Las variedades de olivo que se cultivan provienen de esta especie que vive
aún silvestre en algunos parajes. El acebuche es un árbol
de copa redondeada y densa, aunque la forma en la que es más habitual
es como arbusto. Las ramas tienen extremos espinosos y las hojas son lanceoladas
y perennes. Las flores, en racimos, son blancas. El fruto, la acebuchina,
es una drupa elipsoidea, poco carnosa, negruzca en la madurez.
Florece en mayo o junio y los frutos maduran en otoño e invierno.
Es muy longevo.
El acebuche vive en el piso termomediterráneo puede resistir periodos
secos y altas temperaturas aunque es sensible a las heladas prefiere suelos
ricos y básicos y puede encontrarse en algunos puntos en que el
clima le favorezca hasta lo 1.500 metros de altitud.
Se desarrolla fundamentalmente en la región mediterránea:
sur de Europa, noroeste de Africa y suroeste de Asia.