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Los
transgénicos ayudarán a reducir las alergias alimentarias
El
mercado de genes agrícolas
Se liberaliza el acceso a los
recursos genéticos básicos y se crea un sistema para distribuir
los beneficios de forma equitativa
PROTOCOLO
DE BIOSEGURIDAD
50
alimentos transgénicos comercializados
PRUDENCIA ANTE
LA BIOTECNOLOGIA
NINGUNO
DE LOS ALIMENTOS QUE CONSUMIMOS SON NATURALES
CULTIVOS
TRANSGENICOS DE MAIZ EN ARGENTINA
España
es el único país de Europa donde se cultiva maíz transgénico
.ITALIA-TRANSGENICOS
ADUANAS RENUEVAN SISTEMAS
PARA DETECTAR ALIMENTOS TRANSGENICOS
Roma, (EFE).- Las aduanas
italianas han comenzado la instalación de nuevos dispositivos de
mayor eficacia para detectar la presencia de organismos modificados genéticamente
(OMG) en los alimentos importados.
La nueva metodología
de control fue explicada hoy en el curso de un congreso de expertos europeos
en aduanas que tiene lugar en Fiuggi (norte).
El moderno instrumental,
con un coste cercano a los 12.000 dólares, ha sido ya instalado
de forma experimental en los laboratorios de las aduanas en Roma, señaló
hoy su responsable, Giuseppe Amodeo.
Esta innovación permite
realizar entre treinta y cuarenta análisis diarios gracias a la
técnica denominada "RCP", basada en una reacción en cadena
de polímeros, dijo Amodeo.
Esta técnica es además
más sencilla, rápida y precisa que los sistemas usados hasta
ahora, basados en el empleo de reactivos tóxicos o radiactivos.
Las autoridades italianas
esperan poder detectar a partir de ahora de forma casi inmediata la presencia
de OMG en alimentos, como harina y maíz, gracias, haciendo respetar
la rigurosa normativa europea en materia de etiquetado e identificación
de productos transgénicos.
Según señaló
hoy Alfiero Grandi, subsecretario del Ministerio italiano de Finanzas,
del que dependen las aduanas, es necesario incrementar la protección
del medio ambiente y la vigilancia frente a los delitos ecológicos
y contra la salud, en una llamada hacia el reforzamiento de la cooperación
internacional en este campo.
La UE aprueba la nueva normativa sobre transgénicos
EFE.Europa dio ayer un paso
adelante en el control de los productos transgénicos (organismos
modificados genéticamente, de utilización principalmente
agrícola), al adoptar la Eurocámara un proyecto de Directiva
puesto a punto por la Comisión, y aceptado por los Estados miembros,
para ordenar la producción y comercialización de este género
de productos en la UE.
En teoría, el texto aprobado
por el pleno del Parlamento debería permitir el levantamiento del
embargo de facto aplicado desde hace tres años por los socios comunitarios
a la autorización de nuevos productos trasgénicos, más
allá de los 18 aprobados hasta ahora. Sin embargo, Francia, Italia,
Grecia, Dinamarca, Luxemburgo y Austria han hecho pública su intención
de proseguir obstaculizando el registro de nuevos transgénicos en
la Europa comunitaria, lo cual supone que el Consejo carecerá de
la mayoría suficiente para autorizar nuevos registros de productos.
Diversas organizaciones ecologistas criticaron ayer en Bruselas deficiencias
encontradas en el proyecto de Directiva, particularmente en lo que concierne
a la responsabilidad de las empresas fabricantes de transgénicos
en casos de contaminación de cultivos por sus productos, o a la
utilización en laboratorio de genes trazadores que provocan resistencia
a los antibióticos.
El grupo Amigos de la Tierra
aseguraba que los marcadores genéticos resistentes a los antibióticos
«no son inmediatamente prohibidos por la Directiva, sino relegados
paulatinamente a lo largo de plazo de tiempo extenso, se adoptan medidas
preventivas ligeras para prevenir la contaminación de transgénicos
sobre producciones orgánicas y convencionales y no se estipulan
exigencias de indemnización a las compañías biotecnológicas»
por el daño que accidentalmente puedan causar. La Directiva establece
un límite de 10 años para las licencias que se otorguen.
España es el
único país de Europa donde se cultiva maíz transgénico
Expertos advierten de los
«inciertos» efectos del descontrol sobre la materia
M. Pedreira . Almuñécar
- Ideal
España pasa por ser el
único país europeo donde se cultiva maíz transgénico,
lo cual, añadido a la falta de control, desemboca en riesgos serios
para la salud, según uno de los ponentes del curso sobre 'Gastronomía,
enología y nutrición' del Centro Mediterráneo. Reemplazar
el uso de insecticidas sintéticos en el control de plagas es uno
de los objetivos de la biotecnología.
El único país
europeo en el que se cultiva maíz transgénico es España,
según aseguró el profesor de Bioquímica y Biología
Molecular de la Universidad Complutense, Gregorio Álvaro Campos.
«Se está sembrando sin ningún control, pues la semilla
la puede comprar cualquiera, nadie ha explicado a los agricultores que
deberían implantar refugios para retrasar la aparición de
resistencias; nadie controla la aparición de los transgénicos
en la cadena de la alimentación ni informa al consumidor de qué
alimentos contienen componentes transgénicos», denunció
Álvaro Campos. En opinión del profesor de Bioquímica
y Biología Molecular, «el gobierno o español está
favoreciendo los intereses de las empresas biotecnológicas cuando
lo que debería hacer es proteger los intereses de los agrícultores
y defender la salud de los consumidores». Según los datos
aportados por Álvaro Campos, la cosecha cultivada con maíz
y,soja transgénica ha disminuido un 215% en Estados Unidos y un
10% en la Unión Europea debido al rechazo generalizado de estos
productos por parte de consumidores y pequeños agricultores.
Pesticidas peligrosos
El 22% de la superficie mundial
cultivada con transgénicos corresponde a las plantas pesticidas
llamadas Bt. Dichas plantas llevan incorporados genes de la bacteria Bacillus
thurigienses, medíante la cual la planta produce su propio insecticida
para defenderse de los lepidópteros.
Reemplazar el uso de insecticidas
sintéticos en el control de las plagas de insectos, es el principal
objetivo de esta biotecnología. Sin embargo, «lo que no se
dice -aseveró- es que los cultivos padecen diversas plagas de insectos
diferentes a los lepidópteros». Además, matizó
Campos, varias especies de estos insectos ya han desarrollado resistencias
a la toxina Bt. En otros países, como Estados Unidos y Canadá,
con el fin de retardar la aparición de resistencia, la administración
y algunas compañías exigen que en los campos de cultivo de
Bt se destine un porcentaje de superficie de cultivo a plantas no transgénicas
para que sirvan de refugio a los insectos y se retarde así la aparición
de resistencias. A lo largo de su intervención, el profesor Campos
defendió la necesidad de abrir un amplio debate social en tomo a
estas cuestiones.
PROTOCOLO
DE BIOSEGURIDAD
Extracto del acuerdo tomado
en Montreal el 29 enero de 2000
El Protocolo regula estrictamente
los intercambios de organismos modificados genéticamente, con la
pretensión de evitar cualquier riesgo para el medio ambiente y la
salud humana.
Las semillas u otros productos
destinados a formar parte directamente del medio ambiente, y todos los
productos agrícolas no transformados, destinados a la alimentación
humana y animal.
Los intercambios no son libres,
ya que los países importadores deben aplicar una serie de medidas
de control. Cualquier semilla transgénica deberá, en cuanto
llegue a un país, obtener un acuerdo explícito de este país
importador. El procedimiento es menos exigente para los productos agrícolas
de base. Si un país autoriza un producto en su mercado interior,
debe informar de ello al Centro de intercambios de la bioseguridad, y hacer
públicas una serie de informaciones detalladas sobre la naturaleza
de la modificación genética.
Cualquier país o grupo
de países que ya tenga un sistema de control de importaciones de
productos transgénicos -como la UE, que tiene un sistema de autorización
preliminar- puede conservarlo, aunque sea mucho más estrictoque
el Protocolo, que sólo establece niveles de seguridad mínimos.
Los países pueden
decidir en virtud del «principio de precaución», es
decir, basándose en estudios científicos, pero con la libertad
de decir no si hay dudas científicas. La decisión final es
de los políticos, y no de los expertos. El importador puede pedir
al exportador que realice una evaluación de los riesgos.
El Protocolo prevé
sólo un etiquetado de las entregas «que puedan contener»
productos modificados genéticamente, sin imponer entregas separadas,
claramente etiquetadas, de los productos transgénicos. Pero el acuerdo
prevé entablar negociaciones sobre etiquetados específicos.
Este punto sólo se
aborda en el preámbulo, y con una formulación muy contradictoria:
estipula que el Protocolo no puede ser interpretado como una modificación
de los compromisos internacionales, como la Organización Mundial
del Comercio, pero también que no está subordinado a ningún
otro acuerdo internacional.
CONTROLAR LOS TRANSGENICOS
(EFE) Según Greenpeace, es imprescindible que se establezcan reglas
internacionales para el control de organismos transgénicos, "pues
su liberación al ambiente representa un riesgo para la diversidad
biológica global y la salud". La carencia de legislaciones nacionales
hace necesaria una regulación internacional para contrarrestar la
presión de Estados Unidos -productor del 74 por ciento de los cultivos
transgénicos del mundo- sobre los países a los que exporta
alimentos, según señaló Greenpeace en un comunicado.
Según el grupo ecologista, el gobierno mexicano mantiene una actitud
contradictoria respecto a los transgénicos. Si bien exige que se
incluya una "consideración especial" en el Protocolo para los países
originarios de cultivos, como México, al mismo tiempo "permite la
entrada irrestricta" al país de millones de toneladas de maíz
transgénico procedente de EEUU, denunció Greenpeace. "Lo
absurdo es que siendo México centro de origen del maíz no
haga nada frente a las importaciones de maíz transgénico",
manifestó Liza Covantes, coordinadora de la campaña de ingeniería
genética de Greenpeace en el país.
CULTIVOS
TRANSGENICOS DE MAIZ EN ARGENTINA
Buenos Aires, (EFE).- La organización
ecologista Greenpeace ha denunciado que las variedades de maíz que
se cultivan en Argentina pueden contaminarse si continúa la expansión
de cultivos transgénicos de ese cereal, con graves consecuencias
para la economía rural, la salud humana y el ambiente. La organización
ecologista informó en un comunicado de la denuncia presentada durante
la ronda de negociaciones internacionales que se celebra en Montreal (Canadá),
con el auspicio de las Naciones Unidas, para establecer un Protocolo de
seguridad biológica que regule el comercio de los cultivos genéticamente
modificados. Según Greenpeace, los cultivos transgénicos
pueden generar nuevas plantas y, con ellas, "verdaderas amenazas ambientales
y económicas", señaló Emiliano Ezcurra, coordinador
argentino de la campaña de Biodiversidad de Greenpeace. El maíz
transgénico es una variedad de ese cereal, creado en laboratorio,
al que se le insertó una toxina que combate las plagas, producido
y
patentado por multinacionales de la biotecnología como las compañías
Novartis o Monsanto. Ezcurra centró sus críticas no sólo
en los efectos contaminantes del maíz transgénico, sino también
en el daño que el consumo de este cereal modificado puede causar
a la salud de los seres humanos. "Existe ya información científica
sobre las potenciales consecuencias adversas que los genes marcadores de
resistencia a antibióticos utilizados en estos vegetales tienen
sobre la salud de la gente", explicó el representante argentino
de Greenpeace. "La resistencia a los antibióticos en gérmenes
patológicos o causantes de enfermedades en animales y humanos es
ya una preocupación para muchos gobiernos y para la comunidad médica
internacional", afirmó Ezcurra. Según la organización
ecologista, la única forma de protección contra estos cultivos
es que los países prohíban la importación de estos
productos, tal como lo hizo México, y controlen los campos cultivados
con estos vegetales.
En
el mundo hay 50 alimentos transgénicos comercializados, tres de
ellos en España.
Actualmente hay en el mundo
50 alimentos transgénicos comercializados, la mayoría en
Estados Unidos y Japón, de los que sólo tres se pueden encontrar
en el mercado español, el maíz, la soja y un derivado del
tomate. No obstante, existen más de 300 que están a la espera
de una autorización para estar a disposición de los consumidores.
Los científicos, procedentes
de universidades y centros de investigación de todo el mundo, consideran
que uno de las causas de la resistencia del consumidor europeo ante estos
productos es que hasta ahora las mejoras introducidas mediante ingeniería
genética sólo iban dirigidas a aportar beneficios a la empresa
productora o a los agricultores, y no al consumidor final.
Desde la biotecnología
se está realizando un esfuerzo para que los consumidores vean "beneficios
directos" en forma de mejora nutricional en productos como patatas que
retienen menos aceite al freírse, aceites de soja con menor concentración
de ácidos grasos, o yogures que producen un aminoácido que
actúa como edulcorante natural (especialmente indicado para diabéticos).
De hecho, también se
está trabajando en el desarrollo de alimentos pensados para grupos
de población concretos, como la tercera edad o los pacientes de
determinadas enfermedades.
No obstante, según el
profesor Daniel Ramón Vidal, del Instituto de Agroquímica
y Tecnología de Alimentos del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), resulta mucho más complejo desarrollar
estos alimentos que las semillas con genes de resistencia a herbicidas,
ya que en el primer caso es necesario trabajar sobre varios genes distintos,
mientras que en el segundo basta con introducir un sólo gen.
Por el momento sólo una
docena de los 300 alimentos que están esperando las últimas
autorizaciones para salir al mercado en el mundo son de este tipo, es decir
que incluyen una mejora nutricional para el consumidor, algo que hoy sólo
aporta un aceite de soja que se vende en Estados Unidos.
Sin embargo, no se pretende
presentar a la biotecnología como la solución a los problemas
del hambre en el mundo, visión lanzada frecuentemente desde el sector
de las multinacionales agroquímicas, aunque sí aseguraron
que esta nueva tecnología puede solucionar muchos problemas.
En este sentido, Vidal ha indicado
que la Humanidad "no puede renunciar a nada", ni a la mejora de las técnicas
de mejora agraria tradicionales, ni a la agricultura ecológica,
ni a los productos transgénicos, si quiere afrontar con éxito
el "reto de la hambruna", algo que afecta a 800 de los 6.000 millones de
personas que hay en el mundo.
Por su parte, el profesor José
Pío Beltrán, del Instituto de Biología Molecular y
Celular de Plantas "Primo Yúfera", un centro mixto entre el CSIC
y la Universidad Politécnica de Valencia, destacó que la
contaminación provocada por el uso masivo de pesticidas y herbicidas
en la agricultura convencional resulta "altísima e insoportable".
Además, consideró
que lo que se produce actualmente "no es suficiente", ya que las técnicas
de mejora tradicional no lo permiten. No obstante, admitió que con
el uso de los transgénicos los científicos todavía
están "lejos de garantizar nada". "Ni siquiera con esta tecnología
las mejoras van a ser espectaculares"
El presidente del CSIC asegura
que la producción de transgénicos es segura, pues la genética
es perfectamente controlable y previsible.
El presidente del Consejo Superior
de Investigaciones Científicas (CSIC), César Nombela, aseguró,
ante la Comisión Especial sobre la manipulación genética
con fines de producción de alimentos del Senado, que es compatible
la producción de alimentos transgénicos con la seguridad
medioambiental y la salud. Según Nombela, la tecnología genética
es controlable y perfectamente previsible, por ello, cualquiera de los
riesgos que los transgénicos puedan suponer para la salud o el medioambiente
pueden ser disipados.
"Naturalmente se podrían
diseñar vegetales o animales tóxicos, pero estos no es un
objetivo lógico y se puede evitar. La seguridad de este tipo de
productos es perfectamente analizable y controlable. Es más anticipable
conocer la seguridad de los alimentos transgénicos que en otros
tipos de alimentos", añadió. No obstante, explicó
que el impacto medio ambiental de estas técnicas es más difícil
de evaluar, pues intervienen mucho parámetros más complicados
de abarcar desde el laboratorio.
Según Nombela, la preocupación
del consumidor sobre la seguridad de estos alimentos es lógica,
ya en la actualidad la industrialización a dado lugar a problemas
inesperados, como es el caso de las vacas locas o contaminación
de pollos con dioxinas. No obstante, puntualizó que todos estos
casos nada tienen que ver con los alimentos transgénicos cuya producción
esta perfectamente controlada.
"La posibilidad de incorporar
mejoras en determinadas especies animales y vegetales destinadas a la alimentación
es la gran novedad que incorporan los alimentos transgénicos. En
esta afirmación no hay que ver algo diabólico ni artificial,
pues de forma natural desde que hay vida en la tierra se han producido
transferencia de genes de unos organismos a otros. Ahora, la novedad es
que estos cambios se pueden producir de forma artificial y con relativa
sencillez".
Según Nombela, en la
actualidad hay registradas y aprobadas 40 especialidades transgénicas,
cifra, que según dijo, aumentará hasta 200 en un futuro muy
próximo. Asimismo, señaló que en cinco años
se duplicará la superficie dedicada a la plantación de cultivos
transgénicos en el mundo, que ahora es de 28 millones de hectáreas.
Para este experto, son muchas
las ventajas derivadas de la creación de alimentos transgénicos,
pues, según señaló, la manipulación genética
permite realizar cambios sustanciales en los macronutrientes y micronutrientes
de determinadas especies, lo que contribuiría a paliar las deficiencias
en la alimentación de determinados países.
En este sentido, explicó
que estas técnicas también permiten introducir mejoras en
el rendimiento de las cosechas, disminuyendo las tareas de laboreo o retrasando
la podredumbre de los productos, entre otros beneficios.
"Muchas de estas aplicaciones
pueden resultar muy interesantes para determinados países del tercer
mundo. No entro en que medida estos avances deben ser patentados o utilizados
para el beneficio de la mayoría. Siendo perfectamente controlables
y evaluables, la producción de alimentos transgénicos abre
muchas más posibilidades de las que ahora se están utilizando",
argumentó.
Diversas organizaciones sociales
reclaman un debate público sobre los transgénicos
Distintas organizaciones sociales
españolas y europeas reclamaron hoy, a través de una declaración
conjunta, un debate "ético y sociopolítico" sobre las consecuencias
en la salud, el medio ambiente y la agricultura de los organismos modificados
genéticamente comercializados por las multinacionales autodenominadas
de "ciencias de la vida".
La declaración, apoyada
por las organizaciones Acsur Las Segovias, CECU, COAG, CC.OO., Ecologistas
en Acción, Greenpeace, Fundación 1º de Mayo, Plataforma
Rural y Sodepaz, resalta la importancia de que la sociedad conozca los
riesgos a los que se expone al consumir y cultivar estos organismos.
En palabras de Miguel Romero,
de Acsur Las Segovias, se trata de acabar con la "oscuridad interesada"
que existe sobre este tema en toda Europa, pero sobre todo en países
como España, en cabeza de Europa en cultivos de maíz transgénico.
En este sentido, Robin Jenkins,
representante de Genetics Forums, señaló que mientras que
existen moratorias en muchos países europeos y hay otros, como Francia
o Alemania, como cultivan muy poca cantidad de transgénicos (menos
de 20 toneladas), en España se autoriza cada año el cultivo
de 20.000 hectáreas de maíz Bt de Novartis. En Portugal se
ha autorizado este año, según este experto, una cantidad
similar, por lo que ambos países se han convertido en la "prioridad"
de todas las organizaciones europeas que trabajan en este tema.
Para Hartmut Meyer, representante
de las ONGs alemanas en esta cita internacional, la cantidad de superficie
de cultivos transgénicos aprobada en España, que contrasta
con el freno a estos productos en toda Europa, se puede deber a que en
nuestro país la presión social contra estos productos sea
todavía "insuficiente".
RIESGOS PARA LA SALUD, EL MEDIO
AMBIENTE Y LA AGRICULTURA.
En su declaración conjunta,
estas organizaciones, de diferente procedencia (sindicatos, agricultores,
consumidores, ecologistas) destacan, entre los principales riesgos de los
alimentos transgénicos, los que se refieren a los ámbitos
de la salud, el medio ambiente y la agricultura.
En el primer caso, aseguran
que, pese a que se desconocen las consecuencias exactas, los OMGs pueden
provocar la aparición de alergias, agravar el problema de la resistencia
a antibióticos en microorganismos patógenos, o implicar una
mayor acumulación de plaguicidas sobre los alimentos.
En cuanto a las amenazas para
el medio ambiente, advierten que los transgénicos traerán
consigo un incremento de la contaminación química por los
biocidas asociados a las plantas transgénicas; la aparición
de una "preocupante contaminación genética" y el agravamiento
del "dramático problema" de la pérdida de biodiversidad silvestre
y agropecuaria.
En este último campo,
el agropecuario, los cultivos de transgénicos provocarán,
según estas organizaciones, la desaparición de insectos beneficiosos,
la aparición de "supermalas hierbas", la contaminación del
suelo y de cultivos próximos y la transferencia de genes a los animales.
CULTIVOS CON MENOR RENDIMIENTO.
En este sentido, el representante
de la Coordinadora de Organizaciones Agrarias y Ganaderas (COAG), Javier
Sánchez, aseguró que, en contra de la publicidad de multinaciones
como Monsanto o Novartis, los cultivos transgénicos dan un menor
rendimiento que los convencionales, como se ha puesto de manifiesto este
mismo año en Aragón.
Así, explicó que
el maíz Bt de Novartis cultivado este año en la región
daba un mayor grado de humedad que el convencional a la hora de recolectarlo,
lo que ha provocado que las cooperativas hayan pagado a estos agricultores
de 3 a 4 pesetas menos por kilo. "Es falso que den más rentabilidad",
aseguró.
Por último, las ONGs
consideran que a todos estos riesgos habría que sumar las consecuencias
sociales y económicas derivadas de "la ampliación del derecho
de patentes hasta cubrir los seres vivos y procesos biológicos,
en una preocupante privatización del conocimiento científico
y de la vida misma".
PRUDENCIA
ANTE LA BIOTECNOLOGIA
Roma, 15 mar (EFE).- La biotecnología
puede contribuir a elevar la productividad en la agricultura, la pesca
y la actividad forestal, pero es necesario un prudente análisis
de cada uno de los organismos modificados genéticamente para determinar
sus riesgos y sus beneficios, según los expertos de la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Los científicos deben responder a las legítimas preocupaciones
de los consumidores sobre la bioseguridad de los alimentos transgénicos
y evitar sus riesgos potenciales en la salud humana, animal y en el medio
ambiente, según se afirma en un informe sobre la ingeniería
genética que la FAO ha hecho público en la capital italiana.
Este organismo solicita un sistema de evaluación científica
que determine objetivamente los beneficios y los riesgos de cada organismo
modificado genéticamente y la medida en que sus beneficios compensen
los riesgos calculados. El estudio se ha dado a conocer con motivo de la
reunión del Grupo de Acción Especial sobre Alimentos transgénicos
que tiene lugar actualmente en Chobe (Japón), para elaborar normas,
directrices y recomendaciones sobre estos productos y en la que también
participa la Organización Mundial de la Salud (OMS). La FAO admite
que la biotecnología ofrece instrumentos poderosos para el desarrollo
sostenible de la agricultura y las industrias alimentarias, por lo que
puede contribuir en gran medida a satisfacer las necesidades de una población
mundial en crecimiento y cada vez más urbanizada. En su informe,
los expertos de Naciones Unidas señalan también que ya existen
ejemplos sobre resultados positivos de la ingeniería genética
en la lucha contra las enfermedades humanas gracias al desarrollo de nuevas
vacunas, en la mejora de especies vegetales y en la de la calidad de los
alimentos. La biotecnología ya se ha utilizado en la defensa del
medio ambiente para combatir los derrames de hidrocarburos o para eliminar
metales pesados en ecosistemas degradados. La FAO lamenta hoy desde Roma
que las inversiones en investigación biotecnológica tienden
a concentrarse en el sector privado y a orientarse hacia la agricultura
en los países desarrollados, por lo que pide que se orienten hacia
la superación de la inseguridad alimentaria en los países
en desarrollo y la ayuda a los campesinos con menos recursos. Una iniciativa
en este sentido que ya existe es la Red de cooperación técnica
en Biotecnología para América Latina (REDBIO), en la que
participan 33 países de este continente.
TRANSGÉNICOS:
"NINGUNO DE LOS ALIMENTOS QUE CONSUMIMOS SON NATURALES"
Madrid, 9 sep. (COLPISA, Tomás
García Yebra)
"Ninguno de los alimentos que
a diario nos llevamos a la boca son naturales", pues todos, vegetales y
animales, "han sufrido un proceso de domesticación genética
que ha tenido por finalidad eliminar sus sustancias tóxicas más
notables", afirmó el director del departamento de biotecnología
de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, Francisco
García Olmedo.
Este experto, que participó
en el seminario "Evaluación de alimentos procedentes de variedades
genéticamente modificadas (OGM)", dijo que lo natural no es sinónimo
de inocuo, ni artificial lo es de peligroso. "El prestigio de la palabra
natural ha llegado a tal punto que actualmente se venden muebles naturales,
un concepto completamente absurdo", afirmó Olmedo en su ponencia
"Hechos riesgos y fantasmas sobre el riesgo alimentario".
Según dijo, el alcohol
y el tabaco son peligrosos para la salud, mientras que ningún alimento
transgénico autorizado lo es.
"En el área biomédica
-explicó- los alimentos transgénicos se aceptan sin grandes
reparos, lo que no es de extrañar porque en medicina están
mejor asumidos los conceptos de necesidad, beneficio y riesgo, y el enfermo
está acostumbrado a leer en los prospectos sobre contraindicaciones
y efectos secundarios".
Caso a caso
Lo que le sorprende, y en ocasiones
le "enfurece" es la desorientación que hay respecto a la ingeniería
genética. "Hay hasta quien asocia este trabajo con la fabricación
de grandes insectos o arañas que van a devorar a la abuelita cuando
esta durmiendo", dijo.
En su criterio, apenas existe
conciencia pública de las grandes posibilidades que ofrece esta
ingeniería para preservar el medio ambiente. "Cuando surge algún
tipo de polémica, enseguida se airea, en cambio se silencian todos
los aspectos positivos". En cuanto a la vertiente agroalimentaria insistió
en que hay un terrible desconocimiento. "Tan inapropiado es generalizar
sobre los riesgos de la tecnología transgénica como hacerlo
sobre el acero".
"Es obvio -concluyó-
que se pueden fabricar armas biológicas y alimentos peligrosos,
tanto con esta tecnología como por los métodos tradicionales.
Sin embargo, la aprobación de las aplicaciones biotecnológicas
se hace caso por caso, según procedimientos cuyo rigor no tiene
precedentes en la historia de la innovación científica y
técnica. Estos procedimientos tienen en cuenta todas las causas
imaginables de riesgo, lo que no quiere decir que garanticen el riesgo
nulo. Si se aplicaran los mismos criterios que los transgénicos
al resto de los productos presentes en el supermercado o en la farmacia,
habría que vaciar sus estanterías".
(VINCULA) El mito de lo "natural"
"No hay evidencias científicas
de que los alimentos transgénicos sean intrínsecamente más
peligrosos que los convencionales solo por el hecho de que se hayan elaborado
utilizando las nuevas tecnologías", sostuvo el catedrático
de la Universitat de las Islas Baleares y miembro de la Scientific Comittee
on Food, Andreu Palou.
En cambio "se sabe" que el café,
las setas comestibles, las patatas, las peras, el perejil y las especias,
entre otros elementos cotidianos de nuestra dieta, "contienen ciertas sustancias
que, en ciertas dosis, producen cáncer en ratones, aunque el grado
de exposición de los humanos a dichas sustancias no representa un
peligro significativo", afirmó García Olmedo, quien precisó
que "las frutas y las verduras contienen numerosos compuestos antioxidantes
que actúan de anticancerígenos y contrarrestan los efectos
del resto de alimentos ".
Olmedo recordó que
el Ejército de Jenofonte, a orillas del Mar Negro, consumió
una miel silvestre "de lo más natural", pero dejó "tumbada"
a la expedición durante varios días debido a unas sustancias
alucinógenas que habían libado las abejas. También
recordó la muerte de la madre de Abraham Lincoln, causada por el
consumo "natural" de leche procedente de unas vacas que habían pastado
entre plantas de bistorta.
SUIZA- BERNA PROHÍBE A CIENTÍFICOS
UN PEQUEÑO CAMPO CULTIVO TRANSGÉNICO
Berna, (EFE).- La Oficina
Federal del Medio Ambiente de Suiza ha prohibido a los investigadores de
la Politécnica de Zúrich sembrar a título experimental
trigo modificado transgénicamente para resistir al tizón
que ataca ese cereal.
Las autoridades argumentaron
que la descripción molecular de la planta transgénica utilizada
es insuficiente y señalaron que la acción de la toxina producida
artificialmente -conocida como "killer protein 4"- no está clara,
pues no se sabe si ataca sólo ese parásito o su acción
es de amplio espectro.
La presencia de un gen resistente
a un antibiótico convenció finalmente a los expertos de la
Oficina Federal del Medio Ambiente de que debían rechazar la solicitud
de los científicos, informaron fuentes de la misma.
El proyecto del investigador
Christof Sautter, del Instituto de Biología Vegetal de la Politécnica,
debía limitarse a la siembra de una pequeña parcela de 90
metros cuadrados en el municipio de Lindau, en el cantón de Zúrich.
Durante la floración,
la superficie debía cubrirse de tejidos impermeables al polen para
prevenir una eventual diseminación.
Se trataba, según
los investigadores, de crear "un modelo científico" en condiciones
reales para estudiar una enfermedad vegetal transmisible y muy dañina
para los cereales.
En declaraciones a la prensa,
Sautter se dijo hoy decepcionado por la prohibición de las autoridades,
que le exigieron presentar la secuencia exacta del nuevo gen de la planta
e incluso el genoma completo, algo muy trabajoso, según explicó.
Las reglamentación helvética
sobre diseminación de semillas transgénicas en el medio ambiente
entró en vigor el primero de noviembre de 1999, y ha sido revisada
por el Senado, que ha aprobado un proyecto aún más estricto.
Lista de algunos alimentos
trangenicos
http://www.nodo50.org/ecologistas/99/transgenicos/lista.htm
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