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Kingdom: Animalia / Phylum: Chordata
Clase Mammalia / Orden Carnivora
Familia Ursidae
Ursus arctos
Oso pardo / Brown Bear
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Tamaño: de 170 a 250 cm de longitud
Altura en cruz: de 90 a 110 cm
Peso: De 90 a 150 Kg
Distribución: Cordillera Cantábrica y Pirineos
(España)
Alimentación: Onnivoros
Reproducción: Celo entre junio y julio. El cortejo dura
de 2 a 15 días. Puede tener de uno a tres ozeznos entre los meses
de enero y febrero. Son amamantados durante cuatro meses. Alcanzan la independencia
a los 18 meses. La madurez sexual se produce entre los 3,5 y 5 años.
La longevidad de la especie es de 20 a 25 años.
Defender a los cachorros
Una osa del parque de Carbaceno (Santander) mantiene una feroz lucha
con los machos de su entorno para defender la vida de sus dos oseznos
Los machos pretenden dejar solo un osezno para mantener la estabilidad
de la colonia y las posibilidades de liderazgo
Texto y fotos: IDEAL
LAS tres crías de oso que han visto la luz en el Parque de la
Naturaleza de Cabárceno (Santander) el pasado invierno sobreviven
gracias al arrojo de su madre, que las defiende con toda su fiereza de
los posibles ataques del resto de osos que habitan en la antigua
explotación minera cántabra.
Los nuevos inquilinos del parque, que nacieron en enero, han sido presentados
en público. Sus cuidadores destacaron que, aunque los oseznos han
cumplido ya seis meses, su madre sigue defendiéndolos a muerte del
resto de la manada. No es la osa más grande del grupo, resaltan,
pero su decisión y agresividad hacen imposible que ningún
macho se acerque a menos de 20 metros de sus crías.
El veterinario jefe de Cabárceno, Santiago Borragán,
señaló que en libertad, sólo habría sobrevivido
uno de los oseznos. Los otros habrían fallecido tras el ataque de
los machos, una manera tan terrible como natural de mantener estable la
población de la colonia y evitar así problemas de consanguinidad
y de liderazgo. Borragán destacó el mérito de
la osa madre en la supervivencia de los pequeños. «Tiene un
carácter muy decidido y es muy valiente», dijo el veterinario.
En Cabárceno viven actualmente 57 osos pardos que ocupan un
recinto de más de 35 hectáreas. Los oseznos nacen en los
fríos días de enero, y lo hacen ciegos y sin pelo. Sólo
salen de la madriguera a partir de marzo, cuando han mejorado las condiciones
climáticas y su cuerpo, cubierto ya de un espeso vellón,
les permite soportar las bajas temperaturas.
Dos años críticos
Los dos primeros años de vida son críticos para ellos,
ya que con frecuencia son atacados por los machos, que en muchas ocasiones
los matan sin que la madre pueda hacer nada por evitarlo. No es el caso
de Cabárceno, un centro situado en las afueras de Santander y acostumbrado
a asistir al alumbramiento de nuevos inquilinos.
El pasado mes de agosto, la rutina del centro se vio alterada por el
nacimiento de una cría de elefante africano. Se trataba de una hembra
de 100 kilos. El nacimiento de ese pequeño paquidermo fue el séptimo
acontecido en Cabárceno de esta especie en peligro de extinción
desde que, en 1995, viniera al mundo el primero. La recién nacida
es hija de 'Zambie' y tiene dos hermanos bautizados como 'Duna' y 'Nachete'.
El NACIMIENTO DE 15 OSOS PARDOS EN EL AÑO 2000 CONSTATA
LA RECUPERACION DE LA ESPECIE Por Antonio Martín
Sotorrío Oviedo, (EFE).-
Un total de quince osos pardos han nacido en las comunidades de la
cornisa cantábrica a lo largo del año 2000, una cifra que
supone un "récord" de natalidad y que constata la recuperación
de esta especie en peligro de extinción y de la que sólo
sobreviven alrededor de 85 ejemplares. El coordinador de la estrategia
nacional para la conservación del oso pardo cantábrico, Guillermo
Palomero, anunció a Efe que la población osera occidental
-desde Pajares (centro de Asturias y León) hasta los Ancares de
Lugo- es la que se encuentra en un mejor momento, con cerca de 60 plantígrados
y 14 nacimientos este año. Por el contrario, el grupo de 25 osos
que habitan en la zona oriental -entre Riaño (León) y las
zonas colindantes de Palencia, Cantabria y Asturias- ha arrojado un solo
osezno este último año del milenio, un número muy
insuficiente para conseguir ni siquiera el relevo generacional. Estos resultados
del seguimiento coordinado por el Ministerio de Medio Ambiente con las
comunidades del Principado, Castilla y León, Cantabria y Galicia,
así como con la Fundación Oso de Asturias (FOA), Fundación
Oso Pardo (FOP) y el Fondo para la Protección de Animales Salvajes
(FAPAS), no son definitivos aún, ya que en los primeros meses de
2001 se podrían confirmar nuevas familias de las que todavía
sólo existen algunos indicios. El rastreo de huellas y el avistamiento
de los expertos ha permitido comprobar que las 14 crías de la emergente
zona occidental han nacido de 8 osas reproductoras. Palomero, que también
es presidente de la FOP, explicó que estos "esperanzadores" registros
son similares a los observados en 1999, por lo que los biólogos
son ahora más que nunca "optimistas" en cuanto a la recuperación
de este grupo. Los mayores peligros de la población que habita en
los 2.400 kilómetros cuadrados entre las provincias de León,
Lugo y, sobre todo, Asturias se encuentran en los incendios que se suceden
cada verano y en la colocación de lazos furtivos para jabalíes,
de los que también son víctimas los osos. Además durante
el pasado otoño la zona occidental ha sufrido escasez de la comida
habitual en esta estación, la bellota y hayuco, y esta circunstancia
ha obligado a los osos a realizar largos recorridos en busca de alimento,
lo que podría repercutir negativamente en el periodo reproductor
de 2001. En cuanto a los cerca de 25 osos que viven en unos 2.500 kilómetros
cuadrados de la zona oriental, entre León, Palencia, Cantabria y
Asturias, la situación resulta "mucho más preocupante", con
un único nuevo nacimiento. Una de las causas que incide objetivamente
en el bajo índice de reproducción es que hay una proporción
de tres machos por cada hembra, y a esto hay que unir los problemas de
consanguineidad que conlleva un círculo tan reducido de individuos,
que según algunos estudios podría ocasionar que la descendencia
sea cada vez más vulnerable. Las dos poblaciones cantábricas
están separadas entre sí por unas decenas de kilómetros
y, aunque eventualmente hay individuos en solitario que se desplazan de
un lado a otro, ambas están aisladas desde el punto de vista genético,
y por consiguiente no hay un intercambio que renueve y mejore la reproducción.
El coordinador de la estrategia nacional para la conservación de
la especie explicó que la orografía del territorio oriental
es menos proclive a los incendios y a la caza del jabalí, y apuntó
que el mayor riesgo contra la supervivencia de los osos se halla precisamente
en el escaso número de individuos. La osa cantábrica suele
dar una media de dos oseznos cada dos o tres años y los nacimientos
suelen ser en enero, mientras que las crías comienzan a salir del
refugio protegidas por su madre en abril o mayo, aunque no es hasta la
primavera siguiente cuando se separan definitivamente para emprender una
vida independiente. El oso pardo, cuyo nombre científico es "ursus
arctos", es el mayor de los mamíferos salvajes españoles,
con unos 200 kilogramos de peso y una longitud de entre 1,60 y 2 metros,
y suele vivir una media de 25 años, aunque la madurez sexual la
alcanza entre los tres y los cinco.
Trece osos, los últimos de los Pirineos
Sólo trece ejemplares, de los que apenas dos machos son autóctonos,
habitan en los valles pirenaicos.
Tras la muerte a tiros de 'Cannelle', los ecologistas piden una nueva
reintroducción
Por J. M./MADRID - IDEAL
Noviembre 2004.- EL fin de una estirpe». Con esas lúgubres
palabras recibió Guillermo Palomero, presidente de la Fundación
Oso Pardo, la muerte de la osa 'Cannelle', la última hembra fértil
de la especie que sobrevivía en Pirineos. Según un recuento
hecho público por el departamento de Medio Ambiente del Gobierno
de Navarra, en Pirineos viven todavía 13 osos. Sólo dos -'Camille',
un macho de 20 años, y 'Aspe Oeste', otro macho que podría
tener unos 10- son ejemplares autóctonos. El resto, tanto hembras
como oseznos, son osos procedentes de Eslovenia reintroducidos por Francia
en 1996 y 1997 o fruto del cruce entre éstos y los ejemplares autóctonos.
«Y ese núcleo es inviable», resalta Palomero. Es
decir, de no intervenir a tiempo, los últimos osos de Pirineos están
condenados a extinguirse. Desde el lado francés, Gêrome Ouilhon,
del Grupo Oso Pirineos, pinta un negro futuro para esta especie «protegida
y emblema» de la fauna. Ouilhon alerta de que en la primavera del
año próximo, tras la hibernación, machos procedentes
de la vertiente francesa pueden tratar de colonizar valles aragoneses o
navarros «en busca de hembras para reproducirse». «Reaparecerían
en zonas donde se ha perdido la costumbre de convivir con el oso»,
alerta el naturalista Ouilhon desde Pau.
La búsqueda de apoyos (o, al menos, la neutralidad) de los vecinos
de los valles donde sobreviven los osos pirenaicos es uno de los preceptos
de los conservacionistas. «Tan importante es la conservación
como el apoyo a los usos tradicionales del monte, como la ganadería
extensiva de ovejas», dice Javier Forcada Melero, biólogo
del departamento de Medio Ambiente de Navarra. En el Roncal, en los valles
de Ansó y Hecho, en los bosques de Zuriza, vive y caza desde 1998
'Camille', un veterano macho autóctono. Entre mayo y octubre ha
acabado con 35 animales por los que el gobierno navarro ha tenido que pagar
9.336 euros. Además, subvenciona a 20 explotaciones con 68.800 euros
para que dejen libre al ganado. Es el precio a pagar por poseer el mayor
emblema de la Naturaleza ibérica. «Es lo que hay que hacer
si queremos osos. Pero a Navarra le compensa tenerlos...» Palomero
comparte esa idea. «El oso es un factor que revaloriza las comarcas
donde vive. Porque atrae turismo a la zona y, también, porque resalta
la calidad de la Naturaleza en que habita», sostiene el presidente
de la Fundación Oso Pardo. «Los osos son una riqueza cultural
a la que apenas damos valor. Son como obras de arte», confirma la
bióloga del Museo de Ciencias Naturales Isabel Rey.
Prados de alta montaña
Para que un ejemplar como 'Camille' pueda desenvolverse precisa de
unas 15.000 hectáreas deshabitadas -«sin gente ni senderistas»,
dice Forcada-, con prados de alta montaña, bosques y donde el ganado
no se guarde a cubierto. 'Cannelle', la osa abatida por el cazador René
Márquez, de 68 años, el pasado 1 de noviembre en Urdos, había
colonizado un terreno similar, muy rico y escarpado. «Hay que combinar
los legítimos derechos de quienes viven en esas zonas y la pervivencia
del oso. Hay que hablar, hablar mucho, y lograr el apoyo social de las
gentes de Pirineos», sostiene Palomero. «Ahora se abre un horizonte
muy difícil. Llevábamos ocho años diciendo que podían
matar a 'Cannelle'. Sabíamos que iba a pasar», se lamenta
Gêrome Ouilhon. A 'Papillon', un macho que murió de viejo
el pasado año, le encontraron medio centenar de perdigonazos en
el cuerpo. «Todavía hay osos en el Pirineo. Pero hay que hacer
algo y pronto. Nosotros queremos reintroducir hembras rápidamente
en esta zona del Pirineo central», asegura este integrante del Grupo
Oso Pirineos. El éxito de la suelta de hembras preñadas en
los años 1996 y 1997 avala la iniciativa. «Así daríamos
mayor riqueza genética y evitaríamos la consanguinidad. En
nuestra zona, todos los oseznos son hijos del mismo macho, de 'Piros'»,
alerta.
Pero habrá que darse prisa. Porque la otra alternativa no es
ciencia ficción, pero se le aproxima. Los científicos han
recogido restos de osos pirenaicos abatidos hace decenios. Hoy por por
hoy es viable extraer el material genético de esas pieles y osamentas
e introducirlo en el óvulo de una osa. Un proyecto similar se ensayó
(sin éxito) con el bucardo (cabra hispánica).
Los últimos supervivientes del Pirineo ocupan tres áreas
diferenciadas. En la occidental viven los machos 'Camille' y 'Aspe Oeste',
'Neré', un macho esloveno nacido en 1997 y la cría de 'Cannelle',
de unos 11 meses de edad y que ahora se prepara para su primera hibernación
bajo la discreta custodia de autoridades y ecologistas franceses. En el
núcleo central habitan el macho 'Piros', las hembras 'Ziva' (14
años) y 'Caramelle' (6 años), dos osas subadultas que podrían
ser hijas de 'Ziva' y otros dos oseznos que acompañaban a 'Ziva'.
La población residente en Pirineos se completa en el área
oriental con los machos 'Bouxty' y 'Kouki', ambos de 7 años.
Oso pardo (Ursus arctos) Cl. mamíferos; Or. Carnivoros; F: Ursidos
Tamaño: de 170 a 250 cm de longitud
Altura en cruz: de 90 a 110 cm
Peso: De 90 a 150 Kg
Distribución: Cordillera Cantábrica y Pirineos (España)
Alimentación: Onnivoros
Reproducción: Celo entre junio y julio. El cortejo dura de 2 a 15
días. Puede tener de uno a tres ozeznos entre los meses de enero
y febrero. Son amamantados durante cuatro meses. Alcanzan la independencia
a los 18 meses. La madurez sexual se produce entre los 3,5 y 5 años.
La longevidad de la especie es de 20 a 25 años.
20.000 calorías al día antes de la hibernación
J. M./MADRID
Hasta 1935 vivían todavía en Pirineos unos 200 osos,
desde Irati al Canigó. En aquel año aún había
familias que dependían económicamente de la caza del oso.
Fue en 1948 cuando se mató al último ejemplar en Cataluña
(Noguera de Cardós y Ferrera). Seis años después,
sólo quedaban 50 osos en Navarra y Huesca y apenas 20 en la zona
central. En 1967 la caza del oso se prohibió definitivamente en
España.
Hoy, además de los 13 ejemplares pirenaicos, sobreviven unos
82 animales desperdigados entre León, Galicia y el oeste de Asturias.
Otros 27 osos subsisten en el este de Asturias y en Cantabria. Se trata
del animal más grande de la fauna ibérica. Según la
Fundación Oso Pardo el oso se ha definido como un carnívoro
arrepentido. Su alimentación se basa en la ingesta de grandes cantidades
de vegetación y frutos, dieta que completa con animales: desde hormigas
a carroña de grandes mamíferos. Si puede, no duda en atacar
a los rebaños, así como a crías de corzos y ciervos
o a adultos enfermos. En esta época otoñal comen sobre todo
bellotas de roble y hayucos, fáciles de obtener y muy energéticos.
Se asegura que ahora llegan a ingerir hasta 20.000 calorías diarias
(cinco veces más que habitualmente) para prepararse para la hibernación
que dura desde primeros de diciembre hasta marzo o abril.
El oso es un plantígrado; es decir, para andar soporta todo
su peso sobre la planta de pies y manos. Deja huellas grandes: las traseras
son como las de una persona. Puede asir objetos a pesar de que no puede
oponer los dedos. Las uñas le sirven para trepar a los árboles
y para excavar. El oso puede alcanzar velocidades de hasta 60 kilómetros
por hora en trayectos cortos.
Los osos son promiscuos. Los machos tratan de aparearse con el mayor
número posible de hembras. El vínculo de pareja dura sólo
unos días y los machos no colaboran en la crianza. La copulación
provoca la ovulación de las hembras, lo que aumenta sus posibilidades
de quedar preñadas. Según resaltan desde la Fundación
Oso Pardo, en la cordillera cantábrica se han observado cópulas
desde finales de abril hasta principios de julio.
Ovulación inducida
El óvulo fecundado flota libremente en el útero y no
se implanta hasta el otoño. La gestación dura unos dos meses.
En plena hibernación, la hembra pare en su osera de una a tres crías.
Los oseznos pesan al nacer entre 350 y 400 gramos y son ciegos. No saldrán
del refugio hasta abril o mayo, cuando pesen 5 ó 6 kilos. Permanecerán
con la madre los dos primeros años de vida. Luego, los hermanos
seguirán juntos otra temporada hasta que inician su vida en solitario
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