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Cumbre del clima 2001
La cumbre de Bonn aprueba un acuerdo que rescata el protocolo de Kioto

  • Se pretende una reducción media de las emisiones contaminates del 5,2% en el periodo de tiempo 2008-2012, respecto a los niveles de 1999
  • 55 países, que representan el 55% de las emisiones mundiales se comprometen a reducir sus emisiones en el año 2002
  • El día 23 de julio de 2001, un total de 178 países aprueban un protocolo para reducir las emisiones de gases a la atmósfera, con la negativa de EEUU. Recuperan el protocolo de Kioto
    (EFE-Ideal) La Cumbre del Clima de Bonn aprobó el acuerdo sobre la manera de rescatar el Protocolo de Kioto, poco después de que las partes llegaran a un consenso sobre el mismo.
    A poco de empezar la sesión, los delegados, que ya se habían puesto de acuerdo sobre un documento, lo aprobaron con un largo y fuerte aplauso, todos ellos puestos en pie.
    El presidente de la conferencia, Jan Pronk, visiblemente satisfecho, abrió la sesión y pidió disculpas a los delegados por el "muy largo retraso", y explicó que éste se debió a "la intensidad de las negociaciones".
    La conferencia tenía que haber concluido ayer, domingo, pero los 178 países presentes en la cumbre se negaron a tirar la toalla y continuaron la negociación durante toda la noche, en total unas 36 horas casi ininterrumpidamente.
    "Ha sido un proceso muy difícil y ha habido momentos críticos. pero al final se impuso la responsabilidad", dijo Pronk, ministro de Medio Ambiente de Holanda.
    Pronk recordó en el plenario que el mundo ha entrado en la era de la globalización y de ahí la importancia de que las responsabilidades se tomen también de forma global.
    El acuerdo alcanzado hoy en Bonn permitirá que el Protocolo de Kioto sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero entre en vigor en el 2002, en el décimo aniversario de la celebración de la Cumbre de la Tierra de Río.
    El compromiso arrancado por Pronk en la que ha sido su última conferencia del clima como presidente excluye a EEUU, el mayor contaminante del planeta, pero confirma, a juicio de la comisaria europea de Medio Ambiente, Margot Wallstroem "el creciente liderazgo de la Unión Europea".
    Los Quince entablaron una lucha de titanes para evitar que la negativa de Washington a ratificar el Protocolo provocara un efecto en cascada, lo que estuvo a punto de ocurrir en el caso de Japón.
    "Estados Unidos se ha quedado solo. La UE, para el bien de todos los habitantes de este plantea, ha ganado la partida de póquer. Hoy es un gran día para la comunidad internacional, para el Medio Ambiente", declaró la representante de la sección alemana de la organización ecologista WWF, Regine Günter.
    El Protocolo de Kioto obliga a los países industrializados a recortar sus emisiones de dióxido de carbono -los seis gases que provocan el efecto invernadero se tradujeron a equivalentes CO2- hasta lograr una reducción media mundial del 5,2 por ciento en el periodo 2008-12 respecto de los niveles de 1990.
    Kioto entrará en vigor noventa días después de que sea ratificado por un mínimo de 55 países cuyas emisiones representen el 55 por ciento del total mundial.
    El hecho de que Rusia, Canadá y Japón se hayan sumado a la UE garantiza la obtención de ambas premisas.

    PRINCIPALES PUNTOS DE ACUERDO DE LA CUMBRE BONN
    Berlín, (EFE-ideal).- El acuerdo contempla soluciones de consenso en los puntos más conflictivos del Protocolo de Kioto.
    - El Protocolo prevé la reducción de un 5,2 por ciento de los seis gases de efecto invernadero en el periodo 2008-2012 con respecto a los niveles de 1990.
    El objetivo es lograr el número de ratificaciones necesarias -un mínimo de 55 países que produzcan el 55 por ciento de los gases- para la entrada en vigor en el año 2002.

    - En el acuerdo se muestra especial flexibilidad en el aspecto de sumideros con los países que eran más reticentes a la ratificación del Protocolo, los del grupo paraguas (Canadá, Japón, Rusia y Australia). Este grupo exigía que cada país pudiera decidir a su antojo qué porcentaje de sus compromisos de reducción de gases se contabilizaba con sumideros, los ecosistemas capaces de absorber dióxido de carbono de la atmósfera. Los europeos eran partidarios de imponer un techo, dadas las incertidumbres científicas que plantea este método (la absorción es temporal y los gases se liberan cuando los bosques se talan o incendian) y porque no es una reducción real de emisiones, sino un mero contrapeso (se absorbe lo emitido previamente) y retrasa las entrada de medidas para la extensión de industria no contaminante.
    Ahora se establece un límite para la contabilización de sumideros, pero se tiene en cuenta las condiciones específicas de cada país, de manera que Japón, Canadá y Rusia obtienen permiso para usar los sumideros de acuerdo con sus exigencias.  La organización ecologista WWF ha calculado que si se permite la contabilización de sumideros hasta 169 megatoneladas de carbón la reducción real de emisiones de gases será de un 1,8 por ciento y no de un 5,2 por ciento, como contempla el Protocolo.

    - Con respecto al sistema de vigilancia del cumplimiento de los acuerdos del Protocolo, la propuesta habla de unas consecuencias legalmente vinculantes para el caso de que no se respeten los compromisos. El sistema es de tipo "restaurador", es decir, el país que sobrepase el nivel de emisiones permitido deberá restaurar el daño provocado y pagar una pequeña 'multa'. Por cada tonelada de gases que un país emita de más en un periodo, deberá dejar de emitir 1,3 toneladas en el periodo siguiente. (Japón se ha mostrado reticente con este aspecto del texto, ya que sería la primera vez que un tratado internacional impone un sistema de sanciones de este tipo y no quiere sentar precedente.
    También podrían surgir problemas con la composición del órgano encargado de la vigilancia, ya que podría producirse una mayoría de miembros de países en desarrollo, algo que no quieren los industrializados con el argumento de que son éstos y no aquellos los que tienen que ceñirse a los compromisos).

    - En el apartado referido al apoyo financiero a los países en vías de desarrollo, para ayudarles a adaptarse al cambio climático y a incorporarse al uso de tecnologías limpias (que no emiten gases contaminantes), la propuesta habla de unas contribuciones obligatorias y otras voluntarias. Asimismo, separa los fondos que corresponden a la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático y los que entran dentro del Protocolo. Esta cuestión es básica ya que Estados Unidos, el principal contribuyente en base a su nivel de emisiones, respeta la Convención pero no el Protocolo, que no va a ratificar. De este modo también se asegura que los países en desarrollo recibirán ayudas a pesar de que el Protocolo no entre en vigor. El apartado de financiación es muy abstracto puesto que no se habla de cantidades (en principio se barajaban mil millones de dólares anuales) y no se indica por qué principio se establecerán las cantidades que debe aportar cada país (hasta ahora era en función del nivel de sus emisiones).

    - El último de los cuatro aspectos, el relacionado con los mecanismos, se refiere a las inversiones en tecnologías limpias que unos países pueden desarrollar en otros para 'ganar puntos' en sus compromisos de reducción y al comercio con emisiones de gases que unos estados no quieren usar y venden a otros que pretenden sobre-producir gases. Lo más destacado del apartado es que se excluye explícitamente la energía nuclear de las tecnologías limpias, ya que, aunque no produce gases, algunos países europeos se oponían frontalmente a su uso por los peligros que implica.

    - No se especifica un sistema concreto para regular el comercio de "aire caliente", es decir, los permisos de emisión sobrantes de un país.


    PRINCIPALES IMPLICACIONES DEL ACUERDO DE LA CUMBRE DEL CLIMA DE BONN
    Por Carmen Valero
    Bonn, (EFE-IDEAL).- El acuerdo alcanzado en la Cumbre del Clima de Bonn asegura la aplicación del Protocolo de Kioto sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global de la Tierra.
    El Protocolo entrará en vigor noventa días después de que haya sido ratificado por 55 países cuyas emisiones de dióxido de carbono -los seis gases de efecto invernadero se tradujeron a equivalentes CO2- sumaban en 1990 el 55 por ciento del total mundial.
    La primera premisa es fácil de lograr -Kioto ha sido ratificado ya por 36 países- pero la segunda es posible si tres de los cuatro grandes contaminantes -EEUU, Rusia, Unión Europea y Japón- suscriben el acuerdo. El gran avance de Bonn es que Rusia, Japón y la UE se comprometieron a hacerlo.
    Fueron necesarias negociaciones maratonianas y concesiones al llamado "grupo paraguas", que al margen de EEUU, que se ha auto-excluido, está integrado por Japón, Rusia, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Noruega, Ucrania e Islandia.
    La negativa de EEUU a ratificar Kioto hizo que los países clave de ese grupo, sobre todo Japón y Canadá, endurecieran sus posiciones y aumentaran sus exigencias a la UE, único bloque del mundo industrializado dispuesto a preservar el espíritu de Kioto.
    En ese documento adicional a la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, negociado en Kioto, en 1997, los países industrializados se comprometieron a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero hasta lograr un recorte medio mundial del 5,2 por ciento en el periodo 2008-18 respecto de 1990.
    El "grupo paraguas" acudió a Bonn determinado a buscar fórmulas que le permitieran minimizar sus compromisos y eludir sanciones en caso de incumplimiento, por lo que abrieron frentes de batalla en los aspectos del Protocolo más propicios pero también más complejos.
    Las negociaciones de Bonn se desarrollaron en cuatro grupos de trabajo, correspondientes cada uno de ellos a los cuatro pilares de Kioto: mecanismos, sumideros, financiación y cumplimiento.
    Los "paraguas" ganaron la primera batalla en "sumideros" al lograr que se les reconocieran sus masas forestales y con ellas la posibilidad de contabilizar el CO2 que éstas absorben de forma natural y reducir esas cantidades de los recortes estipulados.
    El problema es que los científicos no pueden precisar cuánto CO2 absorbe una hectárea de bosque, cuánto se pierde con la tala o los incendios y si un excesivo protagonismo de los "sumideros" en el proceso de Kioto dará lugar a una reforestación indiscriminada con árboles no autóctonos pero si muy absorbentes.
    La organización ecologista WWF calcula que si se permite la contabilización de sumideros hasta 169 megatoneladas de carbón, la reducción real de emisiones de gases será de un 1,8 por ciento y no de un 5,2 por ciento, como contempla el Protocolo.
    La UE también cedió en el capítulo relativo a "cumplimientos", es decir la aplicación de sanciones a los infractores del acuerdo y pago de multas para reparar posibles daños en el medioambiente.
    El acuerdo de Bonn hace que los compromisos de Kioto tengan sólo un simbólico carácter vinculante, concesión esta última que merma el espíritu de Kioto pero que permitió desbloquear las negociaciones.
    El "grupo paraguas" fue especialmente intransigente en ese aspecto con el argumento de que el establecimiento de sanciones daría al Protocolo carácter de tratado internacional, lo que no es el caso, además de crear un precedente no deseado.
    El tercer pilar del Kioto, relativo a la participación de los países en desarrollo, las negociaciones de Bonn apenas supusieron una modificación de los acuerdos logrados en cumbres anteriores.
    Los países "pobres" tendrán representación mayoritaria en los órganos de control del cumplimiento de Kioto, y recibirán la ayuda de los "ricos" para poner en marcha un sistema de desarrollo limpio y para hacer frente a los efectos del cambio climático.
    Las contribuciones serán obligatorias y voluntarias y en algunos casos procederá de los fondos de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, de la que EEUU es miembro; en otros de los mecanismos de financiación previstos en el Protocolo de Kioto.
    En la reunión celebraba el pasado año en La Haya se habló de una ayuda a los países en desarrollo de unos 1.000 dólares al año, cifra que merma significativamente al no participar EEUU.
    Para paliar ese déficit, la UE anunció en Bonn que aportará unos 410 millones de dólares anuales en concepto de ayudas. También Japón expresó su compromiso, pero sin citar cifras.
    El último de los cuatro aspectos, el de "mecanismos", se refiere a las inversiones en tecnologías limpias que unos países pueden desarrollar en otros para 'ganar puntos' en sus compromisos de reducción y al comercio con emisiones de gases que unos Estados no quieren usar y venden a otros que pretenden sobre-producir gases.
    Lo más destacado del apartado es que la energía nuclear no figura entre las tecnologías limpias, pues, aunque no produce gases tipificados en Kioto, comporta otros peligros.
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