-
-
-
-
-
-
- |
. |
|
| La estrella explosiva |
Las investigaciones
del 'astro rey' se dirigen hacia la predicción de las tormentas
solares, que afectan a los satélites, vuelos estratosféricos
y sistemas de telecomunicaciones
Por Juan Luis Tapia /Ideal-Waste
|
Sept.
2004.- EL Sol calienta y proporciona luz, pero hay otros efectos que no
se ven. Las explosiones producidas por los campos magnéticos entre
el astro rey y la Tierra también afectan al 'Planeta Azul'. Estas
interacciones convierten al astro rey «en el objeto astrofísico
más importante, incluso económicamente hablando, para la
humanidad», comenta el astrofísico solar Valentín Martínez
Piget, quien participa en el congreso internacional de Granada.
La relación magnética entre el
Sol y la Tierra es de amor-odio, de manera que no paran de repelerse y
de atraerse a la vez, «lo que acaba produciendo constantes explosiones
en el Sol», indica el especialista. «La gente confunde estas
explosiones con las nucleares, pero las de este tipo sólo ocurren
en el interior del Sol». El problema está en el momento que
esas explosiones magnéticas alcanzan la Tierra.
Estas bombas invisibles de electrones «producen
la pérdida de satélites y afectan a los aviones que sobrevuelan
zonas polares, porque son los casquetes polares las zonas menos protegidas
ante estos 'ataques' magnéticos del Sol», explica el astrofísico
del Instituto de Canarias. Estas incidencias de Sol en la Tierra van a
provocar que al igual que con anterioridad a un vuelo regular se precisa
del parte meteorológico, «cuando ser inicien los vuelos estratosféricos
necesitemos conocer cuál es la meteorología espacial».
Las tormentas solares son una especie de explosiones
de electrones de manera caótica. «Todo tipo de partículas,
con flujos muy grandes y dependiendo de la intensidad de la explosión,
lo que produce cortocircuitos en los satélites», señala
Valentín Martínez. Una vez es alcanzado un satélite
por una tormenta solar «pierde la orientación, sus paneles
solares dejan de mirar al Sol y se queda sin energía». Según
el especialista, «todos los años se pierden satélites
por estos procesos, aunque hay compañías que no quieren reconocer
que han perdido un satélite». Estas tormentas solares han
llevado a algunas compañías espaciales a «realizar
algunas predicciones en este sentido, aunque muy malas, pero aún
así hay que intentarlo». Se han dado casos en el que las predicciones
han acertado, «y lo que se ha hecho es apagar el satélite
para evitar esos cortocircuitos».
En este sentido, el reto de la astrofísica
solar se ciñe al estudio de las tormentas magnéticas, «para
poder llegar a predecirlas». «Hasta ahora -comenta Martínez
Piget- del Sol interesaban los estudios científicos, pero en la
actualidad los astrofísicos solares empezamos a tener una componente
de ser los 'hombres del tiempo'».
El problema es que en la actualidad los astrofísicos
no tienen capacidad para predecir estos fenómenos, de ahí
que este sea el reto de la astrofísica solar. Las investigaciones
se están llevando a cabo a través de satélites, desde
el espacio.
Estas investigaciones serán más
necesarias a medida que avance la tecnología, «ya que cuando
aparezcan los aviones estratosféricos, se necesitará conocer
esa meteorología solar».
Uno de los fracasos en las investigaciones solares
ha sido el accidente sufrido por el Géminis cuando regresaba a la
Tierra con partículas de viento solar. «Pero hay muchos satélites
midiendo 'in situ' esas partículas procedentes del viento solar,
aunque no es lo mismo analizarlas en tierra y habríamos conocido
mejor la composición química del viento solar», comenta
Valentín Martínez Piget. «Lo que demuestra este accidente
-añade- es que traer muestras del espacio exterior a la Tierra es
muy difícil».
Cambio climático
El Sol no es el culpable del cambio climático,
del efecto invernadero y del calentamiento de la atmósfera; lo es
el ser humano, el hombre. «El Sol juega un papel en el clima de la
Tierra y el Sol cambia, pero el deterioro de la capa de ozono es producido
por las emisiones de CO2 de los humanos», confiesa el experto en
astronomía solar. No obstante, «una de las últimas
tormentas solares que ha alcanzado a la Tierra ha modulado ese agujero
de ozono». Efectivamente, el Sol afecta, pero son los seres humanos
los que más deterioran.
El Sol lo que tiene es un ciclo de doce años,
con sus máximos y mínimos de actividad. «Estos ciclos
son normales y hace unos años vivimos un momento de máximo,
con explosiones solares en las que se perdieron muchos satélites,
pero ahora nos encontramos en el mínimo», afirma Martínez
Piget. Pero estos ciclos no interfieren en el clima, aunque hace trescientos
años el ciclo se paró, «y Europa se congeló,
pero en los últimos cien años no ha ocurrido nada».
«Afecta más ese medio grado que ha aumentado la temperatura,
debido a las emisiones del hombre», concluyó el astrofísico
solar.
Los misterios solares y el proyecto
de observación SUNRISE
El Congreso JENAM 2004 (sept.) ha presentado los
últimos estudios sobre los curiosos mecanismos que rigen el magnetismo
solar. El Sol es una importante fuente de investigación para los
especialistas en estrellas, al ser la más cercana a la Tierra y
la única que puede ser estudiada en detalle.
El profesor de la Universidad de Saint Andrews
(Inglaterra) Eric Priest explicó que el Sol no rota a la misma velocidad
en toda su superficie, sino que gira más rápidamente en su
región ecuatorial. Este fenómeno provoca que las líneas
de campo magnético, que en el caso de la Tierra son rectas, se curven,
se retuerzan y se agrupen en unos haces que originan las conocidas manchas
solares de su superficie.
En el mismo congreso han sido presentadas unas
recientes investigaciones que desvelan la existencia de estructuras en
el interior de estas manchas. Se trata de unos filamentos y puntos brillantes
para los que aún no se ha encontrado una explicación plausible.
El Sol guarda otros misterios, como el motivo de la gran diferencia térmica
entre la superficie del astro, 6.000 grados, y la corona solar -la capa
de gas que la rodea-, cuya temperatura asciende a más de un millón
de grados.
Priest ha reconocido que se desconoce el origen
del campo magnético solar. Este terreno se considera hoy clave para
entender la mayoría de los fenómenos que se producen en el
Sol y que en ocasiones afectan a nuestro planeta. Así, las llamadas
fulguraciones solares y las eyecciones de masa coronal causan las auroras
boreales y producen fallos en las telecomunicaciones. Ya se han puesto
en marcha algunas misiones para desvelar las incógnitas del magnetismo
solar. Es el caso de SUNRISE, un telescopio que viajará en un globo
hasta la estratosfera y que sobrevolará la Antártida a partir
del final de 2006.
España contribuye en SUNRISE con el magnetógrafo
IMaX, en cuyo proyecto participa el Instituto de Astrofísica de
Andalucía (IAA). IMaX estudiará el campo magnético
solar con una resolución sin precedentes y durante periodos de varios
días, lo que permitirá avanzar de forma notable en el conocimiento
del magnetismo solar, su evolución y sus efectos sobre el medio
interplanetario. Otro instrumento puesto de relieve es EMIR. Este espectrógrafo
elaborará un 'censo' de las estrellas que se han ido formando desde
el inicio del tiempo y podrá escribir la historia de la formación
estelar en el universo.
Temas relacionados
Especial Una mirada
al Cosmos
Copyright © Waste magazine
|
|
|
| .. |
|
|
. |
. |
.. |
| . |
|
|
|
. |
. |
|