texto: José Antonio Sola / Ideal
(Mayo 2003) El último informe del Programa de Acción
Nacional contra la Desertificación, del Ministerio de Medio Ambiente,
es dramático. Un 6% del suelo peninsular se ha degradado de forma
irreversible, al tiempo que un tercio de la superficie total de España
sufre una tasa muy elevada de terreno desértico. Si continúa
el actual ritmo de sobreexplotación de los recursos naturales en
34 provincias 15,9 millones de hectáreas, no será
necesario irse de crucero por África para gozar de la infinita soledad
del desierto.

Máxima alerta
España es el país europeo más afectado por este
proceso de erosión y, precisamente, Andalucía es la comunidad
que padece un mayor riesgo, seguidas de Murcia y Las Palmas de Gran Canaria.
La gravedad de la situación es tal que cuatro provincias andaluzas
aparecen enmarcadas en situación de máxima alerta, al estar
por encima del 70% de su suelo convertido en un erial baldío. Almería
(95,8%) tiene el dudoso honor de encabezar el pelotón del desierto,
seguida de Jaén (88,1%), Granada (87,5%) y Málaga (74,8%).
Pero, ¿qué ha provocado que zonas pobladas de exuberantes
bosques hasta épocas relativamente recientes hayan cambiado su faz
a tierra, polvo y grietas? La descompensación entre los recursos
naturales y su capacidad de regeneración es fruto de las ansias
de explotación agrícola de carácter industrial implantadas
en las últimas décadas, aderezada con unas gotas de inclemencias
meteorológicas, propias del Sur.
La necesidad de ampliar las zonas de cultivo para obtener más
productos y mayores beneficios económicos de forma inmediata ha
degenerado en la utilización abusiva de maquinaria pesada, pesticidas
e invernaderos. Los efectos son desoladores: falta de agua, pérdida
de vegetación y suelo y, en definitiva, ausencia absoluta de biodiversidad
en los terrenos afectados.
«Las talas abusivas de árboles, por intensas que fueran,
no implicarían por sí solas la desaparición definitiva
del bosque si no estuviera apoyada por otras causas, como el intenso pastoreo
o los fuegos repetidos», arguye Juan Ruiz de la Torre, catedrático
emérito de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes
de Madrid y director del mapa forestal más completo de España,
una tarea en la que ha invertido diez años de investigación
por toda la geografía nacional.
Los expertos coinciden en que el desequilibrio entre la actividad humana
y los recursos naturales no sólo pueden achacarse a consecuencias
climáticas: «El problema no es sólo del tiempo, porque
el verdadero responsable es la mano del hombre, con talas, incendios, sobrepastoreo
y el abandono de las tierras agrarias», explica Ana Belén
Robles, bióloga adscrita a la Estación Experimental del Zaidín
en Granada (CSIC) y especialista en sistemas silvopastorales.
Soluciones
Para controlar el irremisible avance de la erosión, la investigadora
sólo ve viable poner freno a la agricultura intensiva, al tiempo
que se respete la condición natural del suelo de forma organizada.
«Aún estamos a tiempo de hacer algo, pero siempre y cuando
haya una coordinación real entre gestores, investigadores y agricultores»,
sugiere Robles, que apunta también la necesidad de «volver
al cultivo tradicional y descentralizar la producción agrícola
en varias zonas de la península, sin perder de vista que no todo
puede ser ecológico».
Los ecologistas añaden el perjuicio urbanístico sin planificación
al camino de la desertificación: «Las grandes infraestructuras,
motivadas por beneficios económicos, sin tener en cuenta sus consecuencias
son gravísimas», aduce Javier Egea, miembro de Ecologistas
en Acción de Granada. «Cada vez que vemos correr agua turbia
es suelo que se pierde. Se tiende a construir en sitios llanos porque es
más barato, pero se obvia su impacto medioambiental», apostilla.
Mientras prosigue el avance de la erosión, el Plan Andaluz de
Control de la Desertificación, dependiente de la Junta de Andalucía,
invertirá en los próximos diez años más de
12.500 millones de euros para atajar un fenómeno, que provoca 71,5
millones de euros en pérdidas económicas anuales en toda
la comunidad.
Ya se han plantado árboles en cinco millones de hectáreas
10% del territorio nacional, pero el volumen de tierra engullida
por la amenaza del desierto crece a una velocidad superior a los planes
de reforestación.
Erosión: La desertificación se define como la descompensación
entre los recursos naturales y su capacidad de regeneración. El
viento y el agua mueven cada año mil millones de toneladas de suelo
en España.
- Causas: Las roturaciones, la agricultura intensiva, la urbanización
de zonas vírgenes, el mal uso de los recursos acuíferos,
las talas, los incendios forestales y el pastoreo abusivo dañan
la cubierta vegetal, herramienta de defensa natural contra la erosión.
-Efectos: Andalucía, la Comunidad Valenciana, Murcia y las Islas
Canarias padecen altas tasas de desertificación, que superan el
50% del territorio. Cataluña, Castilla-La Mancha y Madrid se ven
afectadas en un tercio de su territorio, mientras que las regiones del
norte apenas padecen este problema (15%).
El pastoreo, una solución verde
Las prácticas agrícolas abusivas y los incendios forestales
no son las únicas causas de la desertificación. Una actividad
tan tradicional como el pastoreo desempeña una importancia vital
en el equilibrio del medio ambiente. La Sociedad Española para el
Estudio de los Pastos se reunió recientemente en el Parque de las
Ciencias.
La entidad científica defiende que la biodiversidad es mayor
en áreas con pastoreo moderado que aquellas otras zonas con pocos
animales o con exceso de carga ganadera. El ganado abona la tierra, dispersa
semillas y reduce el riesgo de incendios. El gran problema es la práctica
desaparición de los pastores tradicionales, especialmente en Sierra
Nevada. Su mal uso, en manos de ganaderos inexpertos, pone en peligro el
equilibrio medioambiental.
Conferencia de Naciones Unidas para la lucha
contra la desertización
diciembre 2000
ONU-DESERTIZACION FALTA DE RECURSOS IMPIDE AFRONTAR LUCHA CON PERSPECTIVAS
DE EXITO Berlín, 20 dic 00(EFE).- Los ministros de Medioambiente
reunidos en Bonn con motivo de la IV Conferencia de los Estados parte de
la Convención de la ONU contra la Desertización reconocieron
hoy que la escasez de recursos impide afrontar la lucha contra la degradación
de la tierra con perspectivas de éxito. El mensaje lanzado por los
ministros, en su mayoría africanos -Africa es el continente más
afectado por la desertización- coincide con la difusión de
nuevos informes confirmando que la degradación del suelo, lejos
de frenarse, avanza a un ritmo de 20 millones de hectáreas al año.
La desertización -fenómeno que nada tiene que ver con el
avance de los desiertos, sino con el deterioro de las tierras áridas
y semiáridas- afecta ahora al 25 por ciento de la superficie del
planeta, habitada por el 15 por ciento de la población mundial.
Los expertos sostienen que el 73 por ciento de las zonas áridas
de Africa están seriamente dañadas, proporción que
en Asia alcanza el 71 por ciento, el 25 por ciento en América Latina
y el Caribe y cerca del 65 por ciento en los países mediterráneos.
Según cálculos del Programa de las Naciones Unidas para el
Medioambiente (PNUMA), esa pérdida de tierra cultivable o apta para
el pastoreo hace que los países afectados dejen de ingresar unos
42.000 millones de dólares anuales. Aunque los países africanos
son los que deben hacer frente a las mayores pérdidas, el PNUMA
calcula que la desertización priva a China de 6.500 millones de
dólares anuales, de unos 800 millones a Brasil y de 350 millones
aproximadamente a España. Las mismas fuentes sostienen que para
revertir esa tendencia sería necesario "realizar esfuerzos eficaces
durante 20 años y contar con un presupuesto anual global de entre
10.000 y 20.000 millones de dólares". Los países en desarrollo
carecen, sin embargo, de recursos para combatir la desertización,
de ahí el pesimismo de los países africanos reunidos en Bonn
y el llamamiento lanzado al inaugurar la conferencia por el secretario
general de la ONU, Kofi Annan. Annan propuso dotar la Convención
contra la Desertización de un mecanismo de financiación que
garantice la puesta en marcha de programas donde no llega la cooperación
internacional y asegure una lucha contra la degradación del suelo
desde todos los frentes. Según explicaron a EFE fuentes de la secretaría,
la mayor parte de los fondos que ahora se destinan a combatir la degradación
del suelo tienen carácter público o proceden de los préstamos
blandos que otorgan para ese fin los organismos financieros internacionales.
En casos aislados, la lucha contra la desertización se emprende
desde el ámbito de la cooperación bilateral, modalidad que
se sigue en estos momentos en Cuba, con fondos de Alemania. Berlín
contribuye al Plan de Acción Nacional de Cuba contra la desertización
con tres millones de marcos (1,5 millones de dólares), según
informó en la IV Conferencia de Bonn la ministra germana de Cooperación
Económica y Desarrollo, Heidemarie Wieczorek-Zeul. Se prevé
que la declaración que pondrá fin a la conferencia de Bonn
incluya el compromiso de la comunidad parlamentaria a promover el acceso
de los países en desarrollo a los recursos que les son necesarios
para frenar la degradación del suelo.
AMERICA LATINA, UNA DE LAS ZONAS MAS AFECTADAS POR DESERTIZACION
Por Anxela Iglesias
Bonn, (EFE).- América Latina es una de las zonas del planeta
más afectadas por la degradación de la tierra, un problema
que se discute en la cuarta conferencia de las Naciones Unidas sobre la
lucha contra la desertización.
A tenor de los datos de la convención de la ONU, una cuarta
parte de la superficie del subcontinente americano son tierras secas y
desérticas y existe el peligro de que la degradación se extienda.
La zona del Gran Chaco americano -que incluye a Argentina, Paraguay
y Bolivia- la región de la Puna -en Bolivia y Perú- toda
Centroamérica y diversas islas del Caribe son las regiones más
afectadas por ese fenómeno, dijo a EFE el responsable para América
Latina y el Caribe de la Secretaría General de la ONU, Oscar Oramas.
Además, en el noreste brasileño existen zonas semiáridas
dominadas por la sabana; la mayor parte de México se ve afectada
por los riesgos de las tierras secas, y los desiertos de la costa del Pacífico
se extienden desde Ecuador hasta Chile.
Oramas sitúa los factores determinantes de este fenómeno
en las actividades humanas y las causas naturales.
Entre las primeras destacan el pastoreo intensivo, los cultivos no
apropiados, el exceso de explotación agrícola, las prácticas
de riego dañinas y el uso indiscriminado de agentes químicos
como plaguicidas y fertilizantes.
Además, los cambios climáticos, los desastres naturales,
contribuyen a la desertización; es decir, a la degradación
del suelo en zonas secas y frágiles.
Por ejemplo, las lluvias torrenciales que afectan a Centroamérica
provocan la erosión de la tierra y tienen un efecto desastroso en
la vegetación.
Entre los factores desencadenantes también figuran la erosión
eólica y la tala indiscriminada de árboles, que desestabilizó,
por ejemplo, el suelo de Cuba, uno de los países donde ahora se
trabaja más activamente en la reforestación, según
Oramas.
Desde que el Convenio para la lucha contra la desertización
(UNCCD) entró en vigor en 1996, 33 países de la región
lo han ratificado y treinta de ellos presentan sus informes nacionales
en la conferencia de Bonn, lo que demuestra, en opinión de Oramas,
la toma de conciencia de que se trata de un problema esencial.
Estos informes se centran en la localización de los problemas
y la búsqueda de soluciones para combatirlos.
"América Latina pide ahora que la conferencia contribuya a ejecutar
programas", señaló Oramas.
El experto citó la necesidad de que los donantes aporten recursos
financieros, se establezcan controles con indicadores sobre desertización
y se promueva una capacitación de personal en esos países.
La mayoría de los países ya reciben ayuda exterior pero
su objetivo en esta reunión es seguir buscando apoyo financiero,
como lo afirmó Luis Molinas, responsable de la delegación
de Paraguay.
"Aún necesitamos más para poder aplicar nuestros programas
y esperamos irnos de Bonn con resultados concretos", dijo.
La reunión ofrece además la oportunidad de realizar acercamientos
regionales.
En este sentido, el grupo de países latinoamericanos, conocido
como GRULAC, busca la articulación de mecanismos financieros para
la región y el fortalecimiento de su posición en la conferencia.
Las características de las zonas desertizadas de América
Latina no siempre son iguales, pero en algunos casos sí se puede
efectuar un intercambio de experiencias entre países.
Es el caso del Gran Chaco, donde, según explicó Molinas,
se fomenta el acercamiento de los tres países que abarca la región.
La salinidad del suelo y los problemas de obtención de agua
son comunes a todo el Chaco, por lo que no sólo se deben intercambiar
conocimientos técnicos, sino que "también es bueno que la
gente se conozca y que haya un afianzamiento con la participación
de ONGs y de la sociedad civil".
Un total de 172 países han firmado hasta ahora el convenio de
la desertización, de carácter vinculante, uno de los tres
"herederos" de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro
en 1992, junto a la convención sobre el clima y la de biodiversidad.
La conferencia de Bonn, que comenzó ayer, lunes, y se prolongará
hasta el día 22, se considera el comienzo de la fase de aplicación;
es decir, el momento en el que los países y organismos donantes
deberán comprometerse a financiar programas de lucha contra la desertización
en Africa, la más afectada, Asia y América Latina.
ESPAÑA PRESENTA METAS CONTRA DESERTIZACION
EN CONFERENCIA ONU
Bonn, (EFE).- España, el país más árido
de Europa, pretende lograr un manejo sostenible de sus recursos en las
zonas amenazadas por la desertización, según un informe presentado
hoy en la cuarta Conferencia de Naciones Unidas para la lucha contra la
desertización, que se celebra en Bonn.
La meta fundamental es lograr el manejo sostenible de los recursos
como el suelo y el agua en las zonas más áridas del país,
explicó Leopoldo Rojo, representante del Ministerio de Medio Ambiente
y miembro de la delegación española.
La zona de aplicación es muy extensa, ya que el 66 por ciento
del territorio nacional está potencialmente amenazado por la desertización.
Un seis por ciento del país, fundamentalmente en el sudeste,
se considera zona de pérdida irreversible, mientras que alrededor
de un 18 por ciento está en una situación muy grave.
El informe nacional da cuenta de los pasos emprendidos para combatir
el fenómeno, provocado tanto por la presión histórica
en la utilización del suelo como por los cambios climáticos,
explicó José Luis Rubio, presidente de la Sociedad Europea
para la Conservación del Suelo.
La lucha contra la degradación de las tierras cumple un objetivo
más amplio en tanto que el suelo actúa como regulador del
dióxido de carbono, uno de los gases que provocan el llamado efecto
invernadero.
Al luchar contra la desertización, se mejoran las condiciones
generales en zonas como la cuenca del Mediterráneo, una de las áreas
de máximo riesgo ante el calentamiento de la Tierra, que conlleva
mayor peligro de incendios forestales, de deforestación y de salinización,
dijo Rubio.
El estudio presentado ante la conferencia se centra en la determinación
de las prioridades, en la coordinación de políticas entre
las distintas administraciones y organismos y en las acciones directas.
Los representantes españoles resaltaron el interés por
respetar el método de "abajo a arriba", que promulga la convención
de la ONU.
Por ello se intenta discutir las medidas con organizaciones no gubernamentales
y con representantes de la sociedad civil, como agricultores, ayuntamientos
y comunidades.
Una muestra es la celebración de mesas sectoriales de concertación
de cara a la elaboración del Plan Nacional para la Lucha contra
la Desertización, como explicó Federico Palomera, jefe de
la delegación española.
La larga historia de España en la lucha contra la degradación
de los suelos puede servir como ejemplo a otros países afectados
por el problema, pero en dimensiones más dramáticas.
En este sentido, Rojo se refirió a las tensiones que provoca
la falta de agua y la manera de afrontarlas, mientras que Rubio recordó
los sistemas tradicionales de aprovechamiento del suelo, como los bancales
y aterrazamientos.
La posición de España en la conferencia de la ONU es
singular ya que se trata al mismo tiempo de país afectado y donante,
en tanto que debe enfrentar la desertización en su propio territorio
pero su situación de desarrollo le permite cooperar con otras estados.
España forma parte, junto a Portugal, Italia, Turquía
y Grecia, del llamado grupo del Mediterráneo Norte, una de las cuatro
zonas determinadas por la convención de la ONU como afectadas por
la desertización.
En cuanto a la cooperación a nivel internacional, Palomera se
refirió al programa Araucaria de ayuda a países de América
Latina, así como a las iniciativas que quieren trasladar los sistemas
de gestión a otras zonas de la cuenca mediterránea.
CONFERENCIA ONU DESERTIZACION COMIENZA CON LLAMADA
A DONANTES Bonn, 11 dic (EFE).- Representantes de más de 170 países
participan en Bonn en la cuarta Conferencia de las Naciones Unidas para
la lucha contra la desertización, un problema que amenaza a 1.200
millones de personas en el mundo. A lo largo de dos semanas los dos millares
de delegados buscarán soluciones conjuntas a un fenómeno
provocado principalmente por la variabilidad climática y las actividades
humanas y que causa hambrunas, problemas de salud y migraciones. Una gran
parte de los países afectados han elaborado informes y programas
para luchar contra el fenómeno y ahora es el turno para que los
estados desarrollados y las organizaciones e instituciones internacionales
presten su ayuda logística y financiera. "Es el momento de que estos
donantes muestren lo que pueden hacer" indicó el secretario ejecutivo
de la Convención de la ONU para la lucha contra la desertización,
Hama Arba Diallo. Desde que la convención entró en vigor,
en 1996, el número de países firmantes de la Convención
ha ascendido a 172 y se han entregado más de ochenta informes de
afectados que deberán ser sometidos ahora a consideración.
Diallo resaltó el esfuerzo realizado para presentar las investigaciones
y los programas de aplicación a nivel nacional, subregional y regional
en las zonas más afectadas, a saber, Africa, América Latina
y el Caribe y el Mediterráneo Occidental. "Ellos están dispuestos
a aplicar la convención, una vez terminada la fase preparatoria,
y se preguntan ahora dónde está la ayuda", indicó
el secretario ejecutivo al inicio de las reuniones, que se vieron retrasadas
debido a la detección de un artefacto sospechoso que obligó
a desalojar el edificio. A lo largo de la conferencia de Bonn, que se prolongará
hasta el día 22, se espera que los países desarrollados "sean
más explícitos" sobre su disposición a prestar ayuda
tecnológica y financiera y se establezcan relaciones bilaterales
y multilaterales. El apoyo al que se han comprometido las partes, ya que
el convenio es jurídicamente vinculante, no sólo garantizará
la biodiversidad, sino que logrará que se aumenten los ingresos,
la producción de alimentos y otros factores decisivos para la subsistencia
humana. "Si no se les ayuda, los afectados deberán salir de sus
países y regiones" recordó Diallo, para indicar que la desertización
provoca movimientos migratorios desestabilizadores. Por el momento no existen
datos concretos acerca del presupuesto necesario para emprender todos los
programas en los más de 110 países perjudicados por la desertización,
ya que esto depende de las acciones específicas que se emprendan.
Las estimaciones de la ONU colocan las inversiones necesarias entre 10.000
y 22.000 millones de dólares anuales durante las próximas
dos décadas, cantidad inferior a los 42.000 millones de dólares
que se calcula que se dejan de ingresar al año por culpa del fenómeno.
Africa es el continente más afectado por la desertización
que también se manifiesta en el sur de Europa, incluyendo a España,
y en América Latina y el Caribe. En el subcontinente americano se
encuentran desiertos en la costa del Pacífico, desde Ecuador hasta
Chile, zonas áridas en los altiplanos andinos de Perú, Bolivia,
Chile y Argentina, en la zona que va del Chaco en Paraguay a la Patagonia
argentina, en México, el noreste brasileño y varias islas
del Caribe. "Desafortunadamente comprobamos que los cambios climáticos
son cada vez más frecuentes y más severos", indicó
Diallo, que recordó que los países menos desarrollados son
los más afectados por fenómenos como el que centra esta conferencia.
El fracaso de la pasada cumbre del clima en La Haya estuvo presente durante
la primera jornada de la conferencia y el secretario ejecutivo calificó
la ausencia de un acuerdo como una "mala noticia" y señaló
que las mediadas que se adopten para combatir la desertización servirán
también para frenar los impactos de estos cambios climáticos.
La conferencia, que inaugurará oficialmente esta tarde el presidente
alemán, Johannes Rau, comienza con el mensaje claro de que los países
con más posibilidades deberán ahora dar un paso adelante
para que, según pidió Diallo, "todos se vayan de Bonn con
la convicción de que hay una gran oportunidad de futuro".
LA ONU ALERTA SOBRE EL PELIGRO DE DESERTIZACION
DE ASIA
Bangkok, (EFE).- El masivo proceso de desertización detectado
en importantes extensiones de terrenos en China, India y Pakistán
amenaza con causar efectos catastróficos sobre la población,
advirtió hoy la ONU.
El secretario ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas
para Combatir la Desertización, Hama Arba Diallo, dijo en Bangkok
que cerca de 400 millones de chinos verán afectadas sus vidas de
forma negativa debido a que el desierto se expande rápidamente en
el oeste de China.
"El desierto se acerca a Pekín y a largo plazo la desertización
traerá consigo la carencia de alimentos, obligará a las personas
a emigrar y contribuirá al deterioro de la salud de sus habitantes",
explicó el funcionario de las Naciones Unidas.
Señaló que un proceso similar se produce a lo largo de
la frontera sur entre Pakistán y la India, sobre todo en la parte
de este último país, y a menor escala en Japón y la
península coreana.
La desertización es el resultado de la deforestación,
los cambios climáticos, la erosión y el empleo del fuego
como método para preparar los campos dedicados a ciertos cultivos.
El funcionario de la ONU explicó que aunque China y la India han
tratado de contener el problema, los gobiernos de estos dos países
superpoblados carecen de recursos económicos para paliar los efectos
que la desertización causa.
Plan nacional contra la desertificación
colpisa . murcia La directora general de Conservación de la
Naturaleza del Ministerio de Medio Ambiente, Inés González
Doncel, ha presentado en Murcia el borrador del programa nacional contra
la desertificación. Este plan intenta coordinar todas las políticas
sectoriales afectadas como la agrícola, la ganadera, la hidrológica
y la forestal, y estará listo a finales de este mismo año.
Uno de los primeros datos que se dieron a conocer que que el 18% del suelo
español presenta síntomas de desertificación, sobre
todo en la zona del Levante, Murcia y Almería. A esto hay que añadir
que un 43% del territorio nacional está afectado por importantes
problemas de degradación. La solución a estas deficiencias
podrían llegar con la consolidación «antes de final
de año», según Inés González Doncel,
del programa nacional contra la desertificación. En su opinión,
habrá soluciones a problemas generados por el hombre y los fenómenos
meteorológicos.
PIDEN MEDIDAS EVITAR DESERTIFICACION QUE AFECTA
35% SUELO ESPAÑA (EFE).- El control de la desertificación
que afecta al 35 por ciento de España y el fomento de una sensibilidad
que recupere los bosques son algunas de las medidas defendidas por los
expertos que intervienen en el Congreso "El Monte Mediterráneo y
los Ciclos Vitales Asociados", que se celebra en Valencia. Ingenieros,
juristas y profesores expresaron la necesidad de que España elabore
su Plan Nacional de Lucha contra la desertificación y se fije una
política forestal que tenga en cuenta las directrices y recomendaciones
de la Unión Europea en esta materia. Los expertos aludieron al retraso
que existe en España por atender los problemas ambientales a pesar
de la existencia de foros internacionales y convenios de las Naciones Unidas
sobre temas ambientales, conservación de la naturaleza y actuaciones
para mitigar los procesos de desertificación. En el congreso se
analizó la situación que atraviesan los acuíferos
en el Mediterráneo español por problemas de salinización
y de contaminación agrícola por nitratos, lo que provoca
dificultades en cuanto al abastecimiento de agua para el consumo humano.
INVESTIGADOR ALERTA PELIGRO DESERTIZACION TRAS
VIAJE A ANTARTIDA
Salamanca, (EFE).- El investigador José Abel Flores, profesor
titular de Paleontología en la Universidad de Salamanca, alertó
del peligro de desertización del planeta tras su reciente viaje
a La Antártida, dentro de la expedición promovida por el
instituto alemán Alfred Wegeber (AWI).
José Abel Flores, único investigador español de
los 30 científicos que viajaron durante los últimos dos meses
en el buque alemán Polarstern, incidió hoy en una entrevista
con Efe en que, de seguir a este ritmo, el planeta se desertizará.
"Sería una consecuencia lógica, el problema es determinar
cuándo se producirá y en qué medida", manifestó
Flores, quien instó a los diferentes Estados a controlar los vertidos
a los océanos.
Al margen de la acción del hombre, recordó que la desertización
se debe también a procesos cíclicos que explican cómo
hace 40.000 años llegaron icebergs hasta el Golfo de Cádiz.
Ante la amenaza de la desertización, José Abel Flores
subrayó que lo más importante es preservar la naturaleza
en su estado natural.
El calentamiento artificial del globo terráqueo, provocado por
la acción del hombre, puede producir, según el científico
español, la fusión de los glaciares de La Antártida
y El Artico en un plazo aproximado de 50 años.
De registrarse esta "fusión del océano", como la denomina
José Abel Flores, las consecuencias serían "drásticas"
porque variarían todos los frentes oceánicos y atmosféricos,
según sus cálculos.
La repercusión directa de esta fusión de glaciares sería
la subida del nivel del mar en todo el océano, con las consecuencias
derivadas en el ecosistema.
En su reciente viaje a La Antártida, ha investigado, junto al
resto de científicos, el cambio climático del planeta mediante
la recogida de sedimentos previos a la acción directa del hombre.
Durante los últimos 30 millones de años, asegura que
La Antártida es la encargada de repartir el calor en el planeta
porque cualquier cambio en esta zona helada repercute en el resto.
La conclusión de sus trabajos, al igual que del resto de investigadores,
no se conocerán hasta dentro de dos años, periodo tras el
que el Alfred Wegener Institute de Alemania (AWI) organizará una
nueva expedición a La Antártida.
LA ONU ESTUDIA CIEN INFORMES SOBRE DESERTIZACION
EN EL MUNDO
Berlín, (EFE).- Un grupo científico-técnico
inició hoy, al amparo de la Convención de la ONU contra la
Desertización, el examen de un centenar de informes nacionales,
entre ellos doce latinoamericanos y el de España, sobre las medidas
que se están adoptando contra ese fenómeno en el mundo.
La reunión fue inaugurada por el secretario de la Convención,
Hama Arba Diallo, y congregará hasta su conclusión, el próximo
día 6 de abril, a más de 250 delegados procedentes de 170
países.
"La desertización es un problema global que tiene consecuencias
sociales y económicas dramáticas, de ahí la necesidad
de actuar con rapidez", destacó Diallo.
Según la agenda de la reunión, los informes nacionales
que se someterán primero a juicio de los científicos serán
los africanos, mientras que los asiáticos se analizarán del
26 al 30 próximos, los de América Latina y Caribe del 2 al
4 de abril y los relativos al Mediterráneo septentrional, entre
ellos el de España, el día 5.
La desertización -fenómeno que nada tiene que ver con
el avance de los desiertos, sino con el deterioro de las tierras áridas
y semiáridas- afecta al 25 por ciento de la superficie del planeta,
habitada por el 15 por ciento de la población mundial.
Los expertos sostienen que el 73 por ciento de las zonas áridas
de Africa están seriamente dañadas, proporción que
en Asia alcanza el 71 por ciento, el 25 por ciento en América Latina
y el Caribe y cerca del 65 por ciento en los países mediterráneos.
Según cálculos del Programa de las Naciones Unidas para
el Medioambiente (PNUMA), esa pérdida de tierra cultivable o apta
para el pastoreo hace que los países afectados dejen de ingresar
unos 42.000 millones de dólares anuales.
Aunque los países africanos son los que deben hacer frente a
las mayores pérdidas, el PNUMA calcula que la desertización
priva a China de 6.500 millones de dólares anuales, de unos 800
millones a Brasil y de 350 millones aproximadamente a España.
Las mismas fuentes sostienen que para revertir esa tendencia sería
necesario "realizar esfuerzos eficaces durante 20 años y contar
con un presupuesto anual global de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares".
Los países en desarrollo carecen, sin embargo, de recursos para
combatir la desertización, de ahí el pesimismo de los africanos
y el reciente llamamiento en favor de una mayor movilización de
recursos del secretario general de la ONU, Kofi Annan.
Según explicaron a EFE fuentes de la secretaría, la mayoría
de los fondos que ahora se destinan a combatir la degradación del
suelo tienen carácter público o proceden de los préstamos
blandos que otorgan para ese fin los organismos financieros internacionales.
En casos aislados, la lucha contra la desertización se emprende
desde el ámbito de la cooperación bilateral, modalidad que
se sigue en estos momentos en Cuba, con fondos de Alemania.
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