A través de su historia, el ser
humano ha ido creciendo en dependencia energética. Hoy en día
es inimaginable la vida sin provisión de energía. Iluminación,
calefacción, refrigeración, cocción de alimentos,
transporte, comunicación, cada pequeña parte de nuestro mundo
cotidiano esta ligado a la energía.
Cuando hablamos de energías alternativas
nos referimos a aquellas que a diferencia de las energías convencionales
usan como fuente de generación recursos renovables y poseen una
fuente prácticamente inagotable en relación al tiempo de
vida del hombre en el planeta. Se producen de manera continua, no se agotan,
y tienen su origen en los procesos ambientales y atmosféricos naturales:
el viento, el sol, los cursos de agua, la descomposición de la materia
orgánica, el movimiento de las olas en la superficie del mar y océanos,
el calor interior de la tierra son fuentes de energías alternativas.
La principal de estas energías es la solar,
que se aprovecha en la actualidad mediante células que la transforman
en electricidad. Se fabrican con silicio y se utilizan ya, además
de en las naves y estaciones espaciales, en aplicaciones domésticas.
Un sistema de células solares puede abastecer de energía
a una vivienda y esta opción se utiliza sobre todo en aquellas regiones
que el transporte de las formas convencionales de energía eléctrica
a través de tendidos de cable resulta muy costoso debido a su aislamiento.
Existen algunas centrales en diversos países que pueden producir
electricidad conectada a la red general. Aunque el coste inicial de las
instalaciones de energía solar resulta más elevado que el
de las convencionales, tras unos pocos años de funcionamiento se
amortiza y el consumo se realiza entonces de modo gratuito.
La energía eólica cuenta con una
vieja tradición en los molinos de viento, pero en los actuales dispositivos
la energía obtenida no es mecánica sino también eléctrica.
Los llamados parques eólicos consisten en una serie de grandes molinos
de aspas alargadas que se sitúan en regiones donde los vientos sean
mas o menos constantes y de una determinada fuerza.
La energía geotérmica se basa en
el propio calor de la superficie terrestre, cuya temperatura va aumentando
con la profundidad. Para aprovechar este fenómeno se inyecta agua
hasta una cierta profundidad, donde se calienta y asciende. Con intercambiador
de calor, este aumento de la temperatura puede convertirse en energía
eléctrica. De manera similar, se utilizan también aguas termales
y géiseres.
La gran fuerza del oleaje y de las mareas ha
sido también objetos de estudios para su aprovechamiento. Para ello
se han realizados proyectos que contemplan la instalación de grandes
compuertas y turbinas en regiones de mareas muy vivas y que se situarían
en lugares confinados como una bahía o similares. El cambio de dirección
de las aguas movería dichas turbinas, con las que se generaría
corriente eléctrica. Un principio similar es utilizado en los ríos
para obtener energía hidroeléctrica, situando turbinas accionadas
por la fuente de la corriente o bien creando una presa y aprovechando de
este modo una corriente artificial permanente.
Dado el elevado costo de la energía renovable,
su inserción en el mercado es lenta. Día a día, sin
embargo, a medida que el costo de la energía convencional incrementa
y los yacimientos se agotan, las energías renovables van ganando
espacio, y se convierten en ventajosa realidad. Las ventajas en el uso
de este tipo de recursos es sustancial:
A) Mínimo impacto sobre el medio ambiente.
B) No generan residuos difíciles de tratar,
ni gases contaminantes como lo hacen los combustibles fósiles.
C) Son autóctonas, no hay importación.
Hay una disminución de la dependencia energética.
D) Los impactos que producen son pequeños,
de fácil minimización.
E) Generan puestos de trabajo en su construcción,
mantenimiento y explotación. Instrumento para lograr un desarrollo
de tecnología nacional.
El tema energético requiere de un enfoque
interdisciplinario. Geólogos, biólogos, geografos, físicos,
economistas, ambientalistas procuran hoy desplegar soluciones y alternativas
a una profunda crisis de abastecimiento que se expresa, entre otras formas,
en el aumento sostenido que ha experimentado el precio del petróleo
en los últimos dos años, el barril cuesta hoy aproximadamente
el doble que hace dos años. Este aumento -impulsado a su vez por
los conflictos en Medio Oriente- ha estimulado una nueva búsqueda
de fuentes alternativas de energía.
La crisis energética obliga a un cambio
en la forma de organizar las economías industrializadas. La industrialización,
desde sus orígenes, dependió estrechamente de los llamados
combustibles fósiles, principalmente el carbón y luego el
petróleo. Todavía hoy, aproximadamente el 90% del abastecimiento
mundial de energía sigue basándose en esta fuentes no renovables.
Pero estos recursos se están agotando: se cree, por ejemplo, que
las reservas de petróleo comenzarán a desaparecer en unos
cincuenta años. Por otro lado, estas fuentes de energía son
fuertemente cuestionadas por su responsabilidad en el llamado calentamiento
global y en el deterioro del ambiente.
La preocupación por la posibilidad de
una crisis energética de alcance nacional, en Argentina, encontró
en el Congreso Nacional una actitud receptiva: desde abril del 2006 las
cámaras parlamentarias aprobaron cuatro iniciativas relacionadas
con fuentes alternativas y promoción de regímenes ya establecidos.
De este modo, diputados y senadores buscan no sólo aportar soluciones
ante el actual cuadro sino también reparar en parte la mora en la
creación de marcos de inversión y regímenes de fomento
que permitan diversificar la matriz energética.
La primera de esas iniciativas fue convertida
en ley el 19 de abril y apunta a crear un esquema de promoción de
biocombustibles, por el cual se establece que dentro de cuatro años
será obligatorio que la nafta y el gasoil incluya al menos un 5%
de componentes derivados de sustitutos vegetales.
El proyecto tuvo como objetivo principal promover
alternativas menos contaminantes a los derivados del petróleo y
a reducir la dependencia de los combustibles fósiles, cuya explotación
se encuentra en un punto de saturación por la elevada demanda, y
con precios internacionales records.
La obligatoriedad de comercializar esta mezcla
empezará a regir recién dentro de cuatro años, para
dar tiempo a la investigación y producción a escala.
En un nuevo intento por promover fuentes energéticas
alternativas a los combustibles de origen fósil el Congreso sancionó
el 2 de agosto un régimen de promoción y fomento al uso del
hidrógeno.
La propuesta busca fortalecer la estructura tecnológica
e incentivar la participación privada en la generación y
producción del hidrógeno.
Para ello el Estado nacional queda a cargo de
elaborar un programa que promueva la investigación científica
y técnica sobre el uso del hidrógeno y sus aplicaciones,
a partir de un Fondo Nacional de Fomento que debe integrar esencialmente
con partidas del presupuesto nacional.
El hidrógeno es visualizado por técnicos
y académicos como una de las alternativas preferidas frente a la
creciente crisis de combustibles fósiles, principalmente porque
no tiene efectos contaminantes y porque proviene de una fuente renovable.
Hace dos semanas el Congreso dio dos nuevas señales
en el mismo sentido en el que viene trabajando desde abril: mientras que
el Senado dio media sanción a un proyecto que crea un régimen
de promoción de energías alternativas renovables, la Cámara
de Diputados hizo lo mismo con una iniciativa que promueve la búsqueda
de nuevas cuencas de hidrocarburos mediante exenciones impositivas para
empresas que inviertan en exploración.
La primera de esas normas comprende fuentes de
energía renovables no fósiles, como la energía eólica,
solar, geotérmica, mareomotriz, hidráulica, biomasa, gases
de vertedero, gases de plantas de depuración y biogás.
El proyecto fija como uno de sus objetivos alcanzar
una contribución de las fuentes de energía renovables del
8% del consumo de energía eléctrica nacional hacia fines
del año 2015, a partir de una amplia serie de ventajas impositivas.
Cristian Frers - Técnico Superior
en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación
Social - E-mail: cristianfrers@hotmail.com
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