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| El planeta tierra... Nuestra
casa |
Existen una serie
de problemas humanos y ecológicos que necesitan urgente solución.
Debemos cambiar de actitud en el uso de la
Tierra y sus recursos
Por Cristian Frers
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Queramos reconocerlo o no, y aunque pueda
parecer una opinión catastrófica, lo cierto es que el planeta
se encuentra en una encrucijada. No lo dicen solamente los ecologistas,
sino importantes investigadores, científicos, pensadores, responsables
sociales e incluso altos mandatarios políticos.
Sabemos que es fácil y con frecuencia
inútil, caer en la interminable enumeración de problemas
y catástrofes ambientales que soporta nuestro Planeta. Describir
calamidades no es agradable, ni para el que las cuenta, ni para el
que las escucha, pero únicamente la información y la concientización
puede corregir situaciones equivocadas y mitigar sus consecuencias.
Actualmente existen una serie de problemas humanos
y ecológicos que necesitan urgente solución. Estos problemas
que se enumeran son los más importantes, aunque no los únicos:
-Presión Demográfica: la
población mundial se incrementa en 90 millones de personas cada
año. Esta saturación demográfica es la causante indirecta
del aumento de los problemas sociales en el mundo, como la emigración,
el racismo, la xenofobia, entre otros problemas. Del agravamiento de los
conflictos bélicos y la conculcación de los derechos de la
persona en zonas complicadas políticamente, del hambre y las epidemias,
de la expoliación que sufren los recursos naturales, del aumento
del consumo energético y de los problemas añadidos de contaminación
en el agua, en la tierra y en el aire.
-La degradación del aire: la atmósfera
de este planeta está enferma, son muchas las agresiones que constantemente
recibe. Todos los seres que habitan este planeta absorben, de una u otra
forma, gases y partículas peligrosas para su salud, capaces de desencadenar
mutaciones genéticas, problemas congénitos y distintos tipos
de cáncer.
-El problema del agua: el futuro del acuífero
del planeta es incierto. Este acuífero, siempre en movimiento, renueva
y limpia constantemente su sangre, el agua, gracias al poderoso sistema
circulatorio que constituyen las aguas subterráneas, los ríos
y los océanos. Pero el hombre ha encontrado elementos y situaciones
capaces de traspasar e incluso destruir barreras y filtros naturales, fabricando
y vertiendo, sin ningún escrúpulo, componentes no biodegradables,
que al quedar incluidos a perpetuidad en el ciclo vital del agua, se han
convertido en el SIDA del Planeta.
-El problema de que hacer con la basura:
En los últimos años se han diseñado, fabricado y utilizado
sistemas, tecnologías y programas de gestión de residuos
infinitamente costosos y sofisticados. Posteriormente, se han podido observar
los graves problemas medioambientales ocasionados por estos supuestos remedios,
que, a la postre, han resultado peor que la enfermedad. La solución
es tan simple que se resume en tres palabras: Reciclado.
-Sustancias y residuos peligrosos: Los
desechos químicos industriales, los metales, los residuos tóxicos
como el Cloro, entre otros, invaden nuestros hogares, calles y campos,
arrojados con escaso o nulo control y con total irresponsabilidad hacia
el entorno y hacia nosotros mismos. El caso de los plaguicidas es especialmente
claro y a la vez preocupante. Tras ser una panacea durante mucho tiempo,
los plaguicidas han perdido aceleradamente su prestigio. Algunos de ellos
se han desvelado poco eficaces, y los más efectivos han sido declarados
peligrosos para la salud. Contaminan las aguas, corrompen los cultivos,
ensucian la atmósfera, envenenan la salud de los consumidores y
causan graves enfermedades e incluso la muerte a los agricultores y asalariados
que los aplican.
-Deterioro de la Capa de Ozono: se ha
demostrado que los CFCs, además de destruir la capa de ozono, pueden
causar problemas de salud, como arritmias cardiacas, dolencias pulmonares,
pérdida de memoria, trastornos psicomotores, entre otros problemas.
Sin embargo, este panorama parece pesar menos en el ánimo de los
gobernantes, que los intereses económicos de determinados sectores
industriales y políticos. Aunque en menor medida, se continúan
fabricando y comercializando productos elaborados con CFCs, porque así
interesa a unos pocos, en perjuicio de todos.
-La energía: es la causante indirecta
de gran parte de la contaminación, contribuyendo de forma fundamental
al efecto invernadero y calentamiento global del planeta. Los carburantes
de automoción son responsables del mayor porcentaje de emisión
de C02 a la atmósfera. En un principio, se creyó que la energía
nuclear sería la solución definitiva a la contaminación
por combustibles fósiles, pero, el resultado ha sido bien distinto.
No solo no se ha acabado con el problema de los contaminantes, sino que
a estos se ha añadido el ingobernable problema de qué hacer
con los residuos radiactivos. Si a esto sumamos el potencial peligro de
accidente en las centrales nucleares, encontramos pocas razones para apostar
por la energía nuclear en el futuro.
-Lluvia ácida: La combustión
de carbón y petróleo, efectuada en centrales eléctricas,
industrias, vehículos de automoción y calefacciones, ha transformado
la lluvia, tan apreciada para acabar con la sequia, en la llamada Lluvia
Ácida o la muerte que cae del cielo, nubes de agua envenenadas con
ácido sulfúrico, que convierten los bosques más frondosos
en desolados desiertos.
-Fauna en peligro de extinción:
desde hace algún tiempo está de moda salvar especies en peligro
de extinción, pero desgraciadamente son muchas las que ya han desaparecido
bajo la mano del Hombre. Las causas son bien conocidas: matanza de focas
y ballenas, caza irresponsable e indiscriminada, comercio de pieles y animales,
destrucción de nidos, perturbación de las zonas de apareamiento,
envenenamiento de ríos y carroñeo, políticas de explotación
de recursos, que suelen basarse generalmente en la consecución inmediata
de cuantiosos beneficios económicos, despreciando el daño
ecológico y aplicando la famosa máxima: Pan para hoy, Hambre
para mañana.
Creo que si se pudiera expresar en una sola frase
la reflexión colectiva, esta debiera ser: Por los dioses; que hemos
hecho con el Planeta Tierra...! Solo con una actitud así,
colocándonos humildemente ante la culpa y asumiendo la obligación
de recomposición podremos asegurar que con cada nuevo día
que transcurra el Planeta no sea más sombrío.
La única recomposición posible
es cambiar completamente de actitud en el uso de la Tierra y de sus recursos.
Lo más positivo que se puede hacer hoy es plantar un árbol.
Si no hay espacio para un árbol, al menos una planta de jardín,
de balcón o de interior, pero a menos dar una respuesta verde al
negro petróleo derramado o ardiendo, a los humos que trepan por
todo el mapa terrestre, al inmenso chorro de basura, contaminación
y desperdicio que brota del mundo civilizado. Aunque no lo lleguemos a
sentir con total precisión y lucidez, al árbol lo piden nuestros
pulmones, nuestra sangre, nuestra piel.
Lo piden las aves que se extinguen o que se ven
cada vez más mermadas en su número. Lo piden los ojos, hartos
de cemento, de hierro, de papel y de movimiento vertiginoso.
Si hoy, todos reaccionáramos con una nueva
planta, sería seiscientos millones de vegetales más en el
Planeta, si fuéramos capaces de mantener esa actitud durante
todo un año, uno por mes, la Tierra comenzaría a respirar
nuevamente, los cánceres de pulmón y de piel disminuirían,
en la próxima primavera tendríamos más aves..... No
vale la pena hacer el intento?.
No miremos lo que hace el vecino, pero que hoy
o mañana, haya un vegetal nuevo plantado por nuestras manos.
Si fuera así podríamos comenzar a ver el futuro con
más esperanza. Personalmente creo que es posible hacerlo.
Por Cristian Frers - Técnico Superior en
Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación
Social
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| Creo que si se pudiera expresar
en una sola frase la reflexión colectiva, esta debiera ser: Por
los dioses; que hemos hecho con el Planeta Tierra...! Solo con una actitud
así, colocándonos humildemente ante la culpa y asumiendo
la obligación de recomposición podremos asegurar que con
cada nuevo día que transcurra el Planeta no sea más sombrío. |
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