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Alimentos transgénicos
ITALIA-TRANSGENICOS

ADUANAS RENUEVAN SISTEMAS PARA DETECTAR ALIMENTOS TRANSGENICOS
Roma, (EFE).- Las aduanas italianas han comenzado la instalación de nuevos dispositivos de mayor eficacia para detectar la presencia de organismos modificados genéticamente (OMG) en los alimentos importados.
La nueva metodología de control fue explicada hoy en el curso de un congreso de expertos europeos en aduanas que tiene lugar en Fiuggi (norte).
El moderno instrumental, con un coste cercano a los 12.000 dólares, ha sido ya instalado de forma experimental en los laboratorios de las aduanas en Roma, señaló hoy su responsable, Giuseppe Amodeo.
Esta innovación permite realizar entre treinta y cuarenta análisis diarios gracias a la técnica denominada "RCP", basada en una reacción en cadena de polímeros, dijo Amodeo.
Esta técnica es además más sencilla, rápida y precisa que los sistemas usados hasta ahora, basados en el empleo de reactivos tóxicos o radiactivos.
Las autoridades italianas esperan poder detectar a partir de ahora de forma casi inmediata la presencia de OMG en alimentos, como harina y maíz, gracias, haciendo respetar la rigurosa normativa europea en materia de etiquetado e identificación de productos transgénicos.
Según señaló hoy Alfiero Grandi, subsecretario del Ministerio italiano de Finanzas, del que dependen las aduanas, es necesario incrementar la protección del medio ambiente y la vigilancia frente a los delitos ecológicos y contra la salud, en una llamada hacia el reforzamiento de la cooperación internacional en este campo.
La UE aprueba la nueva normativa sobre transgénicos
EFE.Europa dio ayer un paso adelante en el control de los productos transgénicos (organismos modificados genéticamente, de utilización principalmente agrícola), al adoptar la Eurocámara un proyecto de Directiva puesto a punto por la Comisión, y aceptado por los Estados miembros, para ordenar la producción y comercialización de este género de productos en la UE.
En teoría, el texto aprobado por el pleno del Parlamento debería permitir el levantamiento del embargo de facto aplicado desde hace tres años por los socios comunitarios a la autorización de nuevos productos trasgénicos, más allá de los 18 aprobados hasta ahora. Sin embargo, Francia, Italia, Grecia, Dinamarca, Luxemburgo y Austria han hecho pública su intención de proseguir obstaculizando el registro de nuevos transgénicos en la Europa comunitaria, lo cual supone que el Consejo carecerá de la mayoría suficiente para autorizar nuevos registros de productos. Diversas organizaciones ecologistas criticaron ayer en Bruselas deficiencias encontradas en el proyecto de Directiva, particularmente en lo que concierne a la responsabilidad de las empresas fabricantes de transgénicos en casos de contaminación de cultivos por sus productos, o a la utilización en laboratorio de genes trazadores que provocan resistencia a los antibióticos.
El grupo Amigos de la Tierra aseguraba que los marcadores genéticos resistentes a los antibióticos «no son inmediatamente prohibidos por la Directiva, sino relegados paulatinamente a lo largo de plazo de tiempo extenso, se adoptan medidas preventivas ligeras para prevenir la contaminación de transgénicos sobre producciones orgánicas y convencionales y no se estipulan exigencias de indemnización a las compañías biotecnológicas» por el daño que accidentalmente puedan causar. La Directiva establece un límite de 10 años para las licencias que se otorguen.
España es el único país de Europa donde se cultiva maíz transgénico 
Expertos advierten de los «inciertos» efectos del descontrol sobre la materia 
M. Pedreira . Almuñécar - Ideal
España pasa por ser el único país europeo donde se cultiva maíz transgénico, lo cual, añadido a la falta de control, desemboca en riesgos serios para la salud, según uno de los ponentes del curso sobre 'Gastronomía, enología y nutrición' del Centro Mediterráneo. Reemplazar el uso de insecticidas sintéticos en el control de plagas es uno de los objetivos de la biotecnología. 
El único país europeo en el que se cultiva maíz transgénico es España, según aseguró el profesor de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad Complutense, Gregorio Álvaro Campos. «Se está sembrando sin ningún control, pues la semilla la puede comprar cualquiera, nadie ha explicado a los agricultores que deberían implantar refugios para retrasar la aparición de resistencias; nadie controla la aparición de los transgénicos en la cadena de la alimentación ni informa al consumidor de qué alimentos contienen componentes transgénicos», denunció Álvaro Campos. En opinión del profesor de Bioquímica y Biología Molecular, «el gobierno o español está favoreciendo los intereses de las empresas biotecnológicas cuando lo que debería hacer es proteger los intereses de los agrícultores y defender la salud de los consumidores». Según los datos aportados por Álvaro Campos, la cosecha cultivada con maíz y,soja transgénica ha disminuido un 215% en Estados Unidos y un 10% en la Unión Europea debido al rechazo generalizado de estos productos por parte de consumidores y pequeños agricultores. 
Pesticidas peligrosos
El 22% de la superficie mundial cultivada con transgénicos corresponde a las plantas pesticidas llamadas Bt. Dichas plantas llevan incorporados genes de la bacteria Bacillus thurigienses, medíante la cual la planta produce su propio insecticida para defenderse de los lepidópteros.
Reemplazar el uso de insecticidas sintéticos en el control de las plagas de insectos, es el principal objetivo de esta biotecnología. Sin embargo, «lo que no se dice -aseveró- es que los cultivos padecen diversas plagas de insectos diferentes a los lepidópteros». Además, matizó Campos, varias especies de estos insectos ya han desarrollado resistencias a la toxina Bt. En otros países, como Estados Unidos y Canadá, con el fin de retardar la aparición de resistencia, la administración y algunas compañías exigen que en los campos de cultivo de Bt se destine un porcentaje de superficie de cultivo a plantas no transgénicas para que sirvan de refugio a los insectos y se retarde así la aparición de resistencias. A lo largo de su intervención, el profesor Campos defendió la necesidad de abrir un amplio debate social en tomo a estas cuestiones.
PROTOCOLO DE BIOSEGURIDAD
Extracto del acuerdo tomado en Montreal el 29 enero de 2000

El Protocolo regula estrictamente los intercambios de organismos modificados genéticamente, con la pretensión de evitar cualquier riesgo para el medio ambiente y la salud humana.

Las semillas u otros productos destinados a formar parte directamente del medio ambiente, y todos los productos agrícolas no transformados, destinados a la alimentación humana y animal.

Los intercambios no son libres, ya que los países importadores deben aplicar una serie de medidas de control. Cualquier semilla transgénica deberá, en cuanto llegue a un país, obtener un acuerdo explícito de este país importador. El procedimiento es menos exigente para los productos agrícolas de base. Si un país autoriza un producto en su mercado interior, debe informar de ello al Centro de intercambios de la bioseguridad, y hacer públicas una serie de informaciones detalladas sobre la naturaleza de la modificación genética.

Cualquier país o grupo de países que ya tenga un sistema de control de importaciones de productos transgénicos -como la UE, que tiene un sistema de autorización preliminar- puede conservarlo, aunque sea mucho más estrictoque el Protocolo, que sólo establece niveles de seguridad mínimos.

Los países pueden decidir en virtud del «principio de precaución», es decir, basándose en estudios científicos, pero con la libertad de decir no si hay dudas científicas. La decisión final es de los políticos, y no de los expertos. El importador puede pedir al exportador que realice una evaluación de los riesgos.

El Protocolo prevé sólo un etiquetado de las entregas «que puedan contener» productos modificados genéticamente, sin imponer entregas separadas, claramente etiquetadas, de los productos transgénicos. Pero el acuerdo prevé entablar negociaciones sobre etiquetados específicos.

Este punto sólo se aborda en el preámbulo, y con una formulación muy contradictoria: estipula que el Protocolo no puede ser interpretado como una modificación de los compromisos internacionales, como la Organización Mundial del Comercio, pero también que no está subordinado a ningún otro acuerdo internacional.

CONTROLAR LOS TRANSGENICOS  (EFE) Según Greenpeace, es imprescindible que se establezcan reglas internacionales para el control de organismos transgénicos, "pues su liberación al ambiente representa un riesgo para la diversidad biológica global y la salud". La carencia de legislaciones nacionales hace necesaria una regulación internacional para contrarrestar la presión de Estados Unidos -productor del 74 por ciento de los cultivos transgénicos del mundo- sobre los países a los que exporta alimentos, según señaló Greenpeace en un comunicado. Según el grupo ecologista, el gobierno mexicano mantiene una actitud contradictoria respecto a los transgénicos. Si bien exige que se incluya una "consideración especial" en el Protocolo para los países originarios de cultivos, como México, al mismo tiempo "permite la entrada irrestricta" al país de millones de toneladas de maíz transgénico procedente de EEUU, denunció Greenpeace. "Lo absurdo es que siendo México centro de origen del maíz no haga nada frente a las importaciones de maíz transgénico", manifestó Liza Covantes, coordinadora de la campaña de ingeniería genética de Greenpeace en el país.
CULTIVOS TRANSGENICOS DE MAIZ EN ARGENTINA 
Buenos Aires, (EFE).- La organización ecologista Greenpeace ha denunciado que las variedades de maíz que se cultivan en Argentina pueden contaminarse si continúa la expansión de cultivos transgénicos de ese cereal, con graves consecuencias para la economía rural, la salud humana y el ambiente. La organización ecologista informó en un comunicado de la denuncia presentada durante la ronda de negociaciones internacionales que se celebra en Montreal (Canadá), con el auspicio de las Naciones Unidas, para establecer un Protocolo de seguridad biológica que regule el comercio de los cultivos genéticamente modificados. Según Greenpeace, los cultivos transgénicos pueden generar nuevas plantas y, con ellas, "verdaderas amenazas ambientales y económicas", señaló Emiliano Ezcurra, coordinador argentino de la campaña de Biodiversidad de Greenpeace. El maíz transgénico es una variedad de ese cereal, creado en laboratorio, al que se le insertó una toxina que combate las plagas, producido y patentado por multinacionales de la biotecnología como las compañías Novartis o Monsanto. Ezcurra centró sus críticas no sólo en los efectos contaminantes del maíz transgénico, sino también en el daño que el consumo de este cereal modificado puede causar a la salud de los seres humanos. "Existe ya información científica sobre las potenciales consecuencias adversas que los genes marcadores de resistencia a antibióticos utilizados en estos vegetales tienen sobre la salud de la gente", explicó el representante argentino de Greenpeace. "La resistencia a los antibióticos en gérmenes patológicos o causantes de enfermedades en animales y humanos es ya una preocupación para muchos gobiernos y para la comunidad médica internacional", afirmó Ezcurra. Según la organización ecologista, la única forma de protección contra estos cultivos es que los países prohíban la importación de estos productos, tal como lo hizo México, y controlen los campos cultivados con estos vegetales.
En el mundo hay 50 alimentos transgénicos comercializados, tres de ellos en España.
Actualmente hay en el mundo 50 alimentos transgénicos comercializados, la mayoría en Estados Unidos y Japón, de los que sólo tres se pueden encontrar en el mercado español, el maíz, la soja y un derivado del tomate. No obstante, existen más de 300 que están a la espera de una autorización para estar a disposición de los consumidores.
Los científicos, procedentes de universidades y centros de investigación de todo el mundo, consideran que uno de las causas de la resistencia del consumidor europeo ante estos productos es que hasta ahora las mejoras introducidas mediante ingeniería genética sólo iban dirigidas a aportar beneficios a la empresa productora o a los agricultores, y no al consumidor final.
Desde la biotecnología se está realizando un esfuerzo para que los consumidores vean "beneficios directos" en forma de mejora nutricional en productos como patatas que retienen menos aceite al freírse, aceites de soja con menor concentración de ácidos grasos, o yogures que producen un aminoácido que actúa como edulcorante natural (especialmente indicado para diabéticos).
De hecho, también se está trabajando en el desarrollo de alimentos pensados para grupos de población concretos, como la tercera edad o los pacientes de determinadas enfermedades.
No obstante, según el profesor Daniel Ramón Vidal, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), resulta mucho más complejo desarrollar estos alimentos que las semillas con genes de resistencia a herbicidas, ya que en el primer caso es necesario trabajar sobre varios genes distintos, mientras que en el segundo basta con introducir un sólo gen.
Por el momento sólo una docena de los 300 alimentos que están esperando las últimas autorizaciones para salir al mercado en el mundo son de este tipo, es decir que incluyen una mejora nutricional para el consumidor, algo que hoy sólo aporta un aceite de soja que se vende en Estados Unidos.
Sin embargo, no se pretende presentar a la biotecnología como la solución a los problemas del hambre en el mundo, visión lanzada frecuentemente desde el sector de las multinacionales agroquímicas, aunque sí aseguraron que esta nueva tecnología puede solucionar muchos problemas.
En este sentido, Vidal ha indicado que la Humanidad "no puede renunciar a nada", ni a la mejora de las técnicas de mejora agraria tradicionales, ni a la agricultura ecológica, ni a los productos transgénicos, si quiere afrontar con éxito el "reto de la hambruna", algo que afecta a 800 de los 6.000 millones de personas que hay en el mundo.
Por su parte, el profesor José Pío Beltrán, del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas "Primo Yúfera", un centro mixto entre el CSIC y la Universidad Politécnica de Valencia, destacó que la contaminación provocada por el uso masivo de pesticidas y herbicidas en la agricultura convencional resulta "altísima e insoportable".
Además, consideró que lo que se produce actualmente "no es suficiente", ya que las técnicas de mejora tradicional no lo permiten. No obstante, admitió que con el uso de los transgénicos los científicos todavía están "lejos de garantizar nada". "Ni siquiera con esta tecnología las mejoras van a ser espectaculares" 
El presidente del CSIC asegura que la producción de transgénicos es segura, pues la genética es perfectamente controlable y previsible.
El presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), César Nombela, aseguró, ante la Comisión Especial sobre la manipulación genética con fines de producción de alimentos del Senado, que es compatible la producción de alimentos transgénicos con la seguridad medioambiental y la salud. Según Nombela, la tecnología genética es controlable y perfectamente previsible, por ello, cualquiera de los riesgos que los transgénicos puedan suponer para la salud o el medioambiente pueden ser disipados.
"Naturalmente se podrían diseñar vegetales o animales tóxicos, pero estos no es un objetivo lógico y se puede evitar. La seguridad de este tipo de productos es perfectamente analizable y controlable. Es más anticipable conocer la seguridad de los alimentos transgénicos que en otros tipos de alimentos", añadió. No obstante, explicó que el impacto medio ambiental de estas técnicas es más difícil de evaluar, pues intervienen mucho parámetros más complicados de abarcar desde el laboratorio.
Según Nombela, la preocupación del consumidor sobre la seguridad de estos alimentos es lógica, ya en la actualidad la industrialización a dado lugar a problemas inesperados, como es el caso de las vacas locas o contaminación de pollos con dioxinas. No obstante, puntualizó que todos estos casos nada tienen que ver con los alimentos transgénicos cuya producción esta perfectamente controlada.
"La posibilidad de incorporar mejoras en determinadas especies animales y vegetales destinadas a la alimentación es la gran novedad que incorporan los alimentos transgénicos. En esta afirmación no hay que ver algo diabólico ni artificial, pues de forma natural desde que hay vida en la tierra se han producido transferencia de genes de unos organismos a otros. Ahora, la novedad es que estos cambios se pueden producir de forma artificial y con relativa sencillez".
Según Nombela, en la actualidad hay registradas y aprobadas 40 especialidades transgénicas, cifra, que según dijo, aumentará hasta 200 en un futuro muy próximo. Asimismo, señaló que en cinco años se duplicará la superficie dedicada a la plantación de cultivos transgénicos en el mundo, que ahora es de 28 millones de hectáreas.
Para este experto, son muchas las ventajas derivadas de la creación de alimentos transgénicos, pues, según señaló, la manipulación genética permite realizar cambios sustanciales en los macronutrientes y micronutrientes de determinadas especies, lo que contribuiría a paliar las deficiencias en la alimentación de determinados países.
En este sentido, explicó que estas técnicas también permiten introducir mejoras en el rendimiento de las cosechas, disminuyendo las tareas de laboreo o retrasando la podredumbre de los productos, entre otros beneficios.
"Muchas de estas aplicaciones pueden resultar muy interesantes para determinados países del tercer mundo. No entro en que medida estos avances deben ser patentados o utilizados para el beneficio de la mayoría. Siendo perfectamente controlables y evaluables, la producción de alimentos transgénicos abre muchas más posibilidades de las que ahora se están utilizando", argumentó.
Diversas organizaciones sociales reclaman un debate público sobre los transgénicos
Distintas organizaciones sociales españolas y europeas reclamaron hoy, a través de una declaración conjunta, un debate "ético y sociopolítico" sobre las consecuencias en la salud, el medio ambiente y la agricultura de los organismos modificados genéticamente comercializados por las multinacionales autodenominadas de "ciencias de la vida".
La declaración, apoyada por las organizaciones Acsur Las Segovias, CECU, COAG, CC.OO., Ecologistas en Acción, Greenpeace, Fundación 1º de Mayo, Plataforma Rural y Sodepaz, resalta la importancia de que la sociedad conozca los riesgos a los que se expone al consumir y cultivar estos organismos.
En palabras de Miguel Romero, de Acsur Las Segovias, se trata de acabar con la "oscuridad interesada" que existe sobre este tema en toda Europa, pero sobre todo en países como España, en cabeza de Europa en cultivos de maíz transgénico.
En este sentido, Robin Jenkins, representante de Genetics Forums, señaló que mientras que existen moratorias en muchos países europeos y hay otros, como Francia o Alemania, como cultivan muy poca cantidad de transgénicos (menos de 20 toneladas), en España se autoriza cada año el cultivo de 20.000 hectáreas de maíz Bt de Novartis. En Portugal se ha autorizado este año, según este experto, una cantidad similar, por lo que ambos países se han convertido en la "prioridad" de todas las organizaciones europeas que trabajan en este tema.
Para Hartmut Meyer, representante de las ONGs alemanas en esta cita internacional, la cantidad de superficie de cultivos transgénicos aprobada en España, que contrasta con el freno a estos productos en toda Europa, se puede deber a que en nuestro país la presión social contra estos productos sea todavía "insuficiente".
RIESGOS PARA LA SALUD, EL MEDIO AMBIENTE Y LA AGRICULTURA.
En su declaración conjunta, estas organizaciones, de diferente procedencia (sindicatos, agricultores, consumidores, ecologistas) destacan, entre los principales riesgos de los alimentos transgénicos, los que se refieren a los ámbitos de la salud, el medio ambiente y la agricultura.
En el primer caso, aseguran que, pese a que se desconocen las consecuencias exactas, los OMGs pueden provocar la aparición de alergias, agravar el problema de la resistencia a antibióticos en microorganismos patógenos, o implicar una mayor acumulación de plaguicidas sobre los alimentos.
En cuanto a las amenazas para el medio ambiente, advierten que los transgénicos traerán consigo un incremento de la contaminación química por los biocidas asociados a las plantas transgénicas; la aparición de una "preocupante contaminación genética" y el agravamiento del "dramático problema" de la pérdida de biodiversidad silvestre y agropecuaria.
En este último campo, el agropecuario, los cultivos de transgénicos provocarán, según estas organizaciones, la desaparición de insectos beneficiosos, la aparición de "supermalas hierbas", la contaminación del suelo y de cultivos próximos y la transferencia de genes a los animales.
CULTIVOS CON MENOR RENDIMIENTO.
En este sentido, el representante de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas (COAG), Javier Sánchez, aseguró que, en contra de la publicidad de multinaciones como Monsanto o Novartis, los cultivos transgénicos dan un menor rendimiento que los convencionales, como se ha puesto de manifiesto este mismo año en Aragón.
Así, explicó que el maíz Bt de Novartis cultivado este año en la región daba un mayor grado de humedad que el convencional a la hora de recolectarlo, lo que ha provocado que las cooperativas hayan pagado a estos agricultores de 3 a 4 pesetas menos por kilo. "Es falso que den más rentabilidad", aseguró.
Por último, las ONGs consideran que a todos estos riesgos habría que sumar las consecuencias sociales y económicas derivadas de "la ampliación del derecho de patentes hasta cubrir los seres vivos y procesos biológicos, en una preocupante privatización del conocimiento científico y de la vida misma".
PRUDENCIA ANTE LA BIOTECNOLOGIA
Roma, 15 mar (EFE).- La biotecnología puede contribuir a elevar la productividad en la agricultura, la pesca y la actividad forestal, pero es necesario un prudente análisis de cada uno de los organismos modificados genéticamente para determinar sus riesgos y sus beneficios, según los expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Los científicos deben responder a las legítimas preocupaciones de los consumidores sobre la bioseguridad de los alimentos transgénicos y evitar sus riesgos potenciales en la salud humana, animal y en el medio ambiente, según se afirma en un informe sobre la ingeniería genética que la FAO ha hecho público en la capital italiana. Este organismo solicita un sistema de evaluación científica que determine objetivamente los beneficios y los riesgos de cada organismo modificado genéticamente y la medida en que sus beneficios compensen los riesgos calculados. El estudio se ha dado a conocer con motivo de la reunión del Grupo de Acción Especial sobre Alimentos transgénicos que tiene lugar actualmente en Chobe (Japón), para elaborar normas, directrices y recomendaciones sobre estos productos y en la que también participa la Organización Mundial de la Salud (OMS). La FAO admite que la biotecnología ofrece instrumentos poderosos para el desarrollo sostenible de la agricultura y las industrias alimentarias, por lo que puede contribuir en gran medida a satisfacer las necesidades de una población mundial en crecimiento y cada vez más urbanizada. En su informe, los expertos de Naciones Unidas señalan también que ya existen ejemplos sobre resultados positivos de la ingeniería genética en la lucha contra las enfermedades humanas gracias al desarrollo de nuevas vacunas, en la mejora de especies vegetales y en la de la calidad de los alimentos. La biotecnología ya se ha utilizado en la defensa del medio ambiente para combatir los derrames de hidrocarburos o para eliminar metales pesados en ecosistemas degradados. La FAO lamenta hoy desde Roma que las inversiones en investigación biotecnológica tienden a concentrarse en el sector privado y a orientarse hacia la agricultura en los países desarrollados, por lo que pide que se orienten hacia la superación de la inseguridad alimentaria en los países en desarrollo y la ayuda a los campesinos con menos recursos. Una iniciativa en este sentido que ya existe es la Red de cooperación técnica en Biotecnología para América Latina (REDBIO), en la que participan 33 países de este continente.
TRANSGÉNICOS: "NINGUNO DE LOS ALIMENTOS QUE CONSUMIMOS SON NATURALES" 
Madrid, 9 sep. (COLPISA, Tomás García Yebra) 
"Ninguno de los alimentos que a diario nos llevamos a la boca son naturales", pues todos, vegetales y animales, "han sufrido un proceso de domesticación genética que ha tenido por finalidad eliminar sus sustancias tóxicas más notables", afirmó el director del departamento de biotecnología de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, Francisco García Olmedo.
Este experto, que participó en el seminario "Evaluación de alimentos procedentes de variedades genéticamente modificadas (OGM)", dijo que lo natural no es sinónimo de inocuo, ni artificial lo es de peligroso. "El prestigio de la palabra natural ha llegado a tal punto que actualmente se venden muebles naturales, un concepto completamente absurdo", afirmó Olmedo en su ponencia "Hechos riesgos y fantasmas sobre el riesgo alimentario".
Según dijo, el alcohol y el tabaco son peligrosos para la salud, mientras que ningún alimento transgénico autorizado lo es.
"En el área biomédica -explicó- los alimentos transgénicos se aceptan sin grandes reparos, lo que no es de extrañar porque en medicina están mejor asumidos los conceptos de necesidad, beneficio y riesgo, y el enfermo está acostumbrado a leer en los prospectos sobre contraindicaciones y efectos secundarios".
Caso a caso
Lo que le sorprende, y en ocasiones le "enfurece" es la desorientación que hay respecto a la ingeniería genética. "Hay hasta quien asocia este trabajo con la fabricación de grandes insectos o arañas que van a devorar a la abuelita cuando esta durmiendo", dijo.
En su criterio, apenas existe conciencia pública de las grandes posibilidades que ofrece esta ingeniería para preservar el medio ambiente. "Cuando surge algún tipo de polémica, enseguida se airea, en cambio se silencian todos los aspectos positivos". En cuanto a la vertiente agroalimentaria insistió en que hay un terrible desconocimiento. "Tan inapropiado es generalizar sobre los riesgos de la tecnología transgénica como hacerlo sobre el acero".
"Es obvio -concluyó- que se pueden fabricar armas biológicas y alimentos peligrosos, tanto con esta tecnología como por los métodos tradicionales. Sin embargo, la aprobación de las aplicaciones biotecnológicas se hace caso por caso, según procedimientos cuyo rigor no tiene precedentes en la historia de la innovación científica y técnica. Estos procedimientos tienen en cuenta todas las causas imaginables de riesgo, lo que no quiere decir que garanticen el riesgo nulo. Si se aplicaran los mismos criterios que los transgénicos al resto de los productos presentes en el supermercado o en la farmacia, habría que vaciar sus estanterías".
(VINCULA) El mito de lo "natural"
"No hay evidencias científicas de que los alimentos transgénicos sean intrínsecamente más peligrosos que los convencionales solo por el hecho de que se hayan elaborado utilizando las nuevas tecnologías", sostuvo el catedrático de la Universitat de las Islas Baleares y miembro de la Scientific Comittee on Food, Andreu Palou.
En cambio "se sabe" que el café, las setas comestibles, las patatas, las peras, el perejil y las especias, entre otros elementos cotidianos de nuestra dieta, "contienen ciertas sustancias que, en ciertas dosis, producen cáncer en ratones, aunque el grado de exposición de los humanos a dichas sustancias no representa un peligro significativo", afirmó García Olmedo, quien precisó que "las frutas y las verduras contienen numerosos compuestos antioxidantes que actúan de anticancerígenos y contrarrestan los efectos del resto de alimentos ".

Olmedo recordó que el Ejército de Jenofonte, a orillas del Mar Negro, consumió una miel silvestre "de lo más natural", pero dejó "tumbada" a la expedición durante varios días debido a unas sustancias alucinógenas que habían libado las abejas. También recordó la muerte de la madre de Abraham Lincoln, causada por el consumo "natural" de leche procedente de unas vacas que habían pastado entre plantas de bistorta. 
SUIZA- BERNA PROHÍBE A CIENTÍFICOS UN PEQUEÑO CAMPO CULTIVO TRANSGÉNICO

Berna, (EFE).- La Oficina Federal del Medio Ambiente de Suiza ha prohibido a los investigadores de la Politécnica de Zúrich sembrar a título experimental trigo modificado transgénicamente para resistir al tizón que ataca ese cereal.
Las autoridades argumentaron que la descripción molecular de la planta transgénica utilizada es insuficiente y señalaron que la acción de la toxina producida artificialmente -conocida como "killer protein 4"- no está clara, pues no se sabe si ataca sólo ese parásito o su acción es de amplio espectro.
La presencia de un gen resistente a un antibiótico convenció finalmente a los expertos de la Oficina Federal del Medio Ambiente de que debían rechazar la solicitud de los científicos, informaron fuentes de la misma.
El proyecto  del investigador Christof Sautter, del Instituto de Biología Vegetal de la Politécnica, debía limitarse a la siembra de una pequeña parcela de 90 metros cuadrados en el municipio de Lindau, en el cantón de Zúrich.
Durante la floración, la superficie debía cubrirse de tejidos impermeables al polen para prevenir una eventual diseminación.
Se trataba, según los investigadores, de crear "un modelo científico" en condiciones reales para estudiar una enfermedad vegetal transmisible y muy dañina para los cereales.
En declaraciones a la prensa, Sautter se dijo hoy decepcionado por la prohibición de las autoridades, que le exigieron presentar la secuencia exacta del nuevo gen de la planta e incluso el genoma completo, algo muy trabajoso, según explicó.
Las reglamentación helvética sobre diseminación de semillas transgénicas en el medio ambiente entró en vigor el primero de noviembre de 1999, y ha sido revisada por el Senado, que ha aprobado un proyecto aún más estricto.
Lista de algunos alimentos trangenicos

http://www.nodo50.org/ecologistas/99/transgenicos/lista.htm

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