Cerca de 120 parejas de cigüeñas anidan en
la localidad. riojana de Alfaro. Álava y Navarra
> "Por San Blas. la cigüeña veras. Si
no la vieres, año de nieves"
Longitud : 100 a 200 cm. El pico puede medir de 16 a 25 cm.
Peso: entre 2.8 a 4.4 Kilos
Es una de las zancudas de mayor tamaño y se distingue bien de otras
aves blancas por presentar las patas y el pico de color rojo. Tambien se
distingue por tener el cuello largo, cola corta y alas negras con mancha
blanca.
Los machos pesan hasta un 10 por ciento mas que las hembras y presentan
un pico de mayor tamaño.
Distribucion Europa, Africa y Asia occidental. El La Peninsula Iberica
se distribuye de manera irregular encontrandose en Aragon, Castilla -Leon,
Castilla La Mancha, Extremadura, Andalucia y el sur de Portugal. En algunas
ciudades se han contado hasta 50 nidos.
Esta especie viven en una gran variedad de Hábitats, aunque prefiere
los espacios abiertos. Su relacion con los ambientes urbanos es muy antigua
y puede anidar en lugares altos como torres, campanarios o depositos asi
como en grandes arboles de parques y jardines, siempre busca lugares donde
el alimento se encuentre cerca. Los nidos se construyen con todo material
que se encuentra al alcance, ramas, cepellones de paja, musgos, trapos,
lana e incluso plasticos. Desde enero hasta marzo se produce la formacion
de las parejas y en la puesta suele ser en marzo, de una a cuatro crias.
La incubacion dura 30 dias y el desarrollo de los pollos dura unos 60 dias.
La migracion se produce desde diciembre, enero hasta julio, cuando emigra
hacia Africa, aunque cada vez es mas frecuente que permanezcan en nuestro
territorio.
Se alimenta de insectos y pequeños vertebrados, aunque si hay rios
cercanos tambien puede alimentarse de peces. Cada vez mas, sin embargo
recurren a los vertederos de basuras para comer, o bien capturan pequeños
ratones y ratas en los campos cultivados por los que se les considera beneficiosos
ya que eliminan estas especies dañinas para la agricultura.
Amenazas
Desecación de zonas húmedas
insecticidas
desaparición de explotaciones de cabaña ganadera intensiva
contaminación de arroyos y rios
destrucción de nidos
"Por San Blas. la cigüeña
veras.
Si no la vieres, año de nieves"
efe /Ideal
España, el país de la UE que tiene más cigüeñas
España es el país de la UE con mayor número de cigüeñas,
alrededor de 25.000 parejas, de las que un 70% ya había regresado
a sus nidos a finales de diciembre, cuando habitualmente pueden verse por
San Blas ( 3 de febrero), informaron ornitólogos expertos en estas
aves. Según Ángel Gómez Manzaneque, de la Sociedad
Española de Ornitología (SEO), Alemania y los países
del Báltico tienen muchas cigüeñas pero el total «nunca
es comparable» con España; Francia tiene «tan sólo»
mil nidos; Suiza alberga una población pequeña y Holanda,
Bélgica e Italia prácticamente no poseen nidos de este ave
zancuda. La abundancia de comida que proporcionan los vertederos y un clima
más cálido son otros factores que han contribuido al aumento
del número de cigüeñas y a que cada vez emigren menos,
explicó Gómez Manzaneque. Desde 1994, la población
de cigüeñas crece anualmente entre un 7% y un 12% y las mayores
concentraciones se dan en las provincias de Cáceres y Badajoz seguidas
de Salamanca, Segovia, Madrid, Palencia y Cádiz, según el
experto de la SEO. Ezequiel Martínez, ornitólogo experto
en estas aves, indicó que alrededor del 30% de las cigüeñas
que habitan en España no emigran a África durante el invierno.
Estas aves, según este ornitólogo que lleva 20 años
estudiando a las cigüeñas, no se deciden a emigrar o hacen
«falsas migraciones» hacia el sur peninsular porque el clima
es «más suave» y pueden obtener alimento de arrozales
y, sobre todo, de vertederos. Para Martínez, el aumento de la población
de cigüeñas es debido al alimento, a la concienciación
de las empresas eléctricas que instalan en los tendidos sistemas
de protección para que las aves no se electrocuten, a la atención
que la Administración ha puesto en estas aves y a que los grupos
ecologistas y sociales han hecho un gran esfuerzo.
Cigüeñas domésticas
Cerca de 120 parejas de cigüeñas anidan
en la localidad. riojana de Alfaro. Álava y Navarra también.
cuentan con colonias permanentes
JULIÁN MÉNDEZ //FOTOS: BERNARDO CORRAL / ALFARO
ALFARO, una población riojana de 9.500 almas, es famosa por sus
verduras, por sus partos múltiples (hay más de cien parejas
de gemelos y hasta unas cuatrillizas) y por los vinos de autor que prepara
Álvaro Palacios en estos pagos. Alfaro es también uno de
esos sitios en los que, todavía y por respeto, se apagan las luces
de los comercios y de las cafeterías al paso de un entierro, una
localidad donde todos se dan los buenos días por la calle, levantándose
por un instante las bufandas con que cubren sus caras del frío viento
del Norte. Y si uno mira al cielo encontrará el otro gran motivo
de orgullo de estas gentes: las cigüeñas.
Al caer del día aparecen desde todas las direcciones. Algunas
planean, otras permanecen como detenidas en el cristal de la tarde, mirándolo
todo. Luego calculan la aproximación al nido, pliegan sus alas y
descienden con precisión de acróbata sobre los amontonamientos
de ramas grises por entre las que se cuelan los domésticos gorriones.
En la Colegiata de San Miguel, un enorme edificio del Barroco aragonés
hecho en ladrillo rojo, hay ya decenas de nidos en los que descansan, copulan
o se saludan las parejas entrechocando los picos. Cinco de ellos, cenicientos
y gigantes, coronan la cúpula de cubierta de media naranja de esta
Colegiata que dependía de la diócesis de Tarazona. En Alfaro
-como en muchos otros lugares-, el dicho Por San Blas, la cigüeña
verás se ha quedado viejo.
Muy madrugadoras
Aquí las primeras cigüeñas llegaron a finales de
noviembre. Hace semanas que los ultramarinos venden los roscos anisados
que, antes, festejaban la arribada de estas aves el 3 de febrero, como
un anuncio de la primavera. «Es cierto, en los últimos años
se están acortando los periodos de migración de las cigüeñas.
Antes emigraban en invierno a África. Ahora retrasan la partida
y vuelven antes. Y muchas parejas se quedan todo el año en el Sur
de la Península», explica José Aguirre, el biólogo
navarro responsable del Departamento de Conservación de la Sociedad
Española de Ornitología (SEO). Un ejemplo sería la
población permanente de Malpartida de Cáceres, el enclave
español con mayor presencia de estas aves, o las colonias de Doñana.
La bonanza de los últimos inviernos, el buen trato y la abundancia
de alimento han llevado a estas aves a evitar el engorro de las migraciones.
También, según resalta Aguirre, se produce un hecho curioso.
Las parejas habituales de una comarca emigran hacia el Sur, a la búsqueda
del buen tiempo. Sus nidos, ahora vacíos, son ocupados por parejas
llegadas del Norte. «Y como todas son iguales, parece que no se marchan
nunca», apunta Aguirre.
Las guías de aves señalan todavía que las cigüeñas
emigran en invierno hacia el sur del Sáhara, al Sahel. Para llegar
allí hay dos grandes caminos. Las cigüeñas que viven
al Oeste del Danubio atraviesan el Mediterráneo por el Estrecho
de Gibraltar, formando espectaculares bandadas en Tarifa. Las del este
(sólo en Polonia hay unas 31.000 parejas) pasan a África
por el Bósforo o por el Estrecho de Mesina.
«Han roto las reglas»
Las de Alfaro siguen emigrando. Pero las parejas de Legutiano, Zambrana
o Gamarra, en Álava, -y otras del sur de Navarra- son cigüeñas
domésticas.
Los vecinos de Alfaro están habituados a verlas en la iglesia
de San Francisco, en la del Burgo o en la Inmaculada Concepción.
Las observan mientras se alimentan en el río Alhama o en la hermosísima
reserva natural de los Sotos del Ebro. «Estos últimos años
han roto todas las reglas. Vuelven en noviembre y tienen sus polluelos
en febrero», resume María Milagro, responsable de la Oficina
de Turismo de la localidad que ha hecho de esta zancuda su símbolo.
«Cada día vienen más y más pronto», apunta
Luisa Capitán.
José Sáenz Gil, 83 años cumplidos, se orea al sol
del mediodía en la Plaza de la Esperanza, a espaldas del Mirador
de las Cigüeñas, desde donde se ven decenas de poblados nidos.
En el suelo se encuentran ramas, regueros de excrementos... Y aunque hay
quejas (ha habido que cerrar ventanas de la Colegiata y retirar algunos
nidos ante el temor de que se desplomen), las gentes de Alfaro se muestran
satisfechas con sus vecinas volanderas. Es más, las miman como benefactoras
de la agricultura y del turismo. «Son buenas para el campo. ¿No
ve que se comen culebras, sapos, pesca y madillas? No hacen estragos, no.
Hacen limpieza», explica José Sáenz. «La única
dificultad que tienen son los nidos. El año pasado se cayó
uno de un pilar y escachó todo el techo de un coche. Y cagan cosa
mala... Como están todo el día con el culo fuera »,
ríe el jubilado de la gorrilla de lana verde. «¿Sabe?
-dice el hombre-, me gusta el ruido que hacen, el cascanteo ... Cada día
hay más. Se conoce que estos bichos son como las personas. Donde
les va bien, vuelven. Y como no se les ha martirizado, pues aquí
están».
El guano corrosivo
Nacho Bea y Carlos Arbizu, dos chavales camino de las clases de inglés,
se paran a mirar el planeo de las aves. Un macho expulsa a un intruso de
su nido en una breve pelea. «Cuando hicimos el peregrinaje de Alfaro
en clase, María Milagro nos llevó a ver las cigüeñas»,
recuerda Arbizu.
En Alfaro hay unas 120 parejas. De ellas dicen que son muy cabezonas:
«tercas a más no poder», apunta la responsable de Turismo.
Ya les pueden cegar una ventana o ponerles tela metálica para evitar
que aniden, que si ellas se empeñan acabarán por abrir cristales
o por plantar su armazón de ramas donde quieran. «Y el guano
es muy corrosivo», dice Milagro.
A su hora, la campana María corta el aire con sus sonidos de
bronce. Pero las cigüeñas ni pestañean.
«Deben de estar acostumbradas desde el huevo», aventura
María Milagro. Y eso que de la campana María dicen en estas
tierras que era tan potente que hasta rompía cristales. Tuvieron
que hacerle una muesca en el bronce («un casco») para reducir
su resonancia y aliviar estragos.
En los nidos enormes, las cigüeñas cortejan a sus parejas,
atusan sus plumas, intercambian arrumacos con el pico... Son el orgullo
de Alfaro.
Ciconia ciconia . Entre 100 y 110 centímetros de envergadura.
A menudo se la observa en grupos.
Alimentación: Humedales, lagunas, charcas, orillas de los ríos.
También en pastizales, dehesas y zonas de cultivo. Se adapta a comer
en vertederos urbanos. Se alimenta de saltamontes, lombrices, ranas, peces,
reptiles, topillos... En vertederos, las gomas elásticas -que confunden
con gusanos- causan estragos entre los polluelos. En 2002, dos de cada
tres polluelos censados en Alcalá de Henares murieron por esta causa,
según la SEO.
La mayoría emigra, aunque hay muchos ejemplares invernantes,
sobre todo en las marismas del Sur. Después de un gran declive de
población, aumento del censo: más de 17.000 parejas (7.500
en Extremadura y 5.000 en Castilla y León). Para emigrar se concentran
en el Estrecho.
Es una especie considerada todavía como vulnerable.
Puesta: De 4 a 6 huevos blancos, un poco mayores que los de gallina.
Incuban de 32 a 35 días. Nacen de 2 a 4 polluelos. Pasan entre 55
y 58 días en el nido, hasta que aprenden a volar. Los jóvenes
se agrupan para emigrar. Los polluelos no se aparean hasta los 2 ó
3 años de edad.
Nidos: Hechos con ramas, limo, plásticos. Pesan de 500 a 600
kilos. Los hacen sobre postes de luz, tejados o torres de alta tensión.
Accidentes por electrocución. Causan problemas por caídas
de tensión eléctrica y cortocircuitos.
Vida: De media, entre 16 y 18 años. El récord está
en un ejemplar anillado en Sudáfrica, con 24 años.
Fidelidad: Las cigüeñas, en general, se mantienen fieles
toda su vida a su pareja y ocupan siempre el mismo nido.
Crotoreo: El sonido característico que producen con sus picos.
Es una muestra de identidad sexual y de fijación de la pareja. En
Extremadura se dice que «están haciendo el gazpacho».
En La Rioja, que «majan los ajos».
Ciconia nigra (Cigueña negra)
. Más pequeña, más airosa y mucho más rara
que la blanca. Solitaria y alejada del hombre. De 250 a 300 parejas. En
aumento.
Cómo llegar: Autopista A-68. Salida Alfaro (La Rioja). Las cigüeñas
son visibles en todo el casco urbano.
En verano su presencia es impresionante. La mayor concentración
se produce en la Colegiata de San Miguel, que merece una visita. Dispone
de 2.000 metros cuadrados de superficie de anidamiento. Enfrente está
el Mirador de las Cigüeñas, que permite observar nidos a casi
diez metros.
Al caer la tarde se produce un auténtico espectáculo
cuando regresan a los nidos.
Oficina de Turismo: t 941180133. www.larioja.org/turismo
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