La presencia de la vaca roxa asturiana en Asturias está determinada por un entorno natural favorable tanto desde el punto de vista morfológico como climático. 


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© Textos-fotos-videos: Merche S. Calle / Juan Enrique Gómez 
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La vaca Roxa asturiana 
Por Benedicto Cuervo Álvarez para Waste Magazine
Fotos: Arantxa Santirso Rodríguez
La Cornisa Cantábrica, nuestro antiguo sistema montañoso,se ha ido crean- do de oeste a este. Por ese motivo, las montañas cantábricas gallegas y del occidente astur y leonés presentan morfologías redondeadas y según nos desplazamos al oriente las cimas adquieren características más alpinas. La erosión actuó durante más millones de años al oeste, ya emergido, que hacia poniente. Este es el entorno natural de la vaca roxa asturiana, en don- de vive perfectamente integrada en duros ecosistemas desde tiempos ances- trales y cumple la importante misión de conservar el medio natural y el pai- saje, a la par que constituye una fuente de ingresos indispensables para los pobladores de zonas de montaña. 

Las condiciones climáticas también favorecen la abundancia de pastos en estos concejos, señalados anteriormente, lo que ha favorecido,desde épocas históricas, el asentamiento de la denominada vaca asturiana.Los vientos do- minantes, de origen oceánico, chocan con la cordillera, ascendiendo y con- densándose como resultado del enfriamiento. Debido al efecto barrera se producen abundantes precipitaciones en la vertiente norte cantábrica, de hasta 2.000 mm anuales; en los picos y lugares más elevados expuestos al Norte, esas precipitaciones pueden llegar a los 2.500 mm, y para cuando los vientos descienden hacia la vertiente meridional están ya secos (efecto Fo- ehn), originando un clima más árido. Este efecto se invierte y amplifica con vientos de componente sur-oeste, que penetrando por el centro y norte de Portugal producen abundantes precipitaciones en el sector suroccidental de la cordillera y temperaturas anormalmente cálidas en las costas cantábricas.

La vaca roxa es una raza bovina autóctona asturiana que se cría fundamen- talmente en las estribaciones de la Cordillera Cantábrica. De carácter muy noble,resulta ideal para su manejo en condiciones extensivas,desenvolvién- dose bien en terrenos accidentados y soportando perfectamente temperatu- ras extremas.
Los sistemas ganaderos existentes se adaptaban a las condiciones de las diferentes comarcas. Los ganaderos de la montaña basaban su alimentación en los prados naturales y los montes de mano común. Este sistema era importante en los valles que rodeaban los Picos de Europa, la Sierra del Sueve y los valles del Eo y Navia.


Arantxa con un ternero, Xitín, de solo dos días de vida

 Los vaqueiros de alzada llevaban el ganado vacuno asturiano, al finalizar la primavera, desde las zonas costeras hacia las altas montañas del Prin- cipado y Norte de León y, durante el inicio del otoño, retornaban con el ga- nado nuevamente hacia las zonas próximas de la costa asturiana. Su activi- dad ganadera y los amplios pastos por los que han transitado durante siglos en la trashumancia han dejado viejas historias, tras de sí y un rico folklore. Veamos,a modo de ejemplo,algunas letras de canciones vaqueiras, en bable que evocan escenas de galanteo y de amor hacia las brañas y su tierra astur: 

 Los vaqueiros vanse, vanse,
las vaqueiras choran, choran
ay, de mi probe cuitada
con quien voya dormir agora.
Eeeeei !!!.

Fierra les madreñes altes
vaqueiru que sos pequenu
ya nun te quieren les moces 
ni con cuartos ni sin elus.

Vaqueira que andes de noite,
nun te apartes del sendeiru
porque si t´atopa el chovu
nun te val decir: nun quieru.

Vaqueirina, tus vaques
son de güeña condición
van a beber a la llaguna
y vuelven la cara al Sol.

La braña la Candanosa
ta metida entre dos rius 
quien la pudiera sacare
a lus campus más florius.

En concreto, los “vaqueiros” o vaqueros fueron un grupo humano de pasto- res trashumantes asturianos que mantuvieron un modo de vida diferente al resto de sus paisanos, en su mayoría agricultores sedentarios. Esta situación perduró casi cinco siglos (entre el siglo XV y el XX).
Estas diferencias se apoyaban principalmente en cuatro pilares:
1º) El ser pastores trashumantes de ganado vacuno. 
2º) El mantener vivienda en dos aldeas diferentes (braña y alzada).
3º) El habitar en lugares altos, mal comunicados y poco aptos para la agri- cultura.
4º) El dedicarse, como actividad económica adicional, a la arriería y traji- nería, oficio mal considerado en la sociedad de aquellos años.
A mediados del siglo XVIII, en el Catastro del Marqués de la Ensenada (1750-54) se habla de una Asturias rural con claro predominio de la gana- dería sobre la agricultura, siendo el ganado vacuno, con unas 353.000 cabe- zas, el segundo en importancia tras el lanar. 

En el Diario primero del eminente asturiano Jovellanos, describe que en septiembre de 1790; viaja por Pola de Gordón,(León) y detalla cómo se co- braba allí el portazgo, por el conde Luna, al precio de tres cuartos la caba- llería cargada y seis maravedís las otras caballerías de carga, no pagando las que iban de vacío y la de montar el arriero. Pagaban también el ganado vacuno y el mular cuando iban a la feria de León; sin embargo no pagaba el ganado lanar por tener privilegio de La Mesta.
El origen de la vaca roxa se remonta a épocas todavía más remotas de las costumbres vaqueiras. Parece ser que fueron los celtas quienes introdujeron dicha raza en nuestro país. Para nuestros historiadores antiguos, los Astures fueron un pueblo que llegaron con la gran riada celta. Desde los primeros historiadores y cronistas se viene hablando de los Astures como un pueblo que llega emigrando y ya socialmente formado. En consecuencia, los Astu- res serían una tribu de galos-celtas que separados de los que se asentaron en Galicia, pasaron por el Bierzo, poblando lo que después se denominó como Asturia Cismontana y Trasmontana.
Sabemos del pueblo Astur,no solamente por las citas romanas,sino también por los hallazgos de los castros, que era un pueblo ganadero que criaban caballos, vacas, ovejas, cabras y cerdos. 
En el castro de la Campa Torres, en Gijón, un antiguo poblado céltico que después fue romanizado y del que se supone que dio lugar posteriormente a la civitas romana, se encontraron huesos de los esqueletos de distintos ani- males. Entre ellos, un tipo de vaca, de regular tamaño, que es el de los ante- pasados de las actuales vacas roxas asturianas.
Por las características biomorfológicas de los huesos encontrados en la Campa Torres, las razas que criaban en los siglos V-IV a.C,eran las mismas que todavía hoy tenemos en nuestro territorio. Y es en este punto cuando hay que preguntarse: ¿estos caballos, vacas, ovejas… fueron domesticados en Asturias?, ¿existían aquí en manadas salvajes, después de las glaciacio- nes o, por el contrario, este ganado venía ya domado junto a la gente a la que le pertenecía y procedían de otra zona del continente?
Polibio, en su Historia Universal, resalta la importancia del ganado como elemento fundamental para unir a los nobles con sus dependientes, y hablando de las migraciones célticas en el norte de Italia dice que: “La única hacienda que tienen estos pueblos es el ganado y el oro, pues dado su género de vida es lo único que llevan bien a todos lados”.

Lo que sabemos con seguridad es que en Asturias no hubo ningún foco inicial de doma de animales. Por lo tanto, los rebaños de ovejas, cabras, va- cunos y caballos tuvieron que venir, hasta aquí, emigrando con el pueblo celta.
La vaca roxa, fue pues, introducido por los celtas, al igual que el poni astur- cón, hace unos 2.500 años. Es una de nuestras razas de animales autóctonos del Principado de Asturias, concretamente de sus zonas costeras y valles de los principales ríos. En la actualidad la mayoría de los ganaderos se encu- entran en el área de la Cornisa Cantábrica y empieza a extenderse a puntos de Extremadura, Madrid y Castilla la Mancha.

Según nos dice Sánchez Trujillano: “La vaca roxa es la raza principal den- tro de la Península del llamado  Tronco Castaño, tanto por su censo como por sus características productivas. Su distribución coincide con la cordille- ra cantabro-astur-galaica,expandiéndose por el extremo occidental hacia tie rras más bajas de Zamora y Portugal”. La vaca roxa se localiza también en la zona de Fonsagrada y en los Ancares Lucenses. 

La morfología de la vaca roxa es de gran porte ya que las vacas llegan a pe- sar de 600 a 700 Kg. y los toros los 1000 Kg. La coloración es castaña des- de rojiza a pajiza con nariz, párpados, borlón de la cola, zona ano-vulvar, pezuñas y rodetes coronarios negros. La cabeza es de mediano tamaño, está bien proporcionada y es ancha en la base de los cuernos. Frente plana con perfil recto o ligeramente subconvexo. Nariz ancha y achatada con amplios ollares.Sus orejas son pequeñas, revestidas interiormente con pelos claros y oscuros en los bordes. Los ojos, de expresión tranquila, salientes y grandes, rodeados de halo más claro que el color de la capa. Los cuernos de la vaca roxa su pala es de color blanco y el pitón negro, nacen en la línea de pro- longación de la nuca hacia fuera y luego hacia adelante, arriba y atrás. El cuello es corto, musculado y bien insertado con la espalda,papada mediana- mente desarrollada,y pliegues de la piel poco numerosos.La grupa es ancha, cuadrada, bien musculada, ligeramente inclinada. El nacimiento de la cola es horizontal o ligeramente alto. Las extremidades son fuertes de longitud media, bien musculadas en sus partes superiores.Piernas redondeadas y lar- gas, cañas de mediana longitud, rodillas y corvejones bien proporcionados no muy gruesos, cuartillas cortas y correctamente inclinadas. Por último, cabe destacar de la vaca asturiana, su ubre de buen desarrollo y conforma- ción, con pezones grandes de color rosado. 
Estas vacas roxas fueron, desde siempre, utilizadas para las labores agríco- las y para la producción de carne. Las vacas han sido siempre la base de la economía campesina asturiana. La vida giraba alrededor de la vaca. Las va- cas roxas producían carne,cuero, leche y queso, pero también las parejas de bueyes o vacas eran la fuerza para trabajar el campo o para transportar en carros las mercancías. Eran,además,moneda de cambio y la garantía econó- mica para hacer frente a eventualidades o para comprar nuevas tierras.

Durante el periodo de invernada, las vacas estabuladas sufren un periodo de inactividad ovárica debido a causas aún por determinar (alimentación,geno- tipo,ambiente, edad, etc…), esto hace que las cubriciones se produzcan  en un periodo que se extiende entre los meses de mayo y agosto, cuando las vacas  abandonan las cuadras tras la invernada y salen a los pastos. El foto- periodo, la alimentación y quizá la presencia del toro, hacen que salgan en celo y se cubra, de esta manera la época de partos se distribuye mayorita- riamente entre los meses de febrero a mayo.

El parto es la culminación del periodo reproductivo de la vaca. Las explota- ciones de asturiana de los valles tienen 13 vacas de media, es decir, cuando se produce un parto en la ganadería, el ganadero se preocupa mucho de que todo vaya bien, ya que la pérdida de un ternero supondría también la pér- dida de una parte importante de la renta del ganadero, especialmente en los momentos en que el precio de la carne roxa tiene precios muy bajos. En el mes de agosto de 2008, hemos podido leer, en La Nueva España, cómo ga- naderos de la zona de Villaviciosa han abandonado varios terneros en la vía pública por estimar que resulta más económico deshacerse de ellos que ali- mentarlos hasta poder ser vendidos. Resulta estremecedora la información que nos llega de que en el último mercado semanal de Pola de Siero (30 de agosto de 2008) se han pagado cien euros por cuatro terneros.
En la raza roxa pura prácticamente el 90% de los partos se producen sin in- tervención del ganadero o bien con una intervención mínima (ligera trac- ción). Sólo el 6 % de los partos se manifiestan como complicados, en los que hay que aplicar fuerte tracción o bien tracción mecánica para extraer la cría; únicamente en un 2,5% de los casos es necesario hacer cesárea. Es preciso reseñar que si se mantuviera un criterio más estricto al hacer los apareamientos probablemente estos índices de distocia podrían reducirse en gran medida.

Durante los primeros días de vida el ternero debe mamar aproximadamente un 10% de su peso corporal. En estos primeros días el animal es especial- mente  sensible a enfermedades propias de su edad y que pueden poner en riesgo su vida, por ello es preciso que se encuentre en un ambiente limpio y saneado. 
Las enfermedades más frecuentes onfalitis,diarreas,neumonías,cojeras,avi- taminosis, son consecuencia casi siempre de  un ambiente inadecuado, por falta de higiene, ventilación y luz solar.

Tradicionalmente aprovechada por su triple aptitud leche-carne-trabajo, su- frió un grave retroceso con la llegada de razas lecheras especializadas,prin- cipalmente la frisona y la parda alpina. La Vaca Asturiana de los Valles estuvo siempre ampliamente distribuida por Asturias y León disminuyendo paulatinamente en número hasta quedar, en los años 70, reducida a 22.000 cabezas, en las zonas más duras de la montaña cantábrica, donde tiene poca competencia por su rusticidad y facilidad para la cría.Sin embargo, a finales de los 70, distintas circustancias económicas, sociales y laborales, produje- ron un cambio a favor de la raza y especialmente  la existencia de cupos pa- ra la producción de la leche y su bajo valor volvió a poner en valor a la raza asturiana sobre la vaca pardo alpina, menos idónea para carne.
Hoy en día presenta el mayor censo de todas las razas autóctonas. Los es- fuerzos que lleva realizando desde 1981 la Asociación Española de Cria- dores de Ganado Vacuno Selecto de Raza Asturiana de los Valles(ASEA- VA), en cooperación con distintas administraciones, ha posicionado a esta raza en la vanguardia de la ganadería española.
La importancia de esta raza roxa o asturiana como productora de carne es extraordinaria, como se ha comprobado a través de los resultados obtenidos en ensayos de varios Centros de Investigación. La raza Asturiana de los Valles proporciona canales de excelente calidad,con elevados rendimientos, alto porcentaje de carne y baja proporción de grasa.
Según Higinio Hevia: “En Asturias hay actualmente unas 250.000 vacas reproductoras de las cuales 90.000 son de la raza Asturiana de los Valles, 10.000 asturianas de la Montaña, Frisonas 105.000 y unas 45.000 cruzadas y mestizas”. 

BIBLIOGRAFÍA. 
• Contreras Gil, Francisco:Vaqueiros de Alzada: Los últimos hombres libres. La Nueva España.
• González Álvarez, David: “Aproximación etnoarqueológica a los vaqueiros d´alzada”. Universidad de Oviedo.
• Hevia Higinio: El Periódico de Riosa. Vaca Asturiana de los Valles. Martes, 25/11/2008.
• Marín Suárez, Carlos: “Astures y Asturianos. Historiografía de la Edad del Hierro en Asturias”. Noia (A Coruña). Serie Heltia. 2005.
• Melchor Gaspar de Jovellanos. Diarios (1790-1801). Obras comple-tas. Ayuntamiento de Gijón. 1994. 
• Razas de ganado. Catálogo oficial de España. Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Madrid. 2011.
• VV.AA: “Trabajar para comer. Producción y alimentación en la Asturias tradicional. Documentación general. Gijón. 2002.

      BIBLIOGRAFÍA EN INTERNET.
• es.wikipedia.org/wiki/Asturiana_de_los_valles
• http://www.feagas.com/index.php/es/razas/bovino/asturiana-valles
• leyendesasturianes.blogspot.com/2010/09/la-vaca-roxa.html
• rutasporasturiasconpeques.blogspot.com/
• web.educastur.princast.es/cp/poetajua/asturias/agricultura.htm
• www.aseava.com/
• www.asturias.es/Asturias/.../Agricultura/.../el_monte_fuente_vida_y_...
• www.comentariosdelibros.com/articulo-vaqueiros-de-alzada-los-ulti...
• www.ganaderizate.es/.../bd1cc11546367e32311f5f0a2d92b012.doc
• www.ganadostivo.com/
• www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008070500...vaca-roxa
• www.revistaiberica.com/con_nombre_propio/vaqueiros.htm
• www.serida.org/publicacionesdetalle.php?id=01498
• www.ucm.es/info/arqueoweb/pdf/8-2/gonzalezalvarez.pdf
• www.viaganadera.com/aseava/revistanueva/default.asp?numero=24
 
 
 
 
 


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La Cornisa Cantábrica,en su zona centro-occidental, es el lugar idóneo para el hábitat de la vaca autóctona asturiana desde hace siglos. Los concejos asturianos que albergan un mayor número de cabezas de vacas roxas se ubican en este área geográfica y son, desde la Antigüedad hasta nuestros días: Cangas del Narcea, Somiedo, Tineo,Belmonte,Allande, Lena,Grado,Quirós y Teverga. 


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