| El genoma del ratón, la clave de la
investigación biomédica |
Su comparación con el 'libro de la
vida' humano permitirá avanzar más rápido en la identificación
de los genes causantes de enfermedades y en el desarrollo de terapias
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Por L. A. Gámez / IDEAL
El 'libro de la vida' del ratón es como la piedra Rosseta de
la investigación biomédica. A principios del siglo XIX, Champollion
utilizó la piedra Rosseta que puede verse en el Museo Británico
y en la que aparece un mismo texto escrito en jeroglífico, demótico
y griego antiguo para descifrar la escritura jeroglífica egipcia
por comparación. Doscientos años después, los científicos
han empezado a emplear el genoma del ratón para traducir el del
ser humano. El 'libro de la vida' del roedor llega acompañado de
1.200 nuevos genes humanos, la mayoría de ellos implicados en el
desarrollo de cánceres y otras enfermedades, que se han identificado
gracias a la comparación de ambos genomas.
La secuenciación de más del 95% del genoma del pequeño
mamífero «está transformando ya nuestra habilidad para
traducir el 'libro de la vida' humano», indica el Instituto Sanger,
dependiente de la entidad benéfica británica Wellcome Trust
y uno de los socios de referencia del Consorcio para la Secuenciación
del Genoma del Ratón. Los resultados de este proyecto se publicaban
en la revista 'Nature' en diciembre de 2002 y demuestran, según
los expertos británicos, que «podría decirse que somos
esencialmente ratones sin cola, aunque conservamos los genes que podrían
hacer que desarrolláramos la cola».
Los genes las unidades de la herencia biológica están
repartidos entre los cromosomas, hilos de ADN comprimido con forma de escalera
retorcida que se encuentran en el núcleo de las células.
Cada uno de los peldaños de esas 'escaleras' está compuesto
por la combinación de dos de cuatro tipos de bases de nucléotidos,
conocidos como A, C, G y T. Esas bases o 'letras químicas' son el
alfabeto genético: codifican los genes. El genoma del ratón
está compuesto por unos 2.500 millones de peldaños de
pares de 'letras químicas' y contiene unos 30.000 genes, prácticamente
los mismos que tiene el ser humano.
Diferentes en el 1%
Las diferencias aparentes entre el hombre y el ratón son mínimas
desde el punto de vista genético: se reducen al 1%. Sólo
300 genes humanos no están presentes en el roedor; sólo 300
genes del ratón no aparecen en nuestro genoma. El pequeño
mamífero cuenta, en especial, con muchos más genes involucrados
en el sentido del olfato y en el apareamiento.
La consecución del borrador del genoma humano, presentado en
febrero de 2001, fue sólo el primer paso en el camino hacia la que
será la medicina del siglo XXI. Hace dos años, quedaban todavía
huecos por llenar en el 'libro de la vida' y se ignoraba la función
del 40% de los genes. La secuencia genética del ratón puede
acelerar la lectura de nuestro genoma en el que será un nuevo salto
en el servicio que este roedor ha prestado al ser humano desde hace un
siglo. No hay prácticamente área de la medicina y la biología
en la que no se experimente con el ratón, un mamífero que
se ha convertido en el modelo experimental por excelencia.
El gran parecido genético entre ambas especies acelerará
la identificación de los genes implicados en el hombre en enfermedades
hoy incurables y permitirá probar en ratones terapias que
luego se trasladarán a los humanos. Los científicos
podrán ahora comparar dos libros diferentes, pero escritos en la
misma lengua las 'letras químicas' A, C, G y T , y buscar
los fragmentos similares y las palabras con significado los genes
que existan en el otro. Esa técnica de comparación, desarrollada
por tres investigadores españoles, ya se ha plasmado en la
identificación de 1.200 nuevos genes humanos.
Ése es el primer paso: la identificación de genes. El
segundo consistirá en averiguar, mediante la experimentación
en ratones, para qué sirve cada gen cuya función se desconozca.
Y el tercero será la creación de estirpes de ratones modificados
genéticamente para desarrollar enfermedades humanas y posibilitar
así el desarrollo de nuevos tratamientos contra males como el cáncer,
el Alzheimer, el sida, la malaria, la diabetes, la esquizofrenia, la patologías
cardiacas, etcétera.
«Los científicos disponen ahora de una potente herramienta
que les servirá durante décadas», explicó ayer
Jane Rogers, del Instituto Sanger. Decenas de millones de ratones
de laboratorio ayudan en la actualidad a los investigadores biomédicos
a buscar curas para todo tipo de enfermedades. El último ancestro
común entre el ratón y el ser humano vivió hace, como
poco, 75 millones de años, pero, por fortuna, el parentesco sigue
siendo muy estrecho.
Más información
www.nature.com
La auténtica medida del ratón
Mucha gente no puede ni verlo siente aversión, pero
el humilde ratón de laboratorio ese roedor blanco que
ha sido definido como el mejor amigo del científico está
llamado a impulsar con su genoma la investigación biomédica.
Los datos de su 'libro de la vida', accesibles a todos los científicos,
acelerarán los avances en biología y medicina en los que
la Humanidad tiene depositadas sus esperanzas para el diagnóstico
y tratamiento de enfermedades.
Especie: 'Mus musculus'.
Tamaño del genoma: 2.500 millones de pares de letras químicas,
un 14% menos que el ser humano.
Número de genes: Unos 30.000. Aproximadamente, los mismos que
el ser humano. El ratón y el hombre comparten el 99% de los genes.
Secuenciación realizada: Más del 95% del genoma del ratón.
Avance en el genoma humano: La secuenciación del genoma del
ratón ha permitido a sus autores identificar 1.200 nuevos genes
humanos por comparación entre ambos 'libros de la vida'.
Participantes: 150 científicos de doce países. Sólo
tres de los investigadores son españoles.
Tres españoles en el planeta del genoma
La aportación española a la secuenciación del
genoma del ratón habla catalán. Como en el caso del 'libro
de la vida' humano, se ha reducido a científicos del grupo de investigación
en informática biomédica del Instituto Municipal de Investigación
Médica de Barcelona, la Universidad Pompeu Fabra y el Centro de
Regulación Genómica.
«Hemos desarrollado un programa informático que, por si
solo, identifica los genes comparando el genoma del ratón con el
humano», explicó el biólogo Genís Parra, quien
en esta ocasión se ha unido a Roderic Guigó y Josep F. Abril,
que ya intervinieron en las secuenciaciones de los genomas del ser humano,
y del parásito y el mosquito de la malaria. Guigó y
Abril crearon un programa de visualización masiva de datos
genéticos que los muestra como si se tratara de un mapa. «En
este caso, no hemos hecho la cartografía. Nuestra aportación
ha sido más importante», dice Parra.
El trabajo de los tres científicos ha merecido una mención
en el artículo de 'Nature'. Y es que, gracias al 'software' que
han escrito, se han podido identificar 1.200 nuevos genes humanos al comparar
ambos genomas. A pesar de que, desde febrero de 2001, se han identificado
algunos más de los 30.000 genes entonces conocidos, éste
es «el mayor avance de golpe» en la lectura de nuestro 'libro
de la vida'.