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Calendario Natural - Imágenes exclusivas tomadas en espacios naturales por los responsables de Waste Magazine... Reportajes de fauna, flora, rutas.... 

CALENDARIO NATURAL #4 * ABRIL---© Textos-fotos-videos: Merche S. Calle / J. E. Gómez-
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Calendario natural * 4 
(Meses: Enero * Febrero * Marzo * Abril * Mayo * Junio * Julio * Agosto * Septiembre * Octubre * Noviembre * Diciembre
ABRIL: La ruptura del silencio
Cortejos, nacimientos y búsqueda de alimento convierten bosques y campos en territorios donde oír los mil y un sonidos de la Primavera

Animales y plantas dejan sus cuarteles de invierno y aprovechan la bonanza climática para reproducirse y criar a sus retoños en campos, bosques y humedales, que se visten de luz y color
Por Juan Enrique Gómez y Merche S. Calle / IDEAL - Waste

El croar es insistente, no pasa desapercibido. Surge del interior de la vegetación de las charcas, de los humedales de la desembocadura del Guadalfeo. Entre las hojas de aneas, perfectamente camuflada, una pequeñísima ranita meridional, de color verde y amarillo, pasaría desapercibida por completo si no fuese por el potente croar que emite desde ese punto y que le delata. Infla los carrillos como si fuesen globos para generar su particular canto, con el que llama la atención de sus posibles parejas y les indica que es un macho listo para la reproducción. En el crepúsculo se unirá a otros y cantarán juntos. Es uno más de los múltiples sonidos que desde el inicio de la primavera rompieron el silencio del invierno. Abril es el mes del bullicio sonoro, de las voces de la naturaleza, cuando muchos ya cuidan de sus bebés, otros incuban sus huevos, y las especies más remolonas aún buscan pareja. Los movimientos en las charcas, en las lagunas, se reproducen también en bosques y campos. En la alta montaña ocupan el límite de nieve para iniciar la ascensión a las altas cumbres.  (...)
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La llamada nupcial de la ranita verde, Hyla meridionalis, es la muestra de lo que ocurre en el mundo de los anfibios, donde las ranas comunes buscan recodos donde dejar sus huevos en acequias, ríos y estanques. En los charcos de lluvia, los sapos corredores terminan su fase larvaria y salen ya del agua para ocultarse entre los matorrales de espacios generalmente esteparios y de monte bajo. El sapo partero macho, un endemismo bético, transporta su carga de huevos día tras día a la espera de la llegada del momento de dejarlos en el agua para su eclosión. Observar a esta especie en abril es contemplar el ciclo de la vida en toda su plenitud: oír las llamadas nupciales de los machos para conseguir aparearse; ver otros ‘parteros’ adultos caminar portando los huevos, y como las larvas del año anterior realizan su metamorfosis. 
Cambio drástico
Abril es el mes en el que es difícil abstraerse de lo que ocurre en la naturaleza porque el cambio es evidente y drástico. El matorral, que invierno se vestían únicamente con el amarillo de las aulagas, ahora torna al rojo, morado y verde de los jarales. Los árboles que florecen antes de que aparezcan sus hojas, como  cerezos y otros frutales, mantienen las laderas de los montes coloreados de blanco y rosado. Los membrillos simultanéan sus brotes verdes con la plenitud de sus flores, y la mayoría de las especies arbóreas, comienzan a ocultar sus ramas secas bajo un manto de pequeñas hojas verdes que, poco a poco, formarán tupidas copas que  no solo serán la clave para que florezcan, sino que servirán de hábitat y refugio a representantes de todo el reino animal, desde vertebrados como aves y mamíferos, hasta centenares de especies de invertebrados, entre ellos los insectos que ahora, en el inicio de la primavera, culminan sus fases larvarias y comienzan una eclosión que llenará los campos, ayudará a la polinización de las plantas y, además, será el sustento de aves, reptiles, anfibios, micromamíferos, e incluso de otros insectos e invertebrados. 

Sapo partero bético
Todos están ocupados en sacar adelante a sus retoños, que en muchos casos ya han nacido, y en otros lo harán a lo largo de abril y hasta la llegada del verano, por lo que el incremento de la comida en sus territorios es la clave fundamental para permanecer en ellos.
Casi todas las aves que nidifican en la provincia de Granada y el sur de la península Ibérica han dejado ya sus cuarteles de invierno y han regresado a los lugares que tradicionalmente utilizan para reproducirse. En las zonas esteparias el sonido de las cogujadas, un piar agudo, intenso y que se produce cada varios segundos, indica la presencia de estas aves que se mueven entre los matorrales y el suelo con la intención de cazar insectos. 

Sobre las ramas altas de los arbustos, unos pajarillos pequeños, parecidos a los gorriones, con la cabeza negra y un collar blanco, las tarabillas, también lanzan su piar, igual que los trigueros (Milaria calandra), que se les oye junto a los campos de cereales, sobre postes y vallas, con su canto ronco, largo y penetrante. Es insistente y se mantiene hasta entrado el verano, como le ocurre al buitrón, un ave pequeña y frágil que emite mientras vuela un piar intermitente, agudo y penetrante. Los aguiluchos cenizo comienzan su búsqueda de lugares donde hacer su nido entre los cultivos de trigo, y los cernícalos se ven sobrevolar las estepas y espacios de monte bajo. También los cernícalos primilla han vuelto de territorios más cálidos donde han pasado el invierno.


Tarabilla / Miliaria calandra

En los humedales es donde más se hace patente que ya es primavera. Las fochas, que en marzo habían comenzado a construir sus nidos, ya tienen sus primeros polluelos, negros con el pico rojo. Se les ve junto a sus padres (macho y hembra cuidan de sus hijos) y siempre cerca del nido que mantienen sobre las aguas, en las que es fácil contemplar una de las imágenes más típicas de la primavera: una hembra de ánade real, ahora llamado ánade azulón, seguida de un tren de entre ocho y diez patitos de color marrón amarillento. Es una escena habitual en la Charca de Suárez, un lugar ideal para contemplar la nidificación y cría de muchas especies de aves acuáticas, pero la imagen de la ‘mamá pato’ con sus polluelos puede verse, incluso, en estanques de la ciudad, como el del parque García Lorca.

De paso
A Granada, desde abril y durante toda la primavera, llegan especies que ornitólogos y naturalistas buscan cada año para poder observarlas. En su mayoría son aves de paso, como las garzas imperiales, que aunque tienen sus mayores poblaciones en los humedales de la costa de Andalucia occidental, pueden observarse en algunos lugares de la provincia de Granada como la desembocadura del Guadalfeo, Padul, y los Bermejales. Se les ve en parejas o en grupos que, aunque están de paso, se mantienen durante unos días. Las garcillas boeyeras, las aves blancas de unos 40 centímetros de altura que generalmente acompañan al ganado y forman grandes bandadas en los campos de alrededor de poblaciones y en la Vega, reducen su presencia en este mes. Buscarán zonas algo más frías, aunque una parte de sus poblaciones se mantiene aquí durante todo el año.


Ardea purpurea, Garza imperial

Es el momento de la llegada de una de la aves acuáticas más escasas y protegidas, la malvasía, Oxyura leucocephala, un pequeño pato de cabeza negra y pico azul acostumbrado a pasar unos días en humedales costeros granadinos, aunque no se reproduce en esta zona.
Los estorninos, que casi habían desaparecido, inician la vuelta a las zonas donde habían nacido el año anterior y a lo largo de este mes se incrementará su presencia, aunque no será masiva hasta que se aproxime más el verano.
En el interior de los bosques los sonidos se adueñan del ambiente. El alba y el crepúsculo son momentos para percibir la ingente variedad de voces y matices que inundan el paisaje. Los petirrojos se hacen aún más patentes. Se oyen los arrendajos, incluso el piar suave, metálico, de los polluelos que ya esperan la vuelta de sus padres con algo para comer, en este caso insectos, pero que en otros, como en los nidos de rapaces, entre los grandes árboles y en los acantilados, esperan presas de mayor porte: ratones, reptiles e incluso otros pollos, porque la llamada cadena trófica en la naturaleza, significa que unos se alimentan de otros. 

Todos saben que el peligro acecha y los sonidos también son signos de atención, alarma, e incluso de amenaza. El incremento de intensidad en el piar de algunos pájaros, la voz más aguda y potente, casi siempre quiere decir que te acercas demasiado y puede ser peligroso para ti. El trinar acalorado y la unión de múltiples voces, es la forma que tienen grupos de aves, e incluso los mamíferos, para intentar asustar y ahuyentar a los depredadores, significa no solo peligro, sino también amenaza. Los usan grupos de fochas que se unen y refuerzan entre sí con gritos muy agudos ante la presencia de zorros en las riberas, o incluso se concentran para evitar que gaviotas y pagazas ataquen a sus crías. Los ánades azulones, lanzan un sonido gutural, un graznido continuado, para decir que están dispuestos a defender su lugar de cría. Es un sonido habitual en lagunas y pantanos.

El final del invierno e inicio de la primavera ha sido lluvioso, lo que supone una garantía para las setas de abril. Cagarrias, negritos, colmenillas, cazuelillas y las conocidas setas de chopo, se convierten en tesoros naturales que muchos buscan entre las riberas y hojarascas de alamedas. Pasear por el camino de los Ángeles, en  Alhama, o las orillas del río Aguas Blancas, puede deparar sorpresas de alto valor culinario. El mes de las setas más exquisitas y apreciadas es abril.

Orquídeas ibéricas
Se ocultan en el sotobosque, entre las acículas de los pinos y las umbrías. Son  las orquídeas ibéricas, más pequeñas pero igual de delicadas  que las tropicales y, en algunos casos, tan escasas y únicas del sur de la península Ibérica. Tapizan pequeños prados entre pinares con multitud de extrañas florecitas que llamaron la atención de los antiguos griegos que las llamaron Orchis por su bulbo similar a un testículo y las seductoras formas femeninas de sus órganos internos. Orquídeas, la sensualidad en el bosque mediterráneo.


Malvasía: Es el momento de la llegada de una de la aves acuáticas más escasas y protegidas, la malvasía, Oxyura leucocephala, un pequeño pato de cabeza negra y pico azul acostumbrado a pasar unos días en humedales del sur, como la Charca de Suárez y que llega a repropducirse en zonas como la desembocadura del Guadalhorce, en Málaga. 

Setas de primavera: Buscamos setas de primavera, los recolectores intentan conseguir especies que sumar a la cesta de hongos primaverales, que llenan con negritos, copicas y cagarrias, y la  Mitrophora semilibera, la Colmenilla, una clásica seta que crece bajo las hojarascas de los chopos

Trigueros: En las zonas esteparias, en cultivos de cereal sobre las vallas y las ramas altas de los arbustos, cantan los trigueros. El sonido de Millaria calandra es constante y se mantendrá hasta el verano.

Polluelos de focha: En abrirl aparecen los primeros polluelos, los de focha, Fulica atra, que con sus penachos de pelusa roja, contrastan con la imagen de su madre. 

Y de Azulón: Los polluelos de Ánade azulón, Anas platyrhynchos nadan en grupos junto a su madre en casi todas las lagunas del sur peninsular.
Zapaticos de la Virgen: La planta Sarcocapnos enneaphylla,  luce sus flores colgadas sobre los acantilados y tajos de Alhama y el Camino de los Ángeles. 

 







Reportaje publicado en IDEAL el 5 de abril de 2014

En ABRIL en la naturaleza
Negritos y cagarrías:
Entre las hojarascas de las alamedas surgen algunas de las setas más apreciadas, como los negritos y cagarrias.
Acebo: Las plantas de acebo, que conocemos con sus bolitas rojas, presentan ahora unas pequeñas flores blancas.
Abejorros: El sonido de los abejorros, amarillos con rayas negras se extiende entre las flores de los frutales, comienza la polinización.
Nazarenos:  Es Semana Santa y en los bosques también proliferan los ‘nazarenos’ unas pequeñas plantas con pelotitas moradas. 
Robles: Las ramas secas del roble melojo se pintan de rosado al crecer los primeros brotes del año.

En los jardines
Caracoles: Con el rocío de la mañana o después de llover, los caracoles sacan sus cuernos para recibir los rayos de sol.
Pinzones y currucas: Se oyen los primeros cantos de pinzones y las pequeñas currucas capirotadas que se acercan desde los bosques.
Lirios: Los iris azules, morados y blancos, pueblan la mayoría de los parterres de parque públicos.

¿Dónde ir en Granada?
Sierra Elvira: Visitar el torreón de Sierra Elvira, sobre la localidad de Atarfe. Ideal para ver orquídeas ibéricas . 
Camino de los Ángeles: Bajo los tajos de Alhama, especial para recolectar setas de primavera.
En la playaConoce la zona alta de los peñones de San Cristóbal, monumento Natural.





La luna se eclipsa el 15 de abril
El mes de abril tiene dos jornadas para el misterio, que coinciden con la Semana Santa. La luna y el sol se eclipsarán con solo 14 días entre uno y otro fenómeno astronómico. El 15 de abril, la luna se ocultará al interponerse la tierra entre ella y el sol. El eclipse de luna se podrá ver en el sur de España, pero habrá que estar muy pendientes, ya que se producirá a una hora en la que aún hay claridad, por lo que su visión (el máximo se producirá a las 9,40 horas) será muy relativa. También habrá eclipse anular de sol, pero no se podrá ver en España.
Estamos en un mes que se ha iniciado con la luna en camino de su cuarto creciente al que llega el día siete, para estar en su plenitud, en luna llena, el día 15 y comenzar a decrecer hasta ocultarse de nuevo, en luna nueva, el día 29.  El sol gana 39 minutos de presencia al amanecer a lo largo del mes, desde las 8 al iniciarse el mes, a las 7,21 horas el día 30. Y por la tarde gana otros  26 minutos. Ahora se pone a las 20,27 y lo hará a las 21,03 el día 30, por lo que las jornadas se alargan más de una hora, 65 minutos a lo largo de abril. 


CALENDARIO NATURAL



Un año en la naturaleza, el calendario natural mes a mes 


La biodiversidad tiene sus ciclos, cada estación alberga especies que nacen y mueren, llegan y se van.
Montañas, lagunas y bosques son un hervidero de vida que se hace patente en primavera, se reproduce en verano, crece en otoño y volverá tras el invierno ...

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