Recuperación y reciclaje
en España
Informe de sostenibilidad
2005
Informe del papel en
España 2004
Informe 2002 / El reciclaje de papel en España
se sitúa diez puntos porcentuales por encima de la media europea,
pero la recogida de papel usado es todavía muy insuficiente, con
el consiguiente perjuicio para nuestro medio ambiente
El pasado año la industria papelera europea
recicló 43,1 millones de toneladas de papel usado, un millón
de toneladas más que en 2001, según datos del Consejo Europeo
para la Recuperación del Papel. La industria recicló el 52,7%
del total de papel consumido y se acerca al objetivo del 56% establecido
para el 2005 en la Declaración Europea sobre Recuperación
y Reciclaje de Papel, firmada el año 2000 por la Confederación
Europea de la Industria del Papel (CEPI), la Asociación Europea
de Papel Recuperado (ERPA) y la Federación Europea de Fabricantes
de Cartón Ondulado (FEFCO).
El consumo de papel en Europa en 2002 fue de
81,6 millones de toneladas. Actualmente Europa recicla más de la
mitad del papel que consume, cuando en 1990 se reciclaba apenas el 39%
del papel consumido.
El Consejo Europeo para la Recuperación
del Papel se creó con el objetivo de dotar de transparencia al seguimiento
de la Declaración Europea sobre Recuperación y Reciclaje
de Papel. Además de CEPI, ERPA y FEFCO, forman parte del Consejo
Europeo para la Recuperación y el Reciclaje del Papel otras organizaciones
como European Federation of Waste Management and Environmental Services
(FEAD), European Paper Merchants Association (EUGROPA) e International
Confederation for Printing and Allied Industries (INTERGRAF). La Dirección
General de la Empresa y la Dirección General del Medio Ambiente
de la Comisión Europea participan como observadores.
En Europa estamos entrando en una nueva era en
el reciclado del papel y ahora la cuestión no es tanto si la industria
puede reciclar todo el papel usado que se está recuperando, sino
más bien, si la industria puede obtener todo el papel recuperado
que le gustaría reciclar.
En el marco de las actividades de fomento del
reciclaje de papel en Europa, se ha realizado un estudio sobre productos
papeleros no recuperables y/o no reciclables, del que resulta que el 19%
de los productos papeleros existentes en el mercado no pueden ser recuperados
o reciclados debido a razones técnicas o porque están siendo
utilizados en aplicaciones permanentes (lo que significa que la tasa máxima
de recuperación no podrá ser el 100%, sino el 81% del papel
consumido). Actualmente se están construyendo nuevas capacidades
para consumir cerca de 5 millones de toneladas anuales adicionales de papel
recuperado.
En este contexto, también gana importancia
el papel de la legislación y de la política y se espera que
la Declaración Europea sobre la Recuperación y el Reciclaje
del Papel sea tenida en cuenta por la Comisión Europea cuando trace
nuevas estrategias, dado que ha demostrado ser un muy eficaz instrumento
para la promoción del reciclaje.
Recuperación y reciclaje
en España
En España, la Asociación Nacional
de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (ASPAPEL) y la Asociación
de Almacenistas de Papel Recuperado (REPACAR), apoyan esta iniciativa de
ámbito europeo en cuya concepción y desarrollo están
participando activamente.
Según Carlos Reinoso, Director General
de ASPAPEL y miembro del Consejo Europeo para la Recuperación y
el Reciclaje del Papel, "para nuestro país, el reto principal que
plantea la Declaración Europea es la potenciación de
la recogida de papel y cartón usado. La industria papelera está
demostrando su firme compromiso con el desarrollo del reciclado, pero el
resto de los actores, incluyendo la administración y los ciudadanos,
deben asumir su parte de responsabilidad." La industria papelera española
recicló en 2002 casi 4,4 millones de toneladas de papel usado, el
62,9% del consumo total de papel de papel en España. La tasa de
reciclaje española se sitúa así diez puntos porcentuales
por encima de la media europea.
Sin embargo, este ratio no debe hacernos olvidar
nuestro déficit en la recuperación y recogida de papel usado.
Los españoles recuperamos para su reciclaje el 52% del papel que
consumimos, lo que supone un total de 3,6 millones de toneladas (88
kilos por habitante y año), y nos sitúa cuatro puntos porcentuales
por debajo de la media europea y muy lejos de países como Alemania
(74%) o Finlandia (71%).
Y esta cantidad de papel usado recuperado se
encuentra aún por debajo de la capacidad recicladora de nuestra
industria, que utiliza anualmente como materia prima 4,4 millones de toneladas
de papel usado, por lo que se ve en la necesidad de importar 860.000 toneladas
de papel recuperado de Francia y Alemania.
La recogida de papel usado en industrias, editoriales
e imprentas, y grandes superficies comerciales funciona ya prácticamente
al 100%. Sin embargo, tanto la recogida selectiva a través
de los contenedores azules y de la recogida puerta a puerta en el pequeño
comercio, como las recogidas en oficinas, edificios de organismos e instituciones,
etc. están aún por debajo de la media europea.
Todo el papel que se recupera en España
se recicla. La industria papelera española garantiza el reciclaje
de todo el papel que se recoge para su reciclado.
LA INDUSTRIA PAPELERA EN ESPAÑA
Un camino hacia el desarrollo sostenible
Disminuye la tala de árboles, aumenta
el reciclado y la mitad de la energía procede de biomasa de autogestión
El reciclaje mantiene un ritmo
de crecimiento superior al de la recogida, que se incrementó el
5,4%
· Los vertidos han disminuido su volumen
en un 29% en la última década y se ha mejorado la calidad
de los efluentes: reducción del 46% en DQO para la celulosa, del
52% y el 46% en TSS para el papel y la celulosa, y del 60% en AOX para
la celulosa.
· La práctica totalidad de la producción
de celulosa blanqueada es ECF (libre de cloro elemental) o TCF (totalmente
libre de cloro)
· El 85% del combustible es energía
limpia (gas natural:41%) o renovable (biomasa residual del proceso de fabricación
44%).
· El sector genera el 51% del total de
la energía renovable a partir de biomasa producida industrialmente
en España.
· La energía autogenerada por el
sector equivale prácticamente a su consumo energético total.
· Pese al incremento de la energía
autogenerada, en los últimos cuatro años se han reducido
las emisiones por tonelada de NOx en un 19%, las de SO2 en un 13%y las
de partículas sólidas en un 30%, mientras las emisiones de
CO2 se mantienen estables.
· Las cortas anuales de madera para todos
los usos suponen el 2,2% de las existencias y el 42,3% del incremento anual.
· Los cultivos de crecimiento rápido
ocupan el 12% de la superficie forestal arbolada y producen el 68% del
total de madera.
· El sector contribuye al incremento de
la superficie forestal con plantaciones de árboles de crecimiento
rápido cultivados para la fabricación de papel y que -si
no se necesitase fibra virgen- no se plantarían.
· La industria papelera recicla al año
cerca de 4 millones de toneladas de papel recuperado. En el proceso de
reciclaje se generan unas 800.000 toneladas de residuos con un poder calorífico
de 370.000 tep.
· Se recuperan para su reciclaje 84 kilos
de papel y cartón por habitante: el 49% del papel y cartón
que se consume en España
· El sector se ve obligado a importar
el 14% del papel recuperado que recicla, mientras un tercio del papel que
consumimos acaba en los vertederos.
(Información remitida por ASPAPEL - Informe
presentado en marzo de 2002)
web www.aspapel.es
La disminución de los vertidos y las emisiones
atmosféricas, la apuesta por las energías limpias como el
gas natural o renovables como la biomasa residual del proceso, la promoción
de la recuperación y el reciclaje, la gestión forestal sostenible
y la certificación forestal y medioambiental fueron algunos
de los logros medioambientales del sector papelero puestos de relieve por
Fernando Arrieta, Presidente de ASPAPEL (Asociación Nacional de
Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón durante la presentación
del Informe Medioambiental del Sector Papelero.
"Estos logros del sector en materia medioambiental
son claro exponente de lo mucho que en los últimos años hemos
trabajado y avanzado en el camino del desarrollo sostenible -añadió-.Sin
embargo, somos conscientes de que son muchos los retos pendientes y asumimos
el compromiso de afrontarlos con rigor, como demuestran diversas
iniciativas en marcha, que plantean ambiciosos objetivos de futuro (el
Plan Sectorial para la Regularización y Control de Vertidos, el
Proyecto SGM Papel, el Acuerdo Marco para el Fomento de la Recuperación
y Reciclaje de los Residuos de Papel y Cartón y la Declaración
Europea para la Recuperación y el Reciclaje de Papel, la Declaración
Ibérica para una Gestión Sostenible de los Bosques y el desarrollo
actual de la certificación forestal)."
TECNOLOGÍAS LIMPIAS
Con el desarrollo y aplicación de nuevas
tecnologías cada vez más respetuosas con el medio ambiente,
el sector pastero-papelero ha conseguido grandes ahorros de agua y energía
y una importante reducción de las emisiones, los vertidos y los
residuos generados en el proceso.
Ahorro de Agua
A lo largo de los últimos diez años,
se ha logrado disminuir en un 28% el volumen de agua que se emplea en la
fabricación de celulosa y papel, pese a que en ese periodo la producción
experimentó un importante crecimiento. Y la reducción en
consumos unitarios es aún más importante: para producir una
tonelada de papel se emplea ahora un 47% menos de agua que hace una década
y para la producción de una tonelada de celulosa se ha reducido
el uso de agua en un 39% en ese periodo.
Reducción de vertidos
El volumen total de efluentes se ha reducido
el 29% en los últimos diez años., pese al importante incremento
de la producción. y el vertido por tonelada se ha reducido en un
46%.
Pero además se ha logrado una importante
mejora en la calidad de los efluentes, con la consiguiente reducción
de su impacto medioambiental.
En la última década, la demanda
química de oxígeno de los efluentes del sector se ha reducido
en términos absolutos en un 46% para la celulosa y en un 5% para
el papel. Y el índice por tonelada se ha reducido el 53% para la
celulosa y el 30% para el papel.
Más importante incluso ha sido la disminución
de los sólidos en suspensión presentes en los efluentes.
En los últimos diez años se ha conseguido una reducción
del 46% para la celulosa y del 52% para el papel en volumen total. Y los
sólidos en suspensión por tonelada han disminuido un 53%
para la celulosa y un 65% para el papel.
Celulosa libre de cloro
También los compuestos organoclorados
(AOX) presentes en los efluentes producidos por la fabricación de
celulosa, se han reducido drásticamente con la producción
de celulosa libre de cloro elemental. En términos absolutos la reducción
en la última década ha sido del 60%. Y en términos
unitarios (índice por tonelada) han disminuido un 65%. Los antiguos
métodos de blanqueo con cloro gas han sido sustituidos por los métodos
de producción de celulosa ECF (Elemental Chlorine Free -Libre
de Cloro Elemental), preblanqueada con oxígeno y blanqueada sin
cloro elemental, y de celulosa TCF (Totally Chlorine Free - Totalmente
Libre de Cloro), blanqueada con oxígeno y agua oxigenada. Actualmente
en España la práctica totalidad de la producción de
celulosa blanqueada es ECF o TCF.
Ahorro de energía
En los últimos 10 años, el sector
ha conseguido una importante reducción en el consumo energía.
En 1991 eran necesarios como media 9,9 GJ/t para producir una tonelada
(consumo unitario térmico + eléctrico neto), cifra que hoy
se ha reducido hasta 8,6 GJ/t..
Cogeneración
La industria de la celulosa y el papel cuenta
una potencia total instalada de cogeneración de 719 MW, que se ha
casi triplicado en los diez últimos años. En el mismo periodo
la energía cogenerada por el sector se ha incrementado hasta cubrir
prácticamente el consumo energético total.
La cogeneración es un sistema de generación
de energía hasta un 60% más eficiente que las centrales térmicas
convencionales. Produce simultáneamente energía eléctrica
y energía térmica útil para la actividad industrial,
con lo que se obtiene el máximo de energía con el mínimo
de combustible y se consigue una importante reducción de las emisiones.
La implantación de la cogeneración supone generalmente la
reconversión a gas natural. Además, las plantas de cogeneración,
situadas junto a las fábricas papeleras, eliminan las perdidas de
energía en el transporte, que en el sistema convencional pueden
llegar hasta el 8%.
Combustibles: energías limpias y renovables
El sector ha abandonado los combustibles más
contaminantes como el carbón o el fuel oil, sustituyéndolos
por energías limpias y renovables. El 85% del combustible utilizado
es energía limpia como el gas natural (41%) o energía renovable
como la biomasa residual del proceso (44%).
La biomasa residual del proceso productivo (cortezas,
lignina.) empleada anualmente como combustible por el sector papelero asciende
a cerca de 832.000 toneladas equivalentes de petróleo. Supone
el 44% del consumo total de combustible de la industria papelera, sector
que genera el 51% del total de energía renovable a partir de biomasa
producida industrialmente.
La sustitución del fuel oil y el carbón
por gas natural supone una reducción del 27% y del 41% respectivamente
en las emisiones de CO2 producidas para generar la misma cantidad de energía.
Emisiones a la atmósfera
El importante crecimiento de la cogeneración
en el sector, supone un aumento de la producción de energía,
que se refleja especialmente en las emisiones de CO2 y NOx del sector.
Sin embargo, en el cómputo global la reducción de emisiones
resultaría evidente, dado que tanto la energía ahora cogenerada
que utiliza el sector como el excedente que vende a la red se produce con
sistemas de generación muy eficientes que, con respecto a las centrales
térmicas convencionales, permiten un ahorro del 35% en la energía
necesaria para producir la misma electricidad, con la consiguiente disminución
de las emisiones en 0,25 kg de CO2 por kWh.
De hecho, pese al incremento de la energía
autogenerada por el sector y gracias a las inversiones en mejoras tecnológicas
realizadas, en los últimos cuatro años se han reducido las
emisiones por tonelada de NOx en un 19%, las de SO2 en un 13%y las de partículas
sólidas en un 30%, mientras las emisiones de CO2 se mantienen en
niveles similares.
Residuos
La totalidad de los residuos que se generan a
lo largo del proceso de fabricación de celulosa y papel están
clasificados en el Catálogo Europeo de Residuos (CER) como NO PELIGROSOS.
La política de gestión del sector
con respecto a los residuos del proceso consiste en primer lugar en su
minimización a través del control de calidad de la materia
prima y de mejoras en el proceso de fabricación, y en segundo lugar
en su reciclaje o valorización energética. Sólo cuando
no hay otra vía, se recurre a su eliminación en vertedero
controlado.
La industria papelera trabaja en la gestión
de sus residuos, buscando nuevas vías de reducción o valorización,
como ocurre con los residuos susceptibles de ser utilizados como compost
o con los residuos del destintado que son reciclados, por ejemplo, en la
fabricación de ladrillos.
En el reciclaje del papel usado, se producen una
serie de residuos: fibras, tintas, residuos plásticos, grapas...
Anualmente, las fábricas que utilizan papel recuperado como materia
prima producen en España 817.300 toneladas secas de residuos, con
un poder calorífico de 370.000 toneladas equivalentes de petróleo.
Pero los esfuerzos de la industria deben ir acompañados
de la autorización de nuevas vías de valorización
energética de los residuos del proceso y de condiciones especiales
para facilitar en último caso su vertido controlado. De otro modo
estaríamos estrangulando el desarrollo del sector y -en el caso
de las fábricas que consumen papel recuperado- el reciclaje de papel.
Madrid, 16 de abril de 2002
El reciclaje mantiene un ritmo
de crecimiento superior al de la recogida, que se incrementó el
5,4%
La industria papelera recicló 4,2
millones de toneladas de papel usado (+8,3%) en 2001
§ El déficit de esta materia prima
asciende al 16,7% y obliga a importar papel recuperado de otros países
§ El papel recuperado utilizado como materia
prima en 2001 por la industria papelera ocupa un espacio similar al de
42 campos de fútbol como el Santiago Bernabéu o el Nou Camp
§ Para reducir el déficit es necesario
impulsar tanto la recogida selectiva a través de los
contenedores azules y de la recogida puerta a puerta en el pequeño
comercio, como las recogidas en oficinas, edificios de organismos e instituciones,
etc.
La industria papelera española recicló
el pasado año 4.196.900 toneladas de papel recuperado, lo que supone
un crecimiento del reciclaje del un 8,3%. La tasa de utilización
de papel recuperado como materia prima se sitúa así en el
81,8% (lo que significa que por cada 10 kg de papel nuevo fabricados en
España se emplea como materia prima 8 kg de papel usado), según
datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Pastas, Papel
y Cartón (ASPAPEL).
Para una producción total de 5.132.200
toneladas de papel nuevo en el pasado ejercicio, se utilizaron como materia
prima 4.196.900 toneladas de papel recuperado. Dado que la recogida
de papel usado en España ascendió a 3.496.200 toneladas (un
5,4% más que en 2000), se registró un déficit del
16,7%, que hubo de cubrirse con la importación de papel recuperado
de otros países.
En términos absolutos la recogida se incrementó
en 177.700 toneladas, mientras la industria recicló 322.000
toneladas más de papel recuperado, por lo que -pese al importante
crecimiento de la recogida- el déficit de papel recuperado se vio
incrementado.
Actualmente se recupera para su reciclaje el 54,6%
del papel y el cartón que se consume en España. La
tasa de recogida, que en el año 2000 se situaba en el 48,6%, experimentó
en 2001 un incremento de casi seis puntos porcentuales, si bien debido
en buena medida al coyuntural descenso del consumo de papel nuevo. Este
incremento de la tasa de recogida nos sitúa ligeramente por encima
de la media europea* (52%), pero lejos aún de países como
Alemania* (69,8%), Finlandia* (67,3%), Austria* (65,8%) o Suecia* (63,3%).
No obstante, en los últimos cinco
años se ha incrementado la recogida en 1.375.000 toneladas, gracias
en su mayor parte a la colaboración de los ciudadanos, que han participado
muy activamente en la recogida selectiva de papel y cartón de nuestros
municipios. En 2001, se consiguió una aportación media en
el contenedor azul de 14 kilos por habitante.
La recogida en industrias, editoriales e imprentas,
y grandes superficies comerciales funciona ya prácticamente
al 100%. Sin embargo, tanto la recogida selectiva a través
de los contenedores azules y de la recogida puerta a puerta en el pequeño
comercio, como las recogidas en oficinas, edificios de organismos e instituciones,
etc. están aún muy por debajo de la media europea
y son claramente insuficientes para atender las demandas de nuestra sociedad
y la creciente capacidad recicladora de nuestra industria papelera.
Para optimizar la recuperación de papel
y cartón usado es necesario mejorar la dotación de
contenedores, tanto en número como en localización; incrementar
la calidad -y especialmente la frecuencia- de los servicios de recogida,
y promover su correcto uso por los ciudadanos a través de campañas
de sensibilización.
La organización y sistematización
de la recogida en pequeños comercios, establecimientos docentes,
oficinas... es otro de los caminos para profundizar en el desarrollo de
la recuperación y reciclaje de papel, junto con la introducción
de una tarifa que penalice el vertido y en especial el vertido de papel
y la búsqueda de vías de valorización de los residuos
generados por el reciclado. Y todo ello en un marco de colaboración
entre las Administraciones implicadas y la industria.
La industria papelera española está
seriamente comprometida con el reciclaje: de hecho, garantiza
el reciclaje de todo el papel y cartón que se recupera en España
y ha sustanciado su compromiso en el Acuerdo Marco para el Fomento de la
Recuperación y Reciclaje de Papel y la Declaración Europea
sobre Recuperación y Reciclaje de Papel
COMPROMISO CON LAS TECNOLOGÍAS LIMPIAS
Plan Sectorial para la Regularización
y Control de Vertidos
En enero de 2000 ASPAPEL y el Ministerio de Medio
Ambiente firmaron el Plan Sectorial Estratégico de Ámbito
Nacional para la Regularización y Control de Vertidos de la Industria
de Fabricación de Pasta, Papel y Cartón.
Las empresas adheridas se comprometen a adecuar
sus vertidos de aguas residuales a los límites de emisión
máximos fijados y deben presentar y llevar a cabo un Plan de Regularización
de Vertidos. La acreditación del cumplimiento de las obligaciones
de las empresas se hace mediante auditorías, realizadas por Empresas
Colaboradoras de la Administración en materia de control de vertidos.
En el primer año de vigencia, las empresas
adheridas al convenio han supuesto el 76% de la producción total
de celulosa y papel susceptible de aplicación de este acuerdo. Los
vertidos de las empresas adheridas se encuentran globalmente por debajo
de los niveles fijados en el acuerdo. Y aquellas empresas que individualmente
no cumplen aún alguno de los parámetros establecidos han
presentado sus planes de actuación, que suponen un esfuerzo inversor
de 9,44 millones de euros.
Certificación de Gestión Medioambiental
El 30% de la producción nacional de papel
y celulosa cuenta ya con sistemas de gestión medioambiental certificados
según la ISO 14001. Para potenciar esta tendencia, el Instituto
Papelero Español (IPE) ha puesto en marcha el Proyecto SGM Papel,
mediante el cual un grupo de empresas acomete de forma coordinada y conjunta
la obtención de la ISO 14001. Para el 2003, una vez finalizado el
Proyecto SGM Papel y otros procesos de certificación actualmente
en fase inicial, el porcentaje de producción certificada se situará
en torno al 75%.
Para la industria de la celulosa y el papel, el
Proyecto SGM Papel tiene una gran importancia estratégica, ya que
distintas acciones facilitarán en gran medida el acceso de otras
empresas del sector a la certificación ISO 14.001 y potenciará
en el sector una cultura de gestión medioambiental.
GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE
La madera que se utiliza en la producción
de celulosa procede de plantaciones forestales de especies de crecimiento
rápido, que comportan diversos beneficios tanto ambientales y específicamente
forestales como sociales y económicos.
Los bosques españoles aumentan 39 m3
por minuto
Los terrenos forestales ocupan en España
algo más de 26 millones de hectáreas, que suponen casi el
52% de la superficie total del país. Algo más de la mitad
de esa superficie forestal total está arbolada (14,7 millones de
hectáreas), mientras que el resto corresponde a arbustos, matorrales,
herbazales o espacios abiertos de poca o nula vegetación.
La extracción anual de madera para todos
los usos (aserrío, industria de la madera y mueble, construcción,
fabricación de celulosa para papel y cartón, leña...)
supone en España en torno a 15 millones de m3 . Dado que el crecimiento
anual supera los 35,5 millones de m3 de madera, los bosques aumentan 39
m3 por minuto (20,5 millones de m3 anuales).
Las existencias en volumen de madera de los montes
españoles están en torno a los 674 millones de m3, con corteza.
Las cortas anuales suponen, por lo tanto, el 2,2% de las existencias y
sólo el 42,3% del incremento anual de madera.
Sumideros de CO2
El eucalipto y el pino radiata, introducidos
en España hace 150 años, procedentes de Australia y California,
respectivamente, se han aclimatado muy bien en distintas zonas de la península,
al igual que ha ocurrido con otros cultivos no autóctonos como el
castaño, el cedro, el abeto douglas, el nogal, la patata, el maíz
o el tomate.
Las especies de crecimiento rápido (eucalipto,
pino radiata y chopo) tienen una productividad muy alta. En España
ocupan el 12% de la superficie forestal arbolada y proporcionan el 68%
de las cortas anuales de madera para todos los usos.
Además, las plantaciones forestales de
especies de crecimiento rápido son eficientes sumideros de CO2.
Una hectárea de cultivo de estas especies fija al año 10
toneladas de CO2, mientras que los árboles de crecimiento lento
(hayas, robles...) fijan la cuarta parte. Recientes investigaciones demuestran
que no existe fijación cuando el bosque alcanza su madurez, por
lo que las plantaciones con estas especies resultan una oportunidad ambiental.
Estas plantaciones permiten además un control
eficaz de la erosión, debido a la fuerte acción de su sistema
radical.
Madera papa papel
De los cerca de 15 millones de m3 de madera que
se extraen anualmente en España, 4 millones de m3 se
emplean en la fabricación de papel.
La madera empleada en la fabricación del
papel procede de plantaciones de especies de crecimiento rápido:
2,8 millones de m3 de frondosas (eucaliptus globulus básicamente)
y 1,2 millones de m3 de resinosas (pino radiata básicamente). Son
árboles cultivados con tal fin, por lo que lejos de contribuir a
la disminución de la superficie forestal, la industria papelera
contribuye a su incremento a través de estos cultivos forestales.
La madera de estas especies se emplea también
para tableros, muebles, carpintería, palets, parqué, desenrollo,
puntales para minería, construcción... Además, las
plantaciones de estas especies compatibilizan el aprovechamiento de su
madera con otros usos: pastos, apicultura...
A los 4 millones de m3 de madera nacional utilizados
en la fabricación del papel, hay que añadir un millón
y medio de m3 de madera importada (el 20% del total), también de
plantaciones de especies de crecimiento rápido.
Alternativa activa para superficies agro-ganaderas
abandonadas
A causa del abandono de cultivos agrícolas,
hay en España más de 7 millones de hectáreas baldías.
Dedicando a plantaciones de especies de crecimiento rápido el 3%
de esa superficie baldía, además de obtener los beneficios
ambientales ya referidos, se garantizaría el suministro de madera
para cubrir las necesidades de papel. Y se contribuiría además
al desarrollo rural, especialmente en áreas deprimidas.
Otro de los beneficios socioeconómicos
de las plantaciones de especies de crecimiento rápido es la generación
de empleo no solo directa sino también indirecta (maquinaria, transportes,
talleres...).
COMPROMISO CON LA GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE
El sector papelero español está
firmemente comprometido con la gestión forestal sostenible y convencido
de la necesidad de su certificación. Ya en enero de 1997 ASPAPEL
suscribió la Declaración Ibérica para una Gestión
Sostenible de los Bosques, referencia y origen de las posteriores actuaciones
sectoriales en esta materia.
Certificación Forestal Española
La industria papelera española fomenta
en distintos ámbitos la certificación forestal, con su participación
en el desarrollo de la Certificación Forestal Española, integrada
en la Certificación Forestal Pan-Europea (PEFC), órgano que
aúna las certificaciones nacionales mutuamente reconocidas y administradas
por el Consejo del PEFC.
El sistema PEFC certifica la gestión sostenible
de los bosques europeos, de acuerdo a los Criterios e Indicadores aprobados
en la Resolución L2 de la Conferencia Ministerial de Protección
de Bosques Europeos, celebrada en Lisboa en 1998. Y también la verificación
de la cadena de custodia, de forma que los productos que usen maderas que
procedan de bosques gestionados y se certifiquen dentro de este sistema
podrán obtener el logo PEFC, que informará de que proceden
de bosques gestionados de forma sostenible, auditados por una tercera parte
independiente.
La certificación española se basa
en el cumplimiento de la legislación forestal aplicable y de las
normas UNE, desarrolladas por el Comité Técnico de Normalización
162 GFS, en un proceso abierto, participativo y transparente, en el que
están presentes todos los interesados en el sector forestal: propietarios
forestales privados, públicos, de las Comunidades Autónomas
y de municipios; industrias forestales, industrias de la madera,
comerciantes, colegios profesionales, asociaciones de profesionales, centros
de investigación públicos y privados, consultorías,
universidades, empresas de aprovechamientos forestales, sindicatos y consumidores.
RECUPERACIÓN Y RECICLAJE
Las fibras vírgenes y las recicladas son
ambas complementarias y esenciales en el ciclo de fabricación del
papel. Con los sucesivos usos, las fibras se deterioran, y se hace necesario
incorporar fibra virgen. Además, alrededor de un 15% del papel que
utilizamos, no puede recuperarse para el reciclaje. Unas veces porque lo
guardamos, como ocurre con los libros, documentos, fotografías...
Otras veces, debido a su uso, como el papel higiénico y sanitario
o el papel de fumar. A través de la recuperación y el reciclaje
se produce todo un ciclo de aprovechamiento de recursos, y se evita el
impacto del depósito en vertedero y las consiguientes emisiones
de gas metano y CO2.
En España se emplea como materia prima
una media de 8 toneladas de papel recuperado por cada 10 toneladas de papel
nuevo que se fabrica. Son los papeles para envases y embalajes los que
utilizan un mayor aporte de fibra reciclada. Complementariamente, la mayor
inyección de fibra virgen en el proceso, se produce a través
de los papeles para impresión y escritura, que posteriormente son
recuperados y reciclados, bien para fabricar de nuevo papeles para impresión
y escritura, bien en la fabricación de otro tipo de papeles.
Crece la Recuperación
En España, se recuperan anualmente más
de 3,3 millones de toneladas de papel y cartón usado, que vuelve
a las fábricas papeleras como materia prima para fabricar papel
nuevo. La recuperación de papel y cartón ha crecido un 96%
en los últimos diez años.
Ese papel se recupera a través de diversas
vías: la recogida industrial en empresas, editoriales e imprentas,
y grandes superficies comerciales; la recogida selectiva a través
de los contenedores azules y la recogida "puerta a puerta" de los pequeños
comercios, y las recogidas especiales en oficinas, en edificios de organismos
e instituciones públicas, en puntos limpios, etc.
La recogida industrial de papel y cartón
está ya muy desarrollada en España, mientras la recogida
selectiva y las recogidas especiales tienen aún un amplio margen
de desarrollo, para lo que resulta fundamental la concienciación
ciudadana y la colaboración con las Administraciones Públicas,
Organismos y Asociaciones.
Alta implantación del Reciclaje
El sector papelero español utiliza anualmente
como materia prima 3,9 millones de toneladas de papel recuperado para una
producción total de 4,8 millones de toneladas de papel nuevo. La
industria papelera española ha incrementado el reciclaje en un 75%
en la última década.
Pese a su incremento, el papel recuperado en nuestro
país sigue siendo insuficiente para cubrir la creciente capacidad
recicladora de la industria papelera española. El sector se ve obligado
a importar anualmente del orden del 14% del consumo de papel recuperado
de otros países.
Los envases de papel, los que más se reciclan
Actualmente se recicla en España el 37%
del total de los envases que se consumen. Y para los envases de papel y
cartón la tasa se sitúa en el 53%, muy por encima de esa
media.
Acuerdo Marco para la Recuperación y el
Reciclaje de Papel
La situación existente a mediados de los
noventa, aconsejó formalizar un Acuerdo Marco para el Fomento de
la Recuperación y Reciclaje de los Residuos de Papel y Cartón
en España, firmado en abril de 1994, por la Secretaría de
Estado de Medio Ambiente y Vivienda (SEMAV), la Asociación Nacional
de Fabricantes de Pastas y Papel (ASPAPEL) y la Asociación Española
de Recuperadores de Papel y Cartón (REPACAR).
Con un total cercano a los 50.000 contenedores
entregados por el Ministerio de Medio Ambiente a las comunidades autónomas
y entidades locales y una inversión total por este concepto superior
a los 24,04 millones de euros, el impacto en la tasa de recuperación
de este acuerdo ha sido claro. La recuperación ha crecido en el
periodo 1993-2000 en más de un 90%. De modo que, aunque el consumo
de papel recuperado como materia prima ha crecido el 67% entre 1993 y 2000,
su déficit ha pasado del 25% al 14%. Durante el mismo período
y en cumplimiento del compromiso adquirido en el Acuerdo Marco, la industria
papelera española garantizó el reciclaje de todo el papel
recuperado en España.
Otro de los factores que han posibilitado este
espectacular despegue de la recuperación de papel ha sido la puesta
en marcha de Ecoembes, empresa sin ánimo de lucro que gestiona el
sistema de recogida selectiva y reciclado de residuos de envases de ámbito
doméstico y el Punto Verde, que financia el sistema. Durante 2000,
Ecoembes alcanzó una población adherida de 30 millones de
habitantes para recogida selectiva de papel/cartón y se firmaron
25 convenios con administraciones locales y autonómicas. Cerró
el año con un total de 11.178 empresas adheridas.
Declaración Europea sobre Recuperación
y Reciclaje de Papel
Las industrias de fabricación y de recuperación
en Europa,a través de sus Asociaciones Europeas, CEPI y ERPA, han
formulado la Declaración Europea en la que voluntariamente
ofrecen asumir compromisos medioambientales, tales como reducir la generación
de residuos en sus actividades, optimizar sistemas de recuperación
y mejorar rendimientos de reciclaje, para llegar finalmente a asegurar
que en el año 2005 se reciclará al menos el 56% del papel
y cartón que se consuma. ASPAPEL participa de este compromiso como
parte de la industria europea.
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