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La amenaza de los "Tsunamis"
Un futuro incierto agravado por los pronósticos sobre el cambio climático / Manejo Integrado de la Zona Costera.
Por Dr. Marcos Sommer / Ökoteccum Germany / para Waste



 

Las áreas costeras de India, Sri Lanka, Tailandia, Malasia, Somalia, Maldivas y Bangladesh resultaron afectadas por el terremoto cuyo epicentro fue ubicado en la costa oeste de Sumatra, a 1.605 kilómetros de Yakarta y 4 kilómetros de profundidad.
Después del terremoto, el fantasma del tsunami apareció en todas la costas de los países afectados.


La amenaza de los tsunamis, huracanes, tormentas, olas gigantes, erupciones volcánicas, deslizamientos, inundaciones y sequías, enfrenta a las regiones de este mundo con un futuro difícil, que podría agravarse sí se cumplen los pronósticos sobre el cambio climático del planeta.
La vida del hombre en el planeta se desarrolla en un contexto de permanente interacción con el sistema natural. Un desastre natural se produce por una relación inadecuada entre personas y dicho sistema. Los riesgos naturales son eventos naturales extremos percibidos por el hombre, que constituyen una amenaza para su vida y para la propiedad. El desastre natural es la materialización  del riesgo percibido. Es el hombre quién al ocupar áreas de riesgo establece el daño potencial de un evento natural. En consecuencia, un evento natural extremo adquiere la connotación de desastre únicamente cuando el hombre y/o sus actividades y sus bienes se encuentrán involucrados. 

Casi dos tercios de la población mundial, aproximadamente 3,7 millones de habitantes, viven en las zonas costeras. Se estima que esta cifra se incrementará para el año 2.025, hasta alcanzar 75 por ciento de la población del planeta, es decir que en ese año, 6,4 millones de personas habitarán el cinturón costero. Estas regiones albergan gran parte de los ecosistemas más productivos y de mayor biodiversidad.
De todos los riesgos naturales destructores que el hombre debe afrontar, los tsunamis son uno de los más crueles y los más implacables por su rapidez y su violencia imprevisible. Se concentran, en zonas de riesgo, éstas son muy numerosas y a veces parecen dormidas desde hace mucho tiempo. La ciencia puede ser un medio de "domarlos" para limitarlos mejor, pero no para erradicarlos.

El terremoto en el Océano Ìndico de diciembre del 2004 fue un sismo submarino con una magnitud de 9.0 grados en la escala Richter que hizo temblar el este del Océano Ìndico. Este terremoto, que se originó en el mar cerca de la costa norteña de la isla indonesia de Sumatra, provocó varios tsunamis masivos que afectaron a áreas costeras de ocho países asiáticos y causaron la muerte de más de 300.000 personas.  Este fue el quinto terremoto más fuerte de la historia moderna (desde que se registran con sismógrafos).

Un tsumami, (del japones, literalmente gran ola en el puerto) es una ola o un grupo de olas que se producen en el agua cuando éstas son empujadas por una gran fuerza que hace desplazarse verticalmente, de modo que el océano es impulsado fuera de su equilibrio normal, cuando esa inmensa masa de agua trata de recuperar su equilibrio, se gerneran las olas.
El tamaño del tsunami estará determinado por la magnitud de la deformación vertical del fondo marino. No todos los terremotos generan tsunamis, sino sólo aquellos de magnitud considerable, que ocurren bajo el lecho marino que son capaces de deformarlo.
Los tsunamis pueden ser provocados por erupciones volcánicas, terremotos, meteroritos, derrumbes o explosiones. La energía de un tsunami es constante y depende de su altura y su velocidad. Debido a esto cuando la ola se acerca a la tierra su altura aumenta mientras su velocidad disminuye (50 km/h). Las olas viajan a velocidades elevadas (700 km/h, similar a un Jet de aerolínea), siendo casi imperceptibles cuando atraviesan aguas profundas, pero su altura puede crecer medio metro o por encima de los 30 metros cuando alcanzan la línea de la costa, por eso no son perceptibles  en alta mar. Este fenómeno está formado por varias olas que llegan separadas entre sí por unos 15 ó 20 minutos, y lo que le hace muy peligroso es que la primera que llega es muy parecida a las normales. Normalmente la primera manifestación del tsunami es un retroceso de algunas decenas o cientos de metros del mar y luego de unos 5 a 15 minutos, se produce el estrepitoso avance del mar, que puede penetrar kilómetros de la línea litoral.

Los tsunamis causan una gran destrucción en las islas y costas afectadas. A este fenómeno "tsunami" se les suele confundir con el término "maremoto", pero estos últimos están relacionados con un desbalanceo océanico producido por la atracción gravitacional que ejercen los planetas y espcialmente la luna sobre la tierra.  De todos los desastres naturales, tsunamis están entre los fenómenos más aterrorizantes y más complejos, responsables de la gran pérdida de vidas y de destrucción extensa de la propiedad. La destrucción enorme de comunidades costeras ha ocurrido a través del mundo por tales grandes ondas desde comienzo de la historia registrada escrita a 1.480 A.CC., cuando la civilización de Minoan en el Mediterráneo del Este fue límpiada hacia fuera por las grandes ondas del tsunami generadas por la explosión volcánica de la isla de Santoriu.
El Japón que tiene una de las regiones costeras más pobladas en el mundo, tiene una larga historia de actividades sísmicas y tsunamis. También se an registrado tsunamis con su fuerza destructiva en Alaska, en las islas Hawaianas y en América del Sur.

Si bien cualquier océano puede experimentar un tsunami, es más frecunete que ocurran  en el Océano Pacífico, cuyas márgenes son más comúnmente asiento de terremotos de magnitudes considerables. La zona situada a lo largo de la costa del Océano Pacífico es parte del denominado "Círculo de fuego del Pacífico" (especialmente las costas de Chile, Perú y Japón) que esta constituido por una serie de volcanes vinculados a fallas tectónicas en la costa y en el fondo marino, en su mayoría activos, lo que provoca una permanente actividad sísmica y volcánica en toda la zona andina, determinando una gran vulnerabilidad de las zonas costeras y la población que allí habita, frente a estos eventos. Además el tipo de falla que ocurre entre las placas de Nazca y Sudamérica, llamada de subducción, esto es que una placa se va desplazando bajo la otra, hacen más propicie la deformidad del fondo marino y al final los tsunamis.


"Círculo de fuego del Pacífico" (constituido por una serie de volcanes vinculados a fallas tectónicas en la costa y en el fondo marino.

A pesar de su importancia, tanto como fuente de alimento, como para el ocio y como factor climático, se sabe todavía sorprendentemente poco sobre la estructura y el funcionamiento del medio ambiente marino. También es muy escasa nuestra comprensión y la previsibilidad del efecto de la actividad humana sobre los ecosistemas marinos a pesar de su gran impacto sobre el medio ambiente marino y su biodiversidad, en especial a causa de la contaminación de fuentes industriales y domésticas en los ríos, las aguas costeras y el mar.  Otras agresiones las constituyen los vertidos de buques que limpian sus depósitos de combustible en el mar, los naufragios y la sobreexplotación de las zonas costeras. La introducción de especies alóctonas en nuevos entornos marinos también puede dar lugar a problemas medioambientales. Todo ello está provocando cada vez más la perturbación y contaminación de nuestros mares con efectos negativos para los hábitats marinos y la fauna y la flora que abrigan.

La vulnerabilidad ambiental del Océano Indico implica evaluar la susceptibilidad o resistencia de dicha área respecto de los desastres causados por los Tsunami. La capacidad de resistencia o amortiguamiento de una región está en buena medida relacionada con la provisión de servicios ambientales a partir de los recursos naturales que posee, tales como ecosistemas bien  preservados, particularmente playas, bosques, cuencas etc.
La intervención humana, puede aumentar la frecuencia y la severidad de los desastres naturales (www.waste.ideal.es), y también puede originar amenazas naturales donde no existen antes. Esto puede suceder al introducir modificaciones en el medio costero mediante la construcción de obras, el manejo y uso inadecuado de éste o por la destrucción del ecosistema, sin considerar los procesos y dinámica geofísica y las relaciones ecológicas existentes (que pueden mitigar en forma natural los impactos de un evento natural extremo). En este sentido, el modelo de desarrollo imperante en la región del Océano Indico no ha dado la suficiente importancia a la aplicación de políticas e instrumentos de ordenamiento territorial, bajo criterios de sustentabilidad ambiental que prevengan este tipo de riesgos. 
La importancia que tiene la vulnerabilidad ambiental frente a los Tsunamis extremos en la región, como una dimensión vital a ser considerada en su futuro desarrollo, hace necesario disponer de mecanismos para evaluar y en consecuencia para reducirle, fortaleciendo con ello la capacidad de la región para enfrentar este fenómeno natural, con la menor pérdida económica, social y ambiental.

La localización de las actividades humanas y los asentamientos en la costa sin planificación como causa directa, junto con el sostenido crecimiento de la población de los países asiáticos y africanos y la persistencia de situaciones de pobreza, como efectos intensificadores, ha aumentado la vulnerabilidad ambiental en la región, que se manifiesta dramáticamente por efecto devastador como este Tsunami.

La intervención humana sobre los ecosistemas costeros, cubre un espectro de impactos antropogénicos distintos, que van desde: 
. La maricultura intensiva. 
. Erosión costera extendida, a menudo exacerbada por una infraestructura humana inadecuada.
. Destrucción del hábitat, como consecuencia de una construcción y ordenación territorial poco planificadas o de la explotación  del mar, ocasionan alteraciones a la geoforma, la línea costera y al patrón de corrientes, como son los casos de marinas, dársenas, escolleras, diques y rompeolas.
. Perdida de biodiversidad, incluido el declive de las poblaciones de peces en la costa y en alta mar, debido al deterioro de las zonas costeros de desove, alimentación, refugio, reproducción y crianza de especies de fauna.
. Perdida de los manglares, las playas, los riscos o arrecifes.
. Contaminación del suelo y de los recursos hídricos, en la medida en que la contaminación de las fuentes marinas o interiores, incluidas los vertederos, se desplazan hacia el litoral.
. Desempleo e inestabilidad social por el declive de sectores tradicionales o compatibles con las preocupaciones ambientales.
. Destrucción del patrimonio cultural y dilución del tejido social por el desarrollo incontrolado (especialmente del turismo).
El turismo en la costa del Océano Indico (Sudeste de Asía) a acarreado modificaciones sustanciales a las poblaciones y localidades de las regiones donde ocurren las oleadas del turismo. Estos efectos son de corte socioeconómico y cultural, y los más significativos de ellos son:
Se presenta una mayor necesidad de infraestructura, con la introducción de energía, carreteras y caminos de acceso, aeropuertos y pistas aéreas, puertos y marinas, redes de agua potable y alcantarillado, plantas de potabilización y tratamiento de agua, entre otras. Todas estas obras de grandes dimensiones, costos significativos y modificaciones a los presupuestos regionales, generan además impactos significativos  sobre el ambiente costero. 
Los desarrollos turísticos costeros pueden ocasionar la desaparición de sitios de alimentación, refugio, reproducción y crianza de especies de fauna, como pueden ser los manglares, las playas, los riscos o arrecifes.
La construcción de cierto tipo de infraestructura o equipamiento para el turismo, especialmente aquellos asociados a las actividades acuáticas, ocasionan alteraciones a la geoforma, la línea costera y al  patrón de corrientes, como son los casos de marinas, dársenas, escolleras, diques y rompeolas. Esto puede traer repercusiones como la pérdida de la superficie de playa, el rompimiento y deterioro de la infraestructura y la disponibilidad de nutrientes.

Las grandes inversiones turísticas generan competencia por el uso de recursos, especialmente con los asentamientos humanos, la agricultura y la pesca. Esto puede ocasionar el agotamiento de recursos de consumo suntuario. Finalmente, se genera una mayor cantidad de residuos y descargas. Los turistas consumen más cantidad de agua per cápita al día y de insumos de todo tipo, lo que ocasiona la necesidad de contar con mayor infraestructura para su tratamiento y disposición final.

Resulta imprescindible ante las graves evidencias  de los impactos socioeconómicos y ambientales del desastre natural (Tsunami), que todos los países implicados por medio de sus poderes del Estado asuman un papel preponderante y eficaz en el manejo de los desastres, fomentando su mitigación, prevención y reducción en forma analítica, técnica y preactiva, siguiendo como estrategia condicionante la planificación para el desarrollo y un ordenamiento territorial más adecuado, riguroso y aplicable. Esto debe respaldarse por una legislación y presupuestos adecuados.
En este sentido se deberían considerar las siguientes acciones:
a) Evaluación de la vulnerabilidad ambiental a nivel regional y local. Para ello será necesario por una parte desarrollar metodologías apropiadas para cada caso (según tipo de evento y características geográficas del territorio afectado por ejemplo) y por otra, utilizar sistemas de información geográfica (SIG) para la elaboración de cartografía integrada sobre la vulnerabilidad y riegos ambientales. Sería recomendable la elaboración de una serie de mapas que muestren la vulnerabilidad ambiental actual de los países del Océano Indico.
b) El ordenamiento ecológico de los países es otra herramienta de planeación con grandes ventajas metodológicas. Es integral, puede ser aplicado a diversas escalas,  permite ajustes metodológicos, de acuerdo al sitio y al sector económico predominante o potencialmente más conveniente.
c) Fortalecimiento de estrategias para el desarrollo de planes de ordenamiento territorial y su implementación. Estos planes deberían considerar, los mapas de vulnerabilidad y riesgo, de manera que constituyen el principal insumo de los planes de prevención, reconstrucción y emergencias ambientales. La planeación regional aporta una visión integradora, que cubre tanto los aspectos sectoriales, como los especiales. Las tendencias actuales de la planeación regional permiten su orientación hacia nuevos conceptos de desarrollo, como puede ser la visión de la sustentabilidad.  De hecho, los preceptos de desarrollo sustentable pueden ser entendidos de una mejor manera cuando se observan bajo el concepto de región. Este enfoque puede significar el enfoque óptimo para conciliar de una mejor manera los temas turísticos y los desastres naturales, dentro de un universo más complejo y global. Sin embargo, el mayor problema radica en insuficiente información necesaria para el análisis, en problemas geopolíticos y de jurisdicción, en el surgimiento de conflictos al tratar de anteponer los temas regionales a los intereses micro y locales entre otros.

Las regiones costeras se encuentran en un estado ecológico alarmante en Asía y Àfrica. EL crecimiento explosivo de las ciudades, el turismo masivo en auge, la industrialización no regulada, la agricultura intensa y la acuicultura en expansión, así como el exceso de pesca en los mares, dañan el sensible ecosistema de los litorales. La buena salud y el equilibrio de los sistemas naturales son fundamentales para sostener la vida y el funcionamiento de la sociedad. Es preciso reparar las presiones que ejercen la contaminación, la explotación insostenible del suelo y el mar y los riesgos para la biodiversidad. La reducción del impacto del cambio climático requiere una adecuada planificación del uso de los recursos naturales y la inversión en tecnologías para adaptarse. Nada de eso es sencillo para los países asiáticos con escasos recursos.

En los últimos años se ha introducido una nueva herramienta para la planeación y administración de las costas. El Manejo Integrado de la Zona Costera (MIZC) (Capítulo 17 del Programa 21 y Conferencia Costera Mundial de  1993), un instrumento orientado al ambiente costero multipropósitos, amplia e integrada, que pretende mejorar la calidad de vida de las comunidades dependientes de recursos costeros y ayudar a los estados costeros a alcanzar el desarrollo sustentable en los temas como agotamiento de pesquerías, deterioro de la calidad del agua, conflictos entre usos costeros, etc. A la vez, combina procesos participativos y técnicas como zonificación, restricciones de acceso, manejo de hábitat, monitoreo, y coacción para alcanzar un balance entre usos costeros basados en objetivos conjuntos y respaldados, para mejorar las condiciones de vida, salvaguarda de la propiedad y protección de ecosistemas costeros marinos.

Los objetivos del Manejo Integrado de la Zona Costera se pueden definir así:
1) El Manejo Integrado de la Zona Costera debe estar sujeto a un proceso político donde el reto se basa en el desarrollo, instrumentación y adaptación de soluciones sustentables para resolver los problemas y conflictos de uso.
2) Utilizar la mejor información  disponible para la planeación y la toma de decisiones-manejo del conocimiento científico.
3) Involucrar a todos los actores en el desarrollo de un proceso abierto, participativo y además democrático.
4) Desarrollar programas que hayan sido identificados en los procesos de participación.
5) Trabajar en los ámbitos internacional, nacional y local, con fuertes enlaces entre si.
6) Incrementar la capacidad regional y local a través de programas de capacitación en el corto y largo plazo.
7) Favorecer la retroalimentación de las actividades, por lo que requiere que la planeación e implementación sean coordinadas y efectivas, tan rápida y frecuentemente como sea posible.
8) Lograr que los programas estén sometidas a ciclos de desarrollo, implementación y refinamiento, construyendo sobre éxitos anteriores y adaptándose y expandiéndose para atender nuevos o más complejos asuntos.
9) Desarrollo y profundización de metodologías de evaluación de los impactos ambientales (EIA) de los eventos físicos extremos, a fin de poder estimar la magnitud del daño y pérdidas del acervo natural (cualitativa y cuantitativamente) y proponer medidas de mitigación, frente a desastres futuros (Tsunami). Esto permite además sensibilizar a los tomadores de decisiones respecto a la importancia de la protección ambiental y del manejo adecuado de los recursos naturales como medida preventiva para la mitigación de los impactos. Las Evaluaciones de los Impactos Ambientales (EIA) constituyen un elemento de apoyo, para que en la priorización de proyectos para la reconstrucción sean considerados los de recuperación y rehabilitación de ecosistemas degradados o dañados.
10)  Desarrollo, fortalecimiento, difusión y armonización de los modelos de monitoreo y alerta temprana de Tsunami en la región.
La hipótesis de que el desarrollo ordenado (pesca, playa, turismo etc.) resulta naturalmente de la acción adecuada en cada sector, esta largamente negada en todos los países donde ha sido aplicada, incluso si las leyes y normas se cumplen adecuadamente. La dinámica del conjunto es algo más, que la suma de las partes, y el manejo integrado requiere de visión de conjunto y de largo plazo, alentar la preparación de planes municipales para zonificar y ordenar el territorio y aceptar recursos y reglas del juego consistentes para construir la nueva realidad sitio por sitio y con la participación local, parecen ser los mecanismos claves del Manejo Integrado Costero.

En la actualidad tenemos pruebas más que suficientes que demuestran que nuestra incapacidad para proteger el medio ambiente marino tendrá consecuencias para el futuro del planeta y para nuestra calidad de vida. El cambio climático, ocasionado en gran medida por las emisiones de gases de efecto invernadero, ha comenzado a aumentar la temperatura media, lo que conlleva frecuentes olas de calor y un mayor riesgo de inundaciones en las comunidades costeras. Las sustancias químicas cancerigenas se encuentran en nuestra sangre a pesar de que se trata de sustancias que se prohibieron hace muchos años.

Los esfuerzos a favor del desarrollo sostenible se presentan con frecuencia como un lujo que tan sólo preocupa a las poblaciones relativamente ricas del hemisferio norte. Sin embargo, el precio medioambiental y sanitario de no garantizar la sostenibilidad es tan alto que no hacer nada es precisamente el lujo que no nos podemos permitir. Por consiguiente, no cabe la menor duda de que conocemos los problemas. Entonces, por qué no hacemos nada para aplicar las soluciones? Existen varias razones. Un argumento de peso contra las iniciativas a favor del desarrollo sostenibles consiste en que frena a las industrias, obligadas a competir en un mercado mundial. Otro serio obstáculo que impide lograr el objetivo del desarrollo sostenible: una exigencia real por parte de la propia sociedad. Los ciudadanos, las empresas y los gobiernos han de tener la voluntad de cambiar su comportamiento y lograr que el desarrollo sostenible sea una realidad. La exigencia de un desarrollo sostenible empieza por nosotros mismos. Debemos aprender a consumir de un modo diferente, más eficaz y con el objetivo de mejorar no solamente nuestra calidad de vista sino también la de aquellas personas que producen lo que consumimos, en todas partes del planeta. Nuestras vidas están cada vez más interrelacionadas. La mundialización implica que todos compartimos un futuro común. Tenemos la responsabilidad con las futuras generaciones de actuar ahora y sin reparos. Si no hacemos nada, cometeremos un error que jamás nos perdonarán, y con razón, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.


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Casi dos tercios de la población mundial, aproximadamente 3,7 millones de habitantes, viven en las zonas costeras. Se estima que esta cifra se incrementará para el año 2.025, hasta alcanzar 75 por ciento de la población del planeta, es decir que en ese año, 6,4 millones de personas habitarán el cinturón costero
Un tsumami, (del japones, literalmente gran ola en el puerto) es una ola o un grupo de olas que se producen en el agua cuando éstas son empujadas por una gran fuerza que hace desplazarse verticalmente, de modo que el océano es impulsado fuera de su equilibrio normal, cuando esa inmensa masa de agua trata de recuperar su equilibrio, se gerneran las olas.
Un desastre natural como un tsunami es un evento peligroso que causa efectos o alteraciones ambientales (físicas, biológicas, sociales, económicas) de tal magnitud, que los ecosistemas y /o la sociedad no son capaces de soportar sin ver destruidos sus elementos de funcionamiento básicos y sus equilibrios dinámicos.


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