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Aumentan las emisiones de Dióxido de carbono

Amigos de la Tierra España, miembro de Friends of the Earth International, organización ecologista presente en 62 países, denuncia que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en España han aumentado un 31% entre 1990 y 1999. El gobierno español no tiene ningún plan serio y digno de tal nombre para cumplir los compromisos adquiridos con la firma del Protocolo de Kioto de 1997 y en el seno de la Unión Europea, compromisos que establecen un tope del 15% de aumento entre 1990 y el 2010.
El cuadro muestra la evolución de las emisiones de CO2 en España entre 1990 y 1999.
Cuadro 1 Emisiones de CO2 en el sector energético en España en miles de toneladas (kt) 
..................1990 ......................--..1999 ...........% Variación 
Carbón 74.669 ...........................79.896 ..........+7,0 
Petróleo 149.357 ......................197.151 .........+32,0
Gas natural 11.732 .....................31.758 .........+170,7 
Total .........235.758 ...................308.805 ...........+31,0
Fuente: Amigos de la Tierra España a partir de datos del Ministerio de Industria y Energía, IDAE, IPCC y OCDE.
El Protocolo de Kioto de diciembre de 1997 concluyó con la adopción de un protocolo de reducción de emisiones de gases de invernadero por los 38 países industrializados. El compromiso, que se encuentra en periodo de ratificación, obliga a limitar las emisiones conjuntas de seis gases (CO2, CH4, N2O, compuestos perfluorocarbonados (PFC), compuestos hidrofluorocarbonados (HFC) y hexafluoruro de azufre) respecto a las de 1990 durante el periodo 2008-2012, en proporciones diferentes según el país: reducción de un 8% para el conjunto de la Unión Europea, un 7% para EE UU y un 6% para Japón. Ucrania, la Federación Rusa y Nueva Zelanda se comprometen a mantener sus emisiones de 1990. En conjunto la reducción global acordada es de un 5,2% para los países industrializados. El Protocolo no obliga en una primera fase a los países en desarrollo, dadas sus reducidas emisiones por habitante.
La Unión Europea, según la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), no logrará cumplir los compromisos adquiridos en Kioto, pues las emisiones aumentarán un 6% entre 1990 y 2010, y no se recortarán el 8%. Según la AEMA entre 1990 y 1996 la UE en su conjunto sólo redujo sus emisiones de CO2 en un 1%, pero tal cifra palidece ante el enorme aumento registrado en España. Dadas las consecuencias del cambio climático en España (inundaciones y sequías, desaparición de playas, incendios forestales, prejuicios al turismo, la agricultura, la salud y a la diversidad biológica), cabría esperar una política beligerante por parte de la Administración. Y sin embargo ésta deja traslucir la mayor de las indiferencias, cuando no el más trasnochado desarrollismo, reclamando el derecho a contaminar más. Si todos los países asumiesen los argumentos defendidos por el gobierno español, las emisiones mundiales de gases de invernadero crearían una situación insostenible.
Los residuos emitieron en España en 1990 un total de 2,1 millones de toneladas de CO2 y 491.287 toneladas de CH4. La reducción de la producción de residuos, el reciclaje, la prohibición de la incineración y el aprovechamiento del metano, son algunas de las medidas de una política de residuos adaptada al cambio climático. Las emisiones de los residuos, al igual que las del cemento, han seguido aumentando desde 1990. El gobierno debe fomentar la recogida de la fracción orgánica de los RSU y su posterior compostaje para evitar las emisiones de metano de los vertederos y una política de reducción de envases y embalajes, y utilización de materiales de bajo impacto ambiental, para evitar el consumo energético y de materias primas que supone su producción.
En el 2010 el transporte supondrá el 40% de las emisiones de CO2 de origen energético. Las medidas del gobierno en el sector del transporte en España son sólo cosméticas, pues la política real es construir más autovías, autopistas, vías de circunvalación y aparcamientos subterráneos, favoreciendo la movilidad en automóviles privados. El aumento de la eficiencia en los nuevos vehículos, y algunos programas para emplear gas natural y biocombustibles en algunos autobuses urbanos, sólo reducirán en un pequeño porcentaje el aumento previsto de las emisiones. 
La reducción de los consumos unitarios de los vehículos, actuando sobre ellos o sobre la forma de utilizarlos, es necesario pero insuficiente. Tanto o más importante es la reorientación hacia los modos más eficientes, como el ferrocarril, el transporte público y los modos no motorizados, y las actuaciones encaminadas a reducir la demanda, con barrios donde viviendas, trabajo y servicios estén próximos en el espacio, aminorando la segregación espacial y social de las ciudades, y limitando el crecimiento de las grandes áreas metropolitanas.
Una política decidida, clara y bien estructurada, para reducir la necesidad de desplazarse, que no su posibilidad, y para orientar la demanda hacia los modos más eficientes de transporte, significaría una sensible reducción del consumo de energía, de la contaminación atmosférica y del ruido, menor ocupación de espacio, reducción del tiempo empleado en desplazarse, menor número de accidentes, inversiones más reducidas en la infraestructura viaria y una mejora general de la habitabilidad de las ciudades.
Para aumentar la eficiencia es necesario que los precios energéticos reflejen todos sus costes, lo que no sucede en la actualidad. La implantación de ecotasas finalistas, cuya recaudación se destine a mejorar la eficiencia y el empleo de fuentes renovables, es una necesidad acuciante. La imposición de un etiquetado energético obligatorio de los aparatos eléctricos, y la reforma de las normas de edificación para mejorar el aislamiento térmico, pueden reducir el consuno de energía en el sector residencial. 
"El medio ambiente va mal", y el incremento de las emisiones de CO2 es el mejor indicador. Amigos de la Tierra España denuncia el aumento del 31% de las emisiones de CO2 entre 1990 y 1999, y del 6,7% sólo en 1999 respecto a 1998, y solicita al nuevo gobierno la adopción urgente de las siguientes medidas:
1. Ratificación inmediata del Protocolo de Kioto. 2. Elaboración de un Plan para como mínimo cumplir los compromisos internacionales, frenando y reduciendo las emisiones de gases de invernadero, y en especial el CO2. 3. Aumento de la eficiencia energética, proporcionando mayores servicios con un menor consumo energético. 4. Desarrollo de las energías renovables, especialmente la eólica y la solar directa. Amigos de la Tierra está especialmente preocupado por la falta de voluntad política y presupuestos para ejecutar el "Plan de Fomento de las Energías Renovables", y el hecho de que aún no se haya aprobado el reglamento que permitiría el desarrollo de la energía solar fotovoltaica, a causa de la oposición de las empresas eléctricas. 5. El gobierno debe poner en práctica de forma urgente una nueva política de transporte, que frene especialmente el uso desmedido del automóvil privado y del transporte aéreo, los modos de transporte más contaminantes. 6. El gobierno debe crear una nueva Comisión del Clima, con participación de la sociedad civil, lo que no sucede en la actualidad, incluidas las organizaciones sindicales, ecologistas y vecinales.

Más información: José Santamarta. Telf: 914 29 37 74. E mail: worldwatch@nodo50.org o Daniel Sánchez 91.306.99.00/649.817.982 
SEIS PAISES EUROPEOS, EN ESPECIAL ESPAÑA, NO REDUCEN EMISION CO2

Bruselas, (EFE).- La organización ecologista WWF destaca en un informe que algunos países europeos, especialmente España, no hacen los esfuerzos suficientes para reducir las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, como acordaron en la cumbre de Kioto.
El informe analiza las emisiones en seis países europeos: Alemania, Gran Bretaña, Francia, Holanda, Suecia y España.
Según el autor del estudio, Kornelius Block, de la organización holandesa Ecofys, Holanda, Francia, Suecia y, en especial, España, están muy lejos de alcanzar los objetivos previstos en Kioto.
En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático celebrada en Kioto (Japón) en 1997 se acordó rebajar las emisiones de dióxido de carbono (CO2), principal causante del efecto invernadero (calentamiento de la Tierra).
Entonces los países se comprometieron en conjunto a reducir las emisiones un 5,2 por ciento entre el 2008 y el 2012 en relación a los niveles registrados en 1990, ya que de lo contrario, el ritmo del Planeta podría verse alterado en las próximas décadas.

La organización ecologista WWF considera que en España es difícil hacer una evaluación debido a los datos oficiales aportados, aunque reconoce que las medidas para reducir las emisiones de gases han sido incorporadas en las agendas de los distintos organismos.
Destaca que el programa del Gobierno sobre energías renovables para el 2010 "es muy ambicioso", aunque dudan de que se pueda llevar a cabo debido a la escasa infraestructura. Los índices de emisiones de CO2 que España se comprometió en Kioto a alcanzar para el 2010, un aumento del 15 por ciento con respecto a 1990, ya se han superado diez años antes, según WWF, e incluso en estos momentos se sitúan cinco puntos por encima.  La organización ecologista recomienda a España prestar atención a todos los sectores contaminantes (industria, electricidad, transportes) y sólo considera que ha habido avances en la utilización de las energías renovables.
Con respecto a los otros países incluidos en el informe, concluye que sólo Gran Bretaña está más cerca de lograr los objetivos de Kioto, seguida de Alemania, mientras que Francia, Suecia y Holanda se encuentran bastante atrasadas.
Mientras que Francia se comprometió a no aumentar las emisiones de gases contaminantes, WWF estima que en el 2010 pueden llegar, con el ritmo actual, a incrementarlas de un 9 a un 20 por ciento. Suecia, que se comprometió a no superar el 4 por ciento, alcanzaría el 19; Holanda que tenía previsto reducirlas un 6 por ciento podría llegar al 3; y Gran Bretaña pasa del 12,5 por ciento de reducción previsto a un 11.
Alemania, que debe reducir su tasa contaminante en un 21 por ciento podría, según los ecologistas, reducirla sólo hasta el 18 por ciento.
Por áreas, destaca el esfuerzo de Alemania y Suecia en el uso de energías renovables, la eficiencia de la industria holandesa en los programas de disminución de gases contaminantes, y de Suecia en el área de la construcción. El transporte sigue siendo para todos los países el campo en el que no se ha producido ningún avance importante en los últimos años.


ECOLOGISTAS DENUNCIAN QUE CRECE LA DESTRUCCION FORESTAL
Londres,  (EFE).- Organizaciones ecologistas denunciaron hoy a varios grandes países por contribuir a aumentar la destrucción forestal mientras reducen la emisión de gases tóxicos.
Un informe de Greenpeace y del World Wide Fund for Nature (WWF) advierte de que ciertas estratagemas "particularmente audaces" de naciones como Estados Unidos, Japón, Australia y Canadá están dañando aún más el medio ambiente.
En la cumbre de Kyoto, en diciembre de 1997, se decidió que los países industrializados reducirían entre 2008 y 2012 sus emisiones de gas al menos a un nivel de un cinco por ciento inferior al que registraban en 1990.
Los expertos denuncian que las naciones mencionadas, en lugar de reducir directamente sus emisiones de gases tóxicos, han optado por plantar árboles para reducir el "efecto invernadero" con el pretexto de que absorben grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2).
Según el director de política climática de Greenpeace, Bill Hare, esta práctica está contribuyendo a la destrucción de grandes plantaciones del mundo, que se están convirtiendo en auténticos depósitos de carbón vegetal.
A Hare le resulta una "ironía" que los países puedan reclamar los llamados "créditos al carbón" por plantar árboles, pero que no se les multe, sin embargo, con "deudas al carbón" por deforestación.
LOS BOSQUES NO GARANTIZAN OBJETIVOS REDUCCION DE GASES EN ESPAÑA  (EFE).- España debe incidir en los sectores implicados en la emisión de gases a la atmósfera si quiere cumplir los objetivos de reducción de los mismos, ya que la biomasa forestal no podrá absorberlos nunca, afirmó hoy en Cuenca el subdirector general de Montes del Ministerio de Medio Ambiente, Iñigo Askasíbar. Askasíbar, que participó en un seminario sobre calentamiento global celebrado en la sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Cuenca, dijo que no se puede pretender, en el caso de España y en el de otros países desarrollados, que los bosques solucionen "por si solos" los objetivos de emisión fijados. En este sentido, aseveró que por mucho que se quiera reforestar, si no se actúa sobre las emisiones del transporte, la generación de energía y del resto de sectores industriales implicados, "que están aumentando de una manera notable", nunca se va a poder solucionar el problema. Según las estimaciones efectuadas, la biomasa del territorio español sólo es capaz de absorber entre un 5 y un 10 por ciento de los gases que se emiten anualmente, añadió el subdirector general de Montes del Ministerio de Medio Ambiente. En todo caso, Askasíbar aseguró que España no está mal en este aspecto, ya que su superficie y biomasa forestal está aumentando, como ocurre en casi todos los países templados del hemisferio boreal. Además, el Gobierno quiere elaborar un plan forestal que invierta más dinero en restauración y plantación de árboles, anunció Askasíbar, a pesar de que ya hay programas que tienen un "especial" éxito como es el de la reforestación de tierras agrarias propiciado desde la UE. De hecho, la mitad de las hectáreas repobladas en toda Europa mediante la aplicación de este programa se encuentran en España, lo que ha permitido que en seis años la superficie forestal del país haya aumentado en más de 400.000 hectáreas. Por lo tanto, cuando el "Protocolo de Kioto" haya establecido definitivamente sus sistemas de contabilización y entre en vigor, España estará bien situada en lo que se refiere a la contribución del sector forestal a la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero a la atmósfera, destacó. Sin embargo, Askasíbar recordó que aunque la ayuda de los bosques "será una contribución considerable" en la reducción de gases, "por si sola no va a arreglar el problema si no se incide en otros aspectos". 

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