| Aguas limpias en Argentina |
Cada año, los ríos, los arroyos,
las lagunas y el mar reciben un cóctel de millones de litros de
sustancias contaminantes
|
Por Cristian Frers.
Tte. Gral. Juan D. Peron 2049 7mo. "55".
(1040) Capital Federal.
República Argentina.
E-mail: cristianfrers@hotmail.com
Proyecto: Aguas Limpias
El deterioro de los cursos de agua y su contaminación es uno
de los principales problemas ambientales que sufre la Argentina. Cada año,
los ríos, los arroyos, las lagunas y el mar reciben un cóctel
de millones de litros de sustancias contaminantes. Muchas de estas sustancias
son de origen humano y otras, si bien existen en la Naturaleza, aumentan
sus concentraciones en el ambiente como consecuencia de la actividad humana.
Siempre ha prevalecido en nuestro país el concepto equivocado de
que el agua tiene capacidad de asimilar y diluir todo lo que recibe. Implícitamente
en algunos ámbitos también ha primado la concepción
de que la contaminación de los cursos de agua es una consecuencia
inevitable de su desarrollo.
En la Argentina, observaremos que casi toda el agua que se consumen,
proviene de los mismos cuerpos de agua en los que son evacuados los residuos
cloacales e industriales. La concentración de diversos elementos
de contaminación -materiales pesados, bacterias, nitratos e hidrocarburos-
que se producen en diferentes lagos, lagunas y ríos del país,
superan largamente las cifras consideradas peligrosas.
No es casual que los ríos Paraná, Salado del Norte, Salado
del Sur, Carcarañá, de la Plata y Colorado se inscriban entre
los más contaminados de la Tierra.
La Argentina no posee medidas de control adecuadas para el tratamiento
y disposición de aguas servidas, residuos peligrosos sólidos
y desechos industriales domiciliarios, que finalmente terminan contaminando
cuerpos de agua superficiales y subterráneos. Se cuenta con información
que determina que importantes y numerosos cuerpos de agua se encuentran
afectados por aguas servidas, con intensos procesos de eutroficación
debido a la falta de depuración. El mayor problema es las áreas
urbanas que reciben contaminantes al por mayor desde todas partes. Una
de cada cuatro camas de un hospital está ocupada por pacientes que
tienen enfermedades contraídas por el agua. La contaminación
del agua actúa lentamente y genera enfermedades de todo tipo, no
sólo trastornos infecciosos. El agua transporta metales y sustancias
tóxicas que van acumulándose en los organismos hasta afectar
de diferente manera los diversos tejidos corporales.
La contaminación de las aguas de superficie provenientes de
las aguas residuales industriales y de aguas negras sin tratar es una de
las causas principales de daños a la propiedad (en combinación
con las inundaciones), pérdidas de espacios para recreación
y daños ecológicos alrededor de las principales áreas
urbanas y de varios lagos interiores. En varios lugares del interior del
país -como Rosario y Córdoba- los cuerpos de agua se han
contaminado hasta el punto de afectar los trabajos de las plantas para
su tratamiento. Podemos tomar el caso del Lago San Roque, abastecedor del
agua de la ciudad de cordoba, en la Provincia de Cordoba, es un lago empachado
por la materia orgánica, algas, virus y bacterias, es decir, experimenta
el problema de la eutrofización. Hay proyectos para hacer plantas
de tratamiento para las principales localidades, pero la descarga sigue
creciendo. No hay ningún sistema de tratamiento funcionando.
La cuenca Riachuelo-Matanza en la Provincia de Buenos Aires, con sus
2.240 kilómetros cuadrados y sus tres millones de habitantes, de
los cuáles sólo el 45% posee cloacas y el 65% tiene agua
potable (1.700.000 personas utilizan pozos negros o cámaras sépticas),
es uno de los símbolos nacionales de la polución.
Tres mil empresas vuelcan a diario y desde hace años sus residuos
tóxicos o no tóxicos, sólidos o líquidos, sin
ningún tipo de tratamiento o con tratamiento insuficiente. Las industrias
farmacéuticas, químicas y petroquímicas aportan el
30% de la contaminación, la industria de las bebidas alcohólicas
y curtiembres el 3%. A estos volcamientos se agregan los afluentes cloacales.
En conjunto, recibe a diario 368.000 metros cúbicos de residuos
industriales, nada menos que el doble del caudal mínimo promedio
del río; esta carga constituye una peligrosa que destruye cada gota
de agua transformándola en una explosiva gota de contaminación.
Los lodos del Riachuelo poseen grandes concentraciones de cromo, cobre,
mercurio, cinc y plomo. Las mayores concentraciones de cromo y plomo se
encontraron en los límites de los municipios de Avellaneda y Lanús
en la Provincia de Buenos Aires.
Hidrocarburos como el benceno, naftaleno, antraceno y tolueno, entre
otros, abundan en las aguas y aparecen esplendorosos en sedimentos de los
ríos y arroyos cercanos a destilerías e industrias petroquímicas
como las que se encuentran en los cursos de agua del área Beriso-Ensenada.
En las zonas urbanas y rurales del noroeste de la Provincia de Buenos
Aires, el acuífero Puelche -reconocido como uno de los más
grandes del mundo- presenta diferentes niveles de contaminación
con nitratos y bacterias coliformes. La sección superior arde de
basura tóxica. La descarga es meteórica y el agua puede transportar
sustancias asociadas con los pozos ciegos, los basurales y los nitratos
residuales. El partido del conurbano bonarense, densamente poblado, el
agua del Puelche presenta concentraciones de nitratos hasta tres veces
mayores a los límites permitidos. El canal oeste de los municipios
Beriso y Ensenada, Provincia de Buenos Aires, languidece. En ningún
caso las plantas depuradoras son suficientes, los tratamientos que debieran
efectuar las empresas antes de volcarlos a los cauces son entre deficientes
e inexistentes. El conjunto de basuras es letal: metales pesados, compuestos
organicos e inorgánicos.
Por otro lado, la empresa "Aguas Argentinas" estimó que fluyen
2.300.000 de m3 de aguas negras sin tratar -por día- en el río
de la Plata. A ellas, se suman 1.900.000 de m3 diarias de descargas industriales
del Area Metropolitana de Buenos Aires. En el caso de la Ciudad Autonoma
de Buenos Aires, la repercusión principal recae en que las normas
de calidad del agua ambiental se exceden constantemente de la franja
de los 300 metros continuos a la costa del río de la Plata, impidiendo
el uso recreativo (por insalubre) de las playas que antaño fueron
tan importantes para sus habitantes .
La mayor parte del agua que consume la población proviene de
los mismos cuerpos en los que son evacuados los efluentes cloacales e industriales.
Dada la falta de tratamiento de los mismos, la población termina
consumiendo agua potable de calidad dudosa o a un alto costo de purificación.
La única manera de revertir este proceso que está silenciosa
pero inevitablemente deteriorando nuestro entorno de vida, contaminando
nuestros alimentos y amenazando la salud de presentes y próximas
generaciones, es a través de un plan para poner fin a los
vertidos de sustancias al agua. Es necesario un cambio radical en la manera
en que se enfrenta el problema de la contaminación y exigir a los
organismos de gobierno y a las industrias, un rendimiento de cuentas al
público sobre las sustancias que se producen y liberan al ambiente.
Así como una reducción progresiva de la generación
de esos contaminantes. Existirían dos formas de hacerlo...
Manejo, gestión o control de la contaminación
Son sistemas que intentan manejar o gestionar la contaminación.
Pone su atención en lo que sucede al "final de la tubería",
es decir, una vez que los residuos ya se han generado. Se basa en el principio
de asimilación, que considera que el ambiente está en condiciones
de asimilar los contaminantes que recibe. Basa la protección de
cada ambiente en exigir a las diferentes industrias no superar ciertos
niveles de emisión de algunos contaminantes. Una de sus consecuencias
es la transferencia de las sustancias de un medio al otro pero la carga
contaminante total en el ambiente no disminuye. Para evitar superar los
límites de sustancias en los efluentes, se puede lograr que éstos
permanezcan en los filtros de tratamiento. Si esos filtros son luego incinerados
o enterrados, las sustancias contaminantes irán a la atmósfera
o contaminarán el suelo y las napas de agua subterráneas.
Son pocas, de todos modos, las sustancias contempladas, para la mayoría
de los compuestos ni siquiera existen normas. Tampoco éstas tienen
en cuenta el efecto simultaneo de todas las sustancias ni la complejidad
de la composición de los efluentes y de las emisiones, donde una
amplia gama de contaminantes diferentes no puede ser manejada adecuadamente.
Prevención de la Contaminación
Este enfoque, al aceptar que una vez generadas las sustancias contaminates
la eliminación de los riesgos asociados a ellos es muchas veces
imposible, promueve la prevención de esa contaminación desde
su origen, desde su propia fuente. Es necesario evitar la generación
de residuos aplicando tecnologías limpias, que no emplean materias
tóxicas ni suponen un riesgo para los humanos.
En lugar de intentar controlar o manejar los vertidos o invertir en
millonarios sistemas de tratamiento de efluentes, la reducción progresiva
de la generación de contaminantes mediante la reducción del
uso y producción de residuos permite solucionar el problema.
Para empezar a cambiar el proceso de generación y eliminación
de contaminantes es necesario:
-Proveer mecanismos financieros y facilitar líneas de
crédito que permitan reemplazar las sustancias empleadas y producidas.
-Prohibir la producción, importación y uso de productos
peligrosos.
-Realizar investigaciones epidemiológicas y sobre los niveles
de contaminantes en cursos de agua, alimentos y leche materna, especialmente
en las áreas más castigadas por la contaminación.
-Establecer un programa de prevención de la contaminación
por residuos que contemple, entre otros puntos: la prevención del
consumo y vertido de productos contaminantes.
-Dar origen a una campaña de difusión de información,
en colaboración con entidades vecinales y de consumidores destinada
a evitar el uso de sustancias nocivas en los hogares.
-Implementar un plan de reemplazo de envases descartables y de recuperación
de la fracción orgánica para producir abono.
-Otorgar un tratamiento terciario completo a los residuos cloacales.
-Prohibir el vertido al sistema cloacal de residuos industriales.
El derecho a la información
Actualmente, no existe información completa sobre las descargas
de contaminantes a los cursos de agua, ni en manos de las autoridades ni
de la comunidad, lo que da origen a un problema de contaminación
secreta de dimensiones desconocidas. La información existente se
refiere a unos pocas sustancias contaminantes y esta en manos de distintas
autoridades y organismos a nivel nacional, provincial o municipal, que
en ocasiones no tienen contacto entre sí. Los datos disponibles
no permiten responder preguntas básicas sobre la evolución
y las tendencias de los vertidos. A menudo, las propias industrias desconocen
qué compuestos y en qué cantidades exactamente están
eliminando. Las millones de personas que conviven con industrias que perjudican
su salud directa o indirectamente, no gozan de su derecho a conocer las
sustancias contaminantes a los que están expuestas para poder tomar
medidas preventivas o hacer valer su derecho a un ambiente sano. Para esto
es necesario una ley que:
Establezca la reducción obligatoria de la generación
de residuos contaminantes a través de la disminución progresiva
de la utilización y producción de residuos por parte de la
industria. La ley deberá contener compromisos con plazos y porcentajes
concretos.
Elementos que esta ley debe contemplar
-Exigir la presentación de planes anuales de reducción
y emisión de tóxicos de la fuente.
-Establecer los métodos para medir la reducción en la
fuente por parte de las industrias
-Facilitar la adopción de técnicas de reducción
en la fuente por parte de las industrias y desarrollar un Centro de Información
técnica en una Universidad u otro organismo público, que
investigue y desarrolle alternativas de producción más limpias
para los procesos industriales.
-Definir los tóxicos abarcados por la ley. La lista deberá
aumentar paulatinamente y se priorizarán en los planes los metales
pesados y los contaminantes orgánicos persistentes.
De esta manera, no sólo se le reconocería a la comunidad
uno de sus derechos sino también aumentarían los mecanismos
de control sobre los avances reales hacia la disminución de las
emisiones tóxicas. Las autoridades nacionales -ejecutivas, legislativas
y judiciales- podrán mejorar significativamente su capacidad de
monitoreo, regulación y control sobre las sustancias de las industrias,
proporcionar una uniformidad regulatoria a nivel nacional que dará
la base a través de la cual se podrá evaluar la gestión
de las industrias y de los distintos organismos gubernamentales y proveerá
a la comunidad de herramientas que le permitirán proteger su salud
y la del medio en que vive.
Es importante recalcar que sin la información requerida por
los inventarios de contaminantes, las industrias no pueden determinar cómo
disminuir el uso de compuestos tóxicos. Al analizar los datos de
empleo de sustancias tóxicas, pueden aparecer oportunidades para
la sustitución de esos compuestos por otros menos tóxicos
y más seguros, para la identificación de puedan reemplazarse
por otros menos peligrosos y para el desarrollo de nuevos métodos
de reducción que no sólo protejan a la comunidad y el ambiente,
sino que también permitan ahorrar dinero y estimular el desarrollo
de nuevas tecnologías.
El uso de nuevas tecnologías
La experiencia acumulada durante varias décadas de utilización
de tecnología convencional para el tratamiento de desechos líquidos,
dio la posibilidad de observar que estos métodos no son técnica
ni económicamente adecuados para poblaciones menores a los
15.000 habitantes y donde los cuerpos de agua suelen ser lagunas. Debido
principalmente, a sus elevados costos de construcción, operación
y desarrollo.
Una solución comenzó a vislumbrarse, en el campo de la
biotecnología que dio origen a ecosistemas artificiales para detoxificar
y purificar aguas residuales, combinando conocimientos de ingeniería
y ecología. En el proceso de tratamiento, los residuos se transforman
y se reintegran al ambiente en forma no agresiva. El agua ya purificada
se reutiliza en la producción de forrajes, madera (riego) o en acuicultura.
Así es como los efluentes cloacales que durante muchos años
fueron un problema sin solución técnica y muy caros. De golpe,
tienen una solución simple, barata, sin mantenimiento, sustentable
en el tiempo y hasta se pueden convertir en un recurso productivo. Este
sistema puede utilizarse en muchas aguas residuales de la industria.
Comiencen por salvar las Lagunas...
El problema de las lagunas es la pérdida de profundidad, provocada
muchas veces por los desechos orgánicos que se acumulan en el fondo.
Esto produce un desequilibrio en el ecosistema acuático que alcanza
el límite de la autodepuración.
La solución biotecnológica consiste en la instalación
de humedales que actúan como filtros naturales. Se los debería
ubicar entre la planta de desechos cloacales y la laguna. Estos sistemas,
además de no necesitar mantenimiento ni consumir energía
eléctrica, cuestan menos que la cuarta parte de un sistema de tratamiento
tradicional. Los humedales se construyen utilizando especies de plantas
como totoras, repollitos de agua, camalotes o juncos. El tamaño
del humedal necesaria se calcula en base a la cantidad de habitantes de
la ciudad que produce los desechos, según la siguiente relación:
1 persona = alrededor de 5m2
Como funciona un humedal
1) Los desechos cloacales desembocan en el humedal, que es una cava
llena de arena que funciona como aislante para que los olores no salgan
a la superficie.
2) El filtro del humedal consiste en una gran plantación, por
ejemplo de juncos con sus raíces dentro de la arena, que se alimentan
de agua.
3) Los nutrientes del agua son absorbidos por los juncos, que los atrapan
en sus tejidos y los utilizan para su crecimiento.
4) Los nutrientes absorbidos se eliminan con el cambio de tallo del
junco. Esos restos forman una capa aislante.
5) El agua ya libre de nutrientes, desemboca desde el humedal hacia
la laguna.
Conclusión
Los vertidos contaminantes a los cursos de agua son hoy una realidad
que afecta principalmente los conglamerados industriales de la Argentina.
El hombre tecnológico desprecio la naturaleza; explotó sus
recursos y la contempló desde la ventana. Hay que cambiar esa mentalidad.
Somos la naturaleza.
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