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GUÍA DE AVES-----------
© Textos-fotos-videos: Merche S. Calle / Juan Enrique Gómez
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Kingdom Animalia / Phylum Chordata
Clase Aves / Orden Passeriformes
Familia Sturnidae
Sturnus vulgaris
Estornino pinto / European Starling
Kingdom Animalia / Phylum Chordata
Clase Aves / Orden Passeriformes
Familia Sturnidae
Sturnus unicolor
Estornino negro / Spotless Starling

Es el momento de la eclosión de las poblaciones de estorninos en el sur de la península Ibérica. Los nidos de las dos especies, pinto y común, albergan entre tres y cuatro polluelos que son alimentados por sus padres de forma incansable. Es el resultado de la segunda puesta. Foto enviada por Leandro García Casanova, tomadas el 16 de junio en la localidad de Sillar Baja, en el municipio de Guadix, Granada. 
Sturnus vulgaris
Estornino pinto 

Tamaño 22 cm Longitud / 42 cm envergadura
Habitat
Parques urbanos, jardines, huertos, cultivos, ciudades, bosques. Se reúne en bandadas en las que se mezcla con el estornino negro.
Alimentación Vegetales e invertebrados
Cría de marzo a junio
Catalogado entre las 100 especie invasoras más dañinas



Sturnus unicolor
Estornino negro

Tamaño, entre 20 y 22 cm y 40 de envergadura
Hábitat
Ave de pequeño porte, de color negro con pintas marrones, aunque en muchos casos son casi imperceptibles. Vuela siempre en grandes grupos muy gregarios que se mueven al unísono. Colonizan zonas de vega, y parques de ciudades, donde se convierten en una plaga. Se alimentan de invertebrados, frutos y bayas. Cría de abril a junio.
Los que anidan en las ciudades se convierten en sedentarios y se mueven en distancias cortas, es decir, en los entornos de los núcleos de población. Grupos de ellos realizan migraciones después de la reproducción.
Poseen una gran capacidad para emitir sonidos de todo tipo, e incluso llegan a imitar la voz humana y ruidos como teléfonos, coches y otras frecuencias estridentes.



Estorninos, aves en la ciudad
Miles de estorninos provocan problemas en tejados, colegios y parques de las ciudades
Por Juan Enrique Gómez - Waste magazine
Forman numerosas bandadas de más de un millar de individuos. Son pájaros de color negro con pintas de color pardo oscuro. Desde la llegada del otoño decenas de miles de estorninos se han instalado en los tejados y zonas verdes del interior de las ciudades de la península Ibérica y paises europeos como Francia e Italia. La superpoblación de estas aves ha llegado a convertirlas en una plaga difícil de combatir. Se les ve, sobre todo, al atardecer, poco antes de finalizar la puesta de sol ocupando la totalidad de los cableados y antenas próximas a plazas y parques. Como si se tratase de imágenes de la película "Los Pájaros" de Alfred Hitchcock, vuelan en grupos compactos formando nubes de color negro y crean líneas oscuras en los cableados, todo ello acompañado de una fuerte algarabía de sonidos.

Los responsables municipales de las ciudades afectadas reconocen la existencia del problema, pero afirman que no se puede hacer casi nada para solucionarlo. "No podemos estar tirando cohetes continuamente ni tampoco poner en marcha medidas más drásticas. La instalación de trampas o la introducción de depredadores, podría provocar problemas más graves". Los técnicos municipales esperan que pase el tiempo y, como en años anteriores, se marchen a zonas de la vega en busca de abrigo para pasar el invierno. "La caída de las hojas de los árboles es el momento en que la mayoría de estas aves se marcharán de la ciudad". Se ha llegado a pensar en la instalación de sistemas de ultrasonidos que los ahuyentes o que impidan que tomen una zona como su territorio, pero no existe seguridad de que este sistema no afectase a otras especies, que como los gorriones, están protegidas legalmente.

Los problemas
Los estorninos, la mayoría de ellos Estornino Pinto (Sturnus vulgaris) y en menor medida Estornino negro (Sturnus unicolor) es originario de países europeos menos meridionales que España. Desde hace unos años se encuentra en fase de colonización de la península Ibérica, donde ha encontrado en las ciudades un hábitat perfecto para pasar los inviernos y reproducirse. Se da la circunstancia, al contrario que con otras especies de aves de ciudad, de ser una especie con gran capacidad reproductora, un estornino pinto tiene una media de cinco crías por temporada, y el negro una media de seis, lo que provoca que las poblaciones de multipliquen anualmente de forma considerable. Al anidar en huecos de muros, bajo tejas y en sistemas de aireación de los edificios, generan problemas de obstrucciones e incluso deterioro de tejados. Al ser una especia muy gregaria, sus movimientos son en bandadas, se mueven juntos, comen en grupos, e incluso duermen en grupos multitudinarios (en el caso del Estornino pinto), lo que produce serias molestias para los vecinos de las casas próximas a sus dormideros. También supone una competencia para gorriones y palomas, ya que se disputa con esas aves los lugares para dormir y comer.

Las ventajas
Pero no todo son problemas. Los estorninos, como otras muchas especies animales que encuentran su hábitat en la ciudad, producen beneficios que, en la mayoría de los casos, compensan las molestias. Estas aves se alimentan de invertebrados, es decir pequeños insectos, larvas, gusanos, y ayudan a la desaparición de plagas. También se alimentan de frutas, semillas y, por el contacto con el hombre, de restos de basuras y residuos orgánicos.




 
Vuelven los estorninos... nacen y se multiplican
En poco más de un mes nuevas bandadas pueblan los cielos de la ciudad con individuos jóvenes
La población urbana de estornino negro crece e tal forma que desde el inicio del verano por cada pareja hay cinco pollos volantones
Granada julio 2013.- La desaparición de los estorninos, detectada en octubre de 2012 en la ciudad de Granada no fue más que un espejismo motivado por la disminución de poblaciones y la consecuencia de un verano con menos tasas de reproducción, una tendencia que ha cambiado por completo. Cada tarde, al ponerse el sol, miles de ejemplares de estornino negro (Sturnus vulgaris) vuelan en bandadas cerradas en dirección a la ciudad. Se posan en los cables del tendido eléctrico, grúas y tejados para contemplar la puesta de sol y ocupar sitio en sus dormideros, sobre todo en las plazas de la Trinidad y Bibrambla, donde comerciantes pensaron que ya se habían librado de una plaga que han sufrido desde hace casi una década y que este año ha vuelto. 

Los ornitólogos sabían que la huida de las aves no era permanente y que con la llegada del verano los estorninos volverían a ser evidentes en el cielo de la ciudad. “Cualquiera que observe las bandadas cuando están posadas en los cabeles y tejados puede ver que hay una gran cantidad de individuos que son de tonalidades marrones y algo más pequeños. Son ejemplares jóvenes nacidos este mismo año, hace solo unas semanas y que se pueden contar por cientos”, afirma el naturalista y miembro de SEO/Birdlife y coautor del libro “Las Aves de Sierra Nevada', que considera que la vuelta no es más que el desarrollo normal de la especie, de la tasa de reproducción normal de estas aves.
El estornino negro es una especie sedentaria aunque algunos individuos pueden marcharse de sus poblaciones originales aunque no recorren largas distancias. Los que se quedan en un mismo lugar inician su periodo reproductor los meses de marzo y abril y se mantienen criando hasta final de junio. 

Cada hembra realiza entre dos y tres puestas cada año, y en ocasiones podría llegar a cuatro, aunque sería excepcional. En cada ocasión ponen cuatro o cinco huevos (pueden llegar a seis en algunos lugares dependiendo de las condiciones ambientales), “pero lo más significativo es que ante la falta de depredadores y la facilidad que tienen para conseguir alimento en los alrededores de las ciudades, lo habitual es que casi la totalidad de los polluelos que nacen prosperen y puedan abandonar el nido”. Eso significa que por cada hembra se generan cuatro o cinco aves más que incrementan la bandada, y eso dos o tres veces en un periodo de poco más de tres meses. “En periodos de entre 18 y 25 días los polluelos están en condiciones de abandonar los nidos y seguir a la bandada”, dice Jorge Garzón. Las colonias de estorninos urbanos se hacen cada vez más numerosas, pero con un índice exponencial asombroso, por cada 1.000 hembras pueden salir 4.000 estorninos más por puesta de huevos, y si tiene dos puestas, que es lo habitual, serán 8.000. En el caso de que parte de las hembras logren poner tres veces, la cifra podría llegar a 10.000 ejemplares por cada millar de hembras en solo un periodo reproductor.

Para los especialistas, la masiva presencia de estas aves en la ciudad significa claramente la degradación del entorno natural y que cada vez es más difícil conseguir alimento por la ausencia de cultivos, la degradación de espacios, “e incluso la dificultad de conseguir agua, ya que muchas acequias están entubadas y los riegos a manta ya no se hacen. Las aves también saben ya que no pueden beber en puntos de riego por goteo porque las sustancias que se incluyen en el agua para abonar la tierra, les matan. Todo eso hace que cada vez acudan más a las ciudades, donde tienen comida, refugio y ausencia casi total de depredadores”, dice Garzón.
Los metodos de control de plagas como los biosonidos y presencia de rapaces no han dado resultado. “Las aves se acostumbran a ruidos y elementos que saben que no suponen un peligro para ellas, y tendrían que muchas rapaces para poder ahuyentar a colonias de estorninos tan numerosas como las que se concentran en las ciudades”. No tiene lógica afirmar que una pareja de halcón peregrino ahuyentó a los estorninos de Granada en el pasado otoño cuando los estudios realizados sobre la alimentación de rapaces indican que solo un 4% de las presas de halcón peregrino eran estorninos.

En ámbitos rurales los estorninos tienen una existencia más tanquila y los nidos se sitúan en lugares más accesibles, como el fotografiado por Leandro García Casanova en la localidad de Sillar Baja, en Guadix. Tres polluelos de estornino negro esperan la llegada de su madre para que les alimente. Fueron fotografiados el 16 de junio. 


¿Dónde han ido los estorninos?
La plaga ha desaparecido con la entrada del invierno
Desde hace tres semanas el silencio impera en la plaza de la Trinidad, donde los vecinos miran al cielo extrañados y sin explicarse qué les ha pasado a los pájaros 
Por Juan Enrique Gómez
La pregunta está en boca de todos los que cada tarde pasan por la plaza de la Trinidad. Algo ha cambiado en este conocido espacio del centro de la capital. En el suelo no hay excrementos de pájaros, en el ambiente no se percibe el intenso olor a guano y en los árboles no se registra ni el más mínimo movimiento que delate la presencia de estorninos. Los millares de ejemplares de dos especies, estornino negro y pinto, que desde hace más de diez años habían convertido los plátanos de sombra de la plaza y los tilos de Bibrambla en sus dormideros, han desaparecido. No están.No se les ve por ningún sitio. Es como si se los hubiese tragado la tierra. «Es el primer final de otoño y llegada de la Navidad, desde hace casi diez años, que la gente puede pasear por la plaza de la Trinidad sin temor a que les caiga de todo desde los árboles», afirma Rafael Rodríguez Rodelas, propietario de ultramarinos Oliver, uno de los comercios más clásicos de la plaza, que asegura que son muchos los clientes que le preguntan por los estorninos «y no sabemos qué explicación dar a esta desaparición». 

Una plaga 
La presencia de estas aves se había convertido en una plaga casi imposible de controlar. Los estorninos son especies muy gregarias, que realizan todas sus actividades en grupo y crean verdaderas bandadas que se mueven al unísono, vuelan en formación cerrada, dibujando enormes bolsas con infinidad de puntos negros en el cielo. Habían elegido las arboledas del centro de la capital como su lugar para pasar la noche, pero también para procrear, por lo que cada año, la población ha crecido de forma exponencial hasta alcanzar magnitudes que nadie podía creer. Los estudios realizados por la concejalía deMedio Ambiente del Ayuntamiento de Granada arrojaban una cifra impresionante: más de 100.000 estorninos podían congregarse a pasar la noche en los árboles de las dos plazas. 

Las primeras medidas de control lograron rebajar la densidad en unos 40.000, entre los años 2006 y 2009, y nunca se notó la diferencia. «Aquí está claro que alguien ha hecho algo y no quieren decirlo, porque no es lógico que desaparezcan casi de la noche a lamañana», dice Javier Moreno, que en su quiosco de prensa en la Trinidad ha sufrido en primera persona los efectos negativos de los estorninos durante años. «Solo hay que ver el suelo, limpio y reluciente, para saber que aquí no hay pájaros», comenta, y señala a los bancos donde «ahora, la gente puede sentarse ». Como el resto de sus vecinos, prefieren una plaza sin el problema de los excrementos, pero a la vez les invade una extraña sensación de pesar. ¿Qué les ha pasado? Nunca fueron partidarios de que se tomasen medidas drásticas contra ellos. Esperan que lo ocurrido no haya sido lo peor. 

Repelente japonés 
Una hipótesis corre de boca en boca entre los que hasta ahora eran los afectados por la plaga de estorninos: el uso de un sistema de repelentes de aves de origen japonés, que podría haber sido esparcido entre los árboles de las dos plazas con el objetivo de alejar a las aves de esas zonas y que estas arboledas dejen de ser sus dormideros. El sistema consiste en esparcir pequeñas cantidades de una sustancia tipo gel, compuesta por productos vegetales que, en la naturaleza, repelen a las aves. Este gel se queda pegado a alas y plumaje de los estorninos y les provocan incomodidad al volar. De esta forma se consigue que el dormidero se haya convertido en un lugar inseguro para ellos y no vuelven. «En la naturaleza las aves gregarias actúan en base a las indicaciones de algunos de los ejemplares que se convierten en los jefes de grupo. Si estos dirigentes han considerado que las arboledas del centro ya no son seguras, sea por el motivo que sea, han buscado otros lugares », afirma el responsable de Fauna y Flora de la Junta en Granada, José María Irurita no tiene conocimiento sobre el uso de repelentes en las plazas y asegura que sería muy discutible e irregular, ya que una de las dos especies está protegida por la ley. La Junta tendría que haber autorizado una intervención de este tipo. 

Negativa 
El concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Granada, Juan Antonio Mérida, asegura que no han hecho nada nuevo para espantar a los estorninos y niega que hayan esparcido ningún tipo de repelente u otro producto. «No podemos hacer nada porque son especies protegidas, y cualquier actuación tendría que estar autorizada y tener sumo cuidado para que no afectase a los ciudadanos». Afirma que en la concejalía están tan sorprendidos como los vecinos de esa zona. «Por un lado encantados, pero por otro nos gustaría saber qué ha pasado», argumenta el concejal, que tenía prevista la puesta en marcha de una serie de medidas de control para el inicio del próximo año, en colaboración con la Facultad de ¿Dónde están los estorninos? Después de casi una década, los miles de ejemplares que se reunían en el centro de la capital han desaparecido. Nadie sabe la razón. 

Lo cierto es que en las plazas no se han realizado actuaciones drásticas porque nadie ha visto nada y no son acciones que puedan ocultarse, ya que se utilizan cohetes, disparos, expansión de emanaciones de azufre, redes de captura y descargas eléctricas. Entre las hipótesis que se barajan se encuentra la posibilidad de que hayan sido atacados en los lugares donde se concentran durante el día, en muchos de los campos de la Vega y el área Metropolitana, donde es cierto que han causado verdaderos estragos en cultivos, pero una intervención drástica que hubiese eliminado bandadas enteras habría dejado huellas. 

Desde 2004, el Ayuntamiento tomó cartas en el asunto y acometió acciones para intentar reducir el número de estorninos en las plagas. Han puesto en marcha sistemas de todo tipo, desde la presencia continuada de aves rapaces que volaban toda la noche por las plazas para asustar a los pájaros, a bioalarmas que durante años han ‘amenizado’ las tardes y noches de las dos plazas con sonidos que suponen una alerta de peligro para las aves, e incluso se ha llegado a duplicar las podas de los árboles para que no sirviesen de refugio a los estorninos. Todos los métodos han dado algunos resultados, pero ninguno logró acabar con la plaga. El motivo esmuy simple: los estorninos son aves migratorias que vuelven siempre al lugar donde nacieron, al mismo árbol en el que crecieron, y cada vez que se reproducen nacen de cuatro a seis pollos, con un alto índice de supervivencia. El crecimiento de la población es enorme. Contaminación En Medio Ambiente de la Junta se han preguntado si en estas últimas semanas se habían registrado cambios significativos en los niveles de contaminación, la calidad del aire o incluso en el ozono presente en el ambiente. «La respuesta ha sido negativa. No ha habido variación en los parámetros que podrían hacer que especies de aves cambien sus hábitos», informa José María Irurita. En la naturaleza se han dado muchos casos demodificación de costumbres en especies animales sin que nunca se haya sabido el por qué.

Los gorriones tampoco duermen en las plazas 
La desaparición de los estorninos se ha extendido también a los gorriones. La población de estas aves, asociadas al hombre y a los ambientes urbanos, ha descendido de forma considerable, o almenos no se ven como hasta hace unas semanas. Por la noche, ya no se ven sus pequeños cuerpos entre las ramas de los árboles de los árboles de Trinidad y Bibrambla, donde era habitual ver centenares de ellos, iluminados por las luces de Navidad. Un paseo por estas plazas demuestra que se han ido. El quiosquero de Trinidad, Javier Moreno, se pregunta dónde están. «Lo que de verdad me duele es lo que haya pasado con los gorriones, porque el gorrión duerme donde ha nacido y ya no vienen a estos árboles».


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Sturnus vulgaris (Estornino pinto)
Sturnus vulgaris Estornino, canto bullicioso de grandes concentraciones de ejemplares en la ciudad

Reportaje publicado en IDEA el 18 de diciembre de 2012
Texto completo 

Vuelven los estorninos... nacen y se multiplican
En poco más de un mes nuevas bandadas pueblan los cielos de la ciudad con individuos jóvenes
La población urbana de estornino negro crece e tal forma que desde el inicio del verano por cada pareja hay cinco pollos volantones - Reportaje 11 julio 2013




Foto enviada por Leandro García Casanova