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| I Congreso Mundial de Bioetica |
Los científicos del Congreso Mundial
de Bioética proclaman que el genoma no se puede patentar
- Sostiene que la creación de individuos humanos genéticamente
idénticos por clonación debe ser prohibida.
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Gijón, 24 jun.2000 (COLPISA, Angel Fabián). El I Congreso
Mundial de Bioética finalizó tras cuatro días de debates,
con una declaración genérica de 15 puntos en la que se establece
que "el genoma humano es patrimonio de la Humanidad y, como tal, no es
patentable". Se señala que la clonación de seres humanos
debe ser prohibida, si bien "la utilización de células troncales
con fines terapéuticos debe ser permitida siempre que la obtención
de esas células no implique la destrucción de embiones".
La declaración fue elaborada por el Comité Científico
de la Sociedad Internacional de Bioética (SIBI), organizadora de
este Congreso en el que participaron más de 300 especialistas de
16 países. El texto responde, según sus redactores, a la
conciencia de "los rápidos progresos de la Biología y la
Medicina, de la imperiosa necesidad de asegurar el respeto de los derechos
humanos y del peligro que las desviaciones de estos progresos podrían
significar para los derechos humanos". El documento difundido al término
del Congreso señala que "las biociencias y sus tecnologías
deben servir al bienestar de la Humanidad, al desarrollo sostenible de
todos los países, a la paz mundial y a la protección y conservación
de la naturaleza", y añade que esto implica "que los países
desarrollados deben compartir los beneficios de las biociencias y de sus
tecnologías con los habitantes de las zonas menos favorecidas del
planeta y deben servir al bienestar de cada ser humano". Pide que la enseñanza
de la Bioética sea incorporada "al sistema educativo y ser objeto
de textos comprensibles y rigurosos", al tiempo que establece que todas
las personas deben "recibir una información general, adecuada y
accesible sobre la utilización de los avances científicos,
las biotecnologías y sus productos". Defiende el estímulo
"del debate especializado y público a fin de orientar las opiniones,
las actitudes y las propuestas" mediante una discusión que implique
"de manera interactiva a los expertos de las distintas discilplinas y los
ciudadanos de diversos ámbitos, así como los profesionales
de los medios de comunicación". Garantías La declaración
es especialmente insistente en las garantías a los derechos humanos
y proclama que "debe garantizarse el ejercicio de la autonomía de
la persona, así como fomentarse los principios de justicia y solidaridad",
con respeto a "la identidad y especificidad del ser humano". Según
el Comité Científico de la SIBI, "todos tienen derecho a
la mejor asistencia médica posible" y "el paciente y su médico
deben establecer conjuntamente el marco del tratamiento" al tiempo que
"el paciente deberá expresar su consentimiento libre después
de haber sido informado de forma adecuada".
En cuanto a las técnicas de reproducción asistida en el ser
humano, establece que su finalidad es "el tratamiento médico de
los efectos de la esterilidad" y "facilitar la procreación si otras
terapéuticas se han descartado por inadecuadas o ineficaces", aclarando
que estas técnicas pueden también ser utilizadas para "el
diagnóstico y tratamiento de enfermedades de origen hereditario,
así como en la investigación autorizada". El documento dice
en su punto número 11 que la investigación y experimentación
en seres humanos "deben ser realizadas armonizando la libertad de la ciencia
y el respeto de la dignidad humana, previa aprobación de comités
éticos independientes" y "los sujetos de los ensayos deberán
otorgar su consentimiento libre y plenamente informado". Habla de los alimentos
genéticamente transformados y dice que "las biotecnologías
deben inspirarse en el principio de la precaución" y que estos alimentos
"deben comportar la prueba, de acuerdo con el conocimiento científico
del momento, de que no son perjudiciales para la salud humana ni la naturaleza",
al tiempo que su puesta en el mercado debe contar con los requisitos previos
de "información, precaución, seguridad e información".
Pide de forma taxativa la prohibición del comercio de órganos
humanos y que se continúen las investigaciones sobre "xenotrasplantes
antes de que se inicien ensayos clínicos con seres humanos". Manifiesta
que el debate sobre la eutanasia "debe proseguir" en el análisis
de su armonización con las diferentes concepciones éticas
y culturales.
PROTOCOLO DE BIOSEGURIDAD, UN ACUERDO
Un total de 135 países acuerda en Montreal el Protocolo de la Bioseguridad
29-01-00. Montreal
La Unión Europea tuvo que hacer dos concesiones importantes a Estados
Unidos y sus aliados sobre etiquetado a cambio de alcanzar en Montreal
(Canadá) la firma unánime del Protocolo de Bioseguridad,
un acuerdo internacional que permite imponer restricciones y garantías
al comercio de organismos transgénicos. Cualquier país podrá
rechazar importaciones de seres vivos con modificaciones genéticas,
semillas incluidas, cuando haya dudas o información insuficiente
sobre sus riesgos para el medio ambiente o la salud. entrará en
vigor en 2002, se refiere exclusivamente a los organismos transgénicos
vivos.
El alcance del acuerdo dependerá de la actitud de cada país
hacia los organismos transgénicos. El protocolo no supone, en realidad,
un gran cambio para Europa, que ya posee mecanismos de autorización
previa para las importaciones de transgénicos.
En la práctica, las mercancías afectadas actualmente son
semillas transgénicas de soja, maíz, colza y algodón,
exportadas sobre todo por Estados Unidos, Canadá y Argentina. Para
ser exportado, cualquiera de esos organismos deberá, desde 2002,
obtener un permiso explícito del país importador. Además,
cualquier país que autorice uno de estos organismos deberá
notificarlo detalladamente a un organismo regulador de la ONU.
Durante los dos primeros años desde la entrada en vigor del protocolo,
la información que acompañe a los cargamentos será
de tipo genérico: "Este cargamento puede contener organismos vivos
modificados".
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Controlar los cultivos y productos transgénicos
"PACTO RACIONAL" USO INGENIERIA GENETICA
Madrid, (EFE).- El presidente de la Sociedad Internacional de
Bioética, Marcelo Palacios, defendió hoy la necesidad de
llegar a un pacto racional sobre el uso de la Biotecnología y la
Ingeniería Genética, durante un debate sobre la manipulación
genética celebrado en la Universidad Europea-CEES.
Palacios, quien intervino en el debate junto a José Luis Requero,
magistrado de la Audiencia Nacional, y José Antonio Usandizaga,
catedrático emérito de Ginecología y Obstetricia,
se refirió a las dificultades existentes para delimitar el perímetro
ético sobre las investigaciones que se pueden efectuar en ingeniería
genética, según un comunicado de esta Universidad.
Según el experto en bioética, existen "opiniones discrepantes
sobre la licitud de realizar investigaciones sobre el preembrión
o el embrión, es decir, desde que se produce la fecundación
de un óvulo por un espermatazoide hasta que se produce la anidación
de este óvulo fecundado".
Tanto Palacios como el resto de los participantes en el debate se refirieron
a la complejidad de una cuestión en la que entran en colisión
visiones contrapuestas e incluso factores de tipo confesional.
El presidente de la Sociedad Internacional de Bioética analizó
las posibilidades que abre la Biotecnología para la curación
de enfermedades como el cáncer o el Alzheimer y subrayó la
necesidad de establecer criterios que no sean exclusivamente genéticos
para evitar la discriminación entre grupos humanos que podría
provocar la aplicación de la tecnología genética.
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