IMPRESIONES 
de invierno
Juan Enrique Gómez

Merche S. Calle

Una mirada particular sobre la naturaleza, sus espacios, 
ecosistemas, historia, imágenes y sensaciones. 
Lugares reales que intuyen universos paralelos, listos para ser descubiertos


Las aguas del Cadí
Discurren paralelas al Genil hasta bordear las arenas del cerro del oro y saciar la sed de los campos de Cenes y los altos de Realejo
El canto agudo de los mosquiteros se mezcla con el piar nervioso de las lavanderas, dos pequeñas aves invernantes que buscan insectos con los que alimentarse entre los residuos y restos vegetales que flotan sobre el agua y se adhieren a los musgos que tapizan los bloques de piedra de un canal milenario. Es la acequia que se llamó del Candil y más tarde del Cadí, la acequia finalizada por los almohades en el siglo XII para cubrir las necesidades de expansión de la Medina Garnata hacia cotas de altitud a las que no podía llegar el agua de la ‘al-Saqiya al-Kubra’, la acequia Gorda, o Mayor de Granada, construida solo unos años antes. Era el canal de las aguas de la Antequeruela y los campos altos del Realejo, un cauce labrado piedra a piedra a través de las riberas próximas al Genil, al pie de las tierras frágiles y arenosas del cerro del oro hasta entrar en la capital del reino.

Nace en el río Aguas Blancas, a escasos metros de su desembocadura en el cauce del Genil. En las antiguas tierras del Blanqueo, que hoy forman parte del centro administrativo del Parque Nacional de Sierra Nevada, donde llama la atención una pequeña infraestrucutra hidráulica situada junto al cauce del río afluente del viejo Xenil, es el decantador de residuos, donde el agua se remansa tras ser derivada de su caudal original y deja caer al fondo arenas e impurezas para discurrir como ‘aguas limpias’ hacia su destino y regar los campos de Cenes, la Lancha y las almunias y villas de la Granada situada entre los accesos a la Alhambra por la Antequeruela, y ya en el Realejo, morir en un gran aljibe que aún perdura en la barriada de Belén, junto al Príncipe y perderse en los desagües que, al final, vuelven a alimentar el Genil, allá abajo, en el Salón.

El río que nace en el paraje de Fuente Loca, unos kilómetros más arriba del pantano de Quéntar, presta sus aguas desde hace casi un milenio y lo hace en un paraje que en invierno se tiñe de ocres y rojos, y se deja tapizar con las hojas caídas de las alamedas. Es la hermana menor de las sendas del agua.
 

Entre arboledas
Los álamos y sauces bordean la captación de aguas que desde el río Aguas Blancas aportan su caudal a la acequia del Cadí. El decantador es un remanso en el que agua descansa y deja caer al fondo los residuos de arenas.


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¿Dónde está?
El Blanqueo: La captación está en el extremo noreste del centro administrativo del Parque Nacional de Sierra Nevada, en la carretera de Pinos Genil. Junto al aparcamiento, entre alamedas, se encuentra el decantador de arenas que da inicio a la acequia, que discurre en dirección Granada.
Mapa y coordenadas: 37.1628, -3.51691



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Publicado en IDEAL el 24-12-2015


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