Por Angel Nuevo González,
biólogo, autor de las investigaciones
La Reserva Natural "Loro Hablador" y sus
alrededores, en la provincia de Chaco, Argentina, crisol de culturas, costumbres,
mestizaje y credos fue mi hogar durante los más de 4 meses en los
que colaboré en este proyecto y con el que me encuentro hoy en día
fuertemente comprometido. Hoy quiero haceros participes de lo que allí
viví, de lo que allí aprendí y de todo lo que todavía
esta en nuestra mano para colaborar en la Conservación de una de
las especies más demandadas en el comercio de mascotas en todo el
mundo.
.
En Septiembre del 2004, cuando en España
todavía nos acompañan buenas temperaturas antes de enfrentar
el invierno, me embarco en una de las más bonitas aventuras en las
que me he visto implicado. En Argentina, comienzan ahora a disfrutar de
las temperaturas más cálidas del año, coincidiendo
con el inicio de la época reproductora del Loro Hablador, momento
en el que comienza por tercer año consecutivo el estudio de la biología
de esta emblemática especie.
Instalados en nuestro campamento base, en la
mencionada Reserva, se empieza a esbozar ya lo que el estudio de esta especie
en su hábitat natural supone para los investigadores, a menudo un
poco "locos", que estamos dispuestos a convivir con las no poco molestas
garrapatas y pulgas, y rodeados de especies tan peligrosas como viudas
negras, tarántulas, víboras, serpientes de coral y boas constrictor,
o incluso el temido puma...Estos habitantes habituales del bosque chaqueño
(bosque subtropical seco), en el que la escasez de aguas superficiales
y las altas temperaturas (hasta 47 °C a la sombra en los meses centrales
del verano) hacen muy adversas las condiciones de vida, fueron fieles compañeros
durante nuestra estancia allí.
El objetivo principal (que no el único)
del proyecto, es como su propio nombre indica, conocer cuál es la
biología reproductiva de la subespecie xanthopteryx del loro hablador
o de coronilla azul, que permita fijar unas pautas básicas de conservación
y manejo de la especie, aportando información muy valiosa para su
mantenimiento en cautividad.
La llegada de los reproductores
Uno de los grandes interrogantes que nosotros
pretendemos estudiar es de dónde vienen los adultos cuando comienza
la época reproductora, y a donde van tras finalizar ésta.
Puesto que la financiación es casi inexistente, nuestros únicos
medios por el momento para intentar dilucidar esto es una plataforma instalada
en lo alto de un Quebracho Blanco, desde la cual podemos observar toda
la superficie del bosque donde trabajamos, y anotamos el número
de loros y la dirección desde la que se acercan a las proximidades
de la reserva. En base a esto podríamos afirmar que los Loros Habladores
realizan pequeñas migraciones (de Norte a Sur) según busquen
un lugar apto para su reproducción (y buena disponibilidad de alimento
para sus pichones) o un lugar con disponibilidad de alimento durante el
invierno Argentino..., pero es una pena que no contemos con la financiación
suficiente como para poder realizar un seguimiento mediante radiotransmisores,
lo que nos permitiría establecer áreas útiles para
su conservación. (De nada sirve proteger las áreas donde
crían si no protegemos las áreas, donde esos reproductores
pasan el invierno, ¿no creéis?)
Los adultos parecen llegar acompañados
del pichón del año anterior, pero es posible que una vez
escogido el nido, los juveniles se agrupen formando pequeños grupos
hasta que finaliza la estación reproductora, dejando más
libertad a sus progenitores para que empeñen todo su tiempo y energía
en sacar adelante su nueva nidada. Estas agrupaciones parecen generalizadas
justo después de llegar y antes de que elijan el nido. Era frecuente
al atardecer observar desde lo alto de nuestra plataforma, cómo,
al reunirse, comienza ese éxtasis amazónico, esa verborrea
loruna que tan característica es de los amazonas.
Adentrándose en el bosque
Para estudiar los nidos y lo que acontece en
ellos, objeto principal del estudio, nos adentrábamos en el bosque,
en la mayoría de las ocasiones, siguiendo sendas de vacas, como
si ellas supieran conducirnos a cada uno de los nidos, y machete
en mano, avanzamos entre la maraña de "uñas de gato" que
cruzar el bosque chaqueño supone. Uno de los motivos por los que
a este ecosistema se le denomina "El impenetrable", junto a la escasez
de agua, lo cual dificulta la vida de personas, que pasan días,
a menudo semanas, sin tener contacto con ningún humano, compartiendo
su soledad y su necesidad de agua con ese bosque del que intentan subsistir.
En esta región, las especies vegetales
escogidas por los loros para su nidificación, son principalmente
dos especies de quebrachos (cuyo nombre viene de "quebrar hachas", por
la gran dureza de sus maderas), el Quebracho Blanco (Aspidosperma quebracho-blanco)
y el Quebracho Colorado (Schinopsis balansae) en la Reserva y alrededores,
pero también en Palo Santo (Bulnesia sarmientoi) entre otros.
Visitamos con una frecuencia de 5 o 6 días
cada uno de los nidos que tenemos censados en nuestra área de estudio,
escalamos con ayuda de nuestro arnés y soga hasta la cámara
de incubación y gracias a una caladura que previamente hacemos,
podemos observar y registrar cada acontecimiento que allí sucede.
Es muy curioso observar como el tamaño
y la forma de los nidos elegidos por esta especie en su hábitat
natural difiere bastante a los ofrecidos en cautividad. ¿Alguien
conoce a algún criador que les ofrezca un nido de 4 metros de profundidad?,
¿o que el nido disponga de varias entradas diferentes? ¿Alguien
utilizaría como sustrato para el nido, heces secas de vaca, o líquenes?,
seguramente no... y es que todavía podemos aprender mucho de esta
especie, estudiándolos en libertad y aplicando después estos
conocimientos en programas de cría en cautividad.
El primer huevo
Huevos de Amazona aestiva xanthopteryx
.
Después de más de un mes, visitando
cada uno de los nidos, subir, bajar, subir, bajar... calor, más
calor, garrapatas, más garrapatas...llegó por fin uno de
los momentos más esperados de la campaña, ¡la aparición
del primer huevo de la temporada!, ¡qué grata recompensa a
tanto tiempo de sacrificio y constancia!. Lo que nos esperaba a partir
de ese primer huevo era mucho más trabajo, ya que desde ese momento,
las visitas se hacían cada 2 días, y parecían "ponerse
de acuerdo", raro era el día que no encontrábamos un nuevo
huevo en otro nido, esto se ponía más interesante. Pesamos
y medimos cada uno de los huevos, identificados con su número correspondiente
en orden de puesta para poder después saber el tiempo de incubación,
sin duda, eran nuestros pequeños tesoros. Las puestas más
frecuentes, que rondaban entre 1 y 5 huevos generalmente, eran las de 3
huevos.

Los primeros pichones de Amazona aestiva xanthopteryx
.
El primer pichón
Tras 28-30 días, nacían entonces,
los primeros pichones de Hablador de este año. A pesar de que estaba
acostumbrado a ver nacimientos de diversas especies de loros en cautividad,
supongo que se imaginan la satisfacción que supone observarlo en
especies en libertad, ¿verdad? Los pichones son pesados y se les
toman diversas medidas en cada visita y durante todo su desarrollo, evaluando
además la tasa mortalidad y sus causas en las diferentes fases de
crecimiento.
Ver crecer a aquellos "pequeños dinosaurios",
con sus ojos inicialmente cerrados, es todo un lujo difícil de explicar
y que muy pocos tienen la oportunidad de hacerlo con loros libres...
Me pareció muy interesante observar, cómo
adultos y pichones tienen diferentes especies de depredadores. Pero sin
duda lo que más impactaba era abrir algunos de los nidos de estudio
y encontrarnos a uno de los más habituales, la boa constrictor,
¡con su presa recién ingerida! ¿Se imaginan el impacto
de ver a semejante animal en la cámara de incubación con
uno de los padres o uno o varios de los pichones en su interior?, que le
vamos a hacer, son cosas de la madre natura.
Los pichones, hasta que tienen una edad aproximada
de 3 semanas, momento en el que se procede a su identificación mediante
anillas numeradas, son identificados con un marcador indeleble en la cabeza.
Si, si, en la cabeza. Después de haber probado ya, múltiples
sistemas de identificación, éste es el que mejor resultados
nos está dando, resultando inocuo para los pichones y desapareciendo
con el paso de los días.
La alimentación
Para obtener datos sobre su alimentación,
recurríamos a diferentes técnicas. Una parte importante se
basa en observaciones directas de los adultos o juveniles voladores y gracias
a eso sabemos cosas muy curiosas, como que entre su alimentación
se encuentran algunas flores (cuando la disponibilidad de frutos en el
bosque es escasa), o que recurren a comer las partes carnosas de algunos
cactus como el Quimil (Opuntia quimilo) para obtener el agua (como lo harán
también las Pavas Charata (Ortalis canicollis)), bien tan escaso
y preciado en este hábitat). Pero sin duda, la mayor parte de su
alimentación lo constituyen las semillas, principalmente de leguminosas
como el Algarrobo Blanco (Prosopis nigra) y Algarrobo Negro (P. alba),
o la Brea (Cercidiun praecops) y algunos pequeños frutos (bayas),
como los del Mistol (Zizyphus mistol).
La alimentación de los pichones durante
su crianza, basándonos en el contenido que presentaban en el buche
en las diferentes etapas de su desarrollo, estaba compuesto principalmente
por semillas de Sacha Sandia (Capparis salicipholia) cuya peculiar forma
de media luna nos facilitaba su identificación, y ya próximos
a su independencia, era frecuente encontrar entre su alimentación
el fruto del cactus Ucle (Cereus forbessi), con su característico
color granate y que generalmente dejaba coloreados a los ansiosos pichones.
Estimamos también la disponibilidad y
abundancia de alimento en diferentes áreas del bosque mediante transectas
de fenología. Esto nos permitirá conocer si existe alguna
especie vegetal determinante para que comience la época de cría,
junto a los datos que recogemos de temperatura y precipitaciones durante
diferentes periodos del año.
Captura de adultos
Justo este último año, hemos podido
capturar para su estudio y posterior liberación, a varios ejemplares
adultos. Para ello, diseñé un sistema (sencillo y un tanto
rústico, pero eficaz) basándome en las mangas que yo utilizaba
para capturar loros en los aviarios. Y tras un proceso de transformación
y adaptación a las dificultades de nuestro estudio de campo, procedimos
a la captura en el nido de los ejemplares reproductores. Todo un triunfo
ya que, y gracias a las extracciones que pudimos obtener, podremos afirmar
si en la naturaleza (como parece suceder en cautividad), es la hembra la
que se ocupa de incubar los huevos o no, y poder averiguar, si la pareja
reproductora reocupa todos los años el mismo nido o no (por fin
podemos anillar ejemplares adultos para poder observarlo en años
sucesivos...).
Hemos observado que los nidos de esta especie,
parecen estar distribuidos como en pequeños "barrios" ocupando zonas
en las que es muy frecuente encontrar nidos, más o menos agrupados
en circuitos, y otras en las que no hemos detectado nidos, a pesar de haber
sido rastreadas con el mismo esfuerzo. Gracias a estas nuevas capturas
y el posterior análisis genético, podremos saber si estas
agrupaciones de nidos tienen algún carácter familiar, es
decir, si los pichones que nacieron en un área determinada, al llegar
a la edad reproductora, nidifican en un área próxima a la
que han nacido, o esta elección tiene más relación
con el tipo de hábitat (alimentación disponible, etc...)
independiente de su relación de parentesco. Sin duda, esto son pretensiones
a muy largo plazo, y que sólo si conseguimos financiación
económica continuada se podrá llevar a cabo, mientras tanto,
"jugaremos" a pensar que todavía tenemos mucho que estudiar y muchas
ganas de trabajar...
Estudiando los parásitos
Otro aspecto que estudiamos son los parásitos
que afectan a esta especie, para ello, recogemos tanto muestras de heces
para estudiar parásitos intestinales, como muestras de sangre para
detectar aquellos que presentan forma sanguínea.
Recuerdo que con el afán de tener
una información previa, solicité información sobre
los parásitos más frecuentes en el género Amazona
a una amiga veterinaria con bastante experiencia en clínica de psitácidas,
y su contestación fue algo así como: "yo te facilito lo que
vemos más frecuente en la clínica, pero se supone que eso
me lo deberíais decir vosotros cuando tengáis los resultados,
¿no?...". Y es que, efectivamente, los resultados de todos estos
estudios van a aportar datos muy valiosos, no solo de cara a su Biología
y su Conservación, sino también, datos muy interesantes que
podremos aplicar a los ejemplares en cautividad (alimentación, cría
en cautividad, aspectos clínicos, y un largo etc...)
Concienciación
Ambiental
Cualquier proyecto de investigación /
conservación que se precie, debe tener en cuenta lo importante que
es integrar un buen capitulo de Educación Ambiental. Y el Proyecto
Loros, no iba a ser menos. Somos muy conscientes de la importancia que
tiene el Bosque Chaqueño para sus "desdentados habitantes humanos",
familias que viven gracias al bosque y sus inquilinos. En este sentido,
se esta elaborando material informativo/educativo para estas familias y
con las que el Proyecto ya trabaja. Para que reconozcan el valor añadido
que supone mantener en pié estos centenarios árboles en los
que anidan los loros, para que aprendan a vivir del bosque que les cobija
de una manera sustentable, y, por qué no, para que atiendan correctamente
a los loros, que como es costumbre milenaria en la zona desde sus antecesores
indígenas, mantienen como mascotas en sus "casas". En la misma línea
se está trabajando con las Escuelas de la zona, ya que son los niños,
los que heredarán estas tierras por donde hoy campean los loros
(si llegamos a tiempo, claro...).
Campaña de Apadrinamiento
Todos los años, tres especies de loros
se reproducen en el bosque chaqueño, en la Reserva Natural Provincial
Loro Hablador y sus alrededores, en el norte de la provincia del Chaco,
el Proyecto Loros trabaja para estudiar y conservar los psitácidos
y concienciar mediante educación ambiental a los pobladores locales.
Allí, cientos de loros y cotorras nidifican
entre octubre y febrero, siendo uno de los principales sitios de nidificación
de Amazona aestiva xanthopteryx, Aratinga acuticaudata (Calancate común
o Conuro de Cabeza azul) y Myiopsitta monachus catita (la subespecie mas
pequeña y singular de la Cotorrita Monje o de Pecho Gris)
Durante la década de los 80 las poblaciones
silvestres de psitácidos fueron intensamente explotadas, pero
medidas de protección posteriores redujeron este comercio y permitieron
una recuperación paulatina. Hoy, nuevamente se están produciendo
cambios negativos para los loros, pero esta vez debido al creciente avance
de la frontera agraria sobre los hábitats naturales que ellos utilizan
para reproducirse.
Te proponemos que apadrines un nido de loro, para
preservar su especie y su hábitat. Los loros seguirán en
libertad en el bosque, y tu ayuda permitirá que ello ocurra.
Cuando apadrinas simbólicamente un nido
de ellos recibirás:
. Una Credencial personal, con tus datos (la fotografía,
el número de nido y la historia del mismo. Fotografía y descripción
de la familia Criolla a la que pertenece (en su caso) y sobre la que se
actúa en las campañas de concienciación...)
. Dos veces por año te enviamos el Boletín
Nidos en acción con las novedades de la temporada (uno referido
al inicio de la época de cría, y el otro al final de la misma).
. Te enviaremos además el "Lor@tín"
donde podrás encontrar más novedades sobre tu nido y su desempeño
en la temporada reproductiva.
. La posibilidad de vivir una experiencia única:
seguir nuestro trabajo de campo desde tu casa, monitoreando los nidos y
sus pichones.
Para hacerle frente a los peligros que las
amenazan y afianzar la protección de los loros silvestres, es necesario
que redoblemos los esfuerzos de conservación y cooperación
internacional. Apadrinando un nido de loro estarás colaborando en
ese sentido, y así el Proyecto Loros podrá seguir realizando
las múltiples actividades de investigación, educación,
capacitación de voluntarios y conservación, necesarias para
lograr el objetivo principal: ¡Que los loros sigan volando en libertad!
No quisiera despedirme sin antes brindar
simbólicamente en este artículo, en señal de agradecimiento
y cariño: por Igor y Maru, por Berenice y los técnicos del
proyecto (Xantu, "El Cebolla" y Yomán), por los voluntarios, por
las voluntarias, por las familias Mercado, Pérez y Rojas (especialmente
por esas pequeñas criaturas: Mechi, Gordini y Negrito), por las
garrapatas y pulgas, por los 47 °C a la sombra, por la falta de agua,
por Argentina, por "El Impenetrable"..., por el "Cactus", ... ¡por
los pichones de Elé!
Si estás interesado por favor, contacta
con nosotros:
pichonparrotpeople@hotmail.com
apadrine@hotmail.com
O llamando al teléfono 616 17 46 57
¡Muchas gracias por vuestra colaboración!
Ángel Nuevo
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