Por Dr. Marcos Sommer
Ökoteccum Germany
Comienzos de este milenio Europa se enfrenta
a la grave merma que sufren algunas de las poblaciones de peces más
importantes, el exceso de capacidad pesquera y la constante disminución
del empleo en la pesca. Estamos en presencia del fracaso de la economía
como una ciencia que busca la mejor asignación de los recursos para
satisfacer las necesidades de los hombres. El aumento del malestar en todas
las esferas de la vida humana en Europa, ha dejado caer en un pozo las
propuestas económicas basadas en una fe ingenua. Esto es debido
a creencias que los mismos economistas se han preocupado en construir a
lo largo de la historia, pretendiendo armar un cuerpo conceptual coherente
y lógico. Este conjunto de ideas ha construido instrumentos que
sirven a la economía para validarse así misma, pero que en
poco o nada contribuyen a la ansiada meta de conseguir el desarrollo sostenible
y el bienestar de la población. Una de las críticas fundamentales
a la economía pesquera, desde la perspectiva de los problemas ambientales,
y que es parte de un consenso ampliamente extendido, es que el agotamiento
de los recursos pesqueros no es considerado como depreciación, entendida
ésta como consumo de capital natural. En este milenio la comunidad
debe adoptar un nuevo enfoque de cara a la gestión económica
del sector pesquero.
El control de las actividades pesqueras es insuficiente
y discriminatorio.
La pesca europea se encuentra en peligro lo afirma
el Consejo Internacional para la Explotación del Mar (CIEM). La
población de los cardúmenes ya no se encuentra dentro de
los límites biológicos de seguridad. La situación
es especialmente apremiante si se tiene en cuenta que la especie se enfrenta
a graves amenazas. En primer lugar, la intensidad actual de las capturas
pone en peligro la sostenibilidad de la pesca. Por ejemplo, con un precio
de 600 euros el kilo de anguila, es evidente que suscitan una codicia comercial
que podría llevar al agotamiento rápido y completo de la
población actual. Un 70 por ciento del volumen de negocios anual
de los pescadores profesionales de la costa vasca por ejemplo, procede
de las anguilas, aun cuando este tipo de pesca se practica únicamente
durante cinco meses al año, de noviembre a marzo. En segundo lugar,
la actividad humana tiene importantes repercusiones en el ciclo vital del
pez que tiene que sufrir la degradación de la calidad del agua,
la fragmentación de su hábitat y la obstaculización
de sus migraciones, principalmente causada por los embalses hidroeléctricos.
Además este pez migratorio se ha visto ahora debilitado por Anguilli
cola crassus, un parásito heredado por desgracia, de la anguila
japonesa.
La situación de las poblaciones de bacalao
y de merluza, del Mar del Norte y del oeste de Escocía desde el
estrecho Skagerrah hasta el Golfo Vizcaya está al borde del colapso.
Las dos especies se capturan asociadas con otras especies, complicando
las medidas de recuperación al tener en cuenta las actividades de
otras pesquerías.
Los cardúmenes de Anchoa o bocarte se
agotan como resultado del la competencia pesquera entre España y
Francia. En 1965 se pescaban 80.000 toneladas de anchoa en el norte (Golfo
Vizcaya) en los años 90 eran unas 30.000 de media, de 2002 a 2004
fueron 10.000 y este año 2005 se termino la temporada con 200 toneladas.
El bocarte, que en el mundo solo se da en la zona Cádiz , tiene
una vida muy corta entre 3 y 4 años, y además sufre fluctuaciones
debido a fallas en el reclutamiento, es decir en los nuevos ejemplares
nacidos que sobreviven y se incorporan a la población.
La situación de las poblaciones pelágicas
pequeñas (arenque, espadín, caballa, boquerón, sardina)
y de especies sometidas a pesca industrial (faneca noruega, lanzón)
en general no se ha deteriorado en los últimos veinte años.
La población del atún rojo está claramente sobreexplotada.
Los recursos bentónicos (cigala, peces planos) están sometidos
a una sobreexplotación económica general.
La situación de la sobreexplotación
pesquera varía en Europa de una zona a otra, por ejemplo en el Mar
Báltico, la situación actual no es sostenible. En el Mar
del Norte hay una tendencia descendente de las poblaciones de peces fusiforme.
En aguas occidentales, las tasas de mortalidad por pesca han ido aumentando
hasta situarse a la altura de los niveles históricos observados
en el Mar del Norte e, incluso, superándolos con frecuencia. En
el Mediterráneo, numerosas poblaciones son objeto de sobre pesca.
Muchas poblaciones pesqueras actualmente en los mares europeos han rebasado
ya los límites biológicos de seguridad o están a punto
de hacerlo.
De acuerdo con la evolución "El Estado
Mundial de la Pesca y la Acuicultura" (FAO, 2005), las cantidades de peces
demersales maduros en los mares europeos han disminuido considerablemente
en muchos casos durante los últimos treinta años. Por término
medio eran un 90 por ciento mayores a principios de la década de
los setenta que a finales de los noventa. El descenso general de los desembarques
es de una magnitud similar.
Evolución de la población de individuos
adultos de bacalao en el mar del Norte y de merluza del stock norte (miles
de toneladas).
Desde un punto de vista biológico, la sostenibilidad
de numerosas poblaciones está amenazada si se mantienen los niveles
actuales de explotación y, por ahora, este riesgo es máximo
en el caso de las poblaciones de peces fusiformes demersales con un elevado
valor comercial. Datos científicos manifiestan la delicada situación
de las poblaciones de bacalao del Mar del Norte. La tasa de mortalidad
por pesca alcanza actualmente máximas históricas y las cantidades
de peces maduros mínimos históricos.
El desarrollo de las poblaciones de peces depende
de cuatro factores biológicos básicos:
RECLUTAMIENTO
CRECIMIENTO
MORTALIDAD NATURAL
MORTALIDAD por PESCA
Una población, considerada como número
de individuos, se incrementará como consecuencia de la cantidad
de reclutas que se incorporan a ella mientras que la biomasa de la población
aumentará como resultado del efecto combinado del número
de nuevas reclutas y del crecimiento individual de todos los peces de la
población. El descenso de las poblaciones se debe a las muertes
que se producen tanto por causas naturales como por la actividad pesquera
siendo este último factor la razón principal de su declive
en la mayoría de los casos.
La evolución que han experimentado las
poblaciones desde comienzos de los años 60 hasta el período
más reciente puede resumirse del siguiente modo:
Ø casi todas las poblaciones de peces
fusiformes han experimentado un declive y el actual nivel de capturas no
es sostenible en la mayoría de los casos;
Ø varias poblaciones de peces planos son
objeto de un nivel de explotación excesivamente elevado, aunque
algunas de ellas se encuentran próximas a una situación sostenible;
Ø las especies pelágicas y aquellas
que se capturan para fines industriales se encuentra en mejor estado, aunque
es necesario, para garantizar su sostenibilidad, que los niveles de capturas
se mantengan en su nivel actual o se reduzcan;
Ø varias especies de altura presentan
signos de sobreexplotación y algunos de ellos pueden haber alcanzado
niveles críticos;
Ø en términos generales, la reducción
de los niveles de explotación de la mayor parte de las poblaciones
tendría repercusiones económicas y biológicas positivas.
Para controlar la tasa de sobreexplotación
de peces, la Comisión Europea recurrió en su Política
Pesquera Común (PPC) a la fijación de límites máximos
sobre el volumen de peces que pueden capturarse en un año (TAC,
totales admisibles de capturas), y a medidas tales como la determinación
del tamaño de las mallas, cierre de ciertas zonas o la imposición
de temporadas de veda. Todas estas medidas para controlar la producción
del sector pesquero han resultado en gran parte infructuosas.
La dificultades que se plantean con la Captura
Totales Admisibles (TAC) es que el Consejo los fija sistemáticamente,
en algunos casos, en niveles superiores a los indicados por los científicos,
a la sobre pesca, a los descartes, a los desembarques ilegales o clandestinos
y al exceso de capacidad de la flota.
La actividad pesquera tiene una incidencia en
el ecosistema, aunque a menudo se desconoce su gravedad y el tiempo necesario
para invertir sus efectos. El efecto de "cascadas tróficas", definida
como el control de la abundancia de las poblaciones pesquera naturales
que componen la comunidad ecológica en un hábitat dado, está
adquiriendo una gran importancia dado que ciertos depredadores, al producir
efecto en cascada, regulan el tamaño poblacional de sus presas.
La abundancia de las presas de las especies depredadas puede aumentar generando
múltiples efectos encadenados de los cuales todavía no se
tiene total conocimiento. A modo de ejemplo, en la costa de Alaska, se
ha encontrado orcas que por falta de alimento se han acercado a la costa
alimentándose de nutrias marinas lo que ha provocado que éstas
últimas disminuyan en abundancia y con ello ha aumentado la abundancia
de erizos de mar que finalmente han hecho desaparecer los mantos de algas.
Recientemente investigaciones en la costa de
Nova Scotia en Canadá detectaron que la disminución de la
abundancia de balacao por sobrepesca produjo una serie de efectos en cascada
en múltiples poblaciones naturales. Este resultado proporciona por
primera vez evidencia irrefutable de que las pesquerías no solo
afectan la especie objetivo sino que también tienen vastos y todavía
desconocidos efectos en toda la comunidad biológica.
La retirada de ejemplares de sus poblaciones
naturales también puede tener consecuencias sobre la biodiversidad
o sobre el funcionamiento efectivo de los ecosistemas, con independencia
de que las retiradas alcancen una dimensión tal que las especies
se vean amenazadas de extinción o desaparición de una determinada
zona.
Es preciso encontrar un equilibrio aceptable ente
los intereses medio ambientales y pesqueros. Por un lado, la propia naturaleza
de la pesca hace que, para mantener la mortalidad de las especies
sin interés comercial dentro de unos límites tolerables,
sea conveniente restringir algunas formas de pesca. Por otro lado, la sostenibilidad
del sector pesquero depende del buen funcionamiento del ecosistema y de
sus especies. El exceso de capacidad de las flotas comunitarias ha dado
lugar a la sobreexplotación de las poblaciones principales y a una
presión excesiva en las especies no principales y el hábitat.
Si a la utilización de métodos destructivos no selectivos
de pesca y su uso como subproductos para alimentar
otros animales, se suman las llamadas
capturas incidentales anuales de peces no deseados
no permitidos que entran en las redes y las especies de escaso valor o
alevinos o comerciales que se tiran por la borda estimados en unos 27 millones
de toneladas según la Organización para la Alimentación
y la Agricultura (FAO), sin tener encuentra los peces heridos que
mueren después de escapar de las redes, el desperdicio anual
de vida marina alcanza los 60 millones de tonelada de peces.
Para comprender y juzgar la magnitud y las consecuencias
de tal derroche de vida y los niveles de depredación y la esquilmación
humana de los mares, debemos conocer los métodos salvajes que se
emplean en las capturas de peces y otros seres vivos; aves marinas, tortugas,
delfines etc., que van desde el uso de barcos dotados con nuevas redes
de arrastre cuya boca, del tamaño de ocho campos de fútbol,
es capaz de engullir hasta 16 aviones Boeing 747 y redes de decenas de
kilómetros (que cubren una superficie marina de más de treinta
y dos mil kilómetros, donde caen mortalmente atrapados millones
de animales de especies no deseados). Más de la tercera parte de
los peces capturados no se dedican directamente al consumo humano, transformándose
mayormente en harina de pescado, con un coste por kilo muy superior al
de otras materias primas vegetales: la producción, por ejemplo,
de un kilo de pollo alimentado con harina de pescado requiere la captura
de 90 kilos de peces.
Este problema se ha visto acentuado por la falta
o insuficiencia de conocimientos sobre el funcionamiento de los ecosistemas
marinos y los efectos secundarios de la pesca. Además la actividad
pesquera se ha visto perjudicada por los daños causados al medio
ambiente. La contaminación resultante de la industria y de otras
actividades humanas y el cambio climático han contribuido
también a la reducción de las poblaciones o a la desaparición
de peces en algunas zonas. La contaminación por ejemplo repercute
negativamente en la calidad del pescado que llega al consumidor. Los altos
niveles de contaminación orgánico (Bifenilos policlorados),
metales pesados y las toxinas naturales que contienen los peces no se destruyen
al cocinar o congelar el pescado. Los crustáceos, por ejemplo, contienen
niveles tóxicos de plomo, cadmio, arsénico y otros metales
pesados que hacen muy arriesgados su consumo, ya que cada año se
producen envenamientos e infecciones parasitarias que afectan a 30 millones
de personas. La Organización Mundial de la Salud admite que
no existe un nivel seguro de ingestión de mercurio, cuya fuente
principal es el pescado. Una típica lata de atún, por ejemplo
contiene 15 microgramos de mercurio. Se necesitan medidas para contrarrestar
los efectos de estos factores. Así mismo, es importante recordar
que, en muchas zonas, los problemas medioambientales pueden deberse
al impacto combinado de la pesca y de otra actividad. Por ejemplo, la combinación
del turismo y la pesca puede degradar un hábitat que no hubiese
sufrido daño alguno de realizarse sólo uno de estas actividades.
Ello supone la necesidad de gestionar la pesca y las demás actividades,
especialmente las realizadas en las proximidades de la costa, de forma
coherente.
EL sistema de Gestión Integrada de las
Zonas Costeras ofrece una seria de mecanismos para garantizar la oportuna
coordinación entre las diferentes políticas. Algunos ejemplos
muestran que en ocasiones se han logrado resultados positivos que las medidas
adoptadas permiten mejorar la situación como sucede con la
restricción de la pesca del lanzón en el Mar del Norte para
proteger a las aves marinas y la prohibición de las redes de deriva
que puede contribuir a la protección de los mamíferos marinos.
La Política Pesquera Común en el
año 2001, tras casi veinte años de vida, hizo un balance
del tiempo transcurrido, para pensar en sus orientaciones y volver
a definir sus objetivos. Este fue el inicio de un diálogo nuevo,
más abierto y directo, entre la Comisión Europea y los medios
interesados. Como resultado se público el Libro Verde, que se divide
en dos partes. En la primera, se ofrecen vías para realizar una
reflexión sobre el sector y selecciona aquellas áreas
en las cuales se precisa una reforma. En la segunda parte, se hace un análisis
de la situación actual y se repasa la evolución vivida durante
los últimos diez años.
El Libro Verde demostró que se estaba
pescando excesivamente y por lo tanto era absolutamente imprescindible
reducir la capacidad y el esfuerzo pesquero. El control de las actividades
pesqueras es insuficiente y discriminatorio por el sector pesquero. El
Libro Verde propone varis soluciones: mejorar la coordinación de
las políticas nacionales de control, armonización de las
sanciones y mayor transparencia en el control de las infracciones.
Por otro lado, es preciso establecer claramente las modalidades de control
de la flota comunitaria que faena en aguas internacionales.
Los recursos pesqueros atraviesan libremente las
fronteras nacionales y la propiedad de un pez únicamente se establece
en el momento de su captura, lo que tiene como consecuencia que todos los
pescadores sean vulnerables frente a las acciones de otros pescadores.
Está es la razón de que los acuerdos de pesca sean tan antiguos
como la propia actividad. Sin embargo, dichos acuerdos son hoy día
aún más necesarios que antes, debido a los progresos tecnológicos
experimentados en los últimos treinta años.
En el 2002, el Consejo de Pesca acordó
un nuevo enfoque de la PPC, incluyendo un refuerzo de control, inspección
y supervisión de las actividades pesqueras en la UE. Además
se estableció un Plan de Actuación para la cooperación
en materia de observación y con vistas a la creación de inspección;
y en el 2003 un plan de trabajo, donde se presentaron la primera tabla
de indicadores sobre el cumplimiento de las normas por los Estados miembros.
El primer paquete de medidas de la reforma del
nuevo PPC del 2002 presentaba los siguientes cambios:
· Enfoque a largo plazo: hasta esa fecha,
las medidas referidas a las oportunidades de pesca, y las medidas relacionadas
con éstas, se había adoptado de forma anual. Esto tuvo como
consecuencia que se haya producido fluctuaciones, que impedían que
los pescadores pudieran planificar actividades futuras, también
no fueron eficaces para la conservación de la poblaciones de peces.
En la reforma del PPC se establecieron objetivos a largo plazo para conseguir
y mantener niveles seguros de peces adultos en las poblaciones de la UE,
así como las medidas necesarias para alcanzar dichos niveles.
· Una nueva política para las flotas:
la reforma respondió al reto planteado por el exceso de capacidad
crónico de la flota de la UE a través de dos tipos de medidas:
Fechas de referencia (Fuente Ökoteccum).
POLÍTICA PESQUERA Union Europa 2005
2003 Reforma de la Política Pesquera Común:
rumbo a la Pesca Sos-tenibilidad.
2002 Segundo balance sobre el estado de la Pesca
y la aplicación del Política Pesquera Común.
2001 Se publica el Libro Verde, donde se destaca
la situación actual, las opciones posibles y se establece un proceso
de consulta en la reforma de la PPC.
1998 Reflexión mejoras que se deben introducir
en la PPC, con 347 diferentes protagonistas del sector pesquero.
1992 Primer balance sobre la Política
Pesquera Común. Se debe limi-tar el esfuerzo pesquero.
1983 Política Pesquera Común. Conservación,
estructuras, organiza-ción de los mercados y relaciones exteriores.
1970 Normas Comunes en la Pesca. Ayudas estructurales
en el acceso a las zonas de pesca y a los mercados
* una política aplicable a la flota más
sencilla que atribuya a los Estados miembros la responsabilidad de adecuar
la capacidad pesquera a las posibilidades de pesca;
* una supresión progresiva de las ayudas
públicas que se conceden a los inversores privados para modernizar
los buques de pesca, mantenimiento, no así, las ayudas para mejorar
la seguridad y las condiciones laborales a bordo de los buques
* Aplicación más eficaz de las
normas: la heterogeneidad de los sistemas nacionales de control y de las
sanciones para los infractores resta eficacia a la aplicación de
las normas. Por esta razón se tomaron medidas para intensificar
la cooperación entre las distintas autoridades implicadas y para
aumentar la uniformidad del control y de las sanciones de todas la UE.
Implicación de las partes interesadas:
es necesario que las partes interesadas especialmente los pescadores, tengan
una mayor participación en el proceso de gestión de la PPC.
A través de los Consejos Consultivos Regionales (RAC) los pescadores,
científicos y otras partes interesadas compartirán sus conocimientos
y experiencias, estableciéndose una colaboración entre ellos
con el objetivo de identificar los modos de:
Nuevo enfoque en la gestión de la pesca,
incorporando las cuestiones medioambientales a la gestión pesquera,
reduciendo el esfuerzo pesquero de acuerdo con las posibilidades reales
de capturas sostenibles, haciendo el mejor uso posible de los recursos
capturados y evitando el derroche, y respaldando el suministro de información
científica de alta calidad. (Fuente: Ökoteccum).
* conseguir una pesca sostenible en las áreas
de interés de cada uno de los RAC.
En el proceso de reforma se han aprobado otros
planes de acción, estrategias y comunicaciones:
A. Estrategia para el desarrollo sostenible de
la acuicultura europea.
B. La inclusión de los requisitos de protección
ambiental en la PPC.
C. Erradicación de la pesca ilegal con
el fin de asegurar la pesca sostenible fuera de las aguas comunitarias.
D. Medidas para hacer frente a las consecuencias
sociales, económicas y regionales de la reestructuración
de la flota.
E. La reducción de los descartes de peces
haciendo frente a sus causas.
F. La creación de una estructura de inspección
única para garantizar la puesta en común de los medios de
inspección y supervisión comunitarias y nacionales.
G. Firma de acuerdos pesqueros de asociación
con terceros países para garantizar la pesca sostenible en las aguas
del socio implicado.
H. Mejorar las recomendaciones científicas
y técnicas para los gestores responsables de la pesca. La Comisión
establece, principalmente dos formas de conseguirlo: a través de
la reorganización de la previsión de recomendaciones científica
y de la asignación de más recursos para el logro de dicho
asesoramiento
Desde comienzos del 2003, la Unión Europea
cuenta con una nueva política pesquera ya que la política
pesquera común necesitaba una reforma urgente, ya que la política
no era suficientemente eficaz como para cumplir los objetivos para los
que había sido creada, es decir, para conservar las poblaciones
de peces, proteger el medio ambiente marino, garantizar la viabilidad económica
de las flotas europeas y proporcionar alimento de buena calidad a las consumidores.
El motivo de esta reforma es que se han capturado
demasiados peces a través de la pesca, lo que ha provocado que el
número de peces adultos sea demasiado reducido como para que las
poblaciones se puedan reproducir y recuperar. En la actualidad, determinada
poblaciones de peces de importancia, como por ejemplo el bacalao, se encuentran
al borde de la extinción. Más allá del perjuicio que
se ha causado a las propias poblaciones de peces, una situación
de ese tipo repercute también de forma negativa en los ingresos
de los pescadores, el equilibrio del ecosistema marino y el suministro
de pescado al mercado comunitario. La reforma fue necesaria para conseguir
una pesca sostenible desde el punto de vista biológico medio ambiental
y económico.
La responsabilidad principal de la Comunidad Europea
se encuentra en garantizar una explotación racional y responsable
de los recursos pesqueros vitales. Paralelamente con esa responsabilidad
es preciso asegurar la sostenibilidad del sector pesquero, tanto de su
aspecto económico como social, así como proteger los intereses
del consumidor. Además todo eso debe realizarse respetando las exigencias
biológicas y del ecosistema marino.
A primera vista, los objetivos básicos
de una política pesquera coherente y responsable parecen evidentes.
No obstante, cuando se analiza el asunto con más detenimiento, resalta
que esa clase de política se encuentra entre dos aguas, e incluso
responde a exigencias que son a veces contradictorias:
· Modernizar los buques limitando al mismo
tiempo el esfuerzo pesquero.
· Proteger el empleo reduciendo a la vez
la capacidad de la flota.
· Garantizar unos ingresos adecuados a
los pescadores mientras que las capturas siguen disminuyendo.
· Y por último, conseguir derechos
de pesca en aguas de terceros países sin que eso suponga una amenaza
para la explotación sostenible de los recursos.
España es el país de la UE donde
más ha disminuido la flota pesquera entre 1995 y 2004, con una reducción
de 4.000 navíos. La flota española ha pasado de 18.338 navíos
en 1995 a 13.961 en el año 2004, sólo superado por Grecia
(19.048 buques) e Italia (15.666), según Eurostat y complementados
por el MAPA. España también es el país donde el recorte
ha supuesto una reducción mayor de toneladas (-110.000 toneladas),
seguida por Italia (-30.000) y por el contrario, los buques franceses (50.000
toneladas) e irlandeses (30.000 toneladas) registraron los incrementos
más significativos. El mayor número de "infracciones pesqueras
graves" de toda la Unión Europea en 2003 fue registrado por España,
con 3.158, lo que representan el 33 por ciento de las faltas cometidas
por los países comunitarios, según un informe publicado por
la EU en junio del 2005. Los países comunitarios denunciaron
9.502 casos de infracción graves, un 40 por ciento más alto
que el año anterior. El 88 por ciento de estas faltas se registraron
en cinco Estados miembros: España, Grecia, Francia, Italia y Portugal,
según la cuota de evaluación de la CE sobre el inclupimiento
de las normas de la PPC.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea
en julio del 2005 impuso a Francia un correctivo histórico
por haber desatendido sus obligaciones de observancia de la aplicación
de la normativa comunitaria en materia de política pesquera, muy
especialmente en lo que respecta al control de desembarques y de la comercialización
de ejemplares por debajo de la talla autorizada. La sentencia de la Alta
Corte, establece que Francia deberá abonar al erario de la Unión
Europea, con carácter inmediato, la cantidad de 20 millones de euros
a título de tanto alzado por los perjuicios ocasionados a la Política
Azul de la Unión, y otros 58 millones por cada semestre vencido
a partir de ayer que transcurra sin que la situación condenada se
haya visto corregida, es decir, que Francia cumpla las obligaciones de
control fijadas en una sentencia del tribunal de Justicia de 1991.
Por otro lado, aparecieron nuevos retos en el
terreno internacional derivados del proceso de globalización de
los mercados y de la aparición de nuevas potencias pesqueras. Finalmente,
la PPC debería ser coherente con el resto de las políticas
comunitarias que afectan, entre otras cosas: al medio ambiente, a la cohesión
económica y social, a la cooperación para el desarrollo y
a la protección de los consumidores.
Los sistemas, el total admisible de capturas (TAC)
y cuotas, las medidas técnicas y la programación de reducciones
de las capacidades de pesca son las soluciones aplicadas por la Unión
Europea y los dictámenes científicos confirmados, durante
largo tiempo. Sin embargo, esas medidas sólo solucionaron
parcialmente los problemas. La protección de los peces jóvenes,
de la que depende su incorporación al grupo de los peces adultos
cuando hayan alcanzado un grado de desarrollo suficiente, tanto en edad
como en tamaño, así como la situación económica
de medidas aún más eficaces. Las reformas del PPC expuestas
en El Libro Verde (2001) aconsejan, entre otras cosas, que se realice un
enfoque plurianual y multiespecie que reducirá la incertidumbre
relacionada con las variaciones anuales de TAC y permitiría a los
pescadores prever mejor sus actividades a más largo plazo.
El Consejo de Ministros ha establecido hoy día
un plan de reconstitución de determinadas poblaciones
de bacalao, así como un acuerdo político sobre un plan
de reconstitución de las existencias de merluza del norte. Además
se han puesto a funcionar planes de reconstitución de diversas poblaciones
de lenguado común y de cigala, así como para la merluza del
sur.
Los planes de reconstitución pretenden
promover la reconstitución de las existencias de peces en peligro
de extinción y su objetivo es conseguir, durante un período
de cinco a diez años, un aumento concreto de las cantidades de peces
adultos de las poblaciones afectadas. En dichos casos, se pusiera
en marcha una serie de medidas adaptadas a las características de
cada especies para el logro del objetivo buscado como por ejemplo, limitaciones
de capturas en función del objetivo plurianual, reducción
del número de días de pesca, disminución de la mortalidad
por pesca, medidas técnicas o refuerzo de los controles. Cuando
se alcanza el objetivo plurianual durante dos años consecutivos,
se da por terminado el plan de reconstitución. A continuación
esas existencias pasan a ser objeto de un "plan de gestión" que
pretende mantener las poblaciones afectadas a unos niveles biológicamente
seguros. La limitación del esfuerzo pesquero es un factor importante
del plan de reconstitución del bacalao, cuyo objetivo es permitir
una renovación de las cantidades de bacalaos adultos en las poblaciones
afectadas. A partir del 2004 se redujo el número de días
que los buques pueden dedicar a pesca esas existencias.
Con respecto a la merluza del norte, los dictámenes
científicos más recientes relevan una ligera mejoría
en el estado de esas existencias durante los dos últimos años.
Por esa razón la estrategia seguida ha sido intentar sobre todo
conseguir una reducción de la tasa de mortalidad por pesca, por
lo que las TAC aplicables deben garantizar una limitación de dicho
recurso en un 0,25 por ciento.
La Comisión desde su comienzo se preocupa
por recoger el mayor número posible de puntos de vista antes de
proponer medidas relacionadas con la política pesquera común.
Desde siempre, los procedimientos de concentración han sido continuos
en los comités o grupos de trabajo específicos. La Comisión
ha entendido lo importante que es integrar a las partes interesadas en
el proceso de elaboración de las medidas de la Política Pesquera
Común. Con la creación del Consejo Consultivo Regional se
logro facilitar que las diferentes partes interesadas en el sector pesquero
se sienten alrededor de la misma mesa, para que se escuchen, dialoguen
y, a continuación, elaboren propuestas comunes. Lógicamente,
es muy probable que la capacidad de funcionamiento y de elaboración
de propuestas de un consejo consultivo regional dependa de la calidad del
diálogo entre los diferentes Estados miembros que participan en
el mismo Consejo Consultivo Regional, entre los representantes del sector
y de la sociedad civil, entre científicos y profesionales, los armadores,
asociaciones de mujeres, así como los puertos, los centros de subastas,
la industria de la transformación y los mayoristas etc. Con el fin
de promover la transferencia, las reuniones de los CCR son públicas,
esto anima a los científicos a que participen con sus trabajos.
Los CCR son órganos con forma de asambleas
compuestas en sus dos terceras partes por representantes del sector de
la pesca, y el tercio restante por otros grupos interesados: asociaciones
de consumidores, ONG dedicados a cuestiones medioambientales o de desarrollo,
agrupaciones de mujeres, etc. Los científicos y las administraciones
nacionales y regionales también podrán participar.
Los cinco CCR se crearón en zonas geográfica
y biológicamente homogéneas, y otras dos centradas en la
explotación de determinadas especies. El objetivo principal es permitir
a los medios interesados participar más activamente en el desarrollo
de la PPC y acercar la política pesquera más a la realidad
de las diferentes regiones. Los CCR pueden elaborar, para la Comisión
y las autoridades nacionales competentes, recomendaciones y propuestas
relativas a todos los aspectos de la gestión de la pesca en la zona
o el ámbito de su competencia. Así se puede citar algunos
ejemplos posibles:
a) Solicitar de terceros o por iniciativa propia,
pueden hacer recomendaciones a la Comisión o a los Estados miembros
sobre todas las materias que afectan la gestión de la pesca en sus
zonas.
b) La Comisión les consultará durante
la preparación de medidas de gestión como, por ejemplo, las
dirigidas al establecimiento de un plan de reconstitución plurianual
de una especie en peligro.
c) Información a la Comisión y
a los Estados miembros acerca de todos los problemas derivados de la aplicación
de las normas de la PPC en sus zonas. Además, podrán proponer
soluciones a dichos problemas a través de recomendaciones.
Es importante destacar que la legislación
europea no delimita el ámbito de competencia de los CCR. Al haber
sido creados para mejorar la gestión de los recursos, nada impide
que decida también ocuparse de cuestiones como el control o derechos
de la pesca.
A pesar de su existencia que se derive de los
mismos objetivos de agrupar a los profesionales del sector y de emitir
dictámenes sobre cuestiones relacionadas con la pesca, el Comité
Consultivo Pesquero y de la Acuicultura (CCPA) ofrece grandes diferencias
respecto a los Consejos Consultivos Regionales (CCR). Así, los CCR
se encargan de presentar dictámenes y recomendaciones acerca de
aspectos específicos de su zona de competencia, mientras, que el
CCPA se ocupa de la PPC de manera global, tanto geográficamente
(todos los Estados miembros) como por áreas temáticas (todas
las materias: pesca, transformación, acuicultura, fondos regionales
etc.). El CCPA también puede dar su opinión sobre cualquier
asunto que afecte a la pesca en general; por ejemplo, sobre cuestiones
sanitarias o relativas a los mercados y productos de la pesca y la acuicultura.
Otra diferencia es que los miembros del CCPA no proceden directamente de
las asociaciones representativas del sector, sino de sus federaciones europeas:
la de armadores (EUROPESCA), la de cooperativas (COPA, COGECA), la de organizaciones
de productores (EAPO), la de transformación y comercio (AIPE-CEP),
la de acuicultura (FEAP, COGECA, AEPM), la de sindicatos de pescadores
(ETF) y la de ONG, así como las asociaciones de consumidores (ECCG)
y las ONG ecologistas y de desarrollo (WWF, SEAS at Risk, RSPB, Greempeace
International, BirdLife, Pecle et developpement, CAPE, etc.).
Como ocurre a cualquier organización nueva,
los CCR se encuentran todavía en el pleno proceso de aprendizaje
y éxito es un elemento clave del futuro de la pesca europea. De
esta manera, a través de estos órganos, los pescadores y
las demás partes interesadas podrán contribuir en gran medida
a la elaboración y la gestión de la PPC.
Hasta este milenio en la EU no ha había
existido un proyecto de reforma tan ambicioso para la PPC, es una oportunidad
inmejorable para asegurar el futuro del sector de la pesca europea en beneficio
de todos los implicados: el sector pesquero y las comunidades costeras,
las poblaciones de peces, el medio ambiente marino y los consumidores.
Todas las partes interesadas tienen un papel importante que desempeñar
para que la reforma de la PPC sea un éxito, lo cual redundará
en beneficio de todos.
A pesar de la reforma PPC en la EU, la situación
actualmente se nos esta escapando de las manos, y es necesario una vuelta
al sentido común. El sistema global de navegación por satélite
(GPS), las ecosondas, la cartografía del fondo marino, y fundamentalmente
toda la tecnología usada, han permitido a los pescadores incrementar
su capacidad de localización y pesca. Esta tecnología permite
que los barcos bien equipados puedan localizar mejor que antes los bancos
de peces, y en consecuencia mantener los niveles de capturas de las
poblaciones decrecientes.
Además podemos decir que en este milenio
la fase de crecimiento de la industria pesquera en la EU ha finalizado.
Esto es el resultado de una aplicación insatisfactoria de las normas
de la PPC y la falta de uniformidad en su cumplimiento han conducido a
una situación de sobrepesca y una creciente disminución de
las existencias comerciales clave. Actualmente se realizan capturas por
encima de la cuota fijada y de peces demasiados pequeños, que una
vez capturados se vuelven a tirar al mar, muertos, o bien se desembarcan
ilegalmente pero en cualquier caso estos peces han sido sacados de sus
reservas sin contribuir a su renovación mediante la reproducción.
Resulta preocupante que la cantidad de peces maduros en muchas poblaciones
se sitúen en el límite o por debajo de los niveles considerados
biológicamente seguros lo que amenaza su sostenibilidad.
La pesca es el factor humano más importante
que está cambiando los mares en Europa. Somos animales terrestres
y para nosotros los cambios que afectan a los animales terrestres
son visibles, mientras que nos resulta difícil percibir los que
afectan a los organismos marinos, sus ecosistemas y cadenas tróficas
que conecta las especies. Los peces en mayor peligro actualmente son los
grandes, porque el hombre siempre quiere paquetes grandes de carne. Ahora
están desapareciendo, la pesca se está concentrando en los
que son un poco más pequeños, hasta que desaparezcan. En
los mares europeos, desde hace un siglo ocurre lo mismo que ocurrió
en la tierra hace 10.000 o 20.000 años con los mamuts. Es un proceso
de transición de los ecosistemas marinos dominados por peces grandes
que pasan a ser dominados por especies de menor tamaño y al final
es una sopa de organismos muy pequeños que cambia muy pálidamente
y que es muy difícil predecir.
La consolidación de las cifras de biomasa
pesquera en Europa es el vasto campo de trabajo de los científicos,
desde la investigación en la cadena trófica y el ciclo vital
de las especies comerciales, hasta el estudio de las corrientes oceánicas
y terminales y las artes pesqueras como el tamaño de las mallas
de las redes de arrastre. La lógica del desarrollo sostenible consiste
en que menos es más: recortando las capturas de hoy los pescadores
llegarán a extraer mayores cosechas, aunque es cuestión de
tiempo. Para los científicos europeos los hechos biológicos
son llenos y claros y no merecen discusión alguna. La simple realidad
es que décadas de sobrepesca han saqueado los recursos del Mediterráneo,
del Mar del Norte y del Báltico, mientras que partes del Atlántico
Norte, el mayor caladero europeo, podrían derrumbarse en pocos años.
Los planes que sigue la EU Comisión marcan
el inicio de una estrategia, en lugar de repartir una vez al año
la cosecha general en cuotas nacionales, se siguen los objetivos de cosecha
anuales dentro de los límites biológicos de seguridad. Se
eliminaron las subvenciones destinadas a la pesca y los armadores de arrastre
recibirán ayudas para desguazar sus embarcaciones. Todo esto tiene
un gran costo, dado por los puestos de trabajo, las inversiones y el prestigio
nacional que esta en juego.
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