Desde que el hombre descubrió
la agricultura su principal tarea ha sido siempre separar las espigas de
la zizaña. No todo lo que crece en un campo bien cultivado es una
bendición, también hay malas hierbas que no sólo causan
perjuicios a los cultivos, compitiendo con ellos por la luz, el agua y
los nutrientes, sino que afectan a otras actividades del ser humano en
el terreno urbano o semiurbano. Invaden caminos, jardines, monumentos históricos,
provocan daños en vías férreas, tapan señales
de tráfico, son causantes de alergias, de incendios y son transmisores
indirectos de plagas, ya que actuan como huéspedes de virus y de
los insectos vectores que las propagan. Por todo ello la proliferación
de estas plantas, además de ser molestas, causan un enorme perjuicio
económico.

En España existe una Asociación
de Malherbologia que se dedica a estudiar el problema a fondo. Según
ésta institución uno de los principales problemas es el mal
empleo de los herbicidas por parte de algunos agricultores que no respetan
las normas indicativas sobre dosis y tiempos de aplicación y pueden
contaminar los suelos fértiles y los acuíferos de forma irreversible,
por lo que cada vez es más clara la necesidad de incrementar la
cultura del agricultor sobre el buen uso de estas sustancias químicas.
Una formación que debería ser una labor compartida entre
los agentes de extensión agraria y los expertos de las multinacionales
químicas que fabrican estos productos La composición química
de los herbicidas suele contener moléculas orgánicas complejas
que inhiben la fotosíntesis de las plantas y provocan su muerte;
sin embargo, si se añade más cantidad de la necesaria, el
sobrante puede contaminar los suelos, rompiendo su estructura, o diluirse
en el agua de riego y llegar a los acuíferos. Según los especialistas
las dos alternativas son perjudiciales para el ecosistema, por los que
debe existir un equilibrio entre ambas, aunque en España este problema
afecta a menos superficie que en Europa o Estados Unidos porque hemos empezado
a utilizarlos más tarde. Los científicos buscan métodos
de control de estas malas hierbas que compaginen la eficacia y la selectividad,
que sólo eliminen la hierba y no el cultivo, con la protección
del medio ambiente. El gasto anual de herbicidas por parte de los agricultores
españoles asciende a 75.000 millones de pesetas y las pérdidas
ocasionadas por estas malas hierbas pueden estimarse en 130.000 millones
al año. Una de las dificultades con que se encuentran los investigadores
proviene del hecho de que estas hierbas se defienden así mismas
y modifican su genética para adaptarse a los herbicidas del mercado,
por lo que muchas veces pierden su efectividad. Otro de los problemas consiste
en la aparición de nuevas especies como consecuencia del intercambio
de plantas exóticas para jardinería ya que estas plantas
se escapan de la macetas e inundan los campos pudiendo convertirse en verdaderas
plagas.Sin embargo los representantes de los laboratorios químicos
creen que para desarrollar una nueva molécula efectiva contra las
malas hierbas tienen que invertir más de 10 años de trabajo
y 20.000 millones de pesetas. El inconveniente está en que las multinacionales
sintetizan productos estándares para todo el mundo, pero las condiciones
de aplicación cambian dependiendo del tipo de suelos, de aguas,
de cultivos y de climas por los que son los expertos de las agencias de
Extensión Agraria las que deben asesorar a los agricultores. Las
cosechas más dañadas corresponden a los cereales, con el
mayor capítulo de gastos, con un 28%. La producción anual
de grano es de 16 millones de toneladas de grano, con unas pérdidas
aproximadas entre el 10% y el 40% por la presencia de malas hierbas. Por
todo ello hay que usar los herbicidas pero intentar que su impacto sobre
el medio ambiente sea menor, buscar medios alternativos de control, reducir
las dosis, asi como desarrollar moléculas más eficaces, más
selectivas y menos contaminantes. Pero las malas hierbas tienen utilidades
por su extraordinaria capacidad de supervivencia, diseminación y
colonización de medios alterados. Podemos usarlas para luchar contra
la erosión en taludes o recuperar suelos contaminados y convertirse
asi, en plantas útiles.
...
Los representantes de los laboratorios químicos
creen que para desarrollar una nueva molécula efectiva contra las
malas hierbas tienen que invertir más de 10 años de trabajo
y 20.000 millones de pesetas
Las cosechas más dañadas corresponden
a los cereales, con el mayor capítulo de gastos, con un 28%. La
producción anual de grano es de 16 millones de toneladas de grano,
con unas pérdidas aproximadas entre el 10% y el 40% por la presencia
de malas hierbas.
Las malas hierbas tienen utilidades por su extraordinaria
capacidad de supervivencia, diseminación y colonización de
medios alterados. Podemos usarlas para luchar contra la erosión
en taludes o recuperar suelos contaminados y convertirse asi, en plantas
útiles
Algunas de las especies
más abundantes
(Click en los enlaces para ver fichas, datos
y más fotos)
Amaranthus albus
Amaranthus
blitoides
Anacyclus clavatus
Anagallis arvensis
Anchusa azurea
Andryala integrifolia
Anthemis arvensis
Asparagus acutifolius
Avena barbata
Avena sterilis
Bromus diandrus
Bromus hordeaceus
Bromus lanceolatus
Bromus matritensis
Calendula arvensis
Capsela bursa-pastoris
Carlina corymbosa
Carthamus lanatus
Centaurea pullata
Cerastium
glomeratum
Chamaemelum fuscatum
Chamaemelum mixtum
Chenopodium
album
Chondrilla
juncea
Chrysanthemum coronarium
Chrysanthemum segetum
Convolvulus
arvensis
Convolvus
althaeoides
Crepis vesicaria subsp. haenseleri
Cynara humilis
Cynodon dactylon
Dactylis
glomerata
Daucus carota
Diplotaxis catholica
Diplotaxis
virgata
Echium
plantagineum
Erodium
malacoides
Erodium moschatum
Eryngium
campestre
Euphorbia exigua
Euphorbia
helioscopia
Fedia cornucopiae
Filago pyramidata
Foeniculum vulgare
Fumaria officinalis
Fumaria parviflora
Galactites tomentosa
Hedypnois cretica
Heliotropium
europaeum
Hirschfeldia
incana
Hordeum leporinum
Lactuca serriola
Lamium
amplexicaule
Leontodon longirrostris
Lolium perenne
Lolium rigidum
Malva sylvestris
Medicago
polymorpha
Muscari
comosum (Cebollon)
Nonea vesicaria
Ornithogalum
narbonense
Pallenis
spinosa
Papaver hybridum
Papaver rhoeas
Picris echioides
Plantago afra
Plantago
lagopus
Platycapnos
spicata
Polygonum
aviculare
Pulicaria paludosa
Raphanus raphanistrum
Rapistrum rugosum
Rumex
bucephalophorus
Rumex crispus
Rumex induratus
Salvia verbenaca
Sanguisorba verrucosa
Scandix
pecten-veneris
Senecio vulgaris
Silene colorata
Silene vulgaris
Silybum marianum
Sinapis alba
Sonchus oleraceus
Spergularia
rubra
Stellaria media
Thapsia villosa
Trifolium
angustifolium
Trifolium
campestre
Trifolium
stellatum

Trifolium tomentosum
/Anagallis arvensis
Las especies más abundantes,
fichas, datos y fotos
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