Los vilanos son producidos por muchas de las especies vegetales
de ribera, como los sauces, que al igual que los álamos, generan
una gran cantidad de vilanos, y también por la mayoría de
las especies de flora de la familia de las compuestas, en la que se encuentran,
por ejemplo, todas las que asimilamos a margaritas (solo una parte de ellas
genera vilanitos para dispersar sus semillas) y dientes de león,
además de todos los cardos, aunque éstos fructifican y sueltan
sus semillas a la mitad del verano, en épocas más calurosas.
‘Vulanicos’
El vilano, que en las provincias de Granada y Almería se conoce
con el nombre de ‘vulanico’, tiene un objetivo, volar con el viento, cuanto
más lejos mejor. Posee una estructura diferente en cada planta,
unas en forma de paracaídas, otras parecen hélices que giran
con el viento. En todos los casos tienen estructuras muy suaves, con formas
de seta, escamas o pelillos, que, en el centro, rodean a las semillas.
Aparecen cuando la planta ya ha florecido y la flor se ha convertido en
fruto. Ese fruto está cargado de semillas y genera la cubierta pelosa
alrededor de cada una de ellas. El viento hace el resto. Los separa de
la planta y les ayuda a iniciar el vuelo y su dispersión. Las plantas
se reproducen y colonizan nuevos territorios. De hecho algunas especies
consideradas como invasoras, tienen una gran capacidad para reproducirse
gracias a la capacidad de vuelo de sus vilanos.


De flor a vilano Un ejemplar de Tragopogon
porrifolius, suelta sus ‘vilanitos’ (foto inferior) después
de haber pasado por sus tres etapas: la flor, que después se convierte
en fruto, y más tarde en vilano con sus semillas en el interior
A mediados de la primavera, alrededor de las ciudades, en las zonas
de campos de cultivo abandonados, bordes de caminos y solares, e incluso
en el interior de los olivares, una especie destaca sobre las demás,
es una planta con flor amarilla, con formad e margarita aunque no lo es.
Todo el mundo la llama Diente de león (Taraxacum laevigatum) que
puede contarse por millones. Sus vilanos son perfectos voladores y se producen
casi todos al mismo tiempo, por lo que algunos bordes de camino se encuentran
decorados por miles y miles de pelotitas brillantes y peludas.
El más grande
Junto a ellos, aunque en zonas más serranas, en las inmediaciones
de pinares y espacios de matorral mediterráneo, se encuentran los
vilanos de mayor tamaño. Son enormes. Son los que genera una especie
con una imagen a medio camino entre la flor de los cardos y las margaritas,
pero en realidad es mucho más exuberante y de una belleza especial,
la llamada Barba de cabra (Tragopogon
porrifolius), una planta de flor única de colores morados en
esa especie y amarillo en otras del mismo genero, que cuando ya tienen
los vilanos a punto de salir asemeja a una barba de cabra. La ‘roseta’
sobre la que se sitúan los vilanos es enorme. Forman una pelota
de más de 10 centímetros de diámetro y cuando se dispersan
vuelan decenas de ‘vulanicos’ en forma de paracaídas invertido.
Giran y giran con el viento.
En el interior de la ciudad, además de la llegada de vilanitos
‘silvestres’, abundan, aunque más en el verano, los que proceden
de los árboles que conocemos como plátanos de sombra. Producen
un fruto redondo y rugoso que está formado por miles de pequeñas
semillas rodeadas, cada una de ellas, de la estructura plumosa dispuesta
a volar, aunque en este caso no son demasiado buenas voladoras.
Los cardos son especialmente atractivos mientras están en floración,
como el Carduus granatensis, exclusivo
de esta zona zona de Andalucía, pero cuando se secan su aspecto
no es atractivo, excepto si nos fijamos en que donde estaba la flor, sobre
la ‘alcachofa’, ahora aparecen los vilanos, suaves, sedosos y listos para
viajar. Estos vilanos, como ocurre con los de los sauces, sirven de alimento
a muchas especies de aves, pero hay pajarillos, como los jilgueros para
los que son su alimentación favorita, de hecho su nombre científico
es Carduelis carduelis, al igual que
otros como los Carduelis cloris (verderón).
En realidad no es el vilano lo que se comen sino la semilla que llevan
dentro.
Otras especies de aves también prefieren los vilanos, como los
Verdecillos, que abundan en zonas de ribera y les encantan los de los sauces.
Y el que realmente lo utiliza para casi todo es el Moscón, el pajarillo
más pequeño de los humedales y riberas (10 cm) que hace su
nido, colgado de las ramas de los árboles a modo de bolsa, con los
vilanos de los álamos, sauces y también de las aneas, de
las que, además, se alimenta.
Sobre los vilanos hay una gran cantidad de leyendas y dichos populares,
como el que indica que al soplar se pide un deseo y si logramos soltar
todos los vilanitos de la roseta, el deseo se cumplirá. Se suele
hacer con los del Diente de león.
Muchas personas piensan que la presencia masiva de vilanos en las calles
de la ciudad o en los pueblos es una de las principales causas de alergias.
La realidad es que los ‘vulanicos’ son semillas y no pólenes, por
lo que no poseen capacidad alergénica. Los expertos indican que
los vilanos pueden ser molestos, sobre todo si hay una gran cantidad en
el aire, pero no producen alergias.
Las ‘nevadas’ de semillas en primavera no deben contemplarse como un
problema en las zonas urbanas o en el campo, ya que son la muestra palpable
de que la biodiversidad vegetal se abre paso y, con esas frágiles
estructuras, logra sobrevivir y colonizar la tierra.
Endémicos en las altas cumbres de Sierra Nevada
En las altas cumbres y espacios naturales de Andalucía hay también
vilanos de élite, semillas voladoras de especies que se encuentran
en peligro de extinción y otras que son exclusivas, endémicas,
como las que se encuentran en diversos ecosistemas de Sierra Nevada. La
mayoría de las flores compuestas de la sierra tienen vilanos. Destacan
los senecios, como los denominados, nevadense y elodes, y otras que crecen
en terrenos dolomíticos, como el Trevenque o el Dornajo, donde existen
especies escasas como la Rothmaleria granatensis y la Andriala agardi.
Los dientes de león también están presentes en Sierra
Nevada con un endemismo de preciosos ‘vulanicos’, Taraxacum nevadense.
Algunas plantas con vilanos
Ageratina adenophora
Anacyclus clavatus
Anacyclus radiatus
Andryala agardhii
Andryala integrifolia
Andryala ragusina
(Ajonjera)
Arctotheca calendula (Margarita africana)
Asteriscus aquaticus
(Escoba de castañuela)
Asteriscus maritimus
Asteriscus pygmaeus
Atractylis cancellata (Cardo
enrejado)
Bidens aurea
Bidens pilosa (Amor
seco)
Carduncellus
monspelliensium
Carduus carlinoides subsp hispanica
Carduus myriacanthus (Cardo costero)
Carduus platypus subsp
granatensis
Carlina hispanica
Carthamus lanatus
Catananche caerulea (Hierba
cupido)
Centaurea alba subsp macrocephala
Centaurea aspera (Travalera)
Centaurea aspera subsp scorpiurifolia
Centaurea barrasii (Brasera del Cabo)
Centaurea boissieri subsp. funkii
Centaurea bombycina subsp
xeranthemoides
Centaurea calcitrapa
Centaurea carratracensis
Centaurea exarata
Centaurea gabrieli-blancae
Centaurea gadorensis
Centaurea granatensis
(Flor
de arnica)
Centaurea jaennensis
Centaurea kunkelii (Cabeza de espinas,
abrepuños)
Centaurea mariana (Árnica de María)
Centaurea montícola
Centaurea
nevadensis
Centaurea pullata
Centaurea pulvinata
Centaurea saxifraga (Árnica de
Jabalcón)
Centaurea solstitialis
Centaurea sphaerocephala
Centaurea triumfetti
subsp. lingulata
Centranthus calcitrapae
(Lágrimas de la virgen)
Centranthus nevadensis (Valeriana
de Sierra Nevada)
Centranthus ruber (Milamores)
Chondrilla juncea
(Achicoria dulce)
Cichorium intybus
(Achicoria)
Cirsium acaule
Cirsium acaule subsp
gregarium
Cirsium arvense
Cirsium echinatum (Corona
de fraile)
Cirsium gaditanum (Cardo gaditano)
Cirsium odontolepis
Cirsium pyrenaicum
Cirsium vulgare
Conyza bonariensis
Conyza canadensis
Crepis albida
Crepis oporinoides
Crupina crupinastrum
Crupina vulgaris
Cynara baetica (Alcachofa
blanca)
Cynara cardunculus
Cynara scolymus (Alcachofa)
Cynara tournefortii (Morra)
Dittrichia viscosa
Echinops strigosus
(Cardo yesquero)
Erigeron major
Erigeron frigidus (Zamarraga)
Filago congesta
Filago pyramidata (Hierba del pastor)
Galactites tomentosa
(Cardo blanco)
Gazania rigens
Helianthus annus
(Girasol)
Helichrysum italicum
subsp serotinum
Helichrysum picardii
Helichrysum stoechas
(Manzanilla mala)
Helminthotheca echioides/ Picris echioides
(Lengua de gato)
Heteranthemis viscidehirta
Hieracium elisaeanum
Hymenostemma pseudoanthemis
Hyoseris radiata (Estrella)
Hypochaeris rutea
Hypochaeris salzmanniana
Ifloga spicata
Inula crithmoides/Limbarda
crithmoides
Inula montana (Arnica)
Jasonia tuberosa (Arnica,
té de montaña)
Jurinea humilis (Escobilla
baja)
Jurinea pinnata (Escobilla)
Klasea flavescens subsp. leucantha
Klasea flavescens subsp. mucronata (Serradella
blanquecina)
Klasea pinnatifida/ Serratula
pinnatifida
Lactuca sativa (Lechuga)
Lactuca serriola (Lechuga
silvestre)
Lactuca singularis /Lactuca perennis
subsp granatensis (Lechuga azul)
Lactuca tenerrima
Lactuca viminea subsp ramosissima
Lasiopogon muscoides (Algodoncillo
rastrero)
Launaea arborescens
Launaea lanifera
(Pendejo)
Leontodon boryi
Leontodon tuberosus
Leontopodium alpinum (Leontopodio)
Leucanthemopsis pectinata
(Gamarza)
Leysera leyseroides
Mantisalca salmantica
Matricaria chamomilla (Manzanilla
común, camomila)
Onopordum acanthium
Onopordum acaulon
Onopordum macracanthum
Onopordum nervosum
(Cardo gigante)
Pallenis spinosa
Phagnalon rupestre (Yesquera)
Phagnalon saxatile
(Manzanilla yesquera)
Phonus arborescens/
Carthamus arborescens (Cardo cuco)
Picnomon acarna (Cardo
ajonjero)
Picris hispanica
Ptilostemon hispanicus
Pulicaria dysenterica (Hierba
del gato)
Reichardia gaditana (Lechuguilla dulce)
Reichardia tingitana
Rhaponticum coníferum
(Cuchara de pastor)
Rothmaleria granatensis
Scolymus hispanicus
Scorzonera albicans
Scorzonera angustifolia
(Tetas de vaca)
Scorzonera hispanica
(Escorzonera)
Scorzonera reverchonii
Scorzoneroides microcephala/Leontodon
microcephalus
Scorzoneroides nevadensis /Leontodon
carpetanus subsp nevadensis
Senecio alboranicus (Azuzón
de Alborán)
Senecio aquaticus (Azuzón)
Senecio boissieri
Senecio doria (Vara de oro)
Senecio duriaei / S. nebrodensis
Senecio flavus
Senecio jacobaea
Senecio malacitanus
Senecio nevadensis
Senecio pyrenaicus subsp granatensis
Senecio quinqueradiatus
Senecio vulgaris
(Hierba cana)
Silybum marianum (Cardo
mariano)
Solidago virgaurea
(Vara de oro, vara de San José)
Sonchus aquatilis
Sonchus pustulatus
Sonchus tenerrimus
(Cerraja tierna)
Staehelina dubia
Tephroseris elodes / Senecio elodes
Tagetes erecta
Tagetes patula
Taraxacum laevigatum
(Diente de león)
Taraxacum nevadense
Tolpis barbata
Tragopogon dubius
Tragopogon porrifolius
(Barba de cabra)
Urospermum picroides
Valeriana apula
Volutaria tubuliflora
Xeranthemum inapertum