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| Agroecología |
El 90% de la producción se destina
a exportación
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por José Ramon Villalba - Ideal
Dinamarca pretende llegar al año 2002 con un consumo del 20%
de productos ecológicos, en Francia ya se ha llegado al 11%,
mientras en Alemania o los países nórdicos la alta demanda
de estos bienes provoca la necesidad de recurrir a otros países,
como el español, para abastecer sus mercados. En España,
en cambio, el consumo de alimentos ecológicos no llega al 1%, al
igual que ocurre en Andalucía y también en Granada, según
datos del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica (CAAE).
A pesar de los bajos niveles de consumo, en Granada, al igual que en
el resto de la comunidad autónoma, ha crecido la producción
desde 1992 a enero del 2002 un 48%. La provincia cuenta con 10.624 hectáreas
destinadas al cultivo ecológico, la segunda posición detrás
de Córdoba con 21.600. El olivar y la dehesa ocupan la mayoría
de este espacio, según el CAAE.
Exportación
Estas cifras no se corresponden con el abastecimiento en los mercados
locales: «aquí sólo se queda el 10%, el 90% restante
lo exportamos a Dinamarca, Alemania, Francia y países nórdicos,
principalmente», asegura Antonio Ramón Molina, presidente
de la asociación de productores y consumidores de productos ecológicos
El Manantial de Loja, una de las dos existentes en la provincia. «Nos
vemos obligados a exportar porque no existe un mercado adecuado y nosotros
necesitamos vivir de algo».
Los precios elevados son uno de los inconvenientes encontrados entre
los consumidores para comprar este tipo de productos, pero ¿hasta
qué punto esta cuestión es del todo cierta? El CAAE estima
en un 30% el sobrecoste de estos alimentos respecto a los convencionales.
«Nosotros como consumidores pedimos precios razonables porque hay
quien por colocar la etiqueta de ecológico se pasa de listo y está
perjudicando a los que también producimos», afirma Rafael
Villadén, presidente del colectivo El Encinar, formado por consumidores
y productores de bienes ecológicos de Granada.
Pero el ciudadano no debe olvidar el coste añadido que conlleva
producir alimentos libres de sustancias tóxicas y de buena calidad
nutricional. «Se trabajan más horas y con más operarios
en comparación con la agricultura convencional, se conserva el medio
ambiente y la calidad nutritiva de estos alimentos está garantizada»,
subraya Molina. Mientras en otros países europeos el crecimiento
del consumo se ha disparado coincidiendo con el caso de las vacas locas,
«aquí todavía estamos muy lejos, aunque está
claro que el boom en Andalucía empezó hace pocos años,
coincidiendo con las subvenciones que daba la Junta», apostilla Villadén.
Más formación
Precisamente esta eclosión de agricultores ecológicos
es observada con cierta preocupación por aquellas personas que comenzaron
hace más de quince años a poner en marcha este tipo de cultivos.
«La gente cree que esto es fácil y hay algunos que sólo
con ver las subvenciones se suben al carro y apenas tienen formación
para dedicarse a esto». Villadén igual que Molina demandan
de la Administración más iniciativas encaminadas a la formación
e investigación en agricultura ecológica. «Puede ser
otra de las medidas necesarias para abaratar costes», dice el presidente
del Manantial, mientras que Villadén mantiene que la agricultura
ecológica no puede seguir los mismos pasos de la convencional, «si
hay más ciencia, más conocimiento del medio y de las prácticas
agrícolas, el producto siempre resultará de más calidad
y más barato, sin olvidar la filosofía que encierra, siempre
por delante de la cuestión económica pero sin perder ésta
de vista», explica.
Las dos asociaciones coinciden cuando afirman que a la Administración
andaluza «se le está escapando de las manos todo lo que rodea
a la agricultura ecológica».
El número de agricultores y ganaderos ecológicos crece:
en Andalucía 2.489, y en Granada 260. También aumenta el
número de industrias trasformadoras: de las 77 andaluzas, 10 corresponden
a Granada, principalmente, almazaras y envasadoras. Y a pesar de todo,
«sigue siendo la iniciativa de estos productores, la encargada de
la formación, la comercialización y distribución»,
dice Villadén, aunque el CAAE imparte algunos seminarios y la Junta
facilita algunas subvenciones .
Piden un mercado municipal para vender ecoalimentos
Los miembros de la asociación de consumidores y productores
de alimentos ecológicos pide la creación de un mercado municipal
«que pudiera ser destinado, por los menos dos días a la semana,
a la venta de alimentos ecológicos», asegura el presidente
del colectivo, Rafael Villadén.
La falta de un mercado local eficiente y bien abastecido «supone
en muchas ocasiones un gran trastorno a los consumidores que sólo
disponen de cinco o seis tiendas especializadas en toda la ciudad».
Los productores de las comarcas más lejanas a la capital «también
tendrían la oportunidad de vender sus productos y evitar la exportación
de estos bienes».
Además de los alimentos convencionales «los ciudadanos
tendrían la oportunidad de adquirir algo diferente que cada tiene
más aceptación en los mercados europeos», dice Villadén.
El Ayuntamiento de Loja sí ha previsto, con la ayuda de los
fondos Leader, la creación de un zoco de artesanía en Riofrío,
que contará con un apartado donde los agricultores y ganaderos ecológicos
de la zona podrán vender sus productos cada fin de semana, como
un atractivo más de esta pedanía, conocida por sus parajes
naturales, la pesca de la trucha y su gastronomía.
Asimismo, el Consistorio de Córdoba puso en marcha una iniciativa
similar que acabó con la creación de una cooperativa de productores
ecológicos que ahora está obteniendo unos dividendos económicos
«muy interesantes, además de haber propiciado la creación
de nuevos puestos de trabajo», según aseguraron los expertos
durante la feria internacional de productos ecológicos, celebrada
hace pocos días en Córdoba.
También en la localidad mallorquina de Manacor todos los sábados
se celebra el mercado artesano de Sa Bassa, donde ganaderos y agricultores
ecológicos venden sus mercancías, igual que ocurre cada domingo
en la población balear de Porto Cristo.
«Nosotros queremos impulsar esta medida para facilitar más
la comercialización de estos productos, al mismo tiempo, que se
crea un nuevo atractivo en la ciudad», afirma Villadén. Pero
en caso de que el Ayuntamiento de la ciudad no colaborara con la iniciativa
«estamos dispuestos a recurrir a la empresa privada para que nos
cedan un sitio, algo que a ellos les serviría como forma de atraer
a la gente hasta sus comercios».
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