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¿Qué es el Protocolo de Kioto?
Un acuerdo internacional que aboga por la reducción
de las emisiones de CO2 y otros gases (metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonados,
perfluorocarbonados y hexafloruro de azufre) para mitigar el efecto invernadero.
En todo el mundo se arrojan a la atmósfera 60.000 millones de toneladas
de CO2, el 80% procedentes del uso del petróleo, del carbón
y del gas.
¿Cómo nació y cuándo
entra en vigor?
Los países industrializados suscribieron
en 1997 el Protocolo, que debería entrar en vigor el 16 de febrero
de 2005, es decir, hoy. Para ello se requería la firma de al menos
55 estados y que entre todos sumaran el 55% de las emisiones de 1990, algo
que no ocurrió hasta el año pasado con la aceptación
de Rusia. Lo han firmado más de 140 países y ratificado 128.
Estados Unidos (que aporta la cuarta parte de las emisiones mundiales de
CO2), entre otros, sigue al margen.
¿Qué exige?
Que los países firmantes reduzcan en conjunto
un 5,2% sus emisiones entre 2008 y 2012 en relación a 1990. Pero
depende de cada caso. La UE debe reducir un 8%, con las excepciones de
Portugal, Grecia, España, Irlanda y Suecia, autorizadas a incrementar
sus emisiones por su retraso industria en aquel año. Las naciones
en desarrollo, como China, India y Brasil, no están obligadas a
recortar sus emisiones al menos en la primera fase.
¿Cuál es la situación
en España?
España es el país firmante que
más incumple las obligaciones de Kioto: con un aumento del 40% en
sus emisiones, casi el triple de lo que le permite el tratado (15%).
¿Cómo librarse de las sanciones?
Los países que sobrepasan el límite
máximo de emisiones pueden comprar derechos de emisión a
aquellos estados que no alcanzan el tope. También podrán
'descontarse' emisiones ayudando a países subdesarrollados
con proyectos de eficiencia energética y de reducción de
la contaminación. Y plantando superficie boscosa que compense con
sus emisiones de oxígeno las de CO2.

El imparable
cambio climático
Un estudio firmado por más de cincuenta
científicos augura para finales de siglo aumentos de temperaturas
de 4 a 7 grados y mayor frecuencia de olas de calor, inundaciones e incendios.
- Confirma a la Península Ibérica
como un área geográfica más vulnerable que la media
europea y mundial.
Madrid, febrero 2005 (COLPISA, Arantza
Prádanos)
España forma parte del infausto 'club'
mundial de las regiones más vulnerables al cambio climático
en el presente y, sobre todo, en un futuro muy próximo. Un completo
estudio encargado por el Ministerio de Medio Ambiente y firmado por los
principales especialistas del país augura aumentos de temperaturas
de entre 4 y 7 grados para finales de siglo y una cadena de alteraciones
climatológicas que agravarán la desertización del
país, la escasez crónica de agua en algunas regiones y la
posible pérdida de una parte del litoral por la subida del nivel
del mar.
Es un estudio inédito por su magnitud
- lo firman más de cincuenta científicos de 16 universidades,
7 centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC),
9 Organismos Públicos de Investigación (OPI's) y empresas
privadas, y han participado casi 400 expertos españoles e internacionales-
y aterrador en sus conclusiones. Se presentó este martes, víspera
de la entrada en vigor del Protocolo de Kioto, el único instrumento
internacional de lucha contra el calentamiento planetario, y corrobora
lo ya apuntado por el Panel Internacional del Cambio Climático (IPCC)
y la Agencia Europea del Medio Ambiente; la Península Ibérica
es, por su perfil geográfico y su variado clima, una de las zonas
más expuestas al aumento térmico previsto para las próximas
décadas en todo el mundo.
Los registros más recientes y las predicciones
más fiables coinciden. En los últimos cien años España
ha se ha calentado 1,5 grados centígrados, más del doble
del promedio global - 0,6 grados- , y más que la media europea -
0,95 grados-. Para finales del siglo XXI, entre los años 2.070 y
2.100, las proyecciones hablan de subidas de temperaturas de hasta 7 grados
en verano y 4 en invierno, más extremas en el interior que en las
costas aunque afectará a todas las regiones.
A partir de ahí, el rosario de consecuencias
es inacabable. De entrada, serán más frecuentes los días
con temperaturas punta máximas; las olas de calor como la que abrasó
la península en 2003; los incendios; los fenómenos climatológicos
extremos, como las inundaciones. A la vez, descenderá el nivel medio
de precipitaciones, sobre todo en primavera. El informe calcula que para
finales de este siglo España podría haber perdido ya el 22%
de sus recursos hídricos, con un impacto dramático en las
cuencas que ya hoy tienen déficit crónicos, como las del
Segura, Júcar, Guadalquivir, Guadiana, Canarias, Sur y Baleares.
Mientras la aguas interiores se agotan, el agua
marina avanza. La elevación del nivel de los mares fruto del deshielo
gradual de ambos polos y los hielos continentales podría oscilar
entre 10 y 68 centímetros para finales de siglo. En lo que toca
a España, "es razonable pensar esperar una subida de 50 centímetros
del nivel medio del mar, con un metro como escenario más pesimista",
subraya el informe. Resultado, la pérdida de un número importante
de playas, "sobre todo en el Cantábrico", y la inundación
de zonas bajas, caso del Delta del Ebro, Llobregat, Manga del Mar Menor
y costa de Doñana.
En España, como en el resto del planeta,
el impacto del calentamiento no será homogéneo; afectará
más a las áreas más vulnerables, zonas con escasez
de agua, alto grado de desertización, sobrecarga urbanística,
etc.
Dos escenarios
Los especialistas barajan dos escenarios en función
de cómo evolucionen en el mundo las emisiones de gases de efecto
invernadero (GEI), responsables del cambio climático. Uno malo -el
llamado B2- , y otro peor - A2. El primero contempla para el año
2.100 el doble de las emisiones actuales y una concentración de
CO" en la atmósfera de 760 partes por millón de CO2 en la
atmósfera. Al segundo escenario se llegaría si la comunidad
internacional no ataja el problema e implicaría un aumento del 120%
de las emisiones, hasta las 850 partes por millón, lo que dispararía
el calentamiento global muy por encima del límite catastrófico
a partir de los dos grados centígrados.
Kioto 2, más
allá del 2012
IX Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático
- Montreal - diciembre 2005
El acuerdo climático debería entrar
en vigor en 2012, cuando expire el actual pacto sobre gases de efecto invernadero
Los firmantes no están obligados a entablar negociaciones
Un acuerdo de mínimos contra
el cambio climático salva la cumbre de Montreal
Colpisa /Ideal
10 diciembre 2005.- La conferencia de la ONU sobre
el cambio climático concluyó con el acuerdo de todos los
países firmantes del Tratado de Kioto y Estados Unidos de consensuar
acciones de largo plazo contra los gases de efecto invernadero. Además
de prolongar el Tratado de Kioto más allá de 2012, la delegación
estadounidense, país responsable del 25% de los gases de efecto
invernadero, aceptó participar en conversaciones con todos los países
del mundo sobre el calentamiento del planeta y el cambio climático,
pero sin plazos
y sin obligaciones prescritas.
«Terminamos nuestro maratón de Montreal,
aunque el camino por recorrer es largo. Vamos a reconciliar a la humanidad
con el planeta», dijo el ministro canadiense de medio ambiente, Stephane
Dion, al dar por concluida la conferencia. La Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático tenía la misión
de establecer las acciones para limitar las emisiones de gases de combustibles
fósiles, que según los científicos son responsables
del calentamiento global que afecta el frágil sistema climático
de la Tierra.
Tras las negociaciones, que en algunos puntos
llegaron a ser «muy duras», según los participantes,
los firmantes del Tratado de Kioto acordaron iniciar el «diálogo»
sobre las acciones para detener las emisiones más allá de
2012, año en que expira el acuerdo ratificado en la localidad japonesa.
Este diálogo debe permitir el lanzamiento
de una «acción de cooperación a largo plazo para afrontar
el calentamiento climático», señala el texto del acuerdo.
El documento precisa, sin embargo, que ese «diálogo (...)
no llevará a ninguna negociación susceptible de conducir
a nuevos compromisos» de reducción de gases con efecto invernadero.
El resultado de la conferencia, que movilizó
a cerca de 10.000 personas durante dos semanas y a unos cien ministros
de medio ambiente desde el miércoles, fue un importante espaldarazo
a un Tratado que avanza entre obstáculos desde marzo de 2001, cuando
no fue ratificado por Estados Unidos, el país que más contamina
del mundo.
Canadienses y europeos
La presidencia canadiense, con el apoyo de los
europeos, logró 'in extremis' integrar a Estados Unidos en el relanzamiento
de un diálogo no vinculante sobre las futuras acciones a tomar,
lo que dejó la puerta abierta a países como China o India,
cuyas emisiones de gases contaminantes están en aumento debido a
su acelerado crecimiento económico.
«Si no hacemos nada más allá
de lo que hacemos hoy, las emisiones habrán aumentado un 50% de
aquí a 2030, cuando deberíamos haberlas disminuido ese tanto»,
señaló Dion.
La negativa rusa
Mientras Estados Unidos, que ha sido señalado
en varias ocasiones como el 'villano' de la película por diplomáticos
de distintos países indignados por su negativa a todo compromiso
vinculante, Rusia ha sido, contra toda expectativa, la que bloqueó
a última hora la conclusión de los trabajos. Sus representantes
se opusieron públicamente a un prolongamiento de Kioto que imponga
sólo reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero a los
países industrializados. Rusia reclamó la inclusión
de una mención que abra el camino a compromisos voluntarios de parte
de países en desarrollo.
Más de una veintena de países se
turnaron en el plenario suplicando a Rusia que no bloqueara la conferencia.
Al final, la presidencia canadiense se dirigió directamente a Moscú
para desbloquear la situación.
Ahora, las discusiones estarán abiertas
a los 157 Estados participantes de la Convención de la ONU -Kioto-
con el fin de integrar a la mayor cantidad posible de países, entre
los cuales se cuenta a Estados Unidos y países de economías
emergentes como India, Brasil y China.
IDEAL / Waste
9 diciembre-2005.- La Unión Europea (UE),
Canadá y los países en vías de desarrollo llegaron
a un acuerdo en Montreal, en el que Estados Unidos se niega a participar
hasta el momento, para abrir conversaciones sobre las medidas contra el
cambio climático a tomar después de 2012, una vez que expire
el Protocolo de Kioto. El acuerdo alcanzado en Montreal, dentro de la IX
Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático, para avanzar en el
convenio marco de las Naciones Unidas sobre este tema insiste en varias
ocasiones en que estas conversaciones «no obligan» a negociar,
según fuentes comunitarias.
Ahora se debate si el acuerdo estará acompañado
por una declaración política, a lo que varios países
se resisten por temor a que se interprete como una crítica a EE
UU y se bloquee definitivamente la posibilidad de que ese país se
sume al acuerdo. El pacto alcanzado entre la UE, Canadá y los países
en desarrollo (G77), que todavía tiene que hacerse oficial con la
aceptación formal de todas las partes, se centra en el uso de talleres
de trabajo como medio de avanzar en las conversaciones sobre la lucha contra
el cambio climático. Este planteamiento también estaría
encaminado a facilitar la incorporación futura de EE UU, país
que en Montreal insistió en que no puede aceptar implicarse en negociaciones
«formales» sobre el cambio climático.
A pesar de esas concesiones, ni EE UU ni Arabia
Saudí han mostrado por el momento interés en sumarse al acuerdo.
Fuentes comunitarias han destacado que EE UU ni siquiera ha participado
en Montreal en algunas de las reuniones de última hora.
El acuerdo establece que para el 15 de abril del
año próximo los firmantes deben presentar sus propuestas
sobre cómo desarrollar las conversaciones. También indica
que los firmantes no estarán obligados a entablar negociaciones
formales y deja que los países del Anexo I se acojan de forma voluntaria
a limitar sus emisiones de gases causantes del efecto invernadero, al que
se achaca el sobrecalentamiento del planeta y el consiguiente cambio climático.
«Proceso sin retorno»
El texto, aunque de mínimos, satisface
en principio a las organizaciones ecologistas porque se ha llegado a un
pacto en el marco del Protocolo de Kioto -acuerdo internacional para limitar
las emisiones causantes del efecto invernadero- para la apertura de negociaciones
que pondrán en marcha 'Kioto 2'. Mar Asunción, representante
española de WWF/Adena, señaló ayer que las organizaciones
ecologistas «consideran bueno que ya se haya llegado a un acuerdo
aunque se queden fuera Estados Unidos y Arabia Saudí», mientras
el texto para la continuación de Kioto siga adelante.
Para Asunción, aunque no se establecen
en el texto aprobado fechas para el comienzo de negociaciones para Kioto
2, «sí se señala que haya tiempo suficiente para la
ratificación» en 2012, año en que expira el actual
acuerdo sobre emisiones de gases de efecto invernadero.
El protocolo de Kioto
entra en vigor
Madrid, 15 febrero 2005 (COLPISA, A. P.)
Firmado en 1997 en la ciudad japonesa homónima,
el Protocolo de Kioto, el tratado medioambiental más ambicioso de
mundo, entra en vigor después de ocho años de pasos adelante
y sonadas deserciones. La más sangrante, la de EEUU, el mayor contaminador
del planeta, responsable de una cuarta parte del total del emisiones de
dióxido de carbono (CO2) y los otros cinco gases de efecto invernadero,
metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbonados, perfluorocarbonados
y hexafloruro de azufre.
- En la actualidad lo han firmado más
de 140 países, y ratificado 128. La reciente adhesión de
Rusia al tratado hizo posible su entrada en vigor. Se cumplía así
el requisito clave, que se vincularan a él al menos 55 países
cuya emisiones sumaran el 55% del total mundial.
- Además de EEUU, sigue fuera del acuerdo
Australia entre los países más ricos.
- El Protocolo compromete a los países
industrializados a rebajar al menos el 5,2% de sus vertidos atmosféricos
contaminantes entre los años 2008 y 2012 en relación al año
base marcado como referencia, 1990.
- Las naciones en vías de desarrollo,
incluso algunas economías emergentes de la potencia de China, India
o Brasil, no están obligadas a recortar sus emisiones al menos en
su primera fase de aplicación.
- El tratado fija para la Europa comunitaria
una reducción conjunta del 8% respecto al nivel de 1990. Es la llamada
'burbuja comunitaria', que establece algunas excepciones. Portugal, Grecia,
España, Irlanda y Suecia están autorizadas a incrementar
sus emisiones debido sobre todo a un cierto retraso industrial respecto
de la media comunitaria en el año base (1990).
- Con un aumento del 45% en sus emisiones, el
triple de lo que le permite el acuerdo (+15%), España
es el país firmante con mayor grado de incumplimiento de las obligaciones
adquiridas en Kioto.
+ La entrada en vigor del Protocolo activará
la puesta en marcha del mercado internacional de compraventa de derechos
de emisión entre países.
- El tratado establece además unos mecanismos
de flexibilidad, los llamados Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), para
ayudar a los países afectados por el recorte a cumplir los objetivos
marcados. Podrán 'descontarse' emisiones por labores forestales
y agrícolas, y por los llamados sumideros de carbono (bosques y
selvas); también, por invertir en la implantación de energías
limpias y renovables en países en vías de desarrollo.
- En el mundo se emiten a la atmósfera
600.000 toneladas de CO2 al año; el 80% producido por el uso del
petróleo y las demás fuentes energéticas fósiles
(carbón y gas).
- Según Naciones Unidas, es necesario
reducir entre las emisiones a la mitad para el 2050 con el fin de frenar
el calentamiento planetario ya en marcha. De seguir en la línea
actual, el aumento de las temperaturas mundiales en 2.100 podrían
oscilar entre 1,4 y 5,8 grados. Las consecuencias incluyen el deshielo
de glaciares y de amplias áreas de los dos polos, elevación
del nivel del mar, inundación de zonas costeras, desaparición
de islas, alteraciones en la flora y fauna, y el surgimiento de nuevas
enfermedades para la especie humana.
La negativa USA
Estados Unidos, que emite el 36 por ciento de
los gases contaminantes, no ha ratificado el tratado al alegar que China
y la India quedan exentos de ese compromiso.
En opinión del presidente estadounidense,
George W. Bush, eso representaría un agravio para su país,
que se vería perjudicado por las grandes inversiones que debería
hacer la industria y supondría una pérdida de competitividad
económica.
Las disposiciones de reducción de gases
del Protocolo de Kioto representarían que Estados Unidos debería
reducir en 7 por ciento sus emisiones, especialmente de dióxido
de carbono.
A esos gases se atribuyen, además del
efecto invernadero, el aumento de la temperatura del planeta lo que es
susceptible de originar el deshielo y la destrucción de la capa
de ozono.
De acuerdo con el Protocolo, los países
de la UE deberían reducir entre un 6 y un 8 por ciento sus emisiones
de gases en ese periodo, aunque en los últimos años ya se
han hecho esfuerzos en esa dirección, especialmente en sectores
de energía, industria, agricultura y vertidos, aunque no suficientemente
en materia de transportes.
Los Estados Parte del Protocolo de Kioto son
invitados en el texto del acuerdo a hacer un esfuerzo de control y transparencia
sobre sus emisiones de gases contaminantes y a presentar datos más
precisos y reales.
Los objetivos del convenio no se limitan a la
emisión de gases sino que incluyen además la promoción
de la agricultura sostenible, el fomento de investigación y la inversión
en energías renovables o la supresión de subsidios e incentivos
fiscales a las empresas contaminantes.
La temperatura subirá a pesar del protocolo
y su cumplimiento
Santander, 16 feb 2005 (EFE).- La temperatura
del planeta subirá 1,5 grados para el año 2100 en el caso
de que se aplique estrictamente el Protocolo de Kioto y según los
distintos modelos de predicciones que manejan los científicos, explicó
hoy el jefe del departamento de Ciencias de la Ingeniería de la
Universidad de Oxford, Richard Darton.
Darton, considerado como uno de los mayores expertos
en cambio climático y desarrollo sostenible, aclaró, en conferencia
de prensa, que esas predicciones hay que tomarlas "como lo que son, predicciones"
y apuntan a un calentamiento del planeta de entre 1,5 y 5 grados.
Según este profesor esa diferencia de
temperaturas en las predicciones no obedece tanto a la incertidumbre de
los modelos como a la actitud que tengan los gobiernos en los próximos
años.
En el caso de que se adopten medidas firmes,
indicó, el calentamiento del planeta será menor, de tal forma
que si se aplica el Protocolo de Kioto, que hoy entra en vigor y plantea
una vuelta a los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero de
1990, el aumento de la temperatura sería de 1,5 grados.
Richard Darton subrayó que el consumo
de energía se ha duplicado en los últimos 30 años
y podría volver a duplicarse en los 30 próximos. En Estados
Unidos y en algunos países de la Unión Europea se consume
diez veces más energía que en los países que ahora
están en vías de desarrollo, lo que hace pensar que la demanda
seguirá aumentando a nivel mundial.
Además, el 90 por ciento de esa energía
procede de combustibles fósiles, el petróleo y en menor medida
el gas natural.
"El uso energético actual no es soportable
con el ritmo actual", sentenció el profesor, quien opinó
que se debe volver a considerar y analizar la alternativa nuclear.
Para Darton, esa es una cuestión "difícil"
ya que, por una parte, la energía nuclear permitiría reducir
el consumo de combustibles fósiles y por tanto las emisiones de
CO2, pero, por otra, la sociedad debe tener la garantía de que los
residuos nucleares no comprometerán la seguridad de las generaciones
futuras.
Aunque puntualizó que se ha mejorado esta
tecnología desde 1970, consideró que aún tiene que
alcanzar un mayor desarrollo.
Richard Darton se mostró "muy optimista"
ante la posibilidad de que Estados Unidos suscriba el protocolo de Kioto
dentro de unos años, tras señalar que este país necesita
"más tiempo" antes de adherirse al acuerdo.
Según este experto, hay que tener en cuenta
que la economía de Estados Unidos "ha ido más rápida
que la de otros países y eso significa que el cumplimiento del protocolo
tendría efectos mayores".
El cambio climático
amenaza con anegar zonas costeras de España y con más sequías
Un estudio elaborado por 400 científicos
pinta un panorama apocalíptico a final de siglo: olas de calor,
plagas, incendios y desaparición de especies
diversas
Por Julián Méndez / Ideal
El nivel de las aguas costeras subirá
un metro y anegará zonas habitadas; enfermedades transmitidas por
mosquitos como la malaria o el dengue podrían incrementar su presencia
en España; la temperatura media subirá hasta 7 grados en
verano, incidiendo en la calidad de vida de la población; habrá
más incendios forestales, más crecidas de ríos y aludes;
desaparecerán especies animales y vegetales; escaseará el
agua en las regiones más áridas; proliferarán los
organismos invasores; el régimen de lluvias se alterará;
el turismo disminuirá su peso económico... La Península
Ibérica cambiará de cara.
«El tiempo de espera para actuar, simplemente,
se ha acabado». La frase, pronunciada por José Manuel Moreno,
catedrático de Ecología del departamento de Ciencias Ambientales
de la Universidad de Castilla-La Mancha, tiene el aire de un ultimátum
y fue dicha ayer durante la presentación del informe sobre los impactos
en España del cambio climático y en el que han participado
400 científicos.
La llamada de atención no pudo ser más
directa. Y se hizo en presencia de la ministra de Medio Ambiente, Cristina
Narbona. Las consecuencias del calentamiento global que ya se dejan notar
(ola de calor de 2003, deshielo de glaciares pirenaicos, incremento de
la temperatura en 1,5 grados en el último siglo, traslado de pesquerías
de anchoa y atún cada vez más al Norte, migraciones de aves
y floraciones más tempranas) no son nada comparado con lo que se
avecina.
Y lo peor es que ya debería haberse empezado
a ponerle freno. Como recuerda Raquel Montón, de Greenpeace, España
se comprometió a limitar a un 15% el incremento de sus emisiones
de gases contaminantes hasta el año 2012. Sin embargo, hoy produce
un 40% más de dióxido de carbono que en 1990, año
tomado como referencia, convirtiéndose así en el país
industrializado más alejado de su objetivo.
Ayer, víspera de la entrada en vigor del
Protocolo de Kioto, un miembro del Gobierno presentaba un futuro desalentador
para el país. «La mejor forma de combatir el cambio climático
es mitigarlo, reducir las emisiones de aquellos gases que lo producen»,
decía Narbona. Pero las preguntas son muchas: ¿hay voluntad
de hacerlo? ¿cómo?, ¿dará tiempo?, ¿cómo
se conjuga el desarrollo económico y el respeto por el planeta?,
¿qué hará Estados Unidos, fuera del tratado, y productor
de una cuarta parte de los gases causantes del calentamiento global?
Mientras, los expertos han diseñado dos
escenarios en función de la evolución mundial de la emisión
de gases de efecto invernadero. El primero (malo) prevé que en 2100
se hayan doblado las emisiones actuales. En el segundo supuesto (el peor),
la actividad humana habría enviado a la atmósfera un 120%
más de gases que hoy. Esto es lo que podría pasar en España.
Siete grados más
en verano
La proyección más desfavorable
estima que entre 2070 y 2100 las temperaturas subirán hasta 7 grados
en verano y 4 en invierno. Se incrementarán los días con
temperaturas máximas extremas, sobre todo, en primavera. Los científicos
desconocen si las especies serán capaces de evolucionar y adaptarse
al cambio climático. Las islas son las áreas más vulnerables.
Se prevé una reducción de la productividad marina y, por
tanto, de las capturas. La subida del nivel de las aguas puede llegar
a un metro. Se perderían playas, sobre todo en el Cantábrico,
y se inundarían zonas como el delta del Ebro, Manga del Mar Menor,
costa de Doñana...
Cuencas resecas y más incendios
Como lloverá menos, las reservas de agua
disminuirán. A finales de siglo, podría haber un 22% menos
de agua en España. Las cuencas más afectadas serían
las del Guadiana, Segura, Júcar, Guadalquivir y otras áreas
de Andalucía, Canarias y Baleares. Habrá más incendios
y una mayor demanda de regadío. Las tierras de cultivo se empobrecerán.
Será necesario redefinir la política hidráulica, energética,
agrícola, científica y medioambiental, entre otras.
Migraciones hacia el Norte
Desaparecerán flores y especies animales
exclusivas de la Península. Otras migrarán hacia el Norte
o buscarán mayores alturas. Las especies forestales se verán
afectadas: la polinización será más prolongada, habrá
más casos de asma.
Más plagas y parásitos
El incremento de las temperaturas aumenta el
nivel de estrés: las explotaciones serán menos rentables.
Habrá cambios en el alcance y distribución de las plagas.
Inviernos más suaves y húmedos incrementarán la supervivencia
de los parásitos. En Pirineos, cordillera Cantábrica y cordilleras
Béticas habrá más aludes y desprendimientos. También,
mayor erosión.
Más enfermades y menos turismo
Se incrementará la demanda de petróleo
y gas natural para hacer frente al consumo energético. Las alteraciones
en los ecosistemas harán que éstos no aporten los beneficios
sociales, económicos y ambientales actuales, afectando al
turismo. Aumentará la contaminación y los problemas de salud.
Podría incrementarse la incidencia de enfermedades transmitidas
por mosquitos ?como dengue, enfermedad del Nilo Occidental y malaria? y
garrapatas. Los mayores de 65 años y las personas con bronquitis
crónica, asma o enfermedades cardiacas son los grupos más
vulnerables al posible incremento de la contaminación atmosférica.
Habrá más ozono y mayor número de partículas
en suspensión.
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