Los ojos del bosque
Por Juan Enrique Gómez / Waste
Magazine - Texto y fotos
Los bosques dependen de ellos. Sin su atenta mirada
sobre los puntos más altos de las sierras muchos de los incendios
forestales no podrían detectarse a tiempo. Son los vigilantes de
los bosques. Durante cinco mes, a casi ocho horas diarias, observan lo
que ocurre a su alrededor, a más de veinte kilómetros a la
redonda. Cerros, masas boscosas, caminos, cortijos y llanuras están
bajo la experta atención de estos especialistas. Nada de lo que
se mueve bajo sus observatorios escapa a su atención. De hecho la
mayoría de los incendios son detectados gracias a estos vigilantes
que viven, en solitario, en lugares realmente inhóspitos.
Jorge Heredia acude todos los días al cerro
del Corzo, a 1.606 metros de altitud en pleno Parque Natural de la Sierra
de Huétor. Allí, sobre la cumbre del cerro, una superficie
rocosa de alrededor de 40 metros cuadrados, se encuentra una caseta de
observación, una estructura circular construida en piedra, acristalada
por completo y techada con una cúpula esférica. Le llaman
el observatorio. Para llegar hay que recorrer el carril que une Las Mímbres
con la Alfaguara, pero después hay que recorrer más de dos
kilómetros de caminos. "Aquí, al pico del cerro, sólo
se puede subir a pie, por una senda que asciende en zig zag entre las rocas,
y sólo te puedes mover dentro del observatorio y en el poco terreno
que hay alrededor", dice Jorge, que está considerado como uno de
los vigilantes más expertos, con cinco años de experiencia
en algunos de los puntos de observación más importantes de
la provincia de Granada. "Son siete horas y cuarenta y cinco minutos, ya
sea de día o de noche, según el turno que te toque, en las
que tienes que estar completamente atento a todo lo que pasa hasta donde
alcanza tu vista y tus prismáticos., dice Jorge, que muestra la
sobriedad del observatorio, donde no hay nada que pueda distraer la atención,
"No podemos tener nada para pasar el rato, ni una revista o un libro, porque
tu atención tiene que estar en las sierras".
Cualquier pequeña columna de humo puede
ser el inicio de un gran incendio. De hecho el último incendio en
Sierra Elvira fue detectado por Jorge desde el cerro del Corzo. "Hay que
saber mirar. No todo lo que ves tiene que ser un incendio o un problema,
pero cuando se trata de un fuego no puedes dejar pasar ni un segundo".
Junto a él, en todo momento, hay una emisora de radio conectada
con el centro operativo del INFOCA en Puerto Lobo y el centro provincial,
situado en la ciudad. Jorge, igual que sus compañeros repartidos
por la geografía provincial, se convierte en los ojos del sistema
operativo antiincendios. Tras su alerta y los datos que trasmite, se ponen
en marcha los retenes y los helicópteros. No puede permitirse el
lujo de trasmitir datos erróneos.
La soledad y las inclemencias meteorológicas,
el frío y el calor, son los grandes enemigos de los vigilantes en
los observatorios de altura. Hay que tener un temple especial para pasar
horas y horas en soledad. "Cuando subo para iniciar el turno me traigo
agua de la Venta del Molillo, y si es para la noche se recogen piñas
para poder mantener la estufa que tenemos en el interior de la caseta.
Y aquí, pues ya ves, siempre a la que salta, pero generalmente las
horas pasan lentas". De vez en cuando algún montañero aparece
por el camino y saluda al vigilante. "Una conversación de unos minutos
y a seguir en la tarea", dice Jorge, que como compaía más
habitual tiene a cabras montesas, lagartijas, "de estas hay muchas en esta
época" y un lagarto ocelado "que se ha acostumbrado a pasar los
ratos sobre las rocas de este lado del observatorio", dice. Jorge tiene
que acudir a su trabajo, llueva, truene o haga sol, de día o de
noche. El viento sopla con fuerza en lugares como el observatorio de la
sierra de Huétor. "Te curtes con el tiempo, pero merece la pena
el esfuerzo, porque un incendio es lo que peor que nos puede pasar en las
sierras. Hay gente que no se da cuenta de lo importante que es que la naturaleza
se mantenga. Sin los montes no vamos a ningún sitio, no hay futuro".
Recuerda con pena su paso por la zona del Serrallo, junto a Cenes, donde
"lo queman todo".
El sistema de vigilancia establecido en
el Plan INFOCA se basa en la existencia de una red de puestos de observación,
ubicados en puntos altos desde donde pueden divisarse amplias áreas
forestales y detectar así, por parte de los vigilantes asignados
a los mismos, la aparición de posibles incendios en dichas áreas.
Estos puestos son torres metálicas en terrenos llanos y casetas
cuando existen elementos orográficos elevados.
Red Bosque. Es la red de vigilancia y
detección automática de incendios mediante cámaras
de visión infrarroja y cámaras de TV. Esta operación
es supervisada desde un centro remoto o Central de Vigilancia enlazada
vía radio con los diferentes observatorios. En Granada existen dos
puntos de observación en la sierra de Cázulas
Plan Infoca 2008
El Plan Infoca 2008 aumenta el uso de nuevas
tecnologías para prevenir, extinguir y restaurar incendios forestales
Andalucía, 23 de mayo de 2008
Con un presupuesto de 183,7 millones de euros,
dedicado en un 60% a prevención, sobresale la iniciativa del pastoreo
controlado para reducir vegetación
La aplicación de nuevas tecnologías
para prevenir o preparar el ataque al fuego, con programas de inteligencia
artificial no utilizados hasta ahora en España en esta tarea, es
una de las novedades que incorpora el Plan de Prevención y Extinción
de Incendios Forestales de la Junta, Infoca, en este año 2008. Así
lo ha indicado durante su presentación la consejera de Medio Ambiente,
Cinta Castillo, quien estuvo acompañada por el comisario jefe de
la Unidad de la Policía Autonómica, José Manuel Espino,
y por el comandante de la Unidad Militar (UME), Carlos Gabari.
Entre las novedades del Plan INFOCA 2008 sobresale
la iniciativa que recurre a una actividad tradicional para la prevención:
el pastoreo controlado con ganado para reducir la vegetación y con
ello impedir la propagación de incendios. Este año, se amplía
esta actuación a todas las provincias aumentando el número
de cabezas de ganado hasta 22.205, de superficie forestal a tratar, 2.196
hectáreas, y de pastores, 49.
Otra de las iniciativas es la nueva regulación
de quemas prescritas que la Consejería de Medio Ambiente está
preparando y a través de la cual la administración puede
instar al ciudadano a intervenir en determinadas zonas para eliminar vegetación
y así reducir el riesgo de incendios.
A los medios tradicionales hay que sumar
también las numerosas aplicaciones informáticas y nuevas
tecnologías que se han ido incorporando desde que el dispositivo
se profesionalizó hace 18 años. Se trata del SIGDIF (Plataforma
para el Seguimiento y la Gestión de los Incendios Forestales), que
centraliza en una pantalla todas las utilidades técnicas para la
gestión de los siniestros, de forma pionera en España, y
así acelerar la creación de las estrategias de ataque, la
distribución de los medios materiales y humanos atendiendo a todas
las variables que intervienen, o la obtención de los informes relativos
a los incendios. Para ello, el SIGDIF usa diferentes bases de datos que
permiten conocer aspectos como la disponibilidad de los retenes de extinción,
la capacidad y cercanía de los depósitos de agua, el seguimiento
de los medios aéreos y de los terrestres, cálculos de tiempos
de llegada a los incendios, etc.
En cuanto a la detección automática
de incendios sigue funcionando en toda Andalucía el Sistema Bosque,
basado en un sistema de cámaras de visión infrarroja para
la detección de humo en un radio de 15 kilómetros. A este
sistema habría que añadir las cámaras ópticas
que permiten monitorizar un entorno de hasta 20 kilómetros de radio
desde el punto de instalación. Estas cámaras se han ubicado
este año por primera vez en la provincia de Huelva, Córdoba
y Sevilla.
Otra novedad es el uso por primera vez de pantallas
ignífugas, que se estrenarán en la provincia de Málaga,
y que a modo de cortafuegos servirán de barrera para evitar la propagación
del fuego. Otro instrumento tecnológico de gran utilidad son las
imágenes vía satélite, con un enorme valor para prever
elementos de riesgo como la climatología o el estrés de la
vegetación, e incluso para la cuantificación de los siniestros
de cara a la restauración.
El Infoca dispone este año de un presupuesto
total de 183,7 millones de euros, de los cuales, la partida más
significativa, 109,9 millones, se centra un año más en las
tareas preventivas. El dispositivo se mantiene activo durante todo el año,
y actualmente acomete sobre todo tareas preventivas en los montes, si bien,
las acciones de extinción se van ampliando a medida que aumenta
el riesgo de incendios. Este año volverá a entrar en vigor
la Orden que prohíbe realizar barbacoas y quemas agrícolas.
El Plan dispone este año de más
de 4.800 personas de la Consejería y su empresa pública,
además de 131 vehículos, de los que 120 son autobombas, 9
unidades de meteorología y transmisiones (UMMT), y 2 unidades de
análisis y seguimiento de incendios forestales (UNASIF). En cuanto
a la flota aérea, la previsión este año es de 40 aeronaves
distribuidas por Andalucía, en lo que respecta a los medios contratados
directamente por la Consejería de Medio Ambiente, y los destinados
por el Ministerio de Medio Ambiente para la cobertura del territorio andaluz:
28 helicópteros, 4 de gran capacidad, 7 aviones de carga en tierra,
3 aviones de coordinación y 2 aviones anfibio.
En la actualidad, ya están operativas las
tres brigadas de especialistas de extinción (BRICA), de Madroñalejo,
Jeres del Marquesado y Cártama, en las provincias de Sevilla, Granada
y Málaga respectivamente. La intervención en tareas de extinción
ha sido necesaria desde primeros de año para sofocar los 165 siniestros
detectados (de los cuales el 77,6% han sido conatos), que han afectado
a un total de 225 hectáreas.
El Plan Infoca cuenta con la labor de la Policía
Autonómica, adscrita a la Consejería de Gobernación,
la Guardia Civil, a través del Seprona y los propios Agentes de
Medio Ambiente, a través de las BIIF (Brigadas de Investigación
de Incendios Forestales) que realizan tareas de vigilancia, control, prevención
e investigación de incendios forestales. Durante 2007 se pusieron
a disposición judicial a un total de 200 personas por delitos relacionados
con los incendios forestales.
En este sentido, sólo en 2007 se han producido
5 sentencias condenatorias por delitos relacionados con este tipo de siniestros,
con la presencia como acusación particular de la Consejería,
a través de su empresa pública Egmasa.
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