Estamos ante la plenitud biológica de
la bajamar, en los Corrales de Rota, un espacio catalogado y protegido
como Monumento Natural por sus valores antropológicos y de biodiversidad,
donde las playas se convierten en espacios esenciales para la pesca y la
pervivencia de especies de aves, crustáceos, moluscos, algas y peces.
Los corrales son espacios creados por el hombre
a base de construir muros en el mar, destinados a acumular el agua cuando
bajan las mareas y hacer más fácil la pesca y el marisqueo.
Por situarse en las proximidades de la desembocadura del río
Guadalquivir es una de las zonas de mayor diversidad del sur de España.
Crean un ecosistema que aprovechan algunas aves que se alimentan entre
arenas y aguas someras, como el Vuelve Piedras, una pequeña ave
que se caracteriza por su continuo ir y venir entre las pequeñas
rocas, a las que voltea con un rápido movimiento de su pico para
encontrar pequeños invertebrados que se encuentran bajo ellas. Aunque
no descarta picotear todo lo que encuentra a su paso en la playa
Junto a los vuelve piedras, grupos de Correlimosque
recorren los espacios arenosos de los corrales de forma rápida para
encontrar con su pico los invertebrados escondidos bajo las arenas.
Es la vida en la línea intermareal, ideal
para el paseo...
Y para contemplar el movimiento de pequeños
cangrejos ermitaños protegidos por las conchas que eligieron como
refugio
Aguas someras en las que han quedado atrapados
pequeños custáceos como los camarones, casi transparentes
e imperceptibles
Y holoturias, extraños y sosegados habitantes
de las aguas poco profundas, que esperarán la subida de la marea
En playas donde han quedado grandes masas de
algas
Y donde el aire se filtra entre las arenas creando
extraños movimientos geológicos en unas playas donde abundan
los moluscos
Un paraíso natural al suroeste de la provincia
de Cádiz |