Las cumbres de Sierra Nevada son el más exclusivo jardín
botánico del continente europeo. Científicos de todo el mundo
y en todas las épocas han buscado entre los borreguiles y pedregales
sus preciadas joyas vegetales.

Borreguil en Sierra Nevada
Escasez y belleza son dos de las características de las joyas. Si
añadimos las dificultades para encontrarlas y alguna leyenda o misterio
que las envuelva, tendremos los ingredientes perfectos para captar el interés
general. Todos estos requisitos los reúnen un gran número
de plantas endémicas de Sierra Nevada. Son consideradas joyas botánicas
y han sido y siguen siendo objeto de persecusión e incluso de codicia,
como cuenta Bernaldo de Quirós, en 1923 en su libro sobre Sierra
Nevada, donde señala "los prodigios de osadía y agilidad,
como trepadores de rocas, de los que allí llaman "manzanilleros",
buscadores de una artemisa peculiar, empleada para la destilación
de licores, ya muy enrarecida, casi extinguida..." y que, finalmente costó
la vida a más de un osado. Pero además de quienes las buscaban
para comerciar, estas plantas han sido también objeto de estudio
de numerosos botánicos que estudiaron la sierra. En 1844, Moritz
Willkomm decía en su libro "Las Sierras de Granada", que "se puede
comparar la Meseta de Granada con una corona, sobre cuyo borde exterior
de púas y dientes se alza una cúpula salpicada de preciosas
joyas y perlas".
Esta cualidad de reserva botánica y faunística influyó
para que Sierra Nevada consiguiese su primera normativa de protección,
la declaración como Reserva Nacional de Caza, en mayo de 1966. Más
tarde fue decñarada Reserva Integral de la Biosfera por el Programa
Man & Biosphere (M&B) de la UNESCO en 1986, y Parque Natural, incluido
en el inventario de Espacios Naturales Protegidos de la Comunidad Autónoma
Andaluza, en junio de 1989. Ahora está en vías de resolverse
la declaración de Parque Nacional. Enclavada entre Granada y Almería
tiene una extensión de 169.239 hectáreas e incluye más
de 60 municipios de las comarcas del Marquesado del Zenete, el Valle de
Lecrín, la Sierra Nevada poniente, la cuenca del Río Nacimiento
y la Alpujarra. En los «cascajares», acumulaciones de piedras
sueltas, y en los «borreguiles», pastizales de alta montaña
propios de suelos húmedos, se localizan la mayoría de las
66 joyas botánicas exclusivas de la sierra. Al vivir en estas zonas
se encuentran especialmente amenazadas por la presión turística,
el sobrepastoreo y la contaminación de las aguas.
MANZANILLA REAL (Artemisa granatensis)
Es un endemismo de Sierra Nevada, sólo se puede encontrar por encima
de los 2.000 metros de altitud. Hoy en día es muy escasa ya que
ha sido recolectada abusivamente durante décadas, por lo que se
encuentra muy localizada y en peligro de desaparición. Durante mucho
tiempo se le atribuían propiedades curativas milagrosas, aunque
sólo sirve como calmante de trastornos digestivos. Llegó
a alcanzar precios abusivos y fue adulterada en más de una ocasión
con tomillo de la sierra y otras plantas aromáticas.
VALERIANA DE SIERRA NEVADA (Centranthus
nevadensis) Es una planta leñosa con hojas basales abundantes
que forman cesped. Vive entre fisuras de rocas por encima de 2.000 metros
de altitud. Además de Sierra Nevada se ha citado en otras sierras
béticas y en Marruecos. Es una especie vulnerable, ya que su distribución
es dispersa y es consumida frecuentemente por el ganado. Tiene propiedades
medicinales como antiespasmódica y se usa como calmante nervioso.
Cuando se deseca desprende un característico olor a pies producido
por el ácido valeriánico.
TIRAÑA DE SIERRA NEVADA (Pinguicula
nevadensis) Es un endemismo de Sierra nevada que crece en los Borreguiles
y en las zonas más húmedas, como pequeños arroyuelos
de alta montaña por encima de 2.500 metros. Es una planta carnivora.
Atrapa insectos con sus hojas pegajosas. Lo hace de forma pasiva, como
"atrapamoscas". Es su manera de conseguir nutrientes en un medio donde
éstos escasean. Las flores son de color púrpura rosado, florece
en julio, aunque depende de la temporada, ya que aprovecha la desaparición
de las nieves para llevar a cabo su cortísimo ciclo vital durante
este breve espacio de tiempo.
GENCIANA (Gentiana boryi) Es la
genciana más pequeña de la sierra, dificil de localizar porque
se camufla entre el cesped.Tiene forma de embudo y su color es blanco o
blanco azulado, posee cinco lóbulos redondeados de terminación
en punta. Es de un tamaño pequeño. Florece a finales de julio.
Es un endemismo de Sierra Nevada y se encuentra en bordes de borreguiles
nevadenses, en sitios por tanto con un gran nivel de humedad.
CARDO AZUL (Erygium glaciale) A pesar
de su aspecto de cardo, su coloración azulada le aporta una gran
belleza, realzada por lo desértico de los parajes que habita. Es
una planta espinosa pero sin pelos, de color verde pálido y con
las inflorescencias de color azul pálido, flores cabezudas, cada
una de ellas origina dos frutos. Vive a partir de 2.400 metros de altitud,en
lugares secos y pedregosos. Ha sido citada tanto en Sierra Nevada como
en Marruecos. Es una especie rara cuyo principal enemigo es la nitrificación
del suelo por el exceso de ganado que pastorea en la zona, sin embargo
no es comida por éste ya que tienen espinas y, al ser tan similar
a un cardo, tampoco es una especie que se recolecte habitualmente. Tiene
propiedades medicinales aperitivas y diuréticas.
GENCIANA AZUL (Gentiana alpina)
Planta con tallo muy corto o sin desarrollarse. Las hojas forman una roseta
en la base de la flor. La corola tiene forma tubular y acampanada en el
ápice, con pétalos de color azul intenso. Crece en los borreguiles
nevadenses en julio y en los bordes de borreguiles en zonas muy húmedas
pero no encharcadas. Forman un tapiz azulado cerca de las estrellas de
las nieves.
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ESTRELLA DE LAS NIEVES (Plantago
nivalis)
Es el auténtico símbolo de Sierra Nevada. Exclusiva de estas
cumbres, tiene, junto al edelweis, la leyenda de ser la flor del amor eterno.
Los enamorados las regalan para demostrar que su amor no se secará
nunca, como las hojas de la estrella. Crece en los bordes de los borreguiles,
es difícil verla en flor ya que esto ocurre durante un periodo muy
breve. Aunque tiene un aspecto general de flor, en realidad lo que vemos
son las hojas. Presenta algunas adaptaciones climáticas muy curiosas.
Sus hojas retienen agua y el recubrimiento de pelos las protegen de las
bajas temperaturas y evitan la evaporación. Así mismo crecen
muy pegadas al suelo para protegerse de los fuertes vientos que azotan
las altas cumbres. Crece por encima de los 3.000 metros de altitud y en
los bordes de borreguiles o pastizales nevadenses.
VIOLETA DE SIERRA NEVADA (Viola crasiuscula)
Existen otras violetas en la sierra pero ésta es la única
endémica. Es una especie cespitosa de raiz simple con numerosos
tallos con hojas alternas y flores irregulares de color violeta, rosado
o blanco. La raiz se ha adaptado para enterrarse hasta el terreno fijo,
ya que vive en pedregales sueltos o cascajales y, si se desplazan las rocas,
los tallos pueden partirse, pero la raiz resistirá y podrá
brotar de nuevo. Habita a partir de 2.500 metros de altitud. Está
catalogada como especie rara y en lugares donde es más habitual
la presencia humana es mas escasa.
Odontites granatensis
Narcissus nevadensis
Senecio elodes
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AZAFRAN SILVESTRE (Croccus nevadense)
Es la flor más temprana de la sierra. Florece a partir de febrero
en zonas resguardadas o sombrías. Es frecuente verla crecer aprovechando
la retirada de las nieves, incluso en medio de ella. Posee una flor solitaria
y blanca en forma de tubo y de unos 4 a 5 cm de tamaño. A veces
es abundante formando una alfombra blanca entre los prados de montaña
o los bordes de bosques. Puede crecer a altitudes superiores a los 2.000
metros. Se creía que era una especie que sólo crecía
en Sierra Nevada pero ha sido observada tambien en la Alfaguara.
LISTA
DE ENDEMISMOS
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