Por Angel Nuevo González, biólogo, autor
de las investigaciones
El 18 de Febrero de 2005 Luís Rivera como
Director del Proyecto, el guardaparques de la cercana Reserva Natural de
"Las Lancitas" y un servidor ofreciendo su modesta experiencia, acompañados
de los indispensables guías locales, emprendimos el duro ascenso
hasta el campamento base del Proyecto a 1.800 m de altitud en la Sierra
de Sta. Bárbara en la provincia de Jujuy. Comenzaba entonces mi
siguiente aventura cargada de gratas experiencias y que una vez más
quiero compartir con todos vosotros...
Durante el ascenso, insisto, duro ascenso... tuve ya la oportunidad
de observar algunos de los vecinos con los que comparte Hábitat
el Amazona tucumana en las Yungas Argentinas. El Loro Choclero (Pionus
maximiliani), el Guacamayo de collar amarillo (Ara auricollis) y varios
Conuros, como la Aratinga leucoftalmica y A. mitrata, el gran tucán
Ramphastos toco o el impresionante Cóndor Andino son algunos de
ellos.
Antiguos caminos para explotación maderera, que 14 años
atrás permitían a las topadoras realizar su tan cruel fin,
ahora facilitaban a los Biólogos el estudio en el corazón
de la Yunga en su afán de conservar al Alisero y su hábitat.
A esta altitud y en esta particular selva, el trabajo diario de
estudio se veía complicado por las frecuentes lluvias que, a menudo,
no cesaban día y noche durante varias jornadas consecutivas. Circunstancia
que no nos hizo decaer nunca en nuestro empeño por contribuir a
tan buena causa. Esta vez, acceder a los nidos era mucho más dificultoso,
tanto por lo abrupto del terreno (bosques en inclinadas laderas) como por
la altura de los árboles de nidificación. Ayudados de nuestros
equipos de escalada procedíamos a la inspección de los escasos
nidos encontrados de Loro Alisero, todos ellos con grandes orificios de
entrada, no demasiado profundos y con una cavidad muy frecuentemente en
forma de "L", lo cual, me pareció de vital importancia para tenerlo
en cuenta en los esfuerzos de cría en cautividad.
A estas alturas de la temporada reproductora y cuando la casi totalidad
de los pichones ya habían volado, descubrimos un nuevo nido con
3 pichones "bien pilitas", (como denominan los lugareños a los pichones
aun sin emplumar...) pudiendo así comenzar los que serán
los primeros estudios de biología reproductora en campo de esta
especie. Los pichones fueron pesados y medidos a lo largo de su desarrollo,
mientras, procedíamos igualmente a estudiar el medio ambiente en
el que se desenvuelven, haciendo estudios de vegetación y disponibilidad
de alimento a diferentes altitudes. El examen de las semillas de sus buches,
nos confirmó lo que estos estudios paralelos nos habían sugerido.
Los reproductores descienden ladera abajo para conseguir el alimento necesario
para sus pichones varias veces al día. En esta época del
año, en las cumbres (donde nidifican) apenas hay ya frutos disponibles,
lo que provoca estos desplazamientos locales...
.
Durante el periodo de estudio en el que he podido colaborar,
era frecuente observar a los loros volando en parejas, y era fácil
verlos acompañados de sus pichones realizando sus primeras peripecias
voladoras. Los torpes juveniles, a menudo excesivamente confiados aún,
son presas fáciles para sus depredadores. Se imaginan supongo, el
sentimiento frustrante que nos suscitaba encontrar casi a diario, algún
indicio de inevitable "macabro suceso natural".
Al caer la noche, y a la vera de nuestro fuego, imprescindible
para secar nuestras siempre mojadas ropas, compartíamos risas y
experiencias, ajenos al acontecimiento del que íbamos a ser testigos.
En varias ocasiones, en las noches de luna llena, donde la oscuridad de
la noche no lo es tanto, pudimos observar los inéditos desplazamientos
nocturnos que esta especie parece que realiza. Si, han leído bien,
siempre esperando un claro, al retirarse las nubes que cubren la luna se
han podido observar desplazamientos de alguna pareja de Loro Alisero en
plena noche. Aunque los motivos aún los desconocemos, esto supone
sin duda, un nuevo aliciente para seguir estudiando la biología
de tan interesante especie.
En los meses de invierno, al igual que ocurre con la mayoría
de las especies de psitácidas, los Aliseros se reúnen en
grandes bandadas utilizando como dormideros algunos bosquetes de Alisos
y de pinos exóticos. Luís Rivera y su equipo de colaboradores,
han comenzado a censar la población en estos dormideros, pero sólo
si disponen de financiación suficiente para seguir con sus estudios,
podremos saber si el futuro de esta tan amenazada especie tiene alguna
esperanza o no...
¡Estos loros no dejan de sorprendernos! Cualquiera de los
que suponemos saber algo sobre loros, aseguraríamos que los Amazonas
no bajan al suelo para nada, ¿verdad? Pues solo tienen que observar
las fotos que adjunto. Nuevamente, Luís ha localizado algunos puntos
donde, en los meses de invierno, grandes grupos de esta especie bajan a
beber agua hasta el suelo. Sin duda, un documento sin precedentes...
Como pueden imaginar, solo si personas como Luís
Rivera y su equipo pueden continuar estudiando a nuestras tan admiradas
criaturas, seguiremos aprendiendo más acerca de su biología
y por tanto tendremos herramientas para su conservación, cada día
más necesaria y urgente. Desde mi humilde tribuna, os invito a que
colaboréis con vuestras aportaciones económicas, bien a través
de Loro Parque Fundación o bien, de manera independiente contactando
personalmente conmigo en:
pichonparrotpeople@hotmail.com
La Conservación del Loro Alisero y las Yungas, depende
de todos.
Mi más sincero agradecimiento a "Lucho", por compartir
experiencias, a sus padres, por su amable hospitalidad, a Don Benjamín
y Doña Dora, por su colaboración, risas y guisos... al Alisero
y a la Yunga, por tan grata experiencia...