Agencia Espacial Europea (ESA) con una reproducción
artística del Satélite de Medio Ambiente (Envisat)
Madrid, 27 feb. (COLPISA, P. de Las Heras)
¿Está creciendo el agujero de la
capa de ozono? ¿Qué concentración de gases de efecto
invernadero hay en la atmósfera? ¿A qué velocidad
se derriten los casquetes polares? El satélite científico
Envisat, el mayor construido nunca en Europa, ayudará a los expertos
a dar respuesta a éstas y otras preguntas. En la base de la Agencia
Espacial Europea en Kurú (Guayana francesa) todo está ya
listo para su lanzamiento, durante la madrugada del próximo viernes.
La expectación es máxima. Después de que el pasado
13 de julio un fallo en el lanzador Ariane 5 impidiera que el satélite
de telecomunicaciones Artemis alcanzara la órbita adecuada, todos
en la ESA cruzan los dedos.
Nada puede fallar. El Envisat, un proyecto en
el que todos los firmantes del protocolo de Kioto tienen puestas sus esperanzas,
ha costado unos 2.300 millones de euros y diez años de diseño,
desarrollo y construcción. Cerca de 700 científicos europeos
han mostrado ya su interés por trabajar con los datos que suministre
este enorme paralelepípedo de 10 metros de altura, 25 metros de
longitud con sus paneles desplegados y ocho toneladas de peso que, con
sus diez instrumentos científicos, será capaz de realizar
estudios de química atmosférica y biología marina
(incluido el movimiento de plancton), e incluso será capaz de prevenir
sobre catástrofes naturales.
Envisat ha sido construido por Astrium, el mayor
consorcio aerospacial europeo, del que forman parte cincuenta compañías.
A la industria espacial española, por ejemplo, le ha correspondido
el 4,42 % del proyecto. La carcasa que sustenta los equipos y los paneles
del radar principal fueron tarea de CASA. Y empresas como GMV, CRISA, Sener
y Alcatel España, se hicieron cargo de programas informáticos
y sistemas electrónicos.
Este laboratorio gigante - que recorrerá
la tierra en intervalos de 100 minutos 14 veces al día, en un ciclo
de 35 jornadas podrá realizar el más completo mapa
del mundo en tan sólo tres días. Sus datos llegarán
a la estación terrestre de la ESA en Kurina (Suecia), a Fucino (Italia)
o al satélite geoestacionario Artemis que, finalmente, y gracias
a su sistema de propulsión iónica pudo alcanzar los 36.000
kilómetros de altura. Pero otros muchos lugares, entre ellos Menorca,
actuarán como puntos de seguimiento del satélite en Europa.
Tardanzas
Aunque los proyectos de la ESA siempre sufren
los consabidos retrasos respecto al tiempo de construcción o lanzamiento
previsto, el caso del Envisat (ENVIronmental SATellite) ha sido especialmente
estresante. En un principio se dijo que en 1999 debía sustituir
al también satélite medioambiental ERS-2, pero no estuvo
a tiempo. Cuando finalmente se fijó la fecha de lanzamiento para
mediados de octubre del pasado año, los problemas en el lanzamiento
del Artemis - otra de las joyas de la corona de ESA con quien, por cierto,
el Envisat se comunicará obligaron a aplazar su puesta en
órbita.
En agosto, los responsables del consorcio aeronáutico
Arianespace dieron por solventado el problema. El encendido del último
motor del lanzador Ariane 5 había fallado aquella aciaga noche del
12 de marzo en Kurú, pero las recomendaciones para los vuelos posteriores
ya estaban hechas. Finalmente, y si todo sale según lo previsto,
otro ejemplar del hasta ahora prestigioso cohete europeo colocará
al Envisat a 800 kilómetros de altura, donde podrá desplegar
sus paneles solares de 14 x 4,5 metros, capaces de proporcionar 6,6 kilovatios
de energía eléctrica.
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