Por Ines Gallastegui - IDEAL
Fotos: J. E. Gómez - Waste magazine
- Marzo 2006
Con la llegada de la primavera, el jaramago se hace
dueño y señor del paisaje más inmediato a los nucleos
urbanos de clima mediterráneo. Su característico color amarillo
verdoso ha invadido las cunetas, las medianas de las carreteras, las lindes
entre cultivos, las escombreras, los solares abandonados o esos territorios
de frontera entre el campo y la ciudad predestinados a caer del lado del
cemento.


Sinapis alba
El catedrático de Botánica de la
Universidad de Granada Francisco Valle Tendero explica que tras el nombre
vulgar de jaramargo, jaramago y jamargo se ocultan distintas especies,
pero en nuestra zona las más frecuentes son la 'Sinapis
alba' (mostaza blanca) y, sobre todo, la 'Diplotaxis virgata'. Ambas
son plantas herbáceas anuales de la familia de las crucíferas:
las flores tienen sus cuatro pétalos en forma de cruz y se agrupan
en racimos. Sus tallos pueden alcanzar el metro de altura y sus frutos
son una especie de vaina con gran cantidad de semillas, por lo que tienen
una enorme capacidad de colonización.
Estas plantas, presentes en toda Andalucía
y buena parte de España, conocen al comienzo de la primavera un
auténtico 'boom', especialmente si las lluvias han sido generosas.
El año pasado apenas cayeron precipitaciones en la estación
de las flores, por lo que su presencia fue mucho menos llamativa.
Sin embargo, el manto amarillo no es duradero:
Francisco Valle pronostica que en unos quince días las flores prácticamente
habrán desaparecido para dar lugar al fruto en forma de «falsa
legumbre». Si sigue lloviendo, los tallos se mantendrán verdes
unas semanas más. Finalmente, con los rigores estivales se agostarán
y quedará sólo maleza. Para el verano se habrán convertido
en paja, pero las semillas esperarán hasta que las lluvias de la
próxima primavera las hagan germinar.
Antiguamente, el territorio del jaramago se limitaba
a los bordes de los caminos, las lindes entre cultivos e incluso los tejados
de las casas. Aparte de la lluvia, otro motivo por el que estas especies
parecen cada año más abundantes, especialmente en ciudades
que se encuentran rodeadas de zonas de vega que están siendo
conquistadas por urbanizaciones y cinturones metropolitanos, es el imparable
abandono de la agricultura tradicional en la Vega (caso de Granada).
El especialista asegura que el jaramago es una
especie de 'chivato' ecológico: su presencia masiva denuncia campos
baldíos, jardines descuidados, solares recién recalificados
o dispuestos a serlo que esperan la lluvia de cemento... La expansión
de esta planta «cunetera», recalca Valle, «es un signo
de degradación de la Vega. Cada vez prolifera más porque
hay más cultivos abandonados».
Malas hierbas
Con todo, recuerda el catedrático, hay
otra especie que indica un grado más de deterioro ambiental: la
'Moricandia arvensis', también
crucífera pero de flores moradas, nace en áreas aún
más degradadas, donde las tierras no sólo han sido abandonadas,
sino también removidas...
Moricandia arvensis
El catedrático resalta que, desde el punto
de vista agrónomo, el jaramago es en realidad una mala hierba. Pero
este concepto ya no se usa porque la corrección política
también ha llegado a la ciencia y los botánicos son reacios
a endosar calificaciones morales a un vegetal.
El hecho es que los agricultores arrancan estas
especies de sus campos para evitar que compitan con sus cereales y hortalizas
por el agua y la materia orgánica. Otra cosa son las arboledas:
por ejemplo, la última tendencia en el cultivo del olivar es conservar
la vegetación herbácea que crece entre los árboles,
porque no daña la cosecha y, en cambio, tiene gran importancia para
la supervivencia de los pájaros y algunos pequeños mamíferos.
Comida de cabras
La utilidad del jaramago es bien escasa. Como
hierba que es, se utiliza como forraje: es fácil ver a rebaños
de cabras y ovejas mordisqueando alegremente estas plantas en los campos
baldíos. La variedad cultivada de la 'Sinapis alba' es la mostaza
blanca. También hay quien llama jaramago a la rúcula ('Diplotaxis
tenuifolia' y 'Diplotaxis muralis'),
cuyas hojas de fuerte sabor están últimamente de moda en
las ensaladas. Al 'Erysimum officinale', otra especie denominada así
en algunas zonas, se le atribuyen propiedades expectorantes cuando se toma
en infusión y se indica como tratamiento para la afonía,
por lo que algunos la denominan 'hierba de los cantores'.
Nombre vulgar: Jaramago, jaramargo, jamargo.
- Nombre científico: Hay varias especies
que responden a ese nombre, entre ellas 'Diplotaxis
virgata', 'Sinapis alba', 'Diplotaxis
tenuifolia', 'Diplotaxis muralis' y
'Sisymbrium officinale', entre otras.
- Características: Plantas herbáceas,
de la familia de las crucíferas, con tallos de hasta un metro.
Hirschfeldia incana
(Jaramago blanco, Rabaniza amarilla)
Diplotaxis virgata
Diplotaxis muralis
Sisymbrium
orientale (rabaniza)
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