El castro de Coaña está considerado por los expertos como el más importante de Europa. Está situado a poco más de 5 kilómetros hacia el Suroeste de Navia, siendo su emplazamiento  estratégico, al estar en lo alto de un cerro, desde donde se divisa un amplio valle por donde discurre el río Sarriou. Aunque durante algún tiempo se consideró que la fundación del poblado se había producido en tiempos de la dominación romana, las excavaciones más recientes han confirmado que su ocupación es mucho más antigua pues se remonta, cuando menos, a momentos tempranos del siglo IV a. C. 
Foto: El Comercio/ IDEAL
CASTRO DE COAÑA * ASTURIAS--------
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El castro de Coaña
Por Benedicto Cuervo Álvarez
Los pueblos castreños del Noroeste, creadores de los castros, pudieron proceder en gran parte del fondo étnico del Bronce Final, que dominó en toda la Europa occidental, cuyos elementos materiales demuestran amplios contactos y estrechas relaciones entre el norte de la Península Ibérica, la Bretaña Francesa, Gran Bretaña e Irlanda, pueblos cuyas culturas pudieron tener contactos con gentes pre/protoindoeuropeas, de donde parece prove- nir el viejo fondo de topónimos, hidrónimos, orónimos, etc. , que aparece en todos ellos y que parece suponer una primitiva indoeuropeización de Occidente.  Más tarde, vendrían, con los romanos, las gentes celtas, quienes iniciarían el proceso de celtoromanización que es lo que a primera vista se observa dentro del territorio ocupado por los castros. Dataciones recientes de los restos de cerámica y fundición encontrados, realizadas mediante carbono 14, parecen confirmar que este lugar habría estado habitado desde el siglo VIII a. C. 


Foto: El Comercio / IDEAL

El castro de Coaña está delimitado por una gruesa muralla a la que precede en todo su perímetro un foso excavado en la roca;  la ruina de los antiguos muros ocultó la presencia de esta trinchera hasta su descubrimiento reciente en el flanco occidental del camino de acceso al yacimiento. En este punto  el visitante puede observar los cuerpos de guardia que flanqueaban la vía de entrada al recinto. Al Norte aparecen una serie de murallas escalonadas, mientras que, en la zona Sur, nos encontramos con una única muralla precedida de  un potente foso excavado en el sustrato. 

Para evitar el deslizamiento sobre un piso muchas veces húmedo el suelo fue pavimentado con lajas de pizarra dispuestas lateralmente en chapacuña. El camino introduce al visitante en el barrio norte, único sector habitado del poblado donde se concentran más de 80 cabañas, hasta alcanzar la gran construcción rectangular que se alza frente a la puerta de la Acrópolis, recinto amurallado que corona la colina. En este punto se alza El torreón, denominación atribuida desde su descubrimiento a una gran plataforma elevada sobre el barrio a modo de atalaya y hoy reinterpretada como espacio de representación social a modo de plaza o tribuna. Desde aquí pueden apreciarse las callejuelas y pequeñas plazas que conforman la organización urbana del poblado en la que predominan las construcciones de planta rectangular y esquinas redondeadas junto a edificios circulares con porches rectos o curvilíneos. Una calle más ancha corta de Oeste a Este el poblado. 

Internamente, el poblado se organiza en varios sectores. La parte superior está ocupada por la Acrópolis, recinto de planta triangular rodeado por una muralla. Su función principal no era habitacional. El acceso estaba prote- gido por un torreón de planta cuadrada. 

En total, son 96 viviendas las que configuran el conjunto castreño. Predomi nan las viviendas de planta circular construídas en mampuesto de pizarra (84% del total);  el resto son rectangulares (sin esquinas en ángulo recto, si-no circulares) o también de forma ovoidal. En algunas ocasiones precede al acceso a la vivienda un pequeño vestíbulo que adquiere diversas formas (circular, rectilíneo, embudo, etc). Se estima que pudo estar habitado por unas 1. 500 ó 2. 000 personas. 

Respecto a las dimensiones de las viviendas, se aprecia cierta igualdad en las circulares, mientras que las de planta rectangular son de un tamaño más desproporcionado. Las distintas construcciones que configuran estos pe-queños núcleos urbanos con toda seguridad sirvieron para distintos usos (viviendas, almacenes, lugares de reunión…). En general cada choza es una unidad independiente de las restantes, aunque a veces se encuentran paredes comunes a dos de ellas. Sólo en dos casos aparecen divididas en su interior, con puerta de comunicación en un caso, o sin ella. 

Sus dimensiones oscilan entre los 4 y 6 metros de diámetro, aunque las de tipo alargado alcanzan los 12 m x 5 m. Sobre el uso de estas grandes habita- ciones no es posible saber algo concreto, aunque pudieron servir para estabular ganado.  Los reentrantes angulares en las jambas de las puertas permiten suponer que se cerraban con tablas de madera y respecto de los muros desconocemos su verdadera altura a causa de la escasa conservación de los mismos, aunque en una habitación conservan la altura suficiente para suponer que oscilaría en torno a los 3 m. 

El núcleo más singular del poblado es, sin duda, el denominado Recinto Sacro. Está formado por dos grupos de construcciones, separadas por un muro, que se encuentran situadas fueras de la muralla y puerta Oriental de la Acrópolis y junto al camino de acceso a la misma.  Estas construcciones parecen corresponder a épocas distintas e incluso pudieron ser remodeladas en alguna ocasión. 
Se extiende al pie de la Acrópolis en una pequeña terraza que se alza sobre el camino de acceso. Las ruinas corresponden, en realidad, a dos edificios similares que se caracterizan por la cubierta abovedada de su cámara central, cabeceras semicirculares, utilización de hornos, canales excavados en la roca y una enorme tina tallada en granito. Son edificios característicos de los castros del noroeste de la Península Ibérica (Portugal, Galicia y Asturias). Durante mucho tiempo fueron interpretados como hornos crematorios. En la actualidad se interpretan como saunas cuyos modelos más antiguos se remontan al siglo IV a. C. aunque pervivieron, con reformas, hasta época romana (siglo I d. C. ). 

Ante la puerta de entrada se encuentra, excavado en la roca, lo que fue un depósito rectangular para el agua.  El techo de la cámara estaba hecho mediante un falsa bóveda de aproximación de hiladas, que en parte se conservan.  Al exterior de la segunda puerta se encuentra una especie de porche en ángulo y frente al mismo se encuentra una gran bañera de granito, hoy desplazada de su situación primitiva por los buscadores de tesoros.  Esta bañera o piscina se hallaba en relación con un canal excavado en la roca que por detrás de la cámara desembocaba en aquella. 
Ambas construcciones presentan estructuras muy semejantes en relación con el agua y poseen la misma pieza fundamental, la piscina.  Para este tipo de construcciones que aparecen también con ligeras variantes en otros castros, como Briteiros, Sanfins, Santa María das Aguas Santas, Borneiro, Pendia, etc. , se han supuesto varios usos. Primeramente fueron considerados como urnas crematorias de tipo funerario (J. Uría), pero no existen claras huellas de fuego entre sus restos y paredes. También se han supuesto posi- bles termas, dada la edad romana que estos edificios parecen tener (Ferreira de Almeida), aunque la estrechez de muchas de las cámaras y sobre todo su escasa altura dificulta esta interpretación. Otra opción (F. Jordá Cerdá) es que fueron lugares donde se desarrolló un culto a las aguas, que parece se extendió por todo el Noroeste peninsular durante la dominación romana y cuyo testimonio último podría ser la gran construcción tardorromana de Santa Eulalia de Bóveda (Lugo), que con su gran piscina, sus conducciones de agua, su decoración, etc. , revelan la culminación de un culto y ritual en torno a las aguas. 

La Acrópolis del castro de Coaña tiene un recinto de planta triangular con los ángulos redondeados, limitado por una amplia muralla que en algunas partes alcanza los 2, 80 m. de anchura.  En ella se abren dos puertas de acceso;  la occidental, casi inexistente en la actualidad, parece haber tenido dos torreones flanqueando la puerta. 
Esta Acrópolis, limitada por su amplia muralla y defendida por poderosas puertas, aparece claramente separada del resto del poblado, hecho no frecuente en los castros del Noroeste. Se trata, realmente, de una innovación militar tardía seguramente por los romanos, quienes pudieron adaptar a un perímetro triangular normas semejantes a las de sus campamentos. El acon- dicionamiento de la Acrópolis fue sin duda posterior a la destrucción de la choza de planta circular, que se encontró debajo de uno de los muros de la gran habitación, posible “pretorio”, lo que indicaría la existencia de un castro anterior a la ocupación romana. 
Respaldado por la cara Norte de la muralla de la Acrópolis, se encuentra un núcleo urbano que carece del adecuado aspecto militar del resto del pobla- do, como parece justificar la endeble y discontinua muralla que lo ciñe al exterior, que en ciertas partes parece no haberse construido. 

Bajo la muralla Norte de la Acrópolis se distribuye el sector habitado, formado por cabañas de planta circular en su mayoría. Alguna de ellas presenta su acceso a través de un vestíbulo o corredor. Los muros son de pizarra y las esquinas redondeadas. Dentro del recinto habitado, cerca de la puerta de la Acrópolis, hay dos grupos de construcciones asociadas a cana- lizaciones y a una piscina, lo que hace pensar que se tratase de unas termas o saunas rústicas. 

Su recorrido nos muestra que carece de calles y que las chozas están dis- puestas sin un aparente orden.  Sin embargo, observando detenidamente las posiciones ocupadas por algunos grupos de chozas, cuyas puertas parecen algo relacionadas entre sí, es posible encontrar un cierto sentido a la comu-nidad.  Así, las cinco chozas situadas entre el gran torreón rectangular y la muralla que protege el camino de acceso desde el Norte forman, sin duda, un pequeño conjunto al encontrarse sus puertas en relación con el espacio que queda entre ellas y el torreón, apareciendo dos de ellas sin puertas y como posibles almacenes. También en este núcleo puede observarse un ci- erto carácter castrense, dada su proximidad a los elementos defensivos y la relación de la choza con dos puertas del cercano camino de ronda que conduce a los cuerpos de guardia de la entrada del castro. 

Otro grupo de chozas se encuentran como dispuestas alrededor de una especie de corral o patio. Lo mismo ocurre con el grupo central, organizado alrededor de un canalillo de desagüe, lo que supone un cierto sentido de la higiene.  Otro pequeño grupo se encuentra relacionado por una escalerilla que une las distintas chozas. 
Este modo de agrupar la chozas puede estar motivada por razones econó- micas, es decir, que unas fuesen utilizadas como viviendas y otras como almacenes, pero también pudo ser consecuencia de estrechas relaciones familiares entre sus habitantes, aunque dado el carácter militar del castro se podría admitir que esta zona urbana fuese habitada no sólo por los indí- genas, sino también por toda clase de acompañantes de los soldados que integraban la guarnición. 

En el interior del castro de Coaña aún se conservan algunas de las piezas más características del menaje doméstico como las piedras con cazoleta que van, desde las formas más simples, (una o dos concavidades) hasta las más complejas (hasta cinco), cuya función podría haber sido la de triturar bellotas, cereales y castañas. Cerdá, los supone como aras o piedras en relación con algún rito doméstico, aunque también aclara que quizás sea mejor suponerles una finalidad económica relacionada con la minería del oro, sirviendo para separar éste de la ganga de cuarzo al que se presenta unido.  Parece ser que estas piedras con cazoleta serían exclusivas de estos castros ribereños del río Navia y de época anterior a los molinos de mano giratorios de clara influencia romana y que se utilizaron para moler. 
Otro elemento que se ha encontrado con frecuencia es el molino, bien de tipo primitivo, más o menos barquiforme, bien de tipo romano.  Estos últimos son los más numerosos y están formados por dos piezas cilíndricas que encajan según un perfil en ángulo, con la pieza inferior fija, sobre la que actúa la superior o rotor.  Este molino no debió de penetrar en el Norte hasta después del siglo II a. C. , con la conquista romana.  Dos de los molinos encontrados en Coaña ofrecen decoración en la piedra rotor. 

Elemento importante, dentro del conjunto castreño, es una alberca o bebe- dero para el ganado, realizado en piedra muy dura y resistente (granito) y cuyo peso llega a superar las cinco toneladas. 
En cuanto a la cerámica, no han sido frecuentes ni abundantes sus hallazgos en el Castrillón de Coaña.  Este hecho se debe a que, según Estrabón, los pueblos del Norte usan vajilla de madera.  Se han encontrado dos tipos de cerámica, la común y la sigillata romana.  Muchos de los ejemplares perte- necientes a la primera se han considerado como propiamente castreños, aunque nuevos estudios han demostrado que en su mayoría son de época romana. 

La forma de estas vasijas es fundamentalmente bitroncocónica con base no muy grande y cuello poco desarrollado con el borde vuelto hacia el exterior es decir, la típica vasija propia para cocer o guardar líquidos o granos.  Estas formas derivan en gran parte de viejos modelos de la Primera Edad del Hierro, pero en su mayoría fueron realizadas ya en época romana.  Las más antiguas son aquellas que muestran decoración de cabezas de clavo, imitación en barro de antiguas vasijas de bronce claveteadas, a las que también se asemejan por su forma.  Las decoraciones que parecen imitar meandros entrelazados, propios de una labor de cestería, parece que mu- chos son tardíos, así como las cerámicas con dibujos incisos, esgrafiados o estampados.  Junto con ellos  es frecuente encontrar fragmentos de vasijas romanas, especialmente de “terra sigillata”, en su mayoría de los siglos I y II d. C. 

De gran interés fue la aparición de una laja de pizarra con inscripción latina, que ha sido interpretada del siguiente modo:
A (rgentum) P (ublicum) P (er) P (ondus) L (ibrarum) MIIX ET  S (emis), en relación con algún tipo de medida de peso, que puede atribuirse a tiempos muy avanzados después de la conquista romana. 
Han sido encontrados también una hoja de cuchillo afalcatado de hierro, un hacha, un martillo y bastantes restos de clavos, que pertenecen sin duda a tiempos romanos.  De bronce hay alguna fíbula de tipo circular y época tar- día, así como una espatulita de mango retorcido, una cadenita y una esferilla maciza con decoración cruciforme. También se encontró un molde de fundición y alguna escoria de hierro. 
También es interesante la presencia de monedas romanas en el castro de Coaña.  La más antigua es un denario de plata de la época de César.  Las más numerosas son de la época de la conquista, es decir, de Augusto, con dos denarios y varios bronces. Hay un bronce de época de Tiberio, acuñado en Bilbilis, y un gran bronce de Claudio.  La moneda más tardía es de ti- empos de Quintilo (270-271), ya en el siglo III d. C. , lo que viene a apoyar que el castro tenía vigencia como fortaleza durante aquella época, aunque es posible asegurar que la vida continuó en Coaña por lo menos hasta el siglo V d. C. 
Efectivamente, los castros situados en el Occidente asturiano están en una fase de decadencia a partir de fines del siglo II d. C. , posiblemente por la pérdida de la función para la que habían sido creados. Esto puede ser observado por la ruina, en este periodo, de las defensas que no fueron reconstruídas aunque, posiblemente, algunos de estos castros siguieron siendo ocupados y, con toda certeza lo fueron, durante el Bajo Imperio. 
 

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA. 

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PÁGINAS WEB EN INTERNET. 
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• www. castrosdeasturias. es/castros/46/15/el-castro-de-coaa 
• www. desdeasturias.com › Qué ver 
• www. escapadarural.com › Blog de rutas de turismo rural › Cultura
• www. iregua. net/cultura/monograficos/coana/castcoa. htm
• www. laregalina. com/files/region/pdf_7. pdf 
• www. pangalaica. com/britonia/pueblos/coana. htm 
• www. parquehistorico.org/recorrido_pobladores. php?codigo=12
• www. revistaiberica.com/rutas_y_destinos/astu/arqueologia_coana. htm 
• www. siemprenorte.com/Castros/histdes. htm


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