(nov. 2005) Las centrales térmicas
evalúan ya la posibilidad de sustituir parte de su combustible fósil
por residuos renovables para reducir sus emisiones de CO2. Esta es una
de las grandes novedades del sector de la biomasa, según se dejó
claro en la jornada de estudios "Logística, preparación y
suministro de biomasa para usos energéticos", (noviembre 2005) organizada
por la Asociación Española de Recuperadores de Madera (ASERMA)
"Todas nuestras centrales son susceptibles de
usar biomasa siempre que dispongan de suministro de materia prima en su
zona", explicó Antonio García Martínez, de la Dirección
de Ingeniería e I+D de Endesa. Esta posibilidad, prevista en el
Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010, se denomina "co-combustión"
y consiste en reemplazar parte de los combustibles fósiles que se
queman normalmente en la caldera de una central térmica, en especial
el carbón, por residuos agrícolas, forestales o industriales,
tales como paja, restos de madera, serrín... Esto permitiría
a estas instalaciones eléctricas reducir sus emisiones de CO2 y
tener que comprar menos derechos de emisión en el mercado europeo
de CO2, sin necesidad de realizar grandes inversiones. Como detalló
García Martínez, la cantidad de combustible que puede ser
sustituida depende del tipo de caldera, pudiendo alcanzar un 50% en las
de parrilla. Además, se deben tener en cuenta las características
y la cercanía de la materia prima, así como las emisiones
que puedan surgir de la mezcla del residuo con contaminantes. "Nuestras
centrales no van a convertirse en incineradoras, todo aquél residuo
que tenga más de un 3% de contaminación fósil (como
plásticos), no lo consideramos biomasa", incidió.
Aparte del ahorro en derechos de emisión,
las ventajas de este sistema son varias. En primer lugar, como recalcó
García Martínez, "los costes de una planta pequeña
exclusiva de biomasa son de 1.500 euros por kilovatio instalado, mientras
que la co-combustión en las plantas de Endesa saldría entre
150 y 900 euros, dependiendo de la calidad del residuo". Además,
las centrales térmicas resultan más eficientes y, en estos
momentos, cuentan con una gran virtud frente a las de sólo biomasa:
si se interrumpe el suministro de residuos puede seguir operando sólo
con carbón.
Como subrayó, Javier Díaz González,
presidente de la Asociación Española para la Valorización
Energética de la Biomasa (AVEBIOM), esta falta de suministro es
justamente una de las claves que explican que esta fuente de energía
renovable no haya despegado todavía en el país. "No porque
no haya biomasa en España, porque tenemos cantidades ingentes, sino
porque es muy problemático garantizar que llegue a las centrales",
detalló. Por esto mismo, este era el tema central de la Jornada
organizada por ASERMA, en la que participaron tanto los gestores de los
residuos, como los productores de energía y la Administración.
"Los números no salen para muchas biomasas",
señaló Belén Alejandre Moysi, directora técnica
de CGC Biomasa, compañía de carbón que ha diversificado
sus servicios hacia el aprovisionamiento de residuos de origen renovable,
quien incidió en la necesidad de estandarizar y normalizar los distintos
tipos de materias primas, en función de parámetros como su
grado de humedad, sus cenizas, su densidad, su mezcla con contaminantes...
"Más cuando, como comentó, se está empezando a mover
una normativa europea impulsada por países como Suecia o Austria,
que tienen una visión de la biomasa que tiene poco que ver con los
residuos autóctonos de España".
Primas sujetas a trazabilidad de los materiales
En este contexto, José Bonmatí
Durà, responsable de la Comisión de Energía de ASERMA,
llamó la atención sobre cómo la sociedad no tiene
la misma percepción positiva de la recuperación de los restos
de madera para su aprovechamiento en relación a la de otros residuos
como el vidrio o el papel. Y defendió la recuperación de
los restos de madera (silvicultura, muebles, construcción, parques
y jardines...) para su revalorización energética, frente
a su abandono en el campo, su eliminación con fuego o su envío
al vertedero. Según insistió, "la eliminación de madera
en vertederos es infinitamente más barata en España que en
el resto de países europeos", por lo que defendió la aplicación
en todo el país de una tasa que encarezca el uso de los basureros
para esta materia prima.
"Las instalaciones de biomasa que hay en el país
se han desarrollado porque se unió el señor que tenía
un residuo con otro que podía usar para generar energía,
pero esto no es un mercado. En España no se potencia una red de
suministro de biomasa", reiteró Bonmatí Durà, que
se preguntó a continuación: "¿Qué queremos
los recicladores para que esto se dinamice?". En su opinión, los
requisitos son al menos dos. El primero, que se incentive la recuperación
de la biomasa, y en concreto de la madera. Y, el segundo, la trazabilidad
de los residuos. "No estoy de acuerdo en pagar una prima a favor de las
renovables en el recibo de la luz para que luego se traiga la biomasa de
Brasil, las primas deberían estar sujetas a la trazabilidad de los
materiales", recalcó. Por último, Bonmatí Durà
denunció que "se están detectando iniciativas de intrusismo
de la Administración, fundamentalmente la local, que pueden ser
nefastas para la dinamización del sector".
En este sentido, Josep Turmo Soldevila, presidente
de la sección de biomasa de la Asociación de Productores
de Energías Renovables (APPA), lamentó la especulación
creada alrededor de algunos tipos de biomasa y el hecho de que algunos
suministradores prefieran romper sus acuerdos y vender su materia prima
a terceros mercados, como el inglés o el danés, porque allí
pagan un precio más alto. "Este es un problema muy grave", subrayó
Turmo Soldevila, que confió en que el Gobierno aumente la prima
a esta energía renovable para equipararla con el resto de países
europeos.
Además, el representante de APPA se mostró
escéptico con la co-combustión, al considerar que "es muy
difícil de controlar cuánta biomasa entra en las centrales",
e hizo hincapié en las nuevas oportunidades que pueden crearse con
la bioenergía. "Con el nuevo marco de la Política Agraria
Común (PAC), un volumen importantísimo de suelo agrícola
que no tendrá una salida al mercado puede resultar muy competitivo
para la generación de energía", comentó.
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