-
-
-
-
-
-
- |
. |
|
| Futuro Condenado de los
Mares y Océanos. |
Los mares y océanos
representan el 71% de la superficie de la Tierra, 360 millones de km2 y
el 97% de los recursos hídricos terrestres.
Por Dr. Marcos Sommer
|
Foto: J. E. Gómez / Waste Magazine
Diciembre 2008.- Los mares y océanos
constituyen una gran fuente de recursos biológicos y naturales,
comparable o incluso superior a los bosques tropicales. Suponen además
un recurso económico y una reserva de fuentes energéticas,
y son reguladores esenciales del clima terrestre, así como sistemas
muy productivos que reciclan continuamente sustancias químicas,
nutrientes y agua. El 40% de la población mundial vive a menos de
60 Km de la costa y 35 millones de personas dependen de la pesca. Los océanos
son una fuente esencial de alimento y empleo, proporcionando rutas naturales
de comunicación, transporte y comercio.
En el correr de este año 2008 han aparecido
sendos estudios que han revelado que la actividad humana está menoscabando
gravemente los mares del mundo.
Hace sólo 50 años el Océano
era todavía en gran parte un espacio natural virgen. Hoy día,
sin embargo, la sobrepesca y la contaminación, que en proporción
más o menos del 80 por ciento procede de actividades terrestres,
son una amenaza para la salud de los océanos, en particular las
zonas costeras, que son las más productivas del medio marino (PNUD,
2007).
Catorce años después de entrar la
Ley para los Océanos (Convención de las Naciones Unidas,
1994), se hace evidente y notoria , la ruptura del dialogo del hombre con
los océanos?.la brecha cada vez mayor e insostenible entre riqueza
y la pobreza amenaza la estabilidad de la sociedad en su conjunto y en
consecuencia el ecosistema de los océanos, el estado de los océanos
continua empeorando en proporciones alarmantes. Los compromisos nacionales
e internacionales se quedan en declaraciones de intenciones y buena voluntad.
La Convención es uno de los instrumentos
jurídicos más importantes del siglo XX. Concebida como un
todo, reconociendo que todos los problemas del espacio océano están
estrechamente relacionados entre sí y deben ser considerados conjuntamente,
establece que los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo más
allá de los límites de la jurisdicción nacional son
patrimonio común de la humanidad que todos tienen derecho a utilizarlos
y obligación de protegerlos. Prevé la solución obligatoria
de controversias, establece el marco jurídico global para todas
las actividades que se llevan a cabo en los océanos y los mares
y contiene normas detalladas que regulan todos los usos de los océanos
y definen los derechos y responsabilidades de los Estados.
Los océanos actualmente, comienzo
del siglo XXI, sufren una grave degradación debido a la contaminación,
la pesca excesiva y el desmesurado crecimiento urbano costero. Lo que sabemos
de ellos es inquietante, se están mostrando muestras del derrumbamiento.
. Casi el 80 por ciento de las reservas pesqueras
de los océanos experimentan sobrepesca o están siendo extraídas
hasta su limite biológico. Las técnicas de arrastre son dañinas
y destruyen los habitas para la reproducción (FAO, 2005, Sommer,
M., 2005).
. Según un nuevo informe de científicos
y economistas de la Universidad de Columbia británica, los subsidios
globales a la pesca ascienden entre 30.000 y 34.000 millones de dolares
al año. Estas ingentes ayudas han contribuido a producir una flota
pesquera mundial que es un 250 por ciento mayor de la que se necesita para
una pesca sostenible (Pauly, D., 2008).
. La Unión Europea y Japón son
los países que más subsidios para la pesca asignan (Garcia,
R. et. al., 2003).
. Las flotas pesqueras son 40 por ciento más
grande de lo que los océanos pueden sostener. Los pescados representan
por lo menos un quinto de la proteína animal total consumida en
la tierra. Cerca del 95 por ciento de la cosecha de peces marinos del mundo
viven en las aguas costeras (FAO.org).
. La pesca proporciona en los países en
vías de desarrollo entre 40 y 100 por ciento de la proteína
animal total que necesita la población (FAO.org).
. La explotación pesquera es de dos a
tres veces superior de lo que admite el ritmo de reproducción de
los peces (Pauly D. et al., 1998).
. La pesca comercial redujo más de 90
por ciento la población mundial de peces grandes, lo que pone en
peligro una fuente vital de proteínas (Waston R. & Pauly D.,
(2001).
. La pesca de especies de poco valor ha aumentado
a medida que la extracción de especies de alto valor se ha estabilizado
o ha disminuido, ocultando así algunos de los efectos de la sobrepesca.
. Mil millones de personas dependen del pescado
como fuente de proteína animal, y 150 millones de empleos se originan
en la pesca (FAO, 2005).
. La alteración de los hábitats
es consecuencia de actividades como el dragado, los vertederos, los vertidos
incontrolados en la costa, las construcciones y carreteras costeras, la
deforestación o los daños provocados por el turismo de masas.
Por ejemplo, a pesar de que los arrecifes de coral cubren menos del 0.5%
del lecho marino, el 90% de las especies marinas depende directa o indirectamente
de ellos. Los arrecifes también protegen a la población que
vive en la costa actuando como elemento protector (Jackson, J.B.C., 1997).
. El 60% de los arrecifes actuales corre el peligro
de desaparecer en los próximos 30 años si no se adoptan medidas.
En particular, el 85% de las costas europeas se encuentran en peligro debido
al desarrollo de las infraestructuras y de las edificaciones así
como por motivo de causas naturales (http://www.coral.org/divein).
. Cerca de 150 ballenas, delfines y marsopas
mueren diariamente en todo el mundo a causa de los enredos con los aparejos
de pesca, un promedio anual de 54.759 animales.
. Los océanos Atlántico, Pacífico
y Indico se están calentando lentamente con un promedio de 0,06
grados centígrado desde 1955 debido al efecto de invernadero. Este
cambio climático podría dar lugar a un elevamiento de los
niveles del mar, los cuales podrían llegar a fines de siglo entre
9 y 95 centímetros (Parmesan, C. & Yohe, G., 2003, Thomas, C.
D., et al., 2004.
. Aproximadamente la mitad de los ecosistemas
costeros del mundo (por ej.; arrecifes coralinos incluyendo, los manglares,
y los pastizales, etc.) se encuentran actualmente en riesgo de ser totalmente
degradados. Algunos corales de mares profundos frente a la costa de Hawai
necesitaran hasta 4 mil años para alcanzar su tamaño actual
(http://www.coral.org/divein).
. Los océanos se están volviendo
cada vez más acidos al absorber dióxido de carbono y las
plantas están siendo afectadas por el incremento de la radiación
ultravioleta (Buddemeier R. et al., 2004.
. La marina mercante es responsable del 4,5 de
las emisiones totales de dióxido de carbno, tres más de lo
que hasta ahora se pensaba.
. El tráfico de barcos es la tercera mayor
causa de la contaminación marina. Un estudio elaborado por la ONU
concluye que las emisiones de C02 de la flota mercante mundial alcanzan
los 1.120 millones de toneladas anuales y las previsiones no parecen halagueñas:
estas emisiones aumentarán un 30 por ciento de aquí al año
2020 si no se actúa (UNEP/UNFCCC, 2002.
. Se estima que más de 70 mil productos
químicos sintéticos han sido descargados en los océanos
del mundo. Solo un pequeño porcentaje de ellos ha sido monitoreado,
y este corresponde a aquellos relacionados con la salud humana y no con
el impacto ecológico.
. El 80% de la contaminación marina por
hidrocarburos proviene de actividades realizadas en tierra.
. El explosivo aumento de algas dañinas
por ejemplo en las costas de USA ha implicado, desde 1991 costos cerca
de 300 millones de dólares en perdidas debido a la muerte masiva
de peces, problemas de salud pública y disminución del turismo.
. Actualmente hay más de 405 zonas muertas
(extensión inferior a 1 kilómetro cuadrado y otras alcanzan
70.000 kilómetros cuadrados) en el mundo por el aumento de la contaminación
proveniente de tierra adentro y la perdida de
habitats capaces de filtrar la polución
lo que a provocado la expansión de zonas hipoxicas (Diaz R.J. &
Rosenberg R., 2008.
. El aumento de especies foráneas en las
zonas costeras, produce la interrupción de la cadena alimenticia
al eliminar a las especies nativas. Diariamente, 3.000 especies de plantas
y animales son transportados en los tanques de lastre de los buques.
. Los océanos del mundo albergan más
de 210 mil formas conocidas de vida. Alrededor del 60 por ciento de las
especies viven en la franja de 60 km. más próxima a la costa.
. Cada año se hallan casi 160 nuevas especies
de peces en los océanos y se catalogan 1.700 animales y plantas.
. La mitad de los 6,3 mil millones de habitantes
del planeta viven en zonas costeras, las grandes profundidades de los mares
que cubren el 70 por ciento del globo- siguen siendo desconocidas.
. El calentamiento global del planeta tendrá
efectos catastróficos sobre los océanos, enlentizando su
función reguladora de la temperatura. Según el Panel Internacional
sobre Cambio Climático (PICC), la frecuencia e intensidad de las
tormentas y otros fenómenos meteorológicos aumentará,
dañando los ecosistemas marinos y su capacidad de recuperación
(Gilman et al., 2006).
. Desde 1980, el tamaño de la economía
global se ha triplicado, al tiempo que la población ha aumentado
en un 30 por ciento hasta alcanzar 6.000 millones de personas. El aumento
de la población y la conversión para los fines de la urbanización,
agricultura y acuicultura están conduciendo a la reducción
de manglares, humedales costeros, áreas de praderas marinas y arrecifes
de coral a una tasa alarmante.
El accionar del hombre fue siempre insignificante,
comparado con la magnitud del ecosistema marino, todo era compensado por
la naturaleza. El mar y la atmósfera se comportan como infinitos,
deglutiendo los subproductos indeseables de la actividad humana. Pero nos
volvimos demasiados poderosos. Somos muchos y manejamos energías
capaces de alterar equilibrios naturales. EL uso nacional y el manejo de
ecosistemas esta en primera línea desde hace años. Actualmente
estamos experimentando la fragilidad de los equilibrios marinos, la respuesta
nos las dan los Mares Indico y Báltico, casi muertos, el Mar del
Norte, cuyos recursos piscícolas declinan trágicamente, el
Mediterráneo gravemente afectado y los arrecifes agonizantes del
mundo entero.
Fig.: 1. Mapa del impacto humano, se consideran
17 aspectos del cambio global que amenazan a 20 ecosistemas marinos. Este
mapa nos permite diseñar estrategias y fijar prioridades para la
gestión de los ecosistemas (Fuente:. Halpern B. S., et al.
2008).
El nuevo atlas de los océanos del mundo
(Halpern et. al., 2008) revela que las actividades humanas han tenido un
fuerte impacto en aproximadamente el 40 por ciento de su extensión
y que han dejado sólo alrededor de un 4 por ciento de ellos relativamente
intacto (Fig.1.). El mar del Norte, las cercanías de Japón,
el Caribe, zonas del Mediterráneo, el golfo Pérsico o el
mar Rojo son algunas de las zonas que han sido las más perjudiciales,
aunque con el cambio climático la situación está cambiando
rapidamente.
El autor recopiló datos de diferentes
fuentes y los volcaron en un modelo que asignó a cada kilómetro
cuadrado de océnao un valor único. Este valor refleja
el conjunto de impactos de todos los cambios inducidos por los humanos
en ese espacio en concreto. El resultado revela que no hay ninguna
área del océano que esté completamente a salvo de
las actividades humanas, En cada uno de los kilómetros cuadrados
de nuestros mares están ocurriendo cambios ecológicos debidos
a causa antropogénicas, dice textualmente el estudio. Por eso, en
la escala de afección que han utilizado no existe el valor 0, sino
que el más bajo se refiere a un impacto menor de 1,4. En este sentido,
y aunque muchas zonas de las regiones polares aparezcan por ahora por debajo
de esa cifra -también el Estrecho de Torres, al norte de Australia-.
Los investigadores advieten de que es probable que, a medida que el cambio
climático caldee esa áreas, la mano del hombre acabe llegando
hasta allí: con toda su fuerza destructiva. No obstante, este análisis
no tiene en cuenta la polución atmosférica, que es particularmente
alta en el Àrtico.
Donde ésta el impacto ha llegado a un 41
por ciento de los océanos, con un impacto medio-alto. Y aunque el
porcentaje donde las afeciones han sido nuy altas sólo representan
el 0,5 de los mares, en cifras absolutas este porcentaje representa una
superficie de más de 2,2 millones de kilómetros cuadrados.
Los ecosistemas más afectados son las
plataformas continentales, los arrecifes rocosos, los arrecifes de coral,
las praderas y las montañas submarinas. Y además de las regiones
antes citadas (Caribe oriental, Mar del Norte y aguas de Japón)
los investigadores identifican otras zonas con alerta roja: el mar
de la China, es su parte meridional y oriental, la costa este de Norteamérica,
el mar Mediterráneo, el mar Rojo, el Golfo Pérsico y partes
del Pacífico occidental.
La publicación de Halpern et al., presenta
una base de datos que revela por primera vez la magnitud, extensión
geográfica y localizaciones precisas del calentamiento del océano.
Con está información, los ciudadanos, investigadores, políticos
etc., pueden comenzar a enfrentar el problema mayor, de comprender y prever
cómo el calentamineto del océano impactará sobre los
ecosistemas marinos. Asimismo, los resultados ayudarán a clasificar
un orden de prioridad para los proyectos de conservación marina.
Por ejemplo, las zonas de pesca pueden modificarse y las rutas de navegación,
redefinirse para disminuir los impactos en ecosistemas sensibles.
Otro de los problemas más graves que se
presenta en la actualidad es el hambre, que no es sólo la necesidad
de comer sino que, como lo definen los técnicos en alimentación
y salud, es la "privación continua de alimento suficiente que impide
llevar una vida sana". Según los datos del Consejo Mundial de la
Alimentación, de los 6000 millones de habitantes que tiene el planeta;
cada año mueren, por causas relacionadas con el hambre, entre 40
y 70 millones; de éstos 15 millones son niños; lo que significa
que cada día mueren por hambre 40 mil niños.
En el esfuerzo que la humanidad tiene que desarrollar
para producir alimento, el océano, que ocupa cerca del 75 por ciento
de la superficie de la tierra, ofrece grandes posibilidades, ya que en
él se desarrolla un gran número de seres vivos.
Los avances tecnológicos rápidos
y los aumentos significativos en la población humana durante el
último siglo han dado lugar a un aumento extensivo de la explotación
global de las industrias pesqueras marinas, es decir ha aumentado la capacidad
de pesca de las embarcaciones individuales. Los radares permiten a los
barcos pescar en la niebla y en la oscuridad; los sonares ubican a los
peces con precisión, y los satélites de posicionamiento geográfico
localizan sitios productivos de modo que los buques pueden volver a ellos.
Actualmente los buques pueden arrastrar por el agua redes de nylon de varios
kilómetros de largo y realizar capturas de hasta 400 toneladas de
peces. El 40 por ciento de lo que pescan es "desecho" y se devuelve al
océano. Solo en el noreste del Atlántico, la pesca colateral
asciende a 3,7 millones de toneladas por año.
En 2006 se produjeron 66,7 millones de toneladas
de productos de la acuicultura en el mundo, frente a los 93,1 millones
de la pesca extractiva. La producción global de la acuicultura ha
crecido de manera significativa, pasando de 0,6 millones de Tm en 1950
con un valor de menos de 0,5 millones de $ a 66,7 millones de Tm en 2006
con un valor global de 86,2 millones de $. Se prevé que continué
su expansión en las próximas décadas, alcanzando los
100 millones de toneladas en 2030. Su contribución al suministro
mundial de pescado, crustáceos y moluscos crece año tras
año. Según la FAO la producción de acuicultura alcanzó
en 2006 un volumen prácticamente similar a la producción
pesquera mundial para consumo humano directo, no incluyendo esta los aproximadamente
30 millones de Tm de productos de la pesca extractiva no destinados a consumo
humano (Fig. 2) (Jackson, J.B.C. plus 18 co-authors, 2001).
Los grandes mares y océanos son perecederos.
Aparte del hecho de que todos los recursos están en la actualidad
completamente explotados, el acceso a esos recursos permanece abierto a
demasiadas pesquerias en todo el mundo.
Según la FAO (2003), alrededor del 50 por
ciento de los recursos de la pesca marítima de todo el mundo están
completamente explotados, el 25 por ciento está sometido a explotación
excesiva y alrededor del restante 25 por ciento podría resistir
porcentajes de explotación más elevados. A pesar de la alerta,
la tendencia hacia el aumento de la pesca excesiva, observada a principio
de 1970, todavia no se ha invertido.
A comienzo de los años 90, se sabia que
13 de los 17 mayores bancos de pesca del mundo estaban agotados o en franca
disminución.
Desde el gigantesco pez espada hasta el poderoso
atún de aleta azul y desde el mero tropical hasta el bacalao antártico,
la pesca industrial ha esquilmado los océanos. No queda
una frontera azul en pie, lamenta el
biólogo marino Ransom
Fig. 2. Evolución de la producción
pesquera (pesca y acuicultura) en el mundo en el periodo 1950-2006 (FAO,
2003).
Myers, de la universidad canadiense de Dalhousie.
Myers y Boris Worm, de la Universidad de Kiel (Alemania), afirman en la
revista Nature, un trabajo en el que advierten de que la pesca industrial
ha acabado en sólo cincuenta años con el 90% de los grandes
peces, que sólo queda en los océanos terrestres el 10% de
los atunes, tiburones, bacalaos, fletanes, meros y peces espada (Myers
R. A. and Worm B., 2003).
Los dos investigadores han dedicado diez años
a la recopilación de información de los caladeros más
importantes. Han estudiado 47 años de censos de grandes peces predadores
en cuatro plataformas continentales y nueve sistemas oceánicos.
Su conclusión es que, si la tendencia no cambia, la actividad humana
llevará a esas especies a la extinción en pocos años.
Viviríamos entonces en un mundo sin atunes, peces espada, meros,
tiburones, bacalaos son la megafauna, los grandes predadores del mar, y
las especies que más valoramos. Su reducción no sólo
amenaza su futuro como especies y el de los pescadores que dependen de
ellas, sino que también puede desembocar en una completa reorganización
de los ecosistemas oceánicos de consecuencias globales desconocidas
(WormB. & Myers R.A., 2003).
El "colapso generalizado" de los ecosistemas
marinos comenzó a funcionar. En el mar del Norte por ejemplo, la
población de bacalao a disminuido a tal extremo que la industria
se concentra actualmente en el abadejo, una especie de segundo nivel en
la pirámide ecológica que el bacalao suele comer. El abadejo
consume pequeños organismos como copepodos y krill. El krill también
come copépodos. A medida que disminuye la cantidad de abadejo, la
población de krill se expande y la de copépodos se reduce
drásticamente. Los copépodos son la principal alimentación
de los bacalaos juveniles, esto impide la recuperación del bacalao.
El Norte industrial financió la consolidación
de las flotas de pesca industrial del Sur en desarrollo, en los años
1960 y 1970, este proceso aceleró la reducción de los cardúmetes
y llevó a que la mitad de la captura mundial se lleve acabo en esos
países pobres. La mayoría de la producción pesquera
en esos países es exportada, está es la razón del
porque el pescado no se ha convertido en un alimento básico en el
hemisferio sur.
Una de las preocupaciones mayores de los científicos
es que las líneas de referencia (Pauly D., 1995, 1999) han cambiado
para la mayoría de los ecosistemas marinos. Esto significa que la
gente ahora visita ambientes costeros degradados y los consideran preciosos,
desconociendo cómo eran antes (Jackson, J.B.C et.al., 2001).
Hoy en día la gente va a bucear en los
bosques de kelp (algas laminarias marinas, Macrocystis pyrifera) de California
que están desprovistos de lubinas negras (black sea bass, Centropristis
striata), de meros cola de escoba (broomtailed grouper, Mycteroperca xenarcha)
y de viejas de California (sheephead, Semicossiphus pulcher) que antes
los llenaban. Y estos buzos emergen con grandes sonrisas en sus caras por
haber buceando en un bosque de algas laminarias marinas. Sin embargo, las
líneas de referencia de la literatura nos demuestran el terrible
cambio de ese ecosistema marino. Es fácil no darse cuenta
de los cambios en los océanos, pues ellos son grandes y profundos.
Sin embargo, los casos en donde se han estudiado los mismos patrones oceánicos
por mucho tiempo, nos dan un vistazo de un cuadro muy preocupante. Por
ejemplo, Jackson, ha documentado la casi completa desaparición del
ecosistema que le ayudó a hacer su carrera: el estudio de los arrecifes
de coral de Jamaica. Sobre ellos él dice: "Prácticamente
no queda nada de las vibrantes y diversas comunidades de arrecifes coralinos
que yo ayudé a describir en los años 70. Entre la sobrepesca,
el desarrollo costero y el blanqueamiento de los corales, los ecosistemas
se han degradado hasta ser montículos de coral muerto cubiertos
de algas en aguas turbias" (Jackson, J.B.C., 1997).
Los océanos son grandes basureros de vertidos
urbanos, industriales, mareas negras (derrame de petróleo), fertilizantes,
insecticidas o productos químicos (más de medio millón
de sustancias diferentes), radioactividad, metales pesados etc (Informe
Anual de la Asociación Estadunidense para el Progreso de la Ciencia,
2008).
Según el último informe de la organización
Worl Dwatch Institute; "La Situación del Mundo en el 2003", se calcula
que acaban en el mar entre seis y diez millones de toneladas de hidrocarburos
al año, y el 10 por ciento de ellos proviene de los petroleros accidentados.
En el mundo a diario se vierten dos millones de toneladas de desechos en
ríos, lagos, arroyos y costa. Un litro de agua residual contamina
unos ocho litros de agua dulce.
Es probable que los contaminantes tóxicos,
como los pesticidas, sean una de las amenazas más serias para la
Diversidad Biológica Marina y el bienestar humano en el siglo XXI.
Pero la contaminación de las aguas no se relaciona únicamente
con productos químicos. Altas concentraciones de sedimentos derivados
frecuentemente de la remoción de la cobertura vegetal en las áreas
de captación son igualmente perjudiciales para las especies marinas.
Fig.3. Mapa de las posibles políticas correspondiesntes
a los elementos de "vuelco" en el sistema climático y la cubierta
de la densidad de la población mundial. Subsistemas indicados podrían
representar el umbral de tipo de comportamineto en respuesta al forzamiento
antropogénico del clima, en que una pequeña perturbación
en un punto crítico altera cualitativamente la suerte futura del
sistema (Lenton T.M., et. al. 2008).
El calentamiento de la capa de hielo de Groenlandia
en el peor de los casos más de tres Celsius podría causar
que la capa de hielo tienda a desaparecer dentro de 300 años. Esto
se traduciría en un incremento del nivel del mar de hasta siete
metros. Los hielos marinos del Ártico- como un mar de hielo se derriten,
se pone de manifiesto una superficie de los oceános mucho más
oscurro, que absorbe más radiación que la capa de hielo marina
en blanco de modo que el calentamiento se amplífica.
En un artículo que publico la revista Nature
Geoscience (Carlson A.E., et al., 2008), el deshielo de Groenlandia, la
segunda reserva mundial de hielo continental del planeta después
de la Antártida, podría estar produciéndose a una
velocidad muy superior de lo que se pensaba. Y lo que es peor, los científicos
parecen haber subestimado hasta ahora en sus predicciones las consecuencias
de ese deshielo. En especial las que se refieren al incremento del nivel
de los océanos que sería, según los nuevos datos,
muy superior al previsto.
El estudio combina modelos informáticos
con numerosos datos marinos y terrestres sobre lo rápido que estas
masas de hielo se derritieron en el pasado y cómo hicieron aumentar
el nivel del mar en un mundo cada vez más caliente. Los autores
han sido capaces de extraer conclusiones de la desaparición del
llamado «casquete de Lauréntida», la gran masa de hielo
que hace 20.000 años cubría una gran parte del hemisferio
norte de la Tierra. Esta enorme plataforma, que cubria una gran parte de
lo que hoy son Canadá y EE.UU., comenzó a fundirse hace cerca
de diez mil años, como respuesta a un aumento de la radiación
solar en el hemisferio norte del planeta, provocado por el cambio cíclico
que sufre la orientación del eje terrestre.
El proceso de deshielo se aceleró especialmente
en dos periodos (uno hace 9.000 años y otro hace 7.600), lo que
causó un aumento del nivel del mar de 1,27 centímetros al
año. Estos dos periodos de deshielo acelerado, según el estudio
publicado en «Nature», sucedieron precisamente en momentos
en que la temperatura en verano era similar a la que está prevista
en Groenlandia para finales de este siglo.
Los datos del Panel Intergubernamental para el
Cambio Climático (IPCC), sugieren un aumento del nivel del mar entre
2,5 y 10 centímetros durante los próximos cien años.
Pero estas estimaciones, según Carlson et al., se basan en
datos muy limitados, muchos de ellos de la última década.
Según el nuevo estudio, el aumento real del nivel de los océanos
para el próximo siglo estará entre los 30 y los 60 centímetros,
lo que afectará directamente a la vida de los cientos de millones
de personas que viven en zonas costeras.
El desprendimiento de hielos como resultado del
cambio climático está diezmando la biodiversidad en aguas
poco profundas de la Antártida (Smale et al., 2008). Este aumento
en la alteración de los icebergs y su influencia sobre el fondo
marino, donde se desarrolla el 80 por ciento de la vida antártica,
podría tener consecuencias graves para los animales como gusanos
antárticos, arañas marinas y erizos, a una profundidad de
unos 500 metros. Según el estudio, el desprendimiento de los hielos
tiene una estrecha relación con la duración
de lo que califican como el hielo marino invernal. Además ese hielo
ha disminuido dramáticamente tanto en espacio como en tiempo en
toda la región durante las últimas décadas debido
al cambio climático.
En la revista "Actas de la Academia Nacional
de Ciencia" (Lenton T.M et al., 2008) se describe en donde los pequeños
cambios climáticos pueden tener grandes consecuencias a largo plazo
sobre los sistemas ecológicos y los seres humanos. La sociedad puede
situarse en una falsa sensación de seguridad por una buena proyección
del cambio global. Los investigadores de está publicación
describen que los cambios en el mundo pueden aparecer en un proceso lento
y gradual sobre las escalas humanas. Sin embargo en algunas regiones, obligado
por influencia antropogénicas el sistema climático podria
iniciar abruptos y potencialmente irreversibles cambios (Fig. 3). .
Para los sub-sistemas del sistema de la tierra
definidos, los investigadores introducen el término "elemento de
vuelco". Estos elementos de vuelco se califican como los más
pertinentes para las políticas y requieren de la consideración
internacional del clima en la política. Estos son los elementos
críticos señalados.
En el artículo de Lenton también
se demuestra cómo, en principio, los sistemas de alerta temprana,
podría establecerse mediante el seguimiento en tiempo real
y la elavoración de modelos, para detectar la proximidad de determinados
puntos límites. Los hielos marinos del Ártico y de la capa
de hielo de Groenlandia se consideran como los elementos más sensibles
de vuelco con la menor incertidumbre.
. Deshielo del Ártico (aprox.
10 años).
. Pérdida de los hielos de Groenlandia
(más de 300 años).
. Colapso del hielo de la Antártida Occidental
(más de 300 años).
. Colapso de la circulación termohalina
del Atlántico (aprox. 100 años).
. Reverdecimiento del Sahara/Sahel y altrenación
del monson de África Occidental (aprox. 10 años).
. Serio deterioro de la Amazonía (aprox.
50 años).
. Serío deterioro del bosque Boresal (aprox.
50 años).
Los científicos esperan que la cubierta
de hielo por el calentamiento global se diluya. La capa de hielo del Oeste
Antártico es problablemente menos sensible como un elemento de vuelco,
pero las proyecciones de su futuro comportamiento tienen gran incentidumbre.
Esto se aplica también a la selva amazónica y los bosques
boreales, el fenómeno del el Niño, y el monzón del
África Occidental.
Según el informe de la PNUD de 2007, la
circulación termohalina del Atlántico comó elemento
arquetípico de deposito, podría sufrir una gran abrupta
transición con un máximo de diez por ciento de probabilidad
dentro de este siglo.
En el informe de Stern (Stern Review: The
Economics of Climate Change, 2006) del gobierno sobre la economía
del cambio climático, entre 7 millones y 300 millones de personas
serían afectadas por inundaciones costeras cada año, habría
una reducción de entre el 30 y el 50% en la disponibilidad de agua
en el sur de África y en el Mediterráneo, las cosechas agrícolas
declinarían entre el 15 y el 35% en África y entre un 20
y un 50% de especies animales y vegetales enfrentarían la extinción.
Fig.4. Áreas industriales y zonas estacionales
de aguas desoxigenadas (PNUMA, 2004). La acción humana deja sin
vida dos centenares de regiones en la costa. Los 'desiertos' sin oxígeno
son ya el doble de los que se registraron en 1990.
En el Reino Unido, el impacto más significativo
sería la subida del nivel del mar y las inundaciones. Los climatólogos
también predicen que habría un incremento en los eventos
con fuertes precipitaciones en invierno y veranos más secos.
Compartimos el mismo barco; y si bien los países
isleños y las poblaciones empobrecidas que sobreviven en las zonas
bajas del planeta y en las áreas costeras, serán muy probablemente
los más perjudicados, existe ya el convencimineto que las consecuencias
negativas del cambio climático terminarán por afectarnos
a todos.
La principal conclusión del Informe Stern,
es que los beneficios que se lograrían con la urgente adopción
de medidas pertinentes y firmes, podrían superar con creces, los
costos económicos de la inacción y la pasividad. "Utilizando
los resultados de modelos económicos formales, el informe ha calculado
que, de permanecer inactivos, el coste y el riesgo total del cambio climático
equivaldrá, de aquí en más a la pérdida de
un mínimo del 5 por ciento anual del PIB global. Teniendo en cuenta
una gama de riesgos y consecuencias más amplios, los cálculos
de los daños que se producirían podrían aumentar a
un mínimo del 20 por ciento del PIB" (osea, podrían multiplicarse
por 4). Sin embargo, sugiere el informe que: "....el coste de la adopción
de medidas - en particular la reducción de las emisiones de gases
de efecto invernadero para evitar las peores consecuencias del cambio climático
- puede limitarse al uno por ciento, aproximadamente, del PBI global en
cada año".
"La inversión (uno por ciento del PIB)
realizada en los próximos 10 a 20 años tendrá un profundo
impacto sobre el clima durante la segunda parte del presente siglo, así
como en el siglo venidero. Nuestras acciones actuales y aquéllas
de las próximas décadas, podrían crear el riesgo que
se produzca una importante perturbación de las actividades económicas
y sociales, cuya escala sería comparable a las grandes guerras y
a la depresión económica de la primera mitad del siglo XX.
Estos cambios serán dificiles y aun imposibles de subsanar".
La extinción de los osos polares hacia
finales de siglo XX por la disminución de la capa helada en el Ártico
es uno de los posibles efectos del calentamiento global (Epstein P. &
Mills E. , 2005).
Diecinueve poblaciones de oso polar viven en
las costas árticas e islas de los cinco países que rodean
el Polo Norte: Estados Unidos (Alaska), Canadá, Dinamarca (Groenlandia),
Noruega y Rusia. Aunque se trata de grandes extensiones de territorio,
lo cierto es que su hábitat cada vez es más reducido. El
calentamiento global está afectando especialmente a los polos, y
recientes estudios afirman que el Ártico podría quedarse
sin hielo en 2030 o incluso antes. Los expertos de la UICN afirman que
sin hielos permanentes, los osos polares se enfrentarán a serias
dificultades en el futuro, pues dependen de este hielo marino para vivir,
cazar y criar.
Por su parte, desde el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) explican que el retraso de las heladas
hace que los osos polares pierdan reservas críticas de grasa, lo
que afecta a la reproducción y a la capacidad de las hembras embarazadas
de producir suficiente leche para sus cachorros. Los científicos
ya han registrado una caída del 15 por ciento en la tasa de nacimientos.
Así, la escasez de alimento y la reducción de su hábitat
podrían estar provocando comportamientos extremos en algunos ejemplares
de esta especie. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Polar
Biology detectaba prácticas caníbales en el norte de Alaska
y Canadá, un hecho extremadamente raro, según sus responsables
(Amstrup et al., 2006).
Asimismo, la contaminación es otra de
las graves amenazas para los osos polares. Un informe del Fondo Mundial
para la Naturaleza (WWF) aseguraba en 2004 que estos animales están
siendo afectados por productos químicos tóxicos como PCB
(policlorobifenilos) y pesticidas que habrían llegado arrastrados
por vientos y corrientes desde los países al sur del Ártico.
El informe hablaba también de alteración de los niveles hormonales,
lo que podría llevar a problemas de reproducción y cambios
de comportamiento.
Las temperaturas medias en el Ártico han
aumentado casi 1,1 grados centígrados en el último siglo,
el doble de la media del planeta, y las temperaturas invernales son ahora
2 grados centígrados más altas, indica el informe (Stern
et al., 2007). En algunas partes de Alaska y de Rusia, se han registrado
incrementos de la temperatura en invierno muy fuertes, entre 2 y 4 grados
centígrados, en el último medio siglo, y el volumen de océano
ocupado por el hielo en los tres últimos años ha sido el
más reducido desde que hay registros.
Los análisis de los datos tomados por
los satélites en estos últimos 25 años, demuestran
que hay una tendencia al alza en las velocidades de viento máximas
en los ciclones más fuertes que se originan en los mares tropicales,
donde la temperatura del agua del mar es más elevada. Este patrón
en los ciclones, huracanes o tifones está vinculado directamente
a la temperatura" (Elsner J.B. et al., 2008).
Por cada grado Celsius de subida de temperatura
del agua superficial del mar, aumenta la frecuencia de los huracanes más
fuertes en una relación de 13 a 17, lo que viene a ser un aumento
del 31%, señala el artículo de Nature. Cuanto más
fuerte es el ciclón, mayor es el incremento de su fuerza", afirman
los autores del análisis. Según su tesis, el motor de los
huracanes es la temperatura del mar: cuánto más aumenta,
más rápido gira el huracán dando vueltas sobre sí
mismo en el sentido contrario a las agujas del reloj (en el Hemisferio
norte) a velocidades de entre 150 y 240 kilómetros por hora, registros
que definen a los huracanes.
Las emisiones de dióxido de carbono (CO2)
no sólo estan provocando el cambio climático, sino también
la acidificación de los océanos, como demuestran cada vez
más estudios científicos. Este problema provoca el descenso
de especies muy sensibles, como corales, moluscos o estrellas de mar, y
podría alcanzar a su vez negativas consecuencias para otras especies,
e incluso, aumentar el calentamiento global.
Una reciente publicación de Jason Hall-Spencer
en la isla italiana de Ischia, cuyos fondos marinos reciben dos millones
de litros de CO2 diarios debido a unos escapes volcánicos, se describe
que la acidificación ha alterado radicalmente la ecología
del lugar, contabilizando un 30% menos de especies. Las algas calcáreas
se encuentran entre las ausencias más llamativas. Hay que tener
en cuenta que con unos niveles normales de pH del agua suelen cubrir el
60% del lecho marino (Hall-Spencer J.H. et al, 2008).
Los científicos de dicho artículo
creen que todos los océanos en 2100 tendrán cantidades similares
de CO2 si continúan aumentando las emisiones de este gas de efecto
invernadero.
Asimismo, los investigadores han detectado la
escasez de otras especies con esqueleto calcáreo, como corales,
estrellas o erizos de mar. La falta de este último, por ejemplo,
puede ser un problema grave en el Mediterráneo, ya que es un depredador
natural de la Culerpa, un alga tóxica invasora en este mar que ha
acabado con muchas especies autóctonas.
Por su parte, Jon Havenhand and Michael Thorndyke
ha echado por tierra la creencia de que el equilibrio químico del
mar es inamovible. Su trabajo, publicado en la revista Current Biology,
afirma que el pH del agua de la superficie del mar ha disminuido hasta
en un 25% desde el inicio de la industrialización. Este aumento
de la acidez, aseguran estos expertos, amenaza la viabilidad de muchas
especies marinas (Havenhand J. & Thorndyke M., 2008).
Diversos estudios, como los ya citados, ponen
de relieve que el proceso de acidificación impide fabricar a los
corales el carbonato cálcico que forma su armazón, e inhibe
la transformación del calcio necesario para las cubiertas celulares
o esqueletos de moluscos, plancton calcáreo, ostras, almejas o mejillones.
Además de la calcificación, la
acidificación podría provocar diversos efectos negativos
directos en la fisiología y reproducción de los seres vivos,
como por ejemplo hipercapnia (presencia excesiva de CO2 en los fluidos
corporales). Otras consecuencias podrían ser más indirectas,
pero no menos preocupantes, como el descenso de los recursos alimenticios
o la destrucción del hábitat de ciertas especies, como las
que viven en los arrecifes de coral.
En cualquier caso, los científicos recuerdan
que una vez que el pH del océano ha descendido, llevará miles
de años revertir el cambio, aunque se asuman medidas para reducir
las emisiones de CO2. Por ello, algunos expertos recomiendan prepararse
para posibles impactos negativos que puedan afectar, por ejemplo, a las
pesquerías.
La Red Europea de Excelencia para el Análisis
de los Ecosistemas Oceánicos (EUR-OCEANS - http://www.eur-oceans.eu)
recuerda que los océanos del Sur y el Ártico, más
fríos y ácidos, podrían volverse totalmente inhóspitos
a finales de este siglo para este tipo de organismos. Este fenómeno,
junto al exceso de nutrientes (en su mayoría nitrógeno),
provocado por el vertido de fertilizantes agrícolas y residuos,
contribuye al incremento en mares y océanos de las denominadas "zonas
muertas". Aquí, los bajos niveles de oxígeno extreman las
condiciones de vida para la gran mayoría de especies marinas.
Las "Zonas Muertas" que son áreas donde
escasea gravemente el oxígeno esta alcanzando proporciones alarmantes
y se extienden por los mares del mundo y pueden llegar a convertirse en
un peligro aún mayor que la sobrepesca (Fig. 4.).
Al comienzo la degradación de las aguas
en los océanos fue lenta y silenciosa. Pero actualmente la magnitud
alcanzada resulta alarmante.
El investigador Robert J. Díaz, del Instituto
de Ciencia Marina de Virginia y una de las mayores autoridades del mundo
en el fenómeno, calcula que actualmente existen en el mundo 405
zonas muertas (Diaz R.J. & Rosenberg R. 2008). En su anterior recuento
-de hace unos cinco años, que es el que se ve en el gráfico-
eran cerca de 150. Sus cálculos coinciden con los de la Organización
de las Naciones Unidas, que ha advertido del "rápido aumento de
estas zonas".
Fig. 5.: La cifra de las Zonas Muertas han aumentado
un tercio entre 1995 y 2007, y se espera que en un futuro cresca más,
como consecuencia del cambio climmático (Fuente: Diaz R.J. &
Rosenberg R. 2008).
La mayoría son zonas muertas periódicas.
Coinciden con la llegada de las lluvias tras el verano. El agua recoge
los excedentes de nutrientes de los campos de cereales, profusamente abonados
en los países ricos. En los deltas y las desembocaduras, si las
corrientes no los dispersan, ponen en marcha el proceso.
La relación con el desarrollo está
clara. Desde los años sesenta del siglo XX, el número de
zonas muertas identificadas se duplica cada década: 10, en 1960;
19, en 1970; 37, en 1980; 68, en 1990. Y su reparto -casi todas en el hemisferio
norte- confirma su vínculo con prácticas de agricultura intensiva
(Fig.5).
Aproximadamente el 90 por ciento del comercio
internacional se transporta por mar. Más del 29 por ciento de la
producción mundial del petróleo viene de los océanos.
El turismo de playa y los cruceros son una importante fuente de ingresos
para muchos países, especialmente los pequeños Estados insulares
en desarrollo. Cada año se capturan en todo el mundo casi 130 millones
de toneladas de pescado, con un valor aproximado de 60 mil millones de
dólares, y el sector pesquero y la acuicultura por si solos dan
trabajo a 150 millones de personas.
Además los océanos a través
de sus interacciones con la atmósfera, litósfera y la biósfera,
juegan un papel relevante en la conformación de las condiciones
que hacen posible las distintas formas de vida del planeta. De hecho, sin
los océanos la vida no existiría en nuestro planeta.
¿Cómo se relacionan las cadenas
tróficas cerca de las costas (Fig. 6.)? ¿Cómo se ven
afectadas por las actividades humanas? ¿Es posible evaluar numéricamente
los impactos que ocasionamos a nuestros recursos naturales costeros? El
artículo publicado en la revista Marine Ecology Progress Series
por Vera Vasas y colaboradores (2007) enfoca algunas de estas interrogantes
utilizando análisis cualitativo de la red estructural del ecosistema.
Se analiza principalmente el papel de las especies capaces de formar florecimientos
de algas y de mareas rojas, así como el papel de las medusas en
sistemas eutroficados. De igual manera se analiza la contribución
de las influencias humanas en las cadenas alimenticias: descargas de nutrientes
y el efecto de la sobrepesca.
Fig. 6. Cadena Trófica: en los primeros
eslabones de esa cadena los microorganismos fabrican sus propios alimentos
y luego son comidos por otros organismos, mayores, que a su vez serán
comidos por otros (Sommer M., 2005).
A pesar de su importancia crítica, suele
considerarse que los ecosistemas oceánicos carecen de utilidad en
el Mundo. La ignorancia generalizada sobre su importancia ha contribuido
a este concepto y ha promovido la destrucción y degradación
de los ecosistemas (Report of the Pew Oceans Commission, 2003, Reporte
de la Comisión Americana de los Océanos, 2003).
En el Mundo se ha descuidado gravemente la conservación
de la Diversidad Biólogica de los océanos y hay ecosistemas
enteros amenazados de extinción (Mar del Norte, Mar Báltico)
(http://www.helcom.fi/helcom.html).
Dos tercios de la acuicultura depende del ecosistema
costero (manglares, pastizales, arrecifes coralinos etc). A medida que
disminuye la extensión de los manglares, humedales costeros y praderas
marinas, los hábitats costeros pierden su capacidad de actuar como
filtros de organismos y sustancias contaminantes.
Los indicadores de perdida de habitad, enfermedad,
especies invasoras y blanqueamiento de corales (efecto invernadero) muestran
todos que la biodiversidad esta disminuyendo. La sedimentación y
la contaminación provenientes de la tierra están asfixiando
algunos ecosistemas costeros, mientras que en ciertas áreas la pesca
de arrastre esta reduciendo la diversidad. Algunas especies comerciales
como el bacalao del Atlántico, cinco clases de atún y abadejo
se hallan amenazados en todo el mundo, junto con varias especies de ballenas,
focas, tiburones y tortugas marinas. Más de la mitad de los arrecifes
de coral del mundo están potencialmente amenazados por las actividades
humanas, y en las zonas más pobladas, esa proporción asciende
al 80 por ciento, al mismo, cerca de 27 por ciento se perdieron.
Ente los grandes desafíos del siglo XXI
la sociedad tiene que aprender que los Océanos son fuente de vida
como también puede serlo de la muerte. Los océanos deben,
por tanto, ser apreciado y protegidos; y si se relegan al olvido las necesidades
ecólogicas de los ecosistemas oceánicos; el estado del medio
marino se convertirá en impedimento del desarrollo sostenible en
lugar de un recurso para el mismo.
El mundo debería replantearse la manera
en que se está midiendo el crecimiento económico. Durante
mucho tiempo las prioridades de desarrollo se han centrado en lo que la
humanidad puede extraer de los ecosistemas, sin pensar demasiado sobre
como afecta esto la base biológica de nuestras vidas. Se puede decir
que ha habido un progreso muy limitado en la reducción de la pobreza
en los países en desarrollo, y la Globalización, por si misma,
no ha beneficiado a la mayoría de la población mundial. En
general, los intentos por impulsar el desarrollo humano y para detener
la degradación del medio oceánico, no han sido eficaces durante
la pasada década. Los escasos recursos, la falta de voluntad política,
un acercamiento no coordinado, y los continuos modelos derrochadores de
producción y de consumo han frustrado los esfuerzos de poner en
ejecución el desarrollo oceánico sostenible, o el desarrollo
equilibrado entre las necesidades económicas y sociales de la población,
y la capacidad de los recursos oceánicos y de los ecosistemas para
resolver necesidades presentes y futuras.
La responsabilidad de proteger los océanos
recae no sólo sobre los políticos quienes definen las condiciones
nacionales e internacionales de protección de los ecosistemas, sino
también es tarea de cada individuo. La exigencia a los políticos
para que tomen medidas más efectivas frente a esta problemática
debe de estar acompañada del compromiso de cada uno de nosotros
por actuar en una forma más responsable en la promoción de
la defensa de las metas por la protección de los océanos.
Literatura.
Amstrup S.C., Stirling I., Smith
S.T., Perham C. and Thiemann G.W. (2006). Recent observations of
intraspecific predation and cannibalism among polar bears in the southern
Beaufort Sea. Polar Biology, Volume 29, Number 11.
Buddemeier, R., J. Kleypas, R. Aronson. (2004).
Coral reefs & Global climate change. Potential Contributions of Climate
Change to Stresses on Coral Reef Ecosystems. Pew Center on Global Climate
Change. 56 p.
Carlson A.E., LeGrande A.N., Oppo
D.W., Came R.E., Schmidt G.A., Anslow F.S., Licciardi J.M.,
Obbink E.A. (2008). Rapid early Holocene deglaciation of the Laurentide
ice sheet. Nature Geoscience 1, 620 - 624.
Diaz R. J. and Rosenberg R. (2008). Spreading
Dead Zones and Consequences for Marine Ecosystems. Science 321: 926-929
[DOI: 10.1126/science.115640
Elsner J.B., Kossin J.P. & Jagger T.H.
(2008). The increasing intensity of the strongest tropical cyclones. Nature
Vol: 455 Issue: 7209 pp: 92-95
Epstein P. and E. Mills (Eds.). 2005. CLIMATE
CHANGE FUTURES Health, Ecological and Economic Dimensions. The Center for
Health and the Global Environment Harvard Medical School. United Nations
Development Programme. 142 p.
FAO. (2005). Review of the state of world marine
fishery resources. FAO Documentos Técnicos de Pesca Nº 457.
Roma.
García, R., Güemes, P., Rodríguez
R. (2003). Informe completo: subsidios pesqueros europeos y medio ambiente
marino. 1-24 pp. http://assets.wwfes.panda.org/downloads/subsidiosinforme_1.pdf
Gilman, S., D. Wethey, and B. Helmuth.
2006. Variation in the sensitivity of organismal body temperature to climate
change over local and geographic scales. PNAS 103 (25): 9560-9565
Halpern, B.H, Walbridge, S., Selkoe, K.S., Kappel,
C.V., Micheli, F., D'Agrosa, C., Bruno, J.F., Casey, K.S., Ebert, C., Fox,
H.E., Fujita, R., Heinemann, D., Lenihan, H.D., Madin, E. M. P.,
Perry, M. T., . Selig, E. R., Spalding, M., Steneck,
R., Watson, R.. A. (2008). Global Map of Human Impact on Marine Ecosystems.
Science Vol. 319. no. 5865, pp. 948 - 952 DOI: 10.1126/science.1149345
Informe sobre desarrollo humano 2007-2008. La
lucha contra el cambio climatico : solidaridad frente a un mundo dividido.
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2008). PNUD. ISBN:
978-84-8476-322-2
http://hdr.undp.org/en/reports/global/hdr2007-2008/chapters/spanish/
Hall-Spencer J.H., Rodolfo-Metalpa R., Martin
S., Ransome E., Fine M., Turner S.M., Rowley S.J., Tedesco
D. & Buia M.C. (2008). Volcanic carbon dioxide vents show ecosystem
effects of ocean acidification. Nature 454, 96-99.
Havenhand J. & Thorndyke M. (2008).
Acidification of the sea hampers reproduction of marine species. Current
Biology.
http://www.sciencedaily.com/releases/2008/07/080728111400.htm
Jackson, J.B.C. 1997. "Reefs since Columbus."
Coral Reefs 16(suppl.):S23-S32.
Jackson, J.B.C. plus 18 co-authors. 2001. "Historical
overfishing and the recent collapse of coastal ecosystems." Science 293-629-638.
ActionBioscience.org editor's note: Overview of published paper by CBC
News at http://www.cbc.ca/storyview/CBC/2001/07/27/overfish010727 (accessed
20 November 2002).
Lenton, T.M., Held, H., Kriegler, E., Hall, J.W.,
Lucht, W., Rahmstorf, S. and Schellnhuber, H.J. (2008). Tipping elements
in the Earth´s climate system. Proceedings of the National Academy
of Sciences, Online Early Edition http://www.pnas.org/cgi/content/short/105/1556
Myers R. A. and Worm B., 2003, Rapid worldwide
depletion of predatory fish communities. Nature, v.423. www.nature.com/nature.
Parmesan, C., Yohe, G. (2003). A globally coherent
fingerprint of climate change impacts across natural systems. Nature 421:
37-42.
Pauly, D. et al. 2002. Towards sustainability
in world fisheries. Nature 418, 689-695.
Pauly, D. 1995. "Anecdotes and the shifting baseline
syndrome of fisheries." Trends in Ecology and Evolution 10(10):430.
Pauly, D., V. Christensen, J. Dalsgaard, R. Froese,
and F. Torres, Jr. 1998. "Fishing down marine food webs." Science 279:860-863.
Pauly, D. 2008. Die Auswirkungen der Fischerei
auf die Biodiversität. p. 8-13 In: Fisch ohne Schutz. Hamburger Gespräche
für Naturschutz 2007. Michael Otto Stiftung, Hamburg.
PNUD (2007). La lucha contra el cambio climático:
solidaridad frente a un mundo dividido.
http://hdr.undp.org/en/reports/global/hdr2007-2008/chapters/spanish/
Report of the Pew Oceans Commission 2003.
http://www.pewtrusts.org/our_work_detail.aspx?id=130
Reporte de la Comisión Americana de los
Océanos 2003.
www.iattc.org/PDFFiles2/IATTCq033ENG.pdf.
Smale D. A., Brown K.M., Barnes D.K.A.,
Fraser K.P.P. and Clarke A, (2008). Fragile Antarctic Marine Life Pounded
By Icebergs: Biodiversity Suffering
Science, Vol 321, Issue 5887, Pages 313-423
Sommer, M. (2004). Océanos "Alerta Roja".
8 de junio Día Mundial de los Océanos.
www.ecoportal.net/contenido/temas_especiales/agua/oceanos_alerta_roja_8_de_junio_dia_mundial_de_los_oceanos
Sommer, M. (2004). Pesca de arrastre. Aniquilación
silencionsa. Revista Veterinaria.
www.veterinaria.org/revistas/redvet/n040405/040514.pdf
Sommer, M. (2005). Pesca de arrastre. Aniquilación
silencionsa. Revista Electrónica de Veterinaria REDVET. Vol. VI,
Nº 4.
www.veterinaria.org/revistas/redvet/n040405/040514.pdf
Sommer, M. (2005). Pesca en Europa al Borde
de la Extinción - Ecoportal
http//:www.ecoportal.net/content/view/full/54105
Stern, N., S. Peters, V. Bakhshi, A. Bowen, C.
Cameron, S. Catovsky, D. Crane, S. Cruickshank, S. Dietz, N. Edmonson,
S.-L. Garbett, L. Hamid, G. Hoffman, D. Ingram, B. Jones, N. Patmore, H.
Radcliffe, R. Sathiyarajah, M. Stock, C. Taylor, T. Vernon, H. Wanjie,
and D. Zenghelis (2006), Stern Review: The Economics of Climate Change,
HM Treasury, London. 700 pp.
http//:www.fnu.zmaw.de/fileadmin/fnu-files/reports/sternreview.pd
Vasas V., Lancelot C., Rousseau V., Jordán,
F. (2007). Eutrophication and overfishing in temperate nearshore pelagic
food webs: a network perspective. 2007. Mar Ecol Prog Ser Vol. 336:
1-14.
Thomas, C. D., A. Cameron, R. E. Green, M. Bakkenes,
L.J. Beaumont, Y. C. Collingham, B. F. N. Erasmus et al.(2004). Extinction
risk from climate change. Nature 427: 145-148.
UNEP/UNFCCC (2002). Cambio climático.
Carpeta de información. Disponible en el portal español de
la Convención sobre Cambio Climático www.unfccc.int (ver
"Información básica" y "publicaciones de referencia").
Waston R. & Pauly D. (2001). Systematic distrortions
in word fisheries catches trends. Nature 414.
Worm, B. & Myers, R. A., (2003)Meta-analysis
of cod-shrimp interactions reveals top-down control in oceanic food webs.
Ecology 84, 162-173.
Más información:
Oceanógrafos Sin Fronteras. http://www.oceanografossinfronteras.org
Cambio Climático www.unfccc.int
Overfishing Scorecard - The Ocean Conservancy
http://www.oceanconservancy.org/site/PageServer?pagename=scorecard&JServSessionIdr005=sgbybuwxm1.app5b
Office of Sustainable Fisheries: NOAA http://www.nmfs.noaa.gov/sfa/sfweb/
WWF: Sustainable Fisheries
http://www.panda.org/about_wwf/what_we_do/marine/what_we_do/sustainable_fisheries/index.cfm
The Starving Ocean http://www.fisherycrisis.com/
Guide to Ocean Friendly Seafood - The Blue Ocean
Institute http://www.blueocean.org/
Oceans Alive - Eat Smart http://www.oceansalive.org/eat.cfm
The Empty Ocean: Plundering the World's Marine
Life
http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/1559639741/marinebioorg
Temas relacionados
Vida marina en Waste magazine
Copyright © Waste magazine
 | |
|
| .. |
|
|
. |
. |
.. |
| . |
|
|
|
. |
. |
|