos que estaban en marcha y la vacuna se habría garantizado el control de la enfermedad y su no extensión, con la consiguiente permanencia de los olmos en el bosque de la Alhambra.

NO al insecto
Para evitar que el coleóptero Scolytus multistriatus pueda infectar el olmo (Ulmus minor) se utilizaron diferentes métodos, todos ellos coordinados en el tiempo y en la forma de aplicación.
Trampas: Se colocaron trampas para insectos impregnadas de feromonas para atraer a los insectos, tanto en los árboles del bosque como en troncos cortados en otros lugares del recinto de la Alhambra. El recuento de los ejemplares atrapados ofrecía datos fiables de la evolución de la población de este insecto en la zona de la Alhambra. Gracias a estas trampas se comprobó que la lucha contra el insecto era la adecuada, ya que su presencia descendió en más de 80% en dos años.
Insectos aliados: Los científicos descubrieron la existencia de varias especies de himenópteros parasitoides -que matan a la especie en la que se hospedan- que ponían sus huevos sobre las larvas de los portadores del hongo de la grafiosis y que, al crecer su propia larva, se comía a la del insecto maligno. Criaron en laboratorio millones de estos insectos, a los que se llamaba coloquialmente avispillas, ya que se trataba de avispas muy pequeñas que eran criadas en los laboratorios y luego adaptadas al bosque de la Alhambra antes de soltarlas junto a los olmos para que pudiesen hacer su trabajo: llegar al árbol infectado, localizar las larvas de Scolytus bajo la corteza, utilizar su aguijón como taladro para llegar a la larva, poner un huevo sobre ellas y marcharse a buscar más larvas a las que parasitar.
Insecticidas: Ante el objetivo de evitar que los insectos lleguen a los árboles hubo que utilizar insecticidas para aquellos que lograban romper el cerco. En algunas ocasiones se lanzaron vía aérea sobre el bosque.

Evolución: Los resultados de los diferentes tratamientos fueron rápidos y positivos. Según los datos de los investigadores, en el primer año de aplicación se redujo la mortalidad de olmos del 17% al 4% y el último año llegó al 1%. Se estima que sin la presencia de vacunas y aún sin realizar una reforestación suficiente, se habría salvado hasta la mitad del número de árboles al menos hasta el año 2010.
Temas relacionados 

2000 arboles condenados a morir en la Alhambra
Grafiosis en la Alhambra
Talas en Granada
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Patógenos de Plantas descritos en España (MMA)
http://www.marm.es/es/agricultura/publicaciones/patogenos_final_tcm7-1286.pdf

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Agallas de Tenthredinidos Potania (Eupontania) vesicator sobre Salix purpurea

Agalla inducida por Plagiotrochus quercusilicis en una coscoja (Quecus coccifera)


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