Hormigas conquistadoras
Entomólogos granadinos estudian una especie, Monomorium algiricum,
que fragmenta sus hormigueros para colonizar nuevos territorios
Por Juan Enrique Gómez y Merche S. Calle - IDEAL
- Waste Magazine
Hembras convertidas en reinas se lanzan a la aventura seguidas de los
miembros de su ‘corte’
Se llama Monomorium algiricum. Es una pequeña hormiga que habita
en las laderas con influencia marina de la Alpujarra y otras sierras entre
Algeciras y Cabo de Gata. Posee una característica que ha suscitado
el interés de algunos de los entomólogos más prestigiosos
de Europa. Esta especie, de pequeño tamaño, entre dos y tres
milímetros de longitud, rompe los esquemas habituales y en sus hormigueros,
además de encontrarse un gran número de hembras, que pueden
convertirse en reinas, cuando se deciden a colonizar nuevos territorios,
lo hacen en grupos. La reina abandona el hormiguero materno con los componentes
de su corte formando un ejército conquistador y colonizador.
El catedrático de Zoología de la Universidad de Granada,
Alberto Tinaut, la descubrió en los años ochenta, y ahora
intenta, junto con investigadores de la Universidad de París, desentrañar
algunos aspectos del comportamiento de estas hormigas colonizadoras. La
primera incógnita era la presencia de varias hembras en el mismo
hormiguero, varias reinas, pero no todas ellas se dedicaban a poner huevos.
«Veíamos que no había una correlación entre
el número de hembras y la cantidad total de miembros del hormiguero,
ya que a mayor número de ejemplares que podían poner huevos,
correspondería una mayor descendencia, pero no era así».
No era razonable y daba a entender que no todas las hembras participan
de la misma manera en la vida del hormiguero. Están ahí a
la espera del momento oportuno para iniciar su periplo como conquistadoras
y formando su propia corte. «Con seguimientos realizados en varios
meses del año, vimos que el mayor número de hembras aparecen
a final del verano y principios del otoño, pero vimos que no se
trataba de un hormiguero poligínico, es decir que conviven varias
hembras, sino que en esta especie están ahí, pero sin reproducirse»,
dice Alberto Tinaut.
Lo normal, según comenta este catedrático de Zoología,
y autor de numerosos trabajos y descubrimientos en el mundo de la Entomología,
es que las hembras salgan del hormiguero para copular y no vuelvan, sino
que se marchan a intentar crear, con su propia descendencia, un nuevo hormiguero.
Pero lo que Tinaut ha descubierto con los seguimientos realizados en hormigueros
de esta especie, es que en la primavera, las hembras que ya habían
copulado en el exterior y habían vuelto para pasar un tiempo en
el hormiguero materno, «de pronto lo abandonan, pero no lo hacen
en solitario, sino que se marchan acompañadas por un nutrido grupo
de hormigas obreras a modo de ejército y población para poder
fundar nuevos hormigueros en lugares alejados del hormiguero materno».
Una actitud que podría considerarse como la formación
de reinos de taifas, de poblaciones de carácter feudal en las que
un señor se separa de su territorio madre para ocupar nuevos espacios
en los que reinar acompañado de sus huestes y seguidores.
A esta conclusión se llegaba después de comprobar que
en los inicios de la primavera, antes del verano, los hormigueros extraídos
por los científicos contenían una sola reina o muy pocas.
Y además había crecido el número de hormigueros en
una misma zona. «Suponemos que hay un momento en que esos hormigueros,
con muchas hembras, se fraccionan. Las hembras se van con grupos de obreras,
y tenemos que aclarar si se produce al final del otoño o en la primavera.
Seguimos ese proceso para comprobar si es realmente así».

Alberto Tinaut, catedrático de Zoología
Fraccionar
En esta especie los nuevos hormigueros van a ser siempre un fraccionamiento
del hormiguero anterior. Lo normal es que las nuevas reinas que nacen salgan
del hormiguero y tras copular formen otro nuevo, en el que no hay ejemplares,
obreras, del hormiguero materno. En este caso, parte de la población
se marcha para colonizar nuevos territorios. «Es algo similar a lo
que ocurre con las abejas, la reina joven se marcha con grupos de abejas
para crear una nueva colmena, y la reina madre continuará en la
colmena original», dice Tianut.
Las reinas de Monomorium algiricum (Bernard 1955), no tienen
alas, «son ápteras», por lo que sus procesos de colonización
son muy lentos, ya que tiene que moverse a andando. Esa dificultad ha podido
ser lo que les ha hecho evolucionar en el sentido de realizar sus colonizaciones
en grupos y no en solitario, como el resto de las hormigas, «y copiar
a las abejas en las que las nuevas reinas se marchan de las colmenas madre
siempre acompañadas de otras abejas».
En la primavera, este investigador, se arma de una azada, pequeños
picos, botes entomológicos y aspiradores manuales y eléctricos,
y se marcha al campo para localizar hormigueros y extraer su población
y poder, más tarde, estudiarla en el laboratorio y comprobar la
composición de la comunidad de hormigas, cuántas hembras
hay y cuántas están fecundadas. Una tarea fundamental para
el conocimiento de las especies que pueblan los ecosistemas del sur de
Europa.
Más de cinco millones de años en España
La hormiga conquistadora se encuentra en las sierras del otro lado
del Mediterráneo, en el Rif y las montañas del Atlas. Tinaut
afirma que en la península Ibérica tuvo que llegar a pie,
ya que no puede volar, y eso solo pudo hacerlo cuando aún había
tierra entre Europa y África, hace más de cinco millones
y medio de años. En ese tiempo ha logrado colonizar la franja sur
mediterránea de la península, especialmente los territorios
situados entre la costa y la ladera de Sierra Nevada.
