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El agua y la vida
víctimas del calentamiento global |
Dra. Virginia María
Chiesa / Lic. Mgter. Eduardo Rivas
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Marzo 2007.- A lo largo del presente
texto nos proponemos abordar la problemática del recalentamiento
global, cambio climático y la repercusión de sus efectos
en el agua.
A los fines del presente texto nos proponemos
abordar la problemática del calentamiento global, cambio climático
y la repercusión de sus efectos en el agua.

El calentamiento global es un fenómeno natural
ya experimentado en 12 oportunidades a lo largo de cientos de millones
de años de evolución histórica. El cambio climático,
entendido como el "conjunto de grandes y rápidas alteraciones que
sufre el clima a causa del aumento de las temperaturas medias del planeta"
hoy representa el mayor desafío ambiental que ha de enfrentar la
humanidad, ya que se ve exacerbado por la emisión ilimitada de gases
de efecto invernadero (GEI).
La atmósfera en su mayor parte está
compuesta por nitrógeno y oxígeno, pero también por
otro gases, entre estos últimos el vapor de agua, el dióxido
de carbono, el metano y el oxido nitroso que son gases de efecto invernadero
y tienen por finalidad absorber la parte de la radiación saliente
de la tierra, acción necesaria para mantener cierta temperatura
que permite el desarrollo de la vida.
El aumento de la concentración de estos
gases va cerrando la ventana de radiación, por lo tanto la radiación
saliente al espacio exterior es menor, lo que se traduce en el calentamiento
del planeta.
Frente a esta realidad, la comunidad internacional
ha reaccionado con diferentes iniciativas para dar una respuesta organizada
ante la evidente complejidad de la situación, entre ellas la convocatoria
a Conferencias internacionales sobre el tema y el establecimiento de acuerdos
internacionales. El más importante de estos últimos es el
Protocolo de Kyoto.
Este acuerdo, suscripto en la ciudad japonesa
homónima establecía que los países signatarios del
mismo debían reducir en un 5,2% de media las emisiones contaminantes
entre 2008 y 2012, tomando como referencia los niveles de 1990, estipulando
que el mismo entraría en vigencia cuando lo ratificasen los países
industrializados responsables de, al menos, un 55% de las emisiones de
CO2, hecho que ocurrió en el año 2004, cuando la Federación
Rusa ratificó el mismo
Estados Unidos, que es el mayor productor de
CO2 mundial suscribió el Protocolo pero nunca lo ratificó,
y en el año 2001, durante la primer presidencia de George W. Bush
se retiró del mismo debido a sus discrepancias con el mismo.
Es claro que, dada la situación actual
en lo concerniente al calentamiento global, según el IPCC#Climate
Change 2001: Synthesis Report la década pasada fue la más
caliente en los últimos mil años, es urgente que todos los
países se comprometan firmemente en detener este proceso de calentamiento
global que conlleva, inexorablemente, graves perjuicios para la vida del
ser humano.
De no revertirse esta tendencia que crece
a pasos agigantados, dentro de unos 50 a 100 años el incremento
de la temperatura podrá alcanzar los 2º C con respecto a la
era preindustrial, lo que definitivamente produciría grandes cambios,
a modo de ejemplo, en América del Sur se extinguiría un 40%
de la flora y fauna esencial para los ecosistemas del planeta.
Actualmente, la Organización de
Naciones Unidas estima que la cuarta parte de la población mundial
carece de agua potable salubre y esta proporción se duplicará
dentro de veinte años. Bajo este horizonte destacamos que del total
de los recursos hídricos de nuestro planeta, el agua dulce solamente
representa el 3%, distribuida en un 2% en casquetes de hielo, glaciares
y aguas subterráneas, mientas que tan sólo el 1% aflora en
aguas superficiales.
En el contexto analizado, destacamos un
reciente informe del Consejo Mundial del Agua: "con el ritmo actual de
inversiones hídricas públicas y privadas, el acceso al mencionado
recurso no podrá garantizarse sino hasta el año 2050 en África,
2025 en Asia y 2040 en América Latina y el Caribe", es claro que
el agua dulce constituye un medio escaso de supervivencia.
En lo que atañe a nuestra región,
la Cuenca del Plata tiene un enorme potencial para el aprovechamiento económico
y humano, constituyendo una reserva ambiental de singular importancia y
un espacio de gran valor geoestratégico, pero debemos estar atentos
a los reiterados problemas que registra debido a la alteración del
regimen de lluvias y a la modificación de la temperatura del agua
como consecuencia del cambio climático, lo cual repercute directamente
en la biodiversidad del lugar.
¿Qué consecuencias trae este proceso
a nuestra región? Fundamentalmente, como señala Andrea F.
Mac Donald, las principales serían las siguientes:
1. En materia de alimentos, producirá una
fuerte caída del rendimiento de las cosechas de los países
en desarrollo.
2. La desaparición de glaciares.
3. Aumento en la subida del nivel del mar que
amenazará a las grandes ciudades.
4. En cuanto al ecosistema, habría la
posibilidad de un colapso total de la selva amazónica.
5. En cuanto a la fauna, muchas especies se enfrentarán
a su extinción.
No es muy complejo imaginar que intereses están
en juego detrás de este grave problema ambiental que compromete
el presente y futuro de toda la humanidad y como es sabido la respuesta
se resume brevemente: "dinero, poder, política, hegemonía."
Finalmente resulta interesante recordar las sabias
palabras de Octavio Paz "el mercado sabe de PRECIOS pero no de VALORES".
Temas relacionados
Ecología
y Medio Ambiente en Waste y cambio climático
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