Por el Dr. Marcos Sommer
Ökoteccum-Kiel Alemania
Fish Information (28.08.2003). La armada de
Australia, con el apoyo de Sudáfrica y autoridades inglesas de las
Islas Malvinas/Falklands, arrestaron ayer al buque pesquero Viarsa I con
pabellón uruguayo y tripulación española, chilena
y uruguaya, que había estado pescando ilegalmente bacalao de profundidad
en aguas australianas. El barco transportaba 85 toneladas de merluza negra
de un valor de 1 millón de euros, huía desde el 7 de agosto,
cuando fue sorprendido cerca de las islas australianas Heard & Mc Donald
en el Océano Indico, luego de ser instado a informar acerca de sus
acciones el pesquero se dio a la fuga. Esto dio origen a una extensa cacería
que se prolongo por 21 diás, constituyendo todo un record para las
persecuciones de barcos pesqueros ilegales en Australia. Un observador
técnico viajaba a bordo del pesquero. En un primer momento se dudo
de la identidad de la embarcación porque el nombre de la nave había
sido borrado con pintura, pero luego la misma tripulación del pesquero
sacó la pintura que cubría la identificación
del barco, con lo cual se develó el número y puerto de registro.
El hombre está haciendo en el mar ahora
lo que hicieron sus antepasados hace 10.000 o 20.000 años cuando
cazaron los mamuts hasta su extinción. Las pesquerías capturan
los peces más grandes y más langevos y cuando ya no quedan
más, van por los siguientes en tamaño., estamos induciendo
una transición de un ecosistema marino dominado por peces grandes
a una sopa de organismos pequeños.
La situación actual del bacalao de profundidad
o merluza negra (Dissostichus eleginoides) que es una especie protegida
por la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos
Marino de la Antartida (CCRVMA), y sus perspectivas comerciales a
escala mundial han desepertado un gran intéres en las instituciones
internacionales y en el público informado en general, como consecuencia
de la tendencia al incremento del esfuerzo pesquero y al decrecimiento
de sus poblaciones. Esto sucede en un contexto de escasa información
disponible y de vacios en el conocimiento de su biología, volúmenes
de captura y circuitos comerciales.
La merluza negra tiene varios nombres comunes,
tales como: "róbalo de profundidad", "bacalao de profundidad", "mero
chileno del sur", "bacalao austral", "chilean sea bass", "róbalo
austral", "austromerluza negra", "patagonian tothfish", "légine
australe", "patagonsky klykach", tiene una amplia distribución
en el hemisferio sur, que incluye los océanos Atlántico,
Pacifíco e Indico, y el norte de la Convergencia Antártica.
La especie presenta una distribución diferencial por tamaño
en función de la profundidad. Los stocks en el aréa correspondiente
al Atlántico Suroccidental y Pacífico Suroriental presentan
bajas densidades naturales.
Este pescado es una especie longeva (24 años)
y de crecimiento lento. De cuerpo fusiforme, más bien alargado,
es uno de los mayores de la aguas subantárticas (conjuntamente con
la "merluza antártica" Dissostichus mawsoni). La primera madurez
sexual ocurre entre los nueve y diez años de edad, cuando alcanza
una longitud entre 90 y 100 cm. La talla máxima registrada en el
Océano Atlántico ha sido de 215 cm. Con respecto a
la alimentación es carnivoro, mixta y presenta además
hábitos canibales. La especie es demersal bentónica, pero
también suele ser pelágica en determinados periodos (durante
los primeros estadios de vida). Habita entre los 70 y 1.500 metros de profundidad,
alcanzando hasta los 2.500 metros en los cañones submarinos. La
biologia reproductiva del bacalao de profundidad presenta un patrón
caracteristico que consiste en una prolongada gametogénesis, un
desove anual y de corta duración en el invierno, poca fecundidad
y huevos vitelados relativamente grandes. Los cardúmenes de merluza
negra son usualmente depredados por cachalotes, orcas y otros mamiferos
de nado profundo. Los estudios sobre biomasa han indicado que la especie
presenta relativamente bajas densidades naturales. Estos factores hacen
que la especie sea especialmente susceptible a la sobrepesca.
La pesca ilegal no declarada y no reglamentada
de la merluza negra comenzo a mediados de los 80 con la explotación
comercial y a mediados de 1997 ya se habian estraido 3,2 millones de toneladas
de este preciado recurso, poniendolo en peligro y obligando a la CCRVMA
a dectar medidas que protegieran el recurso de la depredación y
de la pesca ilegal. Hoy se está pescando mas de 100.000 toneladas
al año, y de continuar con este ritmo los stocks de esta especie
podrá alcanzar niveles tan bajos que impidan su recuperación.
Se cree que las capturs ilegales en el océano Austral generan ingresos
anuales por más de 500 millones de dolares, que benefician a los
capitales, generalmente de origen español y asiático, que
se esconden detrás de una compleja trama de intermediarios.
Este recurso es altamente cotizado en restaurantes
y cadenas de alimentación en Estados Unidos, Asía y la Unión
Europea, donde alcanza altos precios gracias a la calidad de su carne blanca
y sus cualidades culinarias, por lo tanto sus capturas son rentables aun
con bajos rendimientos de captura. En los citados mercados un plato de
100 gramos de merluza negra puede llegar a costar hasta 30 dólares,
precio que actúa como poderoso incentivo para las operaciones pesqueras
piratas.
La crisis que sufren las pesquerías tradicionales
en muchas regiones del mundo y el buen precio de Dissostichus eleginoides,
han llevado a que los buques se dirijan a la pesca de esta especie, aumentando
sensiblemente el esfuerzo pesquero sobre la misma. En el Atlántico
Suroccidental, los congeladores arrastreros capturan fundamentalmente juveniles
de bacalao de profundidad, con los impactos negativos sobre sus poblaciones.
Las inversiones en flotas (capital stuffing)
son marcadas, lo que se traduce en un exceso del esfuerzo pesquero. El
rápido crecimiento y expansión geográfica de la flota
dirigida al bacalao de profundidad en los últimos diez años,
estimulado por el elevado precio de sus productos en los mercados internacionales,
no ha sido acompañado por un crecimiento similar de su conocimiento
que permita un ordenamiento dentro de un contexto de uso responsable y
sostenible.
La zonas grises que presenta la regulación
internacional de la pesca han permitido la proliferación de
ciertas actividades pesqueras que por su impacto negativo en la gestión
y conservación de los recursos marinos vivos reclaman, cada vez
más la atención de la Comunidad internacional y exigen la
adopción de mecanismos jurídicos que facilite su control
y erradicación. Estas prácticas de pesca, que no cumplen
con las medidas de conservación y ordenación aplicables en
alta mar y en las aguas jurisdicionales de los Estados ribereños,
llevados a cabo normalmente por buques con pabellón de conveniencia
o matriculados en registros abiertos, son uno de los principales peligros
a los que, actualmente se enfrenta la pesca mundial puesto que inciden
directa y negativamente en la propia supervivencia y sostenibilidad de
los recursos marinos vivos.
Para enfrentar esta situación, la organización
responsable para las pesquerías en las mares del sur, la Comisión
para la Conservación de Recursos Vivientes Marinos del Antártico(CCAMLR)
desarrolló un esquema proactivo para la conservación de la
merluza negra y el manejo sostenible de sus pesquerías. Las medidas
que se implementaron bajo este régimen incluyen la total pesca permisible
y un esquema de documentar la pesca para monitorear su comercialización.
La CCAMLR creo el Sistema de Documentación de Captura (SDC) del
Dissostichus spp. Que tenía como proposito lo siguiente:
1) Controlar el comercio internacional del bacalao.
2) Identificar la procedencia de las importaciones
o exportaciones de este recurso.
3) Determinar si la captura del bacalao se ha
realizado de conformidad con las medidas de conservación de la CCAMLR.
4) Recopilar datos para la evaluación
científica de la población del bacalao.
Este documento particular debe acompañar
cada exportación de bacalao, en cualquier sea su presentaciones
y solo debe ser otorgado por los estados miembros de la CCAMLR a las embarcaciones
autorizadas que practiquen su pesqueria dentro del ordenamiento pesquero
que cada país miembro de la convención ha impuesto a la pesqueria
del recurso en función con las normas de CCAMLR. Si este documento
no acompaña la exportación, las aduanas de cada país
importador pueden decomisar la carga y disponer de ella, para de esta manera
su conservación y pesqueria sea responsable.
El problema surge con la pesqueria Pirata que
se dedican a la pesca ilegal, no reglamentada y no reportada que no cumplen
con las reglas del CCAMLR. El colapso de esta especie en Sudafrica
se llevo a cabo en 3 años por la pesca pirata. Lo mismo podría
ocurrir en aguas australianas. Hay diferentes parámetros (Captura
por Unidad de Esfuerzo, biomasa, rendimiento de los buques) que indica
un declive de la abundancia de bacalao de profundidad en partes importantes
de su área de distribuión, tanto en el Atlántico Suroccidental
como en el Pacífico Suroriental. Dadas sus caracteristicas biológicas
y su hábitad, la especie alcanza facilmente una situación
de vulnerabilidad frente al esfuerzo pesquero, sobre todo si la pesca legal
se le une la ilegal, no declarada y no reglamentada.
Se debe admitir que la pesca ilegal produce:
· Socava los esfuerzos de conservación
y ordenación pesquera en todos los tipos de pesca y actúa
en particualr, en detrimento de las medidas de ordenación y conservación
pesquera de las Organizaciones Regionales de Pesca.
· Perjudican gravemente al sector pesquero
cuyas actividades se desarrollan bajo el marco jurídico y económico
de una administración responsable preocupada por un desarrollo sostenible
y equilibrado entre la seguridad alimentaria y la protección del
medio ambiente.
· Originan, por ello, situaciones de competencias
desleal en los mercados internacionales, al coexistir en éstos quiénes
tiene que soportar unos costes de explotación mayores por sujetarse
a las normas de conservación y gestión, y aquellos otros,
que no los deben aguantar puesto que actúan al margen de éstas
normas; y
· Poner en riesgo la seguridad maritima
al producir en un marco no regulado, donde no se ofrecen garantías
laborales ni de seguridad a los tripulantes a bordo de buques pesqueros
que eluden las normas mínimas laborales y de seguridad de la vida
humana en el mar.
La pesquería comercial de Dissostichus
eleginoides además ha generado enormes impactos negativos significativos
sobre las poblaciones de aves y mamíferos marinos, especialmente
por parte de los barcos que pescan ilegalmente en aguas internacionales.
Estos barcos no toman ninguna medida de prevención para mitigar
la mortalidad de aves y la interacción con mamíferos, como
por ejemplo la utilización de la línea espanta pájaros,
el vertido de desechos por la borda contraria a la de izado, etc, lo que
genera mayor probabilidades de mortalidad de aves e interacciones con mamiferos
marinos. Fundamentalmente albatros y petreles mueren enganchados en las
artes de pesca (palangres de profundidad) utilizados por las pesquerias.
Se calcula que en los últimos años han muerto alrededor de
700.00 aves como resultado de estas operaciones, incluyendo varias especies
de albatros que se encuentran en peligro de extinción.
Los barcos no toman ninguna medida de prevención
para mitigar la mortalidad de aves.
De acuerdo con la evaluación del Consejo
Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), las cantidades
de peces demersales maduros en el mar han disminuido considerablemente
en muchos casos durante los últimos veinticinco años. Por
término medio eran un 90 por ciento mayores a principios de la décaada
de los setenta que a finales de los noventa. El descenso general de los
desembarques es de una magnitud similar. Algunas poblaciones, como las
de bacalao, han experimentado una reducción aún más
drástica de los peces maduros.
De forma general, tiende a aumentar la proporción
de las poblaciones de peces que se captura cada año (incremento
de la tasa de mortalidad por pesca), lo cual se ha traducio en la reducción
de las cantidades de peces maduros. En los últimos años,
la cantidad de peces maduros de muchas poblaciones se ha mantenido por
debajo de los niveles mínimos necesarios para que las probalidades
de sostenibilidad sean elevadas (niveles cautelares de biomasa de las poblaciones)
o muy próxima a tales niveles; históricamente, sin embargo,
tendían a estar por encima. De igual modo, muchas poblaciones han
estado sometidas a unas tasas de mortalidad por pesca superiores a los
niveles cautelares, si bien históricamente esas tasas eran inferiores
a los citados niveles.
Desde un punto de vista biológico, la
sostenibilidad de numerosas poblaciones estará amenazada si se mantienen
los niveles actuales de explotación y, por ahora, este riesgo es
máximo en el caso de las poblaciones de peces demersales con un
elevado valor comercial. Además es especialmente difícil
proteger en la práctica a los juveniles pequeños. La situación
se ha deteriorado de tal modo que los peces de mayor tamaño escasean
y los beneficios económicos de la pesca dependen de la captura de
peces pequeños, aun cuando estén sometidos a medidas protectoras.
Chile es el mayor productor del mundo de productos
de bacalao de profundidad, con la mayoría de la captura extraída
de sus aguas nacionales,. Alrededor del 80 por ciento de las capturas de
bacalao de profundidad son exportadas al Japón y los Estados
Unidos y equivalen a unos 90 millones de dólares por año.
Uruguay ha incrementado en forma significativa
la captura de la especie en los últimos cinco años, de 163
toneladas en 1997 a 5.000 toneladas en el 2001. Casi toda esa captura proviene
de alta mar en aguas adyacentes a las aguas nacionales uruguayas. De hecho
la pesca ilegal continua, ya como lo demostro el barco Viarsa I que se
ha hecho de mañas para evadir normas, en un primer momento se dudo
de la identidad de la embarcación porque el nombre de la nave había
sido borrado con pintura, pero luego la misma tripulación del pesquero
sacó la pintura que cubría la identificación del barco
con lo cuál se develo el número y puerto de registro.
El Viarsa fue localizado por el patrullero Southern
Supporter el juevés 7 de agosto dentro de la zona de pesca australiana
adyacente a las Islas Heard & McDonald, 4000 km al suroeste del continente
australiano y luego de ser instado a informar acerca de sus acciones el
pesquero se dio a la fuga. Esto dio origen a una extensa cacería
que se prolongo por más de 21 dias, constituyendo todo un record
para las persecuciones de barcos pesqueros ilegales en Australia.
Algunas organizaciones internacionales
del medio ambiente, como la Unión Mundial por la Conservación
de la Naturaleza (IUCN), señalan que la pesquerías de bacalao
de profundidad pueden sufrir una extinción comercial en cuatro años
, si continúa el actual ritmo de explotación. Para otras
como el National Environmental Trust (NET) con sede en Estados Unidos,
esta trágica situación podría ocurrir incluso en el
plazo de dos años. Australia ha sido el país que más
esfuerzos cojuntos entre el Estado, industria y organizaciones de medio
ambiente, ha realizado actividades para detener la pesca ilegal, además
de establecer acuerdos de cooperacón con países como
Francia y Sudáfrica para perseguir a las flotas ilegales. Además
presento el año pasado (12ª Conferencia de las Partes de C.I.T.E.S.,
Santiago-Chile) la propuesta de incluir al bacalao de profundidad en los
listados de especies (Apéndice II, Prop.12.39) cuyo comercio
esta obligatoriamente regulado por la Convención sobre el Comercio
Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES),
esto habria funcionado si se hubiera aprobado como un poderoso mecanismo
para defender la pesca y el comercio ilegal. Con esta posición,
en la práctica, las flotas ilegales recibieron un mensaje que pueden
continuar con su pillaje en el océano austral. Durante los paatrullajes
realizados enel 2002, Australia apreso y retuvo a más de 100 naves
sorprendidas pescando ilegalmente bacalao de profundidad en sus aguas territoriales.
A pesar de todos los esfuerzos desplegados por
algunos países y por las declaraciones de buena voluntad de otros,
todavía existen algunos que, no obstante ser partes plenas del sistema
de CCRVMA, llevan a cabo acciones que dan soporte a las operaciones de
pesca ilegal. A modo de ejemplo, a pesar que el gobierno Sudafricano lleva
a cabo estrictos controles de desembarco en sus puertos, Durban todavía
presta servicios de abastecimiento de tripulaciones, víveres, carnada
y combustible, además de permitir la reparación de naves
con historial de operaciones ilegales. Port Luis en Islas Mauricio continua
siendo un lugar de permanente desembarque de capturas ilegales y embarque
de tripulaciones. En Sudamérica, los puertos de Punta Arena en Chile
y Montevideo en Uruguay, igualmente prestan diversos servicios y abastecen
con distintos productos a embarcaciones pesqueras de dudosa reputación.
En ISOFISH (1999) se menciona que los puertos
del Uruguay (Montevideo), ha constituido un eslabón importante
en los circuitos de la pesca ilegal en el Atlántico Suroccidental
y en el área 48,3 de la CCRVMA. Uruguay es miembro de la Convención
para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos
(CCRVMA). Las autoridades uruguayas han aceptado rutinariamente, los desenbarques
y transbordos en puertos provenientes de "alta mar" o de "aguas internacionales",
sin documentación probatoria de origen. En cuanto a la pesca, la
embarcación de bandera uruguaya Arvisa I, antes llamada Camouco,
tiene un historial notable de actividades piratas. Fue descubierta pescando
ilegalmente en aguas francesas subantárticas de las Islas Crozert,
(1999). También fue vista en el 01.2002 cerca de la costa antártica,
en aguas adyacentes a territorio, demandado como Australiano Antártico,
con su palangre extendido. Se conoce que poco después, descargó
merluza negra en Maputo (Mozambique) con un Sistema de Documentación
de Captura (CDS) emitido por el Uruguay. El personal de la oficina de Traffic
Sudáfrica ha recopilado está información e incluso
ha sido testigo de la presencia de buques de bandera uruguaya desembarcando
en puertos africanos. La Dorita fue visto y fotografiado en la misma área
que el Arvisa I. Ésta contaba con un Sistema de Documentación
de Captura de Dissostichus spp emitido por el Uruguay, y transbordo 199.460
kilos el 17 de febrero del 2002 en Mombasa (Kenya) a las embarcaciones
Ashtol y Caribbean Challenger con destino a Singapur.
En la actualidad existen deficiencias administrativas
y de controles que facilitan la actividad de la pirateria, estas son:
Ø Deficiencia en el uso del sistema de
seguimientos de barcos por satélite.
Ø Deficiencia respecto a la participación
de observadores a bordo en la flota dirigida al bacalao de profundidad.
Ø Deficiencias en las inspecciones de
desembarque.
Ø Transbordos clandestinos en aguas internacionales.
Ø Pesca no autorizada por parte de los
países en aguas de la CCRVMA.
Ø Ineficacia en el esquema de la aplicación
de las sanciones.
Ø Declaración de bacalao de profundidad
bajo el nombre de otra especie.
Ø Casos de pesca ilegal (furtiva) por
buques de otras banderas.
Ø Irregularidades en relación con
los permisos de pesca.
Ø Sobre la eficacia de los controles de
los CDS, cuya aplicación ha permitido detectar la existencia de
permisos adulterados.
Ø Subdeclaración de las capturas.
Ø Desembarco ilegal de ejemplares juveniles
de bacalao de profundidad.
Toda actividad pesquera tiene una incidencia en
el ecosistema, aunque a menudo se desconoce su gravedad y el tiempo necesario
para invertir sus efectos. Cada vez es mayor la preocupación por
la degradación de los hábitat causada por las actividades
pesqueras. La retirada de ejemplares de sus poblaciones naturales también
pueden tener consecuencias sobre la biodiversidad o sobre el funcionamiento
efectivo de los ecosistemas, con independencia de que las retiradas alcancen
una dimensión tal que las especies se vean amenazadas de extinción
o desaparición de una determinada zona. Es preciso encontrar
un equilibrio aceptable entre los intereses medioambientales y pesqueros.
Por un lado, la propia naturaleza de la pesca hace que, para mantener la
mortalidad de las especies sin interés comercial dentro de unos
límites tolerables, sea conveniente restringir algunas formas de
pesca. Por otro lado, la sostenibiliad del sector pesquero depende del
buen funcionamiento del ecosistema y de sus especies. Sin embargo, la sobreexplotación
salvaje a la que las flotas- entre ellas las europeas capitaneadas por
la española-, están sometiendo a los stocks pesqueros a una
situación que provocarán la extinción comercial de
muchas especies. Actualmente con las subvenciones en Europa se mantienen
en actividad las flotas inaceptablemente desproporcionadas a los recursos
de que se dipone.
Los peces se extinguen, hay demasiado esfuerzo
pesquero para los pocos pescados disponibles, no se puede hablar de medidas
para la sostenibilidad en el sector pesquero si no es posible seguir con
el actual ritmo de explotación pesquera.
La situación actual de las pesquerias
mundiales- el 60 por ciento de las principales poblaciones comerciales
supervisadas requieren sistemas mejorados o nuevos de ordenación-
refleja la necesidad de un mecanismo acertado de gestión. El desafio
que se presenta a los gobiernos es como ordenar las pesquerias en una forma
que permita el aprovechamiento completo y sostenible de los recursos, junto
con la eficiencia económica y una generalización de los beneficios
sociales.
Los seres humanos deben reorientar la forma en
que ven los ecosistemas, de manera que consideramos su sostenibilidad como
esencial para la vida. La adopción de este "enfoque ecosistémico"
implica que evaluemos nuestra decisiones sobre el uso de la pesca y los
recursos en términos de cómo afecta éste la capacidad
de los ecosistemas para mantener la vida, pero no solamente el bienestar
humano sino también la salud y el potencial productivo de plantas,
animales y sistemas naturales. Mantener esta capacidad se convierte en
nuestra "llave maestra" para el desarrollo nacional y humano, en nuestra
esperanza para acabar con la pobreza, en nuestra salvaguardia para la biodiversidad
y en nuestro pasaporte hacia un futuro sostenible.
Obviamente es difícil saber qué
será sostenible en el ambiente físico o político del
futuro. Es por ello que el enfoque ecosistémico hace hincapié
en la necesidad de contar con buena información científica
y con políticas e instituciones sólidas.
La meta de este enfoque es optimizar la variedad
de bienes y servicios que producen los ecosistemas marinos, preservando
al mismo tiempo su capacicidad para generarlos en el futuro. Deberíamos
estar plenamente conscientes de que hoy día carecemos tanto del
conocimiento científico como de la voluntad política que
se necesitan para enfrentar el reto. Si se han de tomar decisiones sólidas
relativas al manejo de los ecosistemas marinos en el siglo XXI, es esencial
que se produzcan cambios drásticos en la forma en que utilizamos
el conocimiento y la experiencia de que disponemos, así como en
el tipo de información que tendrá peso en las decisiones
que se tomen sobre el manejo de recursos marinos con el fin de satisfacer
las necesidades de información detectadas y de impulsar evaluaciones
locales y regionales, se requiere una evaluación verdaderamente
global e integrada de los ecosistemas marinos mundiales que vaya mucho
más alla de nuestro análisis piloto.
El arresto del Viarsa I pone de manifiesto una
vez más que las actividades de pillaje, lejos de estar controlados,
aumentan y que la falta de mecanismos eficientes de regulación y
control, actúa como aliciente para las mismas.
Es probable que de intensificarse las operaciones
de pesca elegal de merluza negra en el océano Austral, dentro de
pocos años, el comercio de esta especie no sea más que un
recuerdo, al igual que la supervivencia de algunas aves, que pueden llegar
a extinguirse en un futuro cercano como consecuencia de estas prácticas
ilícitas .
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